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   Capítulo 67 No estamos tan familiarizados

Adicto Por Changdu Palabras: 11245

Actualizado: 2020-01-15 00:14


'Si, es así; pero no soy tu cocinera ni tu sirvienta', se quejó internamente.

"¡De verdad eres una mujer muy astuta, Amelia!". La linda mirada en su rostro le causó mucha gracia. Desde siempre, Amelia se había acostumbrado a seguir órdenes; sin embargo, parecía estar volviéndose cada vez más ingeniosa. Había aprendido a mirar más allá de lo que le decían para buscar alternativas. Esa forma de ver la vida le añadía un poco de diversión a su aburrida vida.

"Una mala idea habría sido que le pidiera ayuda a Lily para escribir el ensayo", respondió sin dudarlo.

"Bueno, si bien no le pediste ayuda a Lily, te las arreglaste para pensar algo así. ¿De verdad todavía quieres negar que no es una mala idea?", replicó Lucian con los ojos entrecerrados.

Honestamente, ella había considerado la idea luego de pasar una hora escribiendo y no haber podido completar ni siquiera unas mil palabras.

Lo que no veía era que Lucian lo hacía para que tuviera más cuidado y aprendiera la lección. La noche anterior había corrido mucho peligro y quien sabe lo que pasaría si él no hubiese llegado. ¿Por qué simplemente no podía comprenderlo?

"¿No sabes que te drogaron anoche?", preguntó, frunciendo el ceño.

"¿Cómo que me drogaron?".. Al escuchar eso, Amelia no pudo evitar temblar. Su mente viajó rápidamente a los acontecimientos de la noche anterior y recordó que le había dado fiebre y tenía taquicardia. ¡Entonces era que estaba drogada!

Y, obviamente, el gerente del restaurante se había aprovechado de eso para tocarla.

Afortunadamente, su voluntad había sido lo suficientemente fuerte como para protegerse, porque de lo contrario habría caído en las garras de ese vicioso sujeto.

Con razón Courtney le había dicho en la tarde que no conocía al gerente de ese restaurante.

Amelia tuvo que aceptar que era una mujer un poco ingenua.

"Todo el mundo en la ciudad sabe que eres mi esposa y aun así no escatimas en embriagarte en público. ¡De verdad que no aprendes!". Lucian no pudo evitar reprenderla.

"Tienes razón, no es nada fácil ser la señora Amelia", se quejó.

"¿Qué dijiste?", preguntó Lucian mientras se le acercaba con el ceño fruncido.

"No... nada". Ella no se había dado cuenta de que se había pasado de la raya con eso. Inmediatamente, una expresión atemorizada se dibujó en su rostro al ver la frialdad de Lucian. Sería mejor para ella que no volviera a decirlo.

"¡Amelia, no estás actuando como la señora Amelia!" Luego de una pausa, agregó: "¡Eres mi esposa!".

¡Ella seguía empeñándose en creer que estaba interpretando un papel! ¡Después de todo ese tiempo no se había dado cuenta de que las cosas se habían tornado reales desde que se habían confesado su amor mutuo. Lucian estaba demasiado molesto.

Aturdida por sus gritos, Amelia simplemente le asintió.

Ella solo lo dejó pasar y no dijo nada más al respecto. Amelia era consciente de que lo había tomado como esposo en la vida real y si había hecho ese comentario, había sido con un toque juguetón. No era su intención que malinterpretara las cosas, solo había querido burlarse un poco.

"Lo siento, no debí haber bebido anoche", se disculpó mientras lo agarraba por el brazo.

"¿Lo estás diciendo de mala gana?". Inmediatamente, el ánimo de Lucian se aligeró, pero todavía le mostró una mirada impasible a Amelia.

"Puedo armar un berrinche si quiere

Aunque su corazón decía exactamente lo opuesto...

"¿Qué tal si lo llamo y le pregunto? ¿Sería una buena idea?". Quería llamarlo para preguntarle si podía regresar a casa esa noche y poder hacer las paces con él.

Luego de terminar su ensayo de cinco mil palabras, se disculparía de nuevo; después de todo, estaba acostumbrada a asumir la responsabilidad por sus errores.

"Por supuesto que puede llamarlo, quizás eso haga que el señor Lucian regrese pronto". Lily estuvo de acuerdo con ella y añadió: "El Sr. Lucian es un hombre orgulloso; creo que si lo llama se contentará".

Aunque Lily era apenas una jovencita, era muy buena lidiando con los conflictos de pareja.

Amelia pronto se paró de la mesa con el teléfono en mano y marcó el número de Lucian. Su corazón se contrajo mientras esperaba su respuesta.

Cuando finalmente contestó, Lucian le preguntó con una voz suave: "¿Qué pasó?".

Su tono fue distante y ella supo de inmediato que seguía enojado.

'¿Cómo es que siendo hombre es tan sensible?', se cuestionó internamente.

Pero si reflexionaba al respecto, ella lo había llamado era para disculparse, no para quejarse; así que trató de disipar su ira.

"¿Tienes planes para esta noche? Si no es así, me gustaría que regresaras temprano a casa, te estaré esperando". Luego de decir eso, sintió que sus palabras fueron desagradables.

Luego sintió como si estuviera hablando sola, pues no escuchó una respuesta de su parte.

El silencio era ensordecedor, pero justo cuando estaba por perder las esperanzas, él le dijo: "Estaré pronto en casa".

Amelia suavizó el ceño ante la respuesta positiva y sonrió con alegría. "Está bien entonces, conduce con cuidado".

Apenas unos minutos atrás, ella había estado llena de resentimiento, pero ahora se sentía tan dulce como si hubiera comido un tarro de miel.

"¿Regresará a casa el señor Lucian?". Pero no hizo falta que le respondiera, pues apenas vio la sonrisa en su rostro, comprendió que había sido una respuesta positiva.

Amelia le asintió complacida, pero luego puso mala cara: "Pero estoy tan nerviosa".

¿Había sido una insinuación de su parte decirle eso a Lucian?

Luego de pensarlo mejor, sintió como si le hubiese coqueteado indecorosamente.

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