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   Capítulo 6 Pausa para el café

Doble Moral Por Elizabeth R Palabras: 7897

Actualizado: 2021-04-09 04:06


Benjamín POV

Entro en la habitación del hotel con un nuevo brillo en los ojos.

Esa pequeña demonio pensó que podía jugarme una pasada y salir ilesa, pero la he jodido. Ojalá pudiera estar allí cuando se dé cuenta de que no le pagué.

Me tumbo en la cama y me quedo dormido, sexualmente frustrado.

A la mañana siguiente, me despierto con un poco de sueño, pero hago mis rituales matutinos normales y salgo de la habitación… Minutos después, me detengo en una pequeña cafetería para obtener algo de energía con cafeína. La camarera se acerca, mira mis ojos vidriosos y sonríe suavemente.

—¿Atrapó algo anoche, en D´ Shuga?

Le doy una sonrisa perezosa pensando en Camille y le respondo:

—Lo intenté.

—Bueno, entonces una fuerte taza de café bien cargado debería curar su noche de baile con el diablo. —La camarera se ríe suavemente.

Suelto una profunda carcajada mientras sigo pensando en Camille.

Sí, anoche bailé con el diablo, pienso mientras la camarera se marcha a cumplir su cometido.

Poco después la camarera me trae unas tostadas y una taza de café… Y antes de que pueda disfrutar de mi primer sorbo de medicina funcional una voz chillona me interrumpe:

—Me debes dinero —sisea Camille.

La miro ladeando la cabeza y digo perezosamente:

—Hola, Diablo.

—¿Qué? —pregunta confundida deslizándose en la silla frente a mí.

Sacudo la cabeza y le hago un gesto de "no importa".

—Págame ahora Benjamín. —Ella se lanza de nuevo al ruedo.

—¿Por qué no lo dejamos en un empate? —digo con un guiño.

—Claro que no. Págame. —Ella insiste.

—Oh, vamos Camille. Sabías lo que estabas haciendo anoche —le respondo.

Una mirada de satisfacción aparece en sus rasgos al saber que me dejó excitado y cabreado.

—¿Puedo hacerte una pregunta Camille? —inquiero.

—Supongo —replica ella mientras se mete un bocado de tostada en la boca.

—¿Qué hace una chica como tú en un lugar como ese? Quiero decir, existen otros trabajos —pregunto con seriedad.

—Es cierto, Benjamín, pero esos trabajos no compiten con lo que gano ahí. Estoy segura de que ya sabes la situación económica de mi padre y que por eso quiere vender nuestras tierras, para poder pagar mi matrícula universitaria. Pero esa es la cuestión, yo misma gano lo suficiente para hacerlo. Así que mientras estamos discutiendo esto me adelantaré y te diré ahora que estás perdiendo el tiempo aquí. Nunca dejaré que compres mis tierras. —Me mira fijamente a los ojos para imponer su palabra.

—Camille, es mejor que vendas —intento razonar con ella.

—Mmm… ¿quién dice? ¿Esa oferta de mierda que le hiciste a mi padre? Benjamín sabes tan bien como yo que la oferta que diste es una mierda. Ese terreno vale muchísimo más. —Se detiene para tomar aire y luego continúa—: He investigado tu supuesta empresa. Son unos estafadores, unos sinvergüenzas. Así que te comunico que he contactado con otras empresas para obtener mejores ofertas.

Estoy a punto de estallar. No puedo volver a casa con las manos vacías, por no mencionar que Camille se está metiendo en terreno peligroso. Pero por otro lado estoy un poco sorprendido. Esta chica tan problemática no es tan tonta como pensaba. Ella realmente tiene algo de noción de los negocios, pero esto puede costarme muy caro.

Dándole una mirada dura, digo en un tono peligroso:

—Escúchame Camille, ponte en contacto con esos otros postores y cancela inmediatamente, es una maldita orden.

Ella se burla en mi cara.

—No mandas por aquí. Mi tierra, mi decisión.

Mis fosas nasales se encienden con una oleada de ira:

—Maldición, Camille, lo digo en serio. Estás metiendo las narices donde no debes. Si estuvieras en Nueva York haciendo esta mierda te encontrarían en el Hudson. Agradece que me hayan enviado aquí para cerrar este trato y no a uno de mis hombres porque ya estarías en un cartón de leche.

Me mira con confusión, se inclina hacia mí y entrecierra los ojos como si tratara de leerme.

—¿Quién eres, Benjamín? —pregunta.

La miro fija

mente sin revelar nada, pago mi cuenta y me voy. Es obvio que esta chica me está molestando y también se está convirtiendo una amenaza para mis planes… Preveo que realmente tendré que matarla para obtener esas tierras a la que está ligada. Pero algo más está sucediendo, algo de lo que no estoy seguro. Por otro lado, me parece interesante su comportamiento impulsivo y controlador. Definitivamente hay más en ella de lo que se ve a simple vista y mentiría si dijera que no quiero descubrir el misterio que es ella.

Estoy cambiando justo delante de mis ojos. ¿Qué me está haciendo esta mujer? Normalmente, a estas alturas ya habría eliminado el problema, y ella es el problema. En cambio, sigo con ella como un adolescente enfermo de amor. Distancia… Distancia es lo que necesito con respecto a ella.

Nunca nadie ha tenido tal efecto en mí. Me encuentro queriendo discutir con ella, queriendo ver lo que sale de entre sus labios. Nunca ha conocido a una mujer tan jodidamente atrevida. Por ello, debo retroceder unos pasos para nunca llegar a usar Camille y amor en la misma frase. Cuanto más rápido cierre este trato y vuelva a NY, mejor. Así estaré lejos, muy lejos de ella…

Antes de que pueda llegar a mi auto la oigo gritando tras de mí. Joder, gruño interiormente dándome la vuelta a pesar de que mi cerebro le dice a mis piernas que sigan adelante.

—Nuestra conversación ha terminado —digo con severidad, pero por supuesto ella ignora mis palabras.

—¡No es así! No me has pagado —grita mientras sus pies la llevan más cerca de mí.

Sin pensarlo dos veces la acerco hacia mí y capturo su molesta boca con la mía. La beso con fuerza y fervor; pensando que tal vez entrará en razón con un beso. Pero para mi sorpresa, ella no se aparta ni trata de resistirse. En cambio, recibe mi beso con el mismo calor. ¿Qué es ese sabor en sus labios? Es embriagador. Sabe como un tazón de cerezas.

Empieza a quedarse flácida entre mis brazos y ese suave gemido que sale de su boca para resonar en la mía hace que mi polla comience a cobrar vida.

Al separarme, miro sus labios hinchados y sus ojos cerrados. Le doy un suave beso en la frente y le susurro:

—Quédate con el cambio, muñeca.

Camille sale de sus pensamientos lujuriosos y se recupera:

—No puedes besarme sin mi permiso.

Una sonrisa controladora cruza mis labios:

—No necesito tu permiso, muñeca.

La dejo allí de pie lamiéndose sus labios. Mientras cavilo que tengo que alejarme de ella, urgentemente.

Camille POV

En mi intento de molestar a Benjamín anoche puse mis propias hormonas en marcha. Acostada despierta la mayor parte de la noche, me imaginé cómo sería estar piel con piel con él. Tener su cuerpo flotando sobre el mío, encontrarme con él empuje a empuje.

Finalmente, esta mañana tuve mis fantasías a raya, y entonces, hace unos minutos me topo con él y ahora ¡me besa! Lo que hace que mi presa se rompa, literalmente entre mis piernas. Y este no es un simple beso, es una promesa. Una promesa de que una noche con él me garantizará felicidad. Nunca ningún hombre ha tenido tal efecto sobre mí o mis emociones. No sé por qué, pero él saca mi lado más insolente. No quiero nada más que demostrarle que está equivocado y desafiar cada una de sus palabras.

¡Y aun así no me pagó! Este imbécil. Una sonrisa socarrona se dibuja en mi rostro, este beso es suficiente pago, aunque nunca se lo haré saber.

—¿Qué estoy haciendo exactamente? —me pregunto—. ¿Y qué quiso decir con todo eso del río Hudson y el cartón de leche? —Qué personaje tan extraño es.

Me hace preguntarme qué es exactamente lo que hay detrás de él. Qué secretos esconde y cómo es su vida en NY.

Al volver a la cafetería me pongo a pensar en mi vida y en las cosas que he estado haciendo.

Es hora de hacer algunos cambios. No estoy orgullosa de mi trabajo. Lo único bueno de ahí es el dinero, pero ya es hora de dejarlo y conseguir un trabajo decente.

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Estos dos exudan lujuria 😈🔥

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