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   Capítulo 12 Tiempos difíciles

La dulzura de una noche Por María José Palabras: 7325

Actualizado: 2020-01-29 00:18


"Está bien. No llamaré a Jasmine. Pero tienes que hacerme caso. No te atrevas a engañarme. De lo contrario, marcaré su número ipso facto", dijo Greg con un tono de voz despiadado y una sonrisa fría y desdeñosa en su rostro.

Para él, Leona estaba haciéndose la difícil. Pero no se dejaría engañar por su mirada inocente. Pertenecer al mundo de los negocios desde casi una década le había brindado la oportunidad de conocer diferentes tipos de personas y aprender a analizarlas. Si no fuera una persona calculadora, el pequeño Grupo Wei no se habría convertido en un grupo internacional.

El hombre vio las lágrimas en los ojos inocentes de Leona, que sonó como si de verdad estuviera siendo honesta. Sin embargo, él entendió que era parte de su actuación.

Olivia, que seguía sentada al lado de Evan, vio a Leona forcejear con Greg. Cuando esta última le lanzó una mirada suplicante, a su compañera no pareció importarle. En lugar de eso, dijo exageradamente: "Leona, creo que el señor Wei es mucho mejor que el muchacho que te trajo el otro día. Evidentemente, es un hombre de éxito a diferencia del chico ese que parece un vándalo. ¿Por qué no eres amable con el señor Wei?".

Ella enfatizó a propósito lo de que un joven la había llevado al bar para molestar a Greg. Era obvio que estaba celosa y no quería que al hombre le gustara Leona. ¿Por qué atraía a los hombres tan fácilmente? 'El hecho de que sea más hermosa no significa que sea más encantadora que yo. En términos de figura y apariencia, no soy tan inferior a ella. Pero todos, incluso el gerente y los guardias de seguridad, la tratan mejor', pensó para sus adentros mientras apretaba los dientes.

Antes de que Leona llegara al bar, Olivia era la mesera más popular. De hecho, era reconocida como la más bella de entre todas las camareras. No obstante, desde que Leona comenzó a trabajar con ellos, su popularidad bajó al segundo lugar y ahora esta vendía más bebidas que ella. La mayoría de sus clientes también regresaban en busca de Leona. Eso la hacía sentir muy mal. Definitivamente, no podía reconciliarse con su compañera de trabajo.

Olivia logró provocar a Greg porque en cuanto este escuchó lo que dijo, su rostro se ensombreció al igual que su mirada. Él acababa de confirmar que Leona no era una mujer decente. No era de extrañar que eligiera trabajar en ese tipo de lugar. La impresión que tuvo en un principio de ella no iba mal encaminada.

"Gatita salvaje, no esperaba que fueras tan popular entre los hombres. Dime, ¿a cuántos de ellos has seducido?". Greg estaba muy furioso y quería darle una lección.

Leona, que todavía forcejeaba y suplicaba, sacudió la cabeza vigorosamente y dijo: "No, eso no es cierto. Eres el novio de Jasmine. ¿Por qué me haces esto? ¿Qué te he hecho yo?".

La chica estaba experimentando una serie de emociones encontradas. Se sentía enojada, triste, asustada, frustrada y decepcionada al mismo tiempo. ¿De verdad era tan desafortunada? ¿Por qué tenía que sufrir todas las cosas malas de este mundo? Solo se había encontrado con Greg tres veces, y él la había acosado en dos ocasiones. Ella se prometió a sí misma que lo evitaría de ahora en adelante.

"Estás fingiendo ser una buena chica, ¿eh? Bueno, todo esto es culpa tuya. Ya que te gustan tanto los hombres, déjame hacer el honor de satisfacerte esta noche", expuso Greg con un tono de voz burlón. Luego bajó la cabeza y besó su cuello.

"¡Quítate de encima, bastardo! ¡Déjame ir!". Sentir el cálido aliento de Greg en su piel hizo que Leona entrara más en pánico. Estaba tan asustada que hizo todo lo posible por gritar y golpearlo.

"Eres una puta, Leona. ¿Por qué apar

entas ser inocente? Sírveme bien y te daré todo lo que quieras. Muéstrame lo que has aprendido de otros hombres". En la penumbra, la chica pudo darse cuenta de que los ojos de Greg ardían de deseo. Parecía que no podía controlar su anhelo por ella.

Lo que Leona no sabía era que él también se estaba maldiciendo. Greg no podía entender por qué ella, una mujer depravada, provocaba ese efecto en él. Siempre había estado orgulloso de su autocontrol. Sin embargo, parecía que ahora lo había perdido de golpe. Eso era lo último que podía tolerar.

Mientras ella continuaba luchando, sintió algo duro contra su espalda y no pudo evitar ponerse a temblar. Aunque nunca había visto ni experimentado tal cosa, lo había aprendido en su clase de fisiología. Sabía que si no huía en ese instante, estaría en peligro. Por eso luchó con más fuerza.

"Gatita salvaje, si no te portas bien, no te garantizo lo que pueda pasar después", dijo Greg en un tono ahogado.

Leona no pudo contener su miedo más tiempo, así que se quedó quieta. Estaba tratando de convencerse a sí misma de que Greg no haría algo así delante de Olivia y su amigo. De alguna manera, se sintió un poco aliviada al pensar que no estaba sola con él en la habitación.

Esta vez, un ceño fruncido apareció en el rostro de Greg. Él no podía soportarlo más. Quería apagar el fuego que ardía en su interior lo antes posible. Entonces miró a Evan. Este, que comprendió de inmediato la señal, se puso de pie y le dijo a Olivia: "Creo que será mejor que nos vayamos a otro lado. Démosles algo de privacidad".

Después, se volvió hacia Leona y le dijo: "Nos vamos para que puedan divertirse. Adiós, gatita salvaje". Tras pronunciar esas palabras y antes de salir de la habitación con Olivia, le lanzó a Leona una sonrisa comprensiva.

"¡No, no se vayan! No me dejen aquí sola, por favor". La chica estaba muy asustada, pensando que la dejarían sola con Greg en una habitación oscura. No podía imaginar las locuras que le haría.

Pero no importó lo fuerte que le gritara a Evan, él hizo oídos sordos. Solo se volvió y le guiñó un ojo antes de desaparecer por la puerta con su compañera de trabajo. Era como si le estuviera diciendo que disfrutara el momento con Greg.

Tan pronto como la puerta se cerró, el corazón de Leona se hundió hasta el fondo. Ya no tenía forma de escapar de su depredador.

Antes de que pudiera moverse, Greg se abalanzó sobre ella con impaciencia.

Olivia y Evan iban por el pasillo tomados de la mano. Ella se volvió y miró con malicia la habitación por última vez antes de salir. Estaba segura de que Leona no podría escapar de Greg esta noche. Ante ese pensamiento, apareció una sonrisa maliciosa en su rostro y se sintió victoriosa.

York fue dado de alta en el hospital después de casi medio mes. Estaba feliz de poder volver a casa al fin. Permanecer en el hospital durante tanto tiempo le hizo sentir que apestaba a desinfectante.

Y lo más importante, estaba emocionado por poder pasar más tiempo con Leona. Aunque ella había ido al hospital para estar con él en las últimas dos semanas, no era suficiente. En la medida de lo posible, quería que ella estuviera a su lado en todo momento.

Esa noche, York estaba pensando en la chica. Aunque se habían visto esa tarde, tenía el deseo de volver a verla. Al pensar en ella, los latidos de su corazón se aceleraron. Él se sintió agitado, de modo que sacó su auto deportivo del garaje y se dirigió al bar.

Cuando entró en el ruidoso local, echó un vistazo a su alrededor en busca de Leona. Él revisó todos los rincones, pero no la vio. Entonces, una joven con traje de conejito se le acercó de repente.

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