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   Capítulo 13 De chica pobre a rica

La dulzura de una noche Por María José Palabras: 7744

Actualizado: 2020-01-29 00:27


La joven que se acercó a York era Helin, que también trabajaba de camarera en ese bar y era de las que se llevaban bien con Leona. A ella no le caía bien Olivia porque, entre otras cosas, siempre andaba tonteando con hombres. De hecho, pensaba que su compañera debía dejar el trabajo de mesera y convertirse en prostituta.

La chica vio antes que su compañera y Leona entraron a una habitación privada. Pero un momento después, vio que Olivia salía con un hombre con una apariencia perversa.

Aunque no sabía qué hacía su compañera con ese hombre, podía imaginárselo basándose en la personalidad de esta.

No obstante, Leona no salió de la habitación privada. Helin sabía que dos hombres habían entrado en la habitación privada nº 1 con su gerente antes de que Olivia y Leona fueran allí. Y como solo salió Olivia con uno de los hombres, Leona se tuvo que quedar allí con el otro. Después de analizar la situación, llegó a la conclusión de que Leona debía estar en peligro.

Efectivamente, el hombre de la habitación privada nº 1 no tenía buenas intenciones al quedarse a solas con Leona. Helin quiso ver cómo estaba su compañera de trabajo. Sin embargo, al ser únicamente mesera no se le permitía ingresar a una habitación privada a menos que lo solicitaran sus clientes. Estaba muy preocupada por ella, pero no había nada que pudiera hacer.

Por suerte, vio que York entraba mirando para todos lados. Entonces, tomó la iniciativa de acercarse a él. La chica sabía que hacía un tiempo, York se peleó con algunos clientes por culpa de Leona. Aunque esta le había dicho a ella que él era estudiante de último año de la universidad, podía ver claramente que estaba enamorado de su compañera de trabajo. Definitivamente, podría salvarla de la situación desfavorable en la que se encontraba.

"¡Hola! Eres compañero de Leona, ¿verdad? Ella está en la habitación privada nº 1. Lleva allí bastante tiempo. Como camareras, no se nos permite entrar a las habitaciones privadas. Nuestra función es solo servir bebidas en la sala. Pero justo ahora, los clientes de la habitación privada nº 1 le pidieron a Leona que sirviera su pedido. Uno de ellos ya se fue con Olivia, así que Leona se ha quedado sola con el otro hombre. ¿Puedes ir a echar un vistazo?", le dijo a York con inquietud.

Este se preocupó al momento. No era de extrañar que no encontrara a Leona después de llevar buscándola un rato. Resultó que estaba en una habitación privada con un extraño. Aunque rara vez iba a esa clase de sitios, él sabía que los clientes que usaban habitación privada solían ser entretenidos por algunas señoritas que brindaban servicios sexuales. No podía imaginar lo que podía suceder dentro de esas habitaciones. Afortunadamente, se presentó allí esta noche. De lo contrario, volverían a acosar a Leona.

York se dirigió a la habitación privada nº 1 con inquietud. Tan pronto como llegó a la puerta, escuchó vagamente la voz de una mujer pidiendo ayuda desde adentro. Furioso, pateó la puerta para abrirla. La escena que se presentó ante sus ojos lo enfureció más.

Leona estaba tendida en el sofá, temblando de miedo. Su pequeño y hermoso rostro estaba lleno de lágrimas, y también había una mancha de sangre en su cuello. Greg estaba encima de ella.

"Oye, ¿qué estás haciendo? ¡Déjala en paz!". Mientras York gritaba, corrió y empujó a Greg, queriendo salvar a la chica, que ya no tenía fuerzas para defenderse. Luego se quitó el abrigo y la tapó con él. Protegiéndola con un brazo, la levantó y la condujo fuera de la habitación privada.

"¡Detente!", gritó Greg de inmediato. "¿Quién eres tú y quién te dejó entrar aquí?". Estaba muy enojado por el hecho de que alguien irrumpiera en la habitación privada y estropeara su momento con Leona. Y se puso aún más furioso cuando el intruso se llevó a la chica como si él no estuviera presente.

"Soy su novio. Ell

a solo trabaja de mesera, no de prostituta. ¡Lo que le estás haciendo va en contra de la política de este bar!", respondió York gritando mientras se giraba para mirar al hombre. No quería perder los estribos, pero que Greg le gritara lo había enojado.

"¿Y qué? ¿Hay alguna diferencia? Siendo una chica de una buena familia, ¿por qué trabaja aquí? Espera, debes ser el chico que mencionaron antes. Mira, será mejor que escuches mi consejo. No te dejes engañar por su apariencia. Ella es una mujer viciosa. No creo que tu familia la acepte", expuso Greg a propósito para dejar a Leona en mal lugar frente a York.

De repente, el ardiente deseo que había dentro de él desapareció. Entonces, agarró su costosa chaqueta, se la puso y caminó hacia la puerta. Antes de irse, se detuvo junto a Leona y miró su rostro lleno de lágrimas. Luego se inclinó y le susurró al oído sin que nadie más pudiera escuchar: "Gatita salvaje, aún no hemos terminado y estoy deseando verte la próxima vez".

"¡Bah! Leona no es esa clase de chica. Ella se quiere y se valora a sí misma. No tienes derecho a juzgarla con palabras tan sucias", reprendió York a Greg en voz alta.

A él le daba igual que a su madre no le agradara Leona. Su madre no podía decidir con qué persona estar. Era algo que estaba en sus manos.

"Bueno, eso ya lo veremos", le advirtió Greg antes de darse la vuelta y marcharse.

"Tú...". York estaba tan enojado que quería seguir rebatiéndolo. Sin embargo, Leona le tiró débilmente de la manga, se secó las lágrimas de la cara y dijo en voz baja: "Olvídalo, York. No sirve de nada discutir con alguien como él. Iré a cambiarme de ropa". Luego se fue cojeando hacia el camerino.

La chica no quería poner a su novio en una situación adversa. Aunque no sabía lo rico y poderoso que era Greg, ella se dio cuenta de que no era una persona sencilla, a pesar del afán de Jonson y Cynthia por tenerlo como yerno.

Sabía que York era el heredero del Grupo Zhao. Pero en la actualidad, era solo un estudiante que aún tenía un largo camino por recorrer para convertirse en un exitoso hombre de negocios. No era rival para un hombre tan astuto como Greg. Leona no tenía pruebas para demostrarlo, pero intuía que Greg era una muy mala persona.

Después de ese incidente, York insistió continuamente en protegerla. Además de ser su novio, quería ser su guardaespaldas personal. Pero ella se empeñó en ir sola a la escuela en bicicleta todas las mañanas para evitar malentendidos.

Después de la escuela, York la llevaba al restaurante y al bar. Le preocupaba que le volviera a pasar algo, ya que la chica no quería dejar su trabajo. Él tenía que esperar en el bar todas las noches hasta que terminara de trabajar.

Ella protestó varias veces, pero fue en vano. Finalmente, se dio por vencida y dejó que su novio hiciera lo que quería. Después de todo, su relación ya se estaba afianzando. Leona le empezaba a gustar por su carácter. Era el tipo de hombre que nunca se había aprovechado de su influencia familiar para intimidar a otros. Incluso era sumiso con ella. Por eso mismo, Leona pensaba que nunca encontraría a un novio como él.

Últimamente se les veía juntos en todas partes del campus. Aunque había sido ridiculizada por muchos estudiantes, la chica hizo todo lo posible para no tomárselo en serio.

También estableció la regla de que no podían ir a restaurantes elegantes. Solo a restaurantes pequeños y económicos, y, por supuesto, pagar la cuenta a medias.

Leona no quería que los demás pensaran que solo iba tras el dinero de York. Él no tuvo ninguna objeción a esa regla. Sabía que era una chica dura que tenía principios firmes, de modo que no tuvo más remedio que escucharla. Sin embargo, no podían complacer a todo el mundo. Un rumor se había difundido por la universidad. Muchos decían que Leona aspiraba a pasar de chica pobre a rica.

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