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   Capítulo 14 La instigación de Joyce

La dulzura de una noche Por María José Palabras: 8147

Actualizado: 2020-01-30 00:07


La relación entre Leona y York se prolongó por meses mientras el tiempo seguía su curso velozmente. Con el pasar de los días, la chica se había enamorado más de su novio. Y es que, ¿por qué no hacerlo? York se esforzaba mucho por ser el chico perfecto para ella.

Al notar el progreso de la pareja, había una joven en el campus especialmente afectada por esa situación. Se trataba de Joyce, que cada vez que los veía caminando de la mano, hablando o riendo, se sentía invadida por el odio. Ella siempre había creído que era la chica más deseada de la escuela. Para ella, Leona era muy inferior en cuánto a apariencia física. A pesar de ello, York nunca le había prestado atención, pues su novia actual era la única para él. Esto provocó que Joyce se retorciera de envidia, por lo que sin poder soportarlo más, al salir de clases se dirigió a la casa de la familia Zhao inmediatamente. Allí, Barbara la saludó calurosamente, invitándola a pasar. "Hola Joyce, oye, ¿por qué siempre traes tantos regalos cada vez que vienes? De verdad no tienes que hacerlo. No me trates como a una extraña, ¿de acuerdo? Por cierto, tenías tiempo sin venir a visitarse, cuéntame, ¿cómo están tus padres? York aún no ha vuelto, honestamente no sé qué lo ha mantenido tan ocupado últimamente. De hecho, suele llegar pasada la medianoche. A veces hasta se me olvida que tengo un hijo. Lo que me recuerda lo mucho que me gustaría tener una hija también".

Por su parte, Joyce se sentó a escuchar pacientemente la queja de la señora mientras dejaba sobre la mesa los regalos que le había llevado. Luego, contestó: "Lo siento mucho, señora Barbara. En mi caso lo que sucede es que recientemente he estado muy estresada con la cantidad de proyectos que tengo en la escuela. En realidad siempre tengo muchas ganas de visitarte, pero se me ha hecho difícil conseguir tiempo libre. En cuanto a York, creo que está muy ocupado llevando a su novia al bar todos los días al salir de clases", al decir esto, se tapó la boca fingiendo haber hablado de más accidentalmente. "¡Oh, perdón! Olvida lo que dije. Yo no sé nada".

Ante esa reacción, Barbara quedó muy confundida, de modo que tomó la mano de Joyce para preguntar: "¿Qué? ¿York tiene una novia que va a un bar? ¿Por qué iría a ese tipo de lugar? ¿De qué clase de chica estamos hablando? Por otro lado, ¿desde cuándo mi hijo tiene novia? ¿Por qué yo no me había enterado? Dime, ¿quién es ella? ¿De qué familia proviene?

¡Oh, ahora estoy muy preocupada por él!". Al escucharla, Joyce se sintió secretamente feliz al darse cuenta de la ansiedad en el rostro de la mujer. Por lo que continuando con su plan, hizo como que no quería decir nada más. "Yo...no puedo hablar de eso o York definitivamente se enojará conmigo. Va a pensar que estoy hablando mal de su novia, y no quiero que me malinterprete. Bueno, tengo que irme ya, solo pasé a saludarte. Por favor, no le menciones nada de esto a él. Olvida lo que dije", se excusó Joyce, poniéndose de pie para marcharse.

"Joyce, ¿todavía me consideras una desconocida?", preguntó Barbara con tristeza.

"Por supuesto que no. A decir verdad, te considero mi propia madre", le dijo tomándola de la mano, antes de añadir: "Siempre te he considerado muy cercana a mí, lo que pasa es que...". En seguida, agachó la cabeza como si fuera demasiado difícil continuar, aunque por dentro su corazón se regocijaba, pues ya había logrado su objetivo. Sabía que después de encender esa llama, Barbara increparía a su hijo para consultarle al respecto. En consecuencia, eventualmente York tendría que dejar a Leona incluso en contra de su voluntad porque su madre definitivamente se opondría a esa relación.

"Si realmente hablas en serio, entonces dime la verdad. ¿Quién es la novia de York?", preguntó con impaciencia.

"Si te lo digo, por favor no se lo comentes a él. No quiero que me odie", replicó Joyce con ojos suplicantes. Francamente, tenía una gran habilidad para la actuación.

"Te lo prometo, no se lo diré. Solo estoy preocupada por él". Claramente, Barbara no la dejaría ir sin obtener

información.

"Su nombre es Leona Ling. Nadie conoce sus antecedentes familiares, pero parece que proviene de una familia de bajo rango. De no ser así, no trabajaría en un bar por las noches. Ella iba todos los días en bicicleta al salir de la escuela, pero desde que sale con York, él la lleva siempre. Además, se queda acompañándola hasta que termina su turno. Eso es todo lo que sé. Por favor, cumple tu promesa de no comentarle nada, mucho menos que yo te lo dije", soltó Joyce.

Ella conocía bien a la madre de York, así que sabía que siempre despreció a las personas que provenían de familias no prominentes. Obviamente tuvo éxito con su plan de hacer enojar a la señora.

Y como era de esperarse, Barbara se enfureció de inmediato. "¿Qué?", gritó. "¿Cómo a nuestro York puede gustarle una chica con tan mala reputación? Espera, ¿dijiste que su nombre es Leona Ling?". En ese momento, la mujer recordó a aquella joven en el hospital cuando golpearon a su hijo. De hecho, sospechaba que ella había sido la razón por la que golpearon a su hijo. Ahora, parecía que siempre tuvo razón.

"Joyce, no quiero culparte, pero, ¿por qué no hiciste nada para impedir que él hiciera algo estúpido? Está claro que esa jovencita solo quiere estar con mi hijo por la riqueza de nuestra familia. Hemos estado intentando que ustedes dos se comprometan, pero temiendo que sus estudios se vean afectados, queremos esperar hasta que se gradúen. Una vez que eso suceda, esperamos que puedan casarse. Entonces, aunque todavía no eres su prometida, al menos deberías intentar evitar que cualquier mujerzuela lo seduzca".

Ante esas palabras, Joyce fingió parecer ofendida, para decir: "Barbara, ya conoces el temperamento de tu hijo. Si me entrometo en sus asuntos, definitivamente se enojará conmigo, incluso hasta podría dejar de hablarme. Sí intenté hacer algo en una oportunidad. Esa vez fui a buscar a Leona para pedirle que se mantuviera alejada de él. Pero me respondió que yo no estaba en condiciones de decirle qué hacer, a menos que me convirtiera en su esposa. Así que ya he hecho todo lo que está a mi alcance, sin embargo, no soy más que una amiga para York. Es por eso que no es de extrañar que esa chica se comporte con tanta arrogancia. Lo peor de todo es que muchos dicen que ella sale con diferentes chicos al mismo tiempo".

"¡¿En serio? Qué horrible! Está claro que tiene motivos oscuros para ligar con mi hijo. Lo llamaré para pedirle que regrese ya mismo, estar todo el día con ese tipo de mujer no le hará nada bien. Vete a casa, Joyce. Hablaré de esto con tus padres y mi esposo lo antes posible. De ser necesario, adelantaremos la ceremonia de compromiso. De esa manera, si esa tal Leona se atreve a molestarnos de nuevo, tienes todo el derecho de ahuyentarla", exclamó Barbara, que ya parecía haber tomado una decisión.

"Está bien. Si él me ve aquí, seguramente se molestará", se despidió la chica, sintiéndose realizada.

Por su lado, York había estado disfrutando de su vida estos últimos meses. Lo hacía feliz ser el novio de Leona y su ángel de la guarda al mismo tiempo. Ese día no fue a la escuela en su auto deportivo como solía hacerlo. En cambio, usó su motocicleta blanca recién comprada. Esto, en conjunto con su traje de carreras del mismo color lo hacían lucir más guapo de lo habitual. De hecho, las chicas a su alrededor no pudieron evitar gritar con admiración.

"¡Oh, Dios mío! No me imaginaba que York se vería aún más guapo con ese atuendo".

"¿Ese es realmente él? ¡Guao! ¿Dónde está su deportivo? ¡Se ve tan genial!".

Hasta Leona quedó gratamente sorprendida cuando lo vio en la motocicleta. Luego, le preguntó confundida: "¿Qué significa esto?".

Entonces, sin decir una palabra, el chico le arrojó un casco. Acto seguido, se paró al lado de la motocicleta e hizo una reverencia como todo un caballero, para decir con voz fría: "Te presento a 'Caballo Blanco'. De ahora en adelante, será nuestro corcel. Yo soy el príncipe y tú eres mi princesa. ¡Dicho esto, por favor, monte en nuestro caballo ahora, princesa!".

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