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   Capítulo 15 El compromiso de York

La dulzura de una noche Por María José Palabras: 7963

Actualizado: 2020-01-30 00:17


Leona simplemente se echó a reír ante el gesto de su novio. De igual forma, su corazón estaba repleto de amor y gratitud. Pues sabía que él solo hacía eso para complacerla. Él era consciente de que no se había estado sintiendo cómoda andando en su auto deportivo, así que lo cambió por esa moto. En ese momento, Leona se regocijaba de alegría, segura de que no había nada de qué arrepentirse en el futuro sin importar lo que sucediera entre ellos.

Seguidamente, se puso el casco que York le dio, diciendo: "Mi príncipe, conduzca con cuidado, ¿de acuerdo? De lo contrario, no me atreveré a montar en tu 'Caballo Blanco' la próxima vez".

"Por supuesto, mí princesa. Nunca permitiría que te pase algo malo, prometo protegerte siempre", contestó, antes de asegurarse de que la chica estuviera cómodamente sentada para arrancar.

Mientras tanto, no muy lejos del lugar, Joyce lo había visto todo. De hecho, no les quitó los ojos de encima hasta que la moto estuvo fuera de su vista. Luego, una estela de odio se cruzó por su rostro cuando dijo: "Ya veremos cuánto te dura esa felicidad. Me pregunto si seguirás siendo así de arrogante después de que York se comprometa conmigo. Porque Leona, él está destinado a ser mío".

Unos minutos después, York estacionó su moto frente al bar. Y cuando estaba a punto de seguir a su chica adentro, le sonó el teléfono. Rápidamente lo sacó de su bolsillo para ver que era su madre quien lo llamaba, de modo que contestó de inmediato. "Hola mamá. ¿Qué sucede?".

"York, ¿dónde estás? ¿Volviste a ese bar con la inmoral esa? Ven a casa en este instante, tengo algo importante que decirte", dijo Barbara con las sienes brotadas por la rabia, sin poder superar lo que Joyce le había dicho. Todo este tiempo se había estado preguntando por qué su hijo siempre llegaba tan tarde. Ahora que sabía que el chico se había vuelto loco por una mujer en un bar, estaba furiosa.

"Mamá, ¿de qué estás hablando? Leona no es ninguna inmoral, es una chica increíble y muy decente. ¿O acaso no te diste cuenta de eso cuando la conociste? En fin, me tengo que ir, tengo algo que hacer. Hablamos más tarde, ¿de acuerdo? ¡Adiós!", respondió de prisa para colgar lo más rápido posible porque le preocupaba que su novia entrara sola al lugar. ¿Qué pasa si Greg estuviera allí otra vez? York necesitaba estar a su lado para poder protegerla si surgiera algo.

No obstante, antes de que pudiera finalizar la llamada, su madre volvió a hablar. "¡No! No puedes hacer esto, ¿piensas desobedecerme por esa mujer? Te lo advierto, ¡ven a casa ya! De lo contrario, olvídate de que vives aquí", espetó, trancando el teléfono sin esperar respuesta.

A causa de ello, el joven miró a Leona con absoluta vergüenza. Pero sin dejarlo abrir la boca, ella dijo con una sonrisa: "Vete. No te preocupes por mí, yo estaré bien. Me parece que tu madre tiene algo muy importante que discutir contigo".

"Pero Leona, no puedo dejarte sola aquí", contestó dubitativo, con el permanente temor por lo que había sufrido la chica aquella vez. A raíz de ese incidente, siempre se sintió ansioso de que Greg volviera por ella en cualquier momento.

"Tranquilo, Greg no ha aparecido desde hace mucho tiempo. Así que no creo que venga. Además, ya le dije a Amelia que nunca volveré a entrar en una sala privada", explicó Leona, que no quería que York tuviera un conflicto con su familia por su culpa. Lo que menos deseaba era que los padres del joven tuvieran una mala impresión de ella.

"Bueno, pero ten mucho cuidado, ¿sí? Por favor, no olvides llamarme al salir". A pesar de que seguía estando reacio a dejarla, York no tuvo más remedio que marcharse.

Al llegar a casa, sus padres ya lo estaban esperando en la sala. Y tan pronto como se sentó, su padre le informó: "York, tu madre y yo hemos acordado con los padres de Joyce celebrar su fiesta de compromiso el próximo mes. Así que aún tienen estas semanas para conocerse mejor antes de ese día".

"¿Qué? Papá, ¿cómo pue

des tomar esa decisión sin siquiera preguntarme? ¡Me niego rotundamente! A mí me gusta alguien, y no es precisamente Joyce. La verdad es que nunca me casaría con ella", gritó desesperado.

"¡Idiota! ¿Cómo te atreves a hablarme así?", soltó Arthur, golpeando la mesa con fuerza. Luego, continuó: "Está decidido, nadie te está dando la opción de aceptar o rechazar. Este acuerdo existe desde que ustedes eran niños, sencillamente le estuvimos dando el tiempo suficiente para que desarrollaran una buena relación. Sin embargo, parece que no estás poniendo de tu parte, así que nos vimos en la obligación de seguir adelante. Hay algo más, a partir de ahora ya no irás a la escuela. Por lo tanto, dile a tu novia que esa relación ha terminado. Una vez formalizado el compromiso, Joyce y tú se irán juntos a culminar sus estudios en el extranjero. Y después de que te gradúes, puedes volver para hacerte cargo de nuestra empresa".

"¡No! No estoy de acuerdo con tus planes. ¡No puedes decidir sobre mi futuro!", replicó furioso. Realmente no esperaba que su amable y comprensivo padre de repente se volviera tan irracional.

Por su lado, Bárbara también trató de persuadirlo. "York, hazle caso a tu padre. Esto es por tu propio bien. Cuando la empresa se haya fusionado con el Grupo Shen, definitivamente nos convertiremos en una gran potencia. Además, Joyce y tú crecieron juntos, así que la conoces bien. Ella es una chica hermosa, sensata y muy agradable, desde todo punto de vista es mucho mejor que esa noviecita que tienes ahora. Sin duda es la mejor opción para que se convierta en tu esposa. Hijo, solo queremos lo mejor para ti".

"Mamá, puedo hacer que la empresa prospere sin la ayuda del Grupo Shen. No es necesario dejarme llevar por el nepotismo". Honestamente, York no podía creer que sus padres quisieran controlar su futuro. Incluso lo ignoraron al tomar una decisión tan importante.

"Insisto, la decisión está tomada, York. De hecho, para asegurarnos de que no hagas alguna locura, Chuck y Kerr te escoltarán a tu habitación de inmediato. No podrás salir de allí sin mi permiso", dijo Arthur, dándoles la orden a sus dos subordinados. Posteriormente, tras asegurarse de que su hijo no podría escapar, regresó a su estudio.

"No puedes encarcelarme aquí. Conozco mis derechos, esto es ilegal. ¡Déjame salir!", exclamó York, haciendo todo lo posible por cambiar la opinión de su padre. Pero falló, estaba claro que Arthur no lo escucharía. Al mismo tiempo, Chuck y Kerr eran demasiado fuertes para él, por lo que tampoco podía pelear con ellos. Ni siquiera pudo resistirse al momento el que le quitaron su celular y cortaron el teléfono fijo de su habitación. Todo daba a entender que su papá estaba realmente convencido de que debía encerrarlo;

sin importar cuán fuerte gritara el muchacho, nada lo iba a hacer retroceder. ¿Qué iba a pasar ahora? Quería contarle todo a Leona, pero no tenía ningún medio por el que pudiera comunicarse con ella. Au así, York estaba completamente seguro de que nunca se casaría con ninguna otra mujer que no fuera ella. Pues en su corazón no había lugar para nadie más. Pero ahora que estaba prácticamente encarcelado, ¿qué podía hacer? Era como una bestia enjaulada.

Encerrado, los días pasaron muy rápido. Y desde aquella noche en la que York la dejó en el bar, Leona no lo había vuelto a ver ni una vez. A la joven le preocupaba que le hubiera pasado algo en vista de que no había ido más a la escuela.

De todas formas, a pesar de lo ansiosa que se sentía, no había nada que pudiera hacer. Para empezar, no sabía dónde vivía York. E incluso si lo supiera, no se atrevería a ir. Consideraba que sería una deshonra para sí misma aparecerse en su casa.

Aparte de eso, había escuchado algunos rumores recientes de que él se comprometería pronto con Joyce, su novia de la infancia. Aunque no quería creerlo, York no había aparecido para explicarle nada. Así que, ¿de ser cierto, qué se supone que debería hacer?

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