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   Capítulo 18 Prepárate para huir

La dulzura de una noche Por María José Palabras: 7720

Actualizado: 2020-01-31 00:07


Leona no estaba segura de si estaba soñando. ¿Era realmente la voz de York? ¿Por qué la llamó de repente después de llevar medio mes desaparecido?

"¿Hola? ¿York?". La chica frunció el ceño al escuchar un pitido; la llamada se había cortado. Ni siquiera pudo decirle nada a su novio. Pero, por otro lado, no pudo evitar preguntarse por qué sonaba tan ansioso. ¿Le pasó algo malo?

Entonces, volvió a llamar al número, pero nadie respondió. Resultó que York había usado un teléfono público. En lugar de ir al bar a trabajar, Leona decidió esperar frente al restaurante. No estaba segura de si era una broma, pero su corazón le dijo que se quedara. Veinte minutos más tarde, apareció York.

Llevaba un costoso traje blanco italiano hecho a medida. Le quedaba bien y se veía aún más guapo de lo que de por sí era. La chica no lograba entender por qué iba así vestido, aunque la confundió más el hecho de verlo en un taxi y no en su lujoso auto deportivo.

El joven salió del taxi y echó un vistazo a su alrededor. Tan pronto como sus ojos se posaron en Leona, gritó antes de que esta pudiera decir algo: "¡Leona, date prisa! ¡Entra en el auto!".

"¿Y qué hago con mi bicicleta?", preguntó ella mientras miraba su bicicleta, que estaba a un lado de la calle.

"Déjala ahí. Sube al taxi antes de que sea demasiado tarde". Él corrió hacia ella y la agarró del brazo para meterla en el vehículo.

"York, ¿qué está pasando?", preguntó confundida cuando ambos ya estaban dentro sentados. No sabía a qué venía el pánico de su novio y por qué estaba sudando tanto. Entonces, sacó rápidamente un pañuelo de su bolsillo y le secó el sudor de la frente. Su mano temblaba porque se sentía nerviosa.

"Leona, ¿estás dispuesta a venir conmigo? Vayamos a algún lugar donde nadie nos conozca. De ahora en adelante te prometo que te amaré y cuidaré de ti siempre", declaró él mientras tomaba la mano de la chica. Su voz transmitía afecto.

"York, ¿por qué dices esas cosas? ¿Qué te pasa?", preguntó Leona preocupada, sin seguir entendiendo por qué actuaba de esa forma tan extraña.

"Mis padres y los padres de Joyce ya han decidido nuestro futuro. Mi padre, por temor a que me escapara contigo, me encerró en mi habitación y me quitó todo medio de comunicación hasta que se celebre la fiesta de compromiso. Después de la fiesta, Joyce y yo nos iremos juntos al extranjero a terminar nuestros estudios. Luego volveremos después de nuestra graduación para casarnos y que yo me haga cargo de nuestra empresa. Han planeado absolutamente todo. Pero Leona, yo no amo a Joyce. ¿Cómo voy a casarme con ella? Tú eres la única que ocupa mi corazón. No quiero estar con otra persona que no seas tú. Hoy es la fiesta de compromiso, así que me dejaron salir. Mis padres les han pedido a varias personas que me vigilen, pero me escapé por la ventana del baño. Por eso estoy aquí contigo ahora. ¿Estás dispuesta a venirte conmigo? Te prometo que te amaré y te trataré bien toda mi vida". Había un brillo de determinación en los ojos de York mientras decía esas palabras.

Leona, por su parte, vaciló. No quería que él se peleara con su familia por ella. Aunque, por otro lado, se sentía conmovida por sus esfuerzos de estar con ella. Además, la forma en que la miraba derritió su corazón. Sabía que York había nacido en una cuna de oro. Sin embargo, estaba listo para renunciar a todo por ella.

Al ver el rastro de vacilación en el rostro de Leona, el joven levantó la barbilla y la miró a los ojos. Luego dijo cariñosamente: "Leona, confía en mí, por favor. Quiero pasar el resto de mi vida contigo. No me casaré con otra mujer. Ven conmigo, por favor. Dejemos esta ciudad juntos. Podemos ir a otro sitio a continuar nuestros estudios. Trabajaré duro para ti. No permitiré que sufras más".

Al mirarlo a los ojos, la chica estuvo tentada a decir que sí. Pero luego e

xpuso: "¿Qué hay de tus padres? York, eres su único hijo. No puedes abandonarlos así sin más".

"Me da igual. Seguro que pueden sobrevivir sin mí. Leona, no quiero que controlen mi vida. Sé lo que me puede hacer feliz. Nos aplicaremos a fondo para terminar nuestros estudios. Y en unos años nos casamos y tenemos un hijo", respondió York de forma conmovedora. "Si en el futuro siguen negándose a aceptarte, no volveré con ellos. Pero por ahora, centrémonos en nuestra situación actual. No tenemos mucho tiempo. En cuanto mis padres se enteren de que me he ido, harán algo. Me lo he llevado todo, así que no tienes nada de qué preocuparte". Mientras hablaba, el joven sacó una maleta de cuero. Cuando la abrió, Leona vio su pasaporte, algunas tarjetas de identificación y una gran suma de efectivo.

Él sabía que sus padres congelarían sus cuentas bancarias y sus tarjetas de crédito tan pronto como se dieran cuenta de que había desaparecido. Si no hacían eso, igualmente podrían usarlas para rastrear su paradero.

Por eso fue al banco y retiró la mayor cantidad de efectivo que pudo antes de contactar con Leona. No podían huir con los bolsillos vacíos. Él tenía que asegurarse de tener suficiente dinero para gastar en su novia. No esperaba que la vida fuera fácil después de esto, pero asumía el riesgo mientras estuviera con ella. Es más, no le importaba renunciar a todas las riquezas del mundo para ser feliz con la mujer a la que amaba.

"York, yo...". La mente de Leona estaba hecha un lío. Tenía miedo de lastimarlo y tampoco quería que renunciara a su vida por ella. ¿Dejaría que su corazón gobernara su cabeza o al revés?

"Leona, ¿hay algo más que te esté frenando? He leído a escondidas tu perfil en la escuela. No tienes familia aquí. Vente conmigo. Ya te lo he dicho, te trataré bien y te amaré toda la vida", expuso York con sinceridad.

"¿Estás seguro de hacer esto? Una vez que nos vayamos, ya no habrá marcha atrás. No quiero que algún día te arrepientas de tu decisión". El corazón de Leona se suavizó ante las palabras de su novio. Después de todo, él tenía razón. No tenía ninguna razón para quedarse en esa ciudad.

Jonson y Cynthia no se preocupaban por ella lo más mínimo. No significaba nada para la familia Ling. Jasmine la trataba bien, pero también le tenía miedo a Cynthia. Y cada vez que esta descubría que se acercaba a Jasmine, la regañaba y la golpeaba. Jasmine ni siquiera podía defenderla.

En cuanto a Bess, tampoco le importaba demasiado. Ya había aprendido a perdonarla y aceptarla como su madre. Pero teniendo en cuenta que no se crio con ella, sus sentimientos no eran fuertes.

Además, Bess no siempre estuvo ahí para ella, ni siquiera después de reconciliarse. Parecía que podía cuidar de sí misma y sobrevivir sin ella. Leona llegó a pensar que realmente su madre no la quería tanto. De lo contrario, no hubiera esperado tantos años para ir en su búsqueda.

Y por otro lado estaba Greg. Si ella seguía viviendo con la familia Ling, podría encontrárselo en cualquier momento. Especialmente cuando él y Jasmine se casaran. Aunque no podía entender por qué a Greg le gustaba intimidarla, siempre sintió que había algo aterrador en él.

Era un hombre horrible. Si pudiera, no volvería a verlo nunca más ni tendría nada que ver con él. Leona no tenía nada. Pero York sí estaba ahí. Él la quería mucho y estaba dispuesto a renunciar a todo solo para estar con ella. ¿Por qué no arriesgarse con él?

Al final, la chica asintió vigorosamente y dijo: "Está bien, vayámonos de esta ciudad. Pero primero tengo que ir a casa. Necesito tomar mis cosas y mis documentos".

"¡Genial! Sabía que no me fallarías. Leona, no te vas a arrepentir". York la abrazó con entusiasmo, imaginándose la vida feliz y bonita que pronto tendrían. Lo que la pareja no sabía era que les esperaba una tremenda tormenta.

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