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   Capítulo 22 La disputa

La dulzura de una noche Por María José Palabras: 6567

Actualizado: 2020-02-01 00:07


"¡Bastardo! ¡Suelta a Leona! Ella es mi novia. ¡No quiero que tus sucias manos la toquen!". York estaba tan enfurecido que apretó el puño para golpear a Greg en la cara.

Pero a este pareció no importarle lo más mínimo y lo esquivó con facilidad. Además, a pesar de tener a Leona en sus brazos, pateó a York con su pierna derecha y dijo: "¡Bah! No sobreestimes tu fuerza, joven. ¿De verdad crees que puedes defenderte?". Teniendo en cuenta lo bueno que era en artes marciales, vencer a York era pan comido para Greg.

Aunque York era bueno en Taekwondo, no era rival para el otro. Así que, tan pronto como la pierna derecha de Greg aterrizó sobre el estómago del chico, este se inclinó y se retorció de dolor.

El impacto de la patada fue tan fuerte que no pudo volver a levantarse.

"¡York!", gritó Leona de pánico mientras aún luchaba por liberarse de Greg. Quería ver cómo estaba su novio. Pero ¿cómo iba su fuerza, menor que la de York, vencer a las manos de hierro de Greg?

"Déjame decirte algo. Leona es mi mujer. Ni se te ocurra volver a presentarte frente a ella. Si descubro que la sigues molestando, acabaré no solo contigo, sino con la Compañía Zhao", advirtió Greg a la ligera.

"¡Suéltame! ¡Prefiero morir antes que estar contigo! ¡Deja de soñar!". La chica estaba muy enojada. No esperaba que el novio de su hermana fuera tan despreciable como para reclamarla como su mujer.

"Pf. Pf. Pf. Eres una mujer muy codiciosa, querida. ¿Con mi dinero no tienes suficiente? Eres la segunda hija de la familia Ling. No te falta dinero. ¿O es que no te he complacido en la cama? Quizá lo que quieres es más de mi tiempo. Lo siento, cariño. Debería haber pasado más tiempo contigo. Pero siempre estoy ocupado ganando dinero para ti. No es de extrañar que hayas acabado con este debilucho. Míralo. Es un cobarde. Ni siquiera puede protegerte. ¿Sí te satisface?", dijo el hombre sonriendo con picardía.

Su satisfacción aumentó al ver que la cara de la chica se ponía roja de rabia y la de York blanca. De hecho, dijo deliberadamente esas mentiras para provocarlos más, y fue efectivo. Ver a Leona sufriendo era mucho mejor que cualquier otra cosa para él. Con la intención de echar más leña al fuego, Greg se puso de cuclillas y le dijo a York: "Sé que tiene un rostro hermoso y un cuerpo bonito. Pero son solo para mí. No permito que otros hombres la miren o fantaseen con ella".

"¡Bastardo! Yo no tengo nada que ver contigo. ¡No tienes derecho a insultarme!", le gritó Leona de nuevo. Le molestaba mucho que él continuara humillándola frente a su novio. ¿Y si York lo creyera? ¿York la consideraría una mujer sucia?

"No me creo nada de lo que dices. Sé que Leona es una buena chica. Deja de destruirla con tus mentiras", manifestó el chico mientras lo fulminaba con la mirada. A pesar del intenso dolor que tenía en el estómago, trató de levantarse y atacó a Greg nuevamente.

Pero antes de que su puño pudiera siquiera tocar la cara del hombre, este lo pateó otra vez. En esta ocasión, el joven cayó al suelo a unos metros de distancia. Con una mirada implacable, Greg expuso: "Te diré esto por última vez. ¡Ella es mi mujer!". Luego se volvió hacia la chica y bajó la cabeza con la intención de besarla.

"¡No! ¡Apártate de mí! ¡Te odio!". Leona sacudi

ó la cabeza vigorosamente para esquivar su beso. Su cuerpo tembló de miedo cuando volvió a su mente la escena de aquella noche en el bar.

No podía hacer otra cosa que llorar. La chica seguía tratando de entender por qué siempre la trataba así. Cuando Greg la acosó en su casa y en el bar, estaban solos. Sin embargo, ahora se encontraban en la sala de espera del aeropuerto. Habían provocado un escándalo y mucha gente los estaba mirando. Se sentía muy frustrada, especialmente porque su novio estaba allí presente.

El corazón del joven también se llenó de rabia. No podía hacer nada para defender a la mujer que amaba. Verla siendo maltratada delante de sus ojos fue un golpe duro para él.

"¡Eres un hijo de puta! ¡Te mataré!". York sintió como si su cuerpo se entumeciera de repente del dolor. Pero la triste mirada de la chica le dio un subidón de adrenalina.

Estaba a punto de levantarse y correr hacia Greg cuando escuchó unos pasos que se acercaban a ellos. Entonces, una voz familiar gritó: "¡Alto! ¿Qué crees que estás haciendo?". Era Arthur, el padre de York.

Él y Barbara habían estado ocupados preparándose para la fiesta de compromiso. Pero su hijo desapareció de repente. Lo buscaron por todas partes, pero no lo encontraron. Cuando estaban a punto de darse por vencidos, el padre recibió una llamada de alguien. La persona que se puso en contacto con él le informó sobre el paradero de su hijo y se apresuró a ir al aeropuerto con algunos de sus hombres para buscarlo. Sin embargo, no esperaba ver a York en una situación como esa.

También le sorprendió ver a Greg allí no muy lejos de él. Todos en el círculo empresarial de la Ciudad C lo conocían. Greg regresó de Estados Unidos hacía dos años. Desde entonces, había demostrado su talento en la Ciudad C. En dos años, había logrado anexar varias empresas. Muchas compañías incluso fueron expulsadas del negocio debido al comportamiento agresivo de Greg. Arthur nunca desearía que York lo ofendiera. De lo contrario, la Compañía Zhao también estaría en peligro.

El hombre le lanzó a su hijo una mirada asesina mientras lo levantaba del suelo. Luego se volvió para mirar a Leona, que seguía al lado de Greg, y recordó que era la chica que estado con York en el hospital.

Como hombre de negocios inteligente, Arthur entendió de inmediato lo que estaba sucediendo, y sintió que su corazón se encogía. Entonces, se acercó a Greg y le dijo con una sonrisa: "Hola, señor Wei. No esperaba verte por aquí. Qué casualidad. Te envié una invitación para la fiesta de compromiso de mi hijo, pero me dijeron que estabas fuera del país. ¿Acabas de llegar?".

Greg miró a York con frialdad y dijo significativamente: "Sí. Y afortunadamente volví a tiempo. De lo contrario, se habrían llevado a mi mujer. Parece que su hijo está interesado en ella".

"¿Qué? ¿Cómo va a ser eso posible? Mi hijo se va a comprometer hoy con la hija de la familia Shen. Debe haber algún malentendido. No te lo tomes en serio, por favor. York, explícaselo al señor Wei". Arthur arrastró a su hijo al frente y lo instó a que se lo aclarara a Greg.

Pero en lugar de hacerlo, el chico miró al hombre y dijo: "No tengo nada que explicar. Leona no es su mujer. Leona y yo nos amamos. A ella nunca le gustará alguien como él".

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