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   Capítulo 28 Volver a dejarlo plantado

La dulzura de una noche Por María José Palabras: 8238

Actualizado: 2020-02-03 00:07


Leona también durmió muy poco, por lo que grandes ojeras se podían notar alrededor de sus ojos cuando se despertó esa mañana. Se suponía que no debía levantarse temprano por ser domingo, pero como había dejado su bicicleta en el restaurante, tenía que ir a buscarla.

Al salir de su habitación, vio a Jasmine caminando en su dirección, por lo que inconscientemente se ajustó la bufanda que llevaba alrededor del cuello para cubrirse los chupetones. En ese instante sintió una punzada de culpa al recordar todo lo que sucedió la noche anterior. Greg le había dejado varias marcas en su cuerpo, y ahora estaba frente a su novia. A pesar de que pudo esconderlas bajo la bufanda, lo cierto era que este hombre estaba engañando a Jasmine.

Entonces, apenas la mujer se le acercó, Leona bajó la cabeza con su mano aun protegiéndose el cuello, temerosa de que Jasmine pudiera notar los chupones que su casi prometido le había dejado. Luego, preguntó nerviosa: "Jasmine... ¿Qué haces por aquí?".

Desafortunadamente, a pesar de sus esfuerzos por cubrirse, las marcas rojas no escaparon a los ojos de la joven. Aparte de eso, los labios de Leona todavía estaban ligeramente hinchados. Apenas se dio cuenta de todo eso, el corazón de Jasmine se encogió, pues el presentimiento de que realmente había algo entre Greg y Leona se intensificó.

De golpe se le vino a la memoria la sombra que alcanzó a ver la pasada noche, que como no la pudo detallar, no estaba segura de si se trataba de Leona. Por lo tanto, intentó ponerla prueba. Dando un paso adelante, tomó su mano para preguntarle: "Leona, ¿cómo has estado recientemente? ¿Tienes novio?".

Mientras hablaba, su mirada nunca abandonó el rostro de la otra chica, ya que quería ver cómo reaccionaría.

Por su parte, Leona se sonrojó instantáneamente al pensar en York. A quien si bien no le confirmó verbalmente que lo había aceptado como su novio, el vínculo afectivo que compartían los convirtió en pareja. Incluso habían intentado huir para vivir juntos en otra ciudad.

Mirándola así, Jasmine se convenció más de que lo que pensaba era correcto. Sin embargo, siguió indagando: "¿Es de tu escuela?". Debido a que se criaron juntas, las chicas se conocían bastante bien, por lo que sabía si Leona le estaba mintiendo.

En cambio, está última nunca dudó de la intención de Jasmine, pensaba que genuinamente solo estaba preocupada por ella. De modo que al volver a recordar lo que pasó entre ella y Greg, se sintió abrumada por la culpa. Sin decir una palabra, asintió levemente como respuesta.

Con esta confirmación, Jasmine se sintió aliviada de que no era mentira. Tal vez solo estaba imaginando cosas. En ese instante suspiró aliviada por haber aclarado la situación. En vista de ello, ya no tenía ninguna razón para quedarse allí más tiempo.

A decir verdad, odiaba ver a Leona. No obstante, fingió cordialidad al decir: "Bueno, te deseo buena suerte en tu vida amorosa. Por cierto, ¿vas a salir? Si es así, no te quito más tiempo. Perdón por demorarte".

Leona simplemente asintió, antes de caminar hacia la pequeña puerta del patio trasero sin mirar atrás. De cierta forma se sintió complacida de que Jasmine le creyera. Una vez fuera de la residencia de los Ling, se fue apresurada al restaurante a trabajar. Luego, fue directamente al bar para su segundo turno que duraba hasta la medianoche. Al salir muerta de cansancio, se montó en su bicicleta y se fue a casa con el deseo de tomar un baño caliente y dormir bien. De hecho, había olvidado por completo la amenaza de Greg. Después de deshacerse de la tarjeta dorada que él le dio, no volvió a pensar en el tema.

En su oficina, ya era tarde cuando el hombre finalmente terminó de revisar el último documento sobre su escritorio. Estuvo tan ocupado que había perdido la noción del tiempo. Allí, recostado del espaldar de su silla, se aflojó la corbata mirando su reloj. Fue entonces cuando recordó que le ordenó a Leona presentarse a las 9 de la noche en el Hotel Emgrand.

Una de las propiedades de su empresa, por cierto. En ese lugar, la habitación 8008 era una suite presidencial que so

lo estaba a disposición de Greg, podía ir cuando él quisiera. Aun así, rara vez se quedaba ahí. Después de todo, tenía muchas casas para elegir dentro de Ciudad C, podía dormir dónde le provocara.

Sinceramente la única razón por la que le pidió a Leona que fuera allí fue para humillarla más. Él disfrutaba hacerla sufrir. Después de descansar unos minutos, tomó las llaves de su auto para dirigirse al hotel. Estaba seguro de que tras lo sucedido en sus dos encuentros más recientes, ella no se atrevería a desobedecerlo otra vez. Por lo que no tenía la menor duda de que Leona ya lo estaría esperando.

Quizás esa era la táctica que ella usaba para ligar con hombres. Fingir ser pura e inocente, haciéndose la que no le agradaba, cuando la verdad era que estaba tratando de atraer su atención. Ante la idea, Greg no pudo evitar burlarse. En su experiencia, había visto todo tipo de trucos, por lo que pensó que nunca caería en su trampa.

Incluso su odio hacia la chica se agravó de solo pensar en eso, provocando que apretara con fuerza el volante. En esta oportunidad, estaba más decidido a torturarla lentamente. Al llegar al hotel, fue de una vez a su suite presidencial, solo para descubrir que estaba tan sola y oscura como la boca de un lobo. '¿No encendió la luz?', se preguntó, apretando el interruptor de la sala. En ese momento cuando todo se iluminó, se dio cuenta de que Leona no estaba allí.

Entonces, pensando que tal vez se quedó dormida esperándolo, caminó hacia el dormitorio vacío.

La mujer no estaba por ningún lado, parecía como si nadie hubiera entrado en la habitación antes que él. Sintiéndose burlado, el rostro de Greg se oscureció de inmediato. Enfurecido, sencillamente no podía aceptar el hecho de que Leona lo había dejado plantado de nuevo.

Aun así necesitaba asegurarse, de modo que llamó al gerente del hotel para preguntarle si una mujer había entrado a su suite.

Por su parte, el gerente realmente no esperaba que Greg lo buscara en medio de la noche. Por lo que aturdido, inmediatamente llamó a la recepción. Seguidamente, tras confirmar la información, volteó a ver al jefe negando con la cabeza. "No, señor Wei. Nadie vino aquí antes de usted".

Esto significaba que, efectivamente lo había engañado una vez más. A estas alturas Greg estaba totalmente fuera de sí. '¡Ya verás, Leona! Nadie puede impedirme hacer lo que quiera', pensó enojado.

Al día siguiente, el lujoso auto deportivo del hombre estaba estacionado frente a la escuela justo a la hora de la salida. Como se trataba de una escuela en la que la mayoría de los estudiantes provenían de familias acomodadas, no era sorprendente ver vehículos caros esperando en la puerta.

Mientras tanto, luciendo su costoso traje favorito y un par de lentes oscuros, Greg sostenía un cigarrillo esperando pacientemente apoyado en la puerta de su deportivo. Su hermoso rostro en conjunto con su frío temperamento, atrajo la atención de muchas estudiantes, que desfilaron frente a él en busca de su mirada. Sin embargo, simplemente las ignoró a todas. En realidad, su expresión era como si tuviera un cartel que dijera: "Aléjate de mí".

No obstante, su indiferencia lo hizo aún más atractivo. Además, nadie podía ver la ira en sus ojos por culpa de los lentes de sol. El hecho de que Leona se atreviera a dejarlo plantado de nuevo fue lo que lo hizo salir de la empresa temprano para ir a ver si era capaz de escapar de él esta vez.

Pasado un buen rato, el hombre notó que casi todos los estudiantes ya habían abandonado el campus, menos ella. '¿Anticipó que yo vendría y faltó hoy?'. Ya se había fumado casi todo el paquete de cigarrillos, y todavía no veía a Leona salir. En consecuencia, tiró la última colilla al suelo muy enojado antes de subirse al auto para alejarse a toda velocidad.

En el camino, sacó su teléfono para llamar a Wayne. "Encuentra toda la información que puedas sobre Leona y mándamela de inmediato".

En ese instante recordó que una vez se la había encontrado en el bar. Por lo que en un ataque de rabia, se giró derrapando en un cruce para dirigirse hacia ese lugar.

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