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   Capítulo 7 Hipocresía

Finalmente Te Encontré Por Qing Han Palabras: 7543

Actualizado: 2020-04-29 00:02


"Entonces, ya que me has visitado. Puedes retirarte", dijo Ashley mirando con resentimiento a la hipócrita Lena. Estaba pensando en todo lo que le habían hecho, por lo que ella no se molestó en tratar de ocultar sus verdaderos sentimientos.

"Ashley, he venido hasta aquí solo para verte. ¿Cómo puedes decir todo esto?", dijo Lena con voz suave.

"Tal vez porque no sé cuáles son tus verdaderas intenciones", Ashley respondió con frialdad.

"La única razón para venir aquí es que quería visitarte, hermana mía", dijo Lena con una voz algo amenazante. Luego, se quedó en silencio por un momento y miró a Ellie.

"Entonces, ya que estoy aquí. Me gustaría decirles que 'alguien' no debería llamar a Raymond cada vez que esté en problema. Él es una persona muy ocupada, ya que dirige el Grupo Luo. No tiene tiempo para lidiar con cosas sin importancia. Así que por favor, que no acudas a su ayuda nunca más".

Cuando Lena terminó de hablar, se retiró del lugar sin dejar que Ashley o Ellie pudiera responder.

¿Pero ella no se había escondido ni el orgullo, ni el triunfo en los ojos?

Ella había logrado molestarlas y eso le dio una sensación de satisfacción.

"Ellie, en verdad lo lamento", Ashley sabía que a Ellie no le gustaba Raymond desde entonces. Sin embargo, ella lo había llamado y Lena se había enterado. En ese momento, su amiga debía de sentirse muy molesta.

"Chica tonta, no digas eso, ¿de acuerdo? Solo ve a descansar, yo te estaré vigilando", dijo Ellie mientras le acariciaba la cabeza con suavidad.

"De acuerdo", Ashley bostezó.

Se dio cuenta de que estaba muy cansada y que el sueño la vencía porque aún se sentía enferma. Tan pronto se acostó, se quedó dormida.

Ashley sintió que alguien estaba en la habitación y abrió lentamente sus soñolientos ojos.

Cuando su vista se acostumbraba a la tenue luz, ella se dio cuenta de quién era la persona que estaba allí. Lo siguió observando pero no decía nada.

Aquella persona que había estado parada en la habitación de Ashley mientras ella dormía, era Raymond. Apenas dos días atrás, él se había comprometido con Lena.

Él se veía mucho más delgado y no reflejaba esa elegancia y belleza de antes. Su traje blanco estaba arrugado y se notaban sus ojos enrojecidos y las ojeras debajo.

Aquel hombre desaliño que estaba frente a ella reflejaba una pizca de decadencia.

Raymond la miraba fijamente.

Ashley miró por la ventana el brillante y soleado cielo. El sol era tan fuerte en el exterior que ella podía sentir el calor que atravesaba el cristal de la ventana.

La mente de la joven la llevó a rememorar el momento en que se conocieron. Era durante su etapa escolar, Raymond era alumno de un año superior.

Ellos se conocieron durante una actividad comunitaria que la escuela organizaba. Él siempre era cortés con todos y llevaba una feliz y brillante sonrisa en el rostro. En muy pocas ocasiones, podían verlo perder los estribos. Así que en poco tiempo la tomó bajo su ala y se convirtió en un hermano mayor para ella.

En ese momento, ni Raymond sabía por qué sentía esa necesidad de protegerla y cuidar de ella. Él había sido muy amable durante esos años escolares. Él la conocía más de lo que ella misma lo hacía. Sabía cuáles eran sus preferencias, así como sus pasatiempos y las cosas que le gustaban o no. Él era capaz de leerla como si fuera un libro.

Quizás la razón de su atracción era porque él la trataba muy tiernamente. Ya que desde era niña, nadie le había enseñado qué era la amabilidad. Por ello, luego de cierto tiempo se convirtieron en pareja y eran perfectos el uno para el otro.

Ellos hablaban al menos una vez al día, horas y horas, por teléfono. Casi nunca por nada en particular. En ese momento parecía suficiente escuchar la vo

z del otro.

Cuando Raymond se graduó, se hizo cargo de su empresa familiar. Fue entonces que ella descubrió que su novio era el hijo de la familia Luo.

Cuando Ashley se dio cuenta de que él era de aquella familia, se inquietó. En ese momento, ella se volvió consiente de lo que pasaba y sintió que no lo merecía. Para Ashley todo eso estaba fuera de sus posibilidades y no quería involucrarse en los problemas de los ricos y poderosos, por lo que tomó la decisión de terminar con él. Por supuesto, Raymond se negó rotundamente y tampoco estaba de acuerdo con la razón de su rompimiento.

Al final, Raymond no cedió y logró persuadir a Ashley. Él le prometió que nada iba a cambiar en su relación.

Ashley se preocupaba mucho por él y no se quería rendir porque él era muy bueno. Por ello, decidió quedarse con él.

Cuando la madre de Raymond se enteró de su relación, no estaba nada contenta y le pidió a Ashley que dejara a su hijo. Sin embargo, cuando ella se negó a dejarlo, esa mujer la comenzó a acosar. La visitaba de vez en cuando, solo para llenarla de insultos y atormentarla con amenazas. Ella le dijo a Ashely que la humilde chica no era suficiente para su hijo.

Sin embargo, ¿cómo Ashley podía hacer lo que la madre de su novio le había pedido en ese momento, cuando a ella le importaba mucho Raymond? Ella no quería que Raymond cargara con lo que su madre estaba haciendo, así que Ashley decidió no contarle nada.

Hasta aquel día, cuando vio a Raymond con Lena. En ese momento se dio cuenta de lo tonta que había sido.

Ahora ellos dos estaban comprometidos y la madre de Raymond estaba contenta porque Lena sí le gustaba.

...

"¡Fizz!", Ashley se sentó y se quitó las mantas. Se hizo pequeños masajes en las sienes ya que su dolor de cabeza empeoraba y esperó por un momento a que aquel punzante dolor pasara. Luego tomó su celular y con lentitud, se levantó de la cama para buscar a Ellie.

No le importaba que Raymond estuviera en su habitación. Él podía quedarse parado y ver lo que quisiera. Para ella eso no hacía mucha diferencia.

"Ash...", Raymond murmuró. Ashley ya estaba por dejar su habitación, cuando Raymond tomó su mano y la sostuvo con fuerza.

Ashley lo miró y dijo: "¡Suéltame!".

"No, Ash, no lo haré. Te he extrañado tanto. Por favor, no me alejes". La tomó en sus brazos y la atrajo a su pecho para abrazarla.

Cuando se dio cuenta de que ni Ashley ni Ellie estaban en la compañía, él perdió la razón.

Pensó que ellas habían renunciado a la compañía.

La preocupación lo estaba volviendo loco. Sin embargo, cuando le preguntó al gerente dónde estaba Ashley, se sintió aliviado al saber que

ella no había renunciado a la compañía. Al contrario, ella había enfermado y pedido permiso por algunos días.

Cuando el joven escuchó que Ashley estaba enferma, su corazón se rompió y se comenzó a preocupar por ella. Hoy, él ni siquiera fue a la compañía, porque necesitaba saber cómo estaba ella y verla.

Fue entonces que la encontró en el hospital y se sintió aliviado cuando la vio.

"¡Aléjate de mí!", Ashley le gritó. Trató de luchar contra él. Aquel abrazo familiar la estaba abrumando, pero ella no se podía liberar debido a que la fiebre la había debilitado y él era una persona muy fuerte.

Cuando Ellie regresó a la habitación, vio que Ashley estaba luchando contra el abrazo de Raymond.

Solo se había ido por un momentito, para organizar los papeles que le darían el alta a su amiga.

Ellie se acercó, empujó a Raymond hacia el otro lado y lo separó de Ashley para revisar si ella estaba bien.

Raymond estaba desprevenido cuando Ellie lo empujó, ya que casi perdió su equilibrio y se cayó al suelo.

"Ash, ¿te encuentras bien?", preguntó Ellie, mirándola con ansiedad.

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