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   Capítulo 11 Una cita a ciegas

Finalmente Te Encontré Por Tatiana Palabras: 7969

Actualizado: 2020-05-02 00:12


De algún modo, Lena y Ashley siempre eran rivales. Desde su infancia, la joven odiaba a su hermana adoptiva. Siempre tomaba los juguetes favoritos de Ashley, no le importaba si eran caros o no. También solía hablar muy mal de su hermana y decía mentiras sobre ella ante Spencer y Peggy. El objetivo era menospreciarla lo más posible. Ya que se sentía amenazada por su nueva hermana y quería que recordara quién era la hija favorita.

En aquella época, sin importar qué explicaciones Ashley diera para defenderse, ni Spencer ni Peggy la creían. Ya que al final, ella solo era la hija adoptiva y Lena era la biológica. Así que ellos siempre se verían influenciados por su verdadera hija.

A medida que el tiempo pasaba, Spencer y Peggy malinterpretaban más y más a Ashley.

Cuando era pequeña, Ashley no comprendía por qué no la querían. Lo único que ella deseaba era un abrazo de sus padres, sin embargo, nunca pudo sentir el cariño por parte de ellos, algo solo reservado para Lena.

Muchas veces se preguntaba la razón del rechazo de sus padres, ¿acaso era porque era una niña desobediente?

Pero aquello no tenía sentido porque siempre había sido obediente y considerada con los demás. Sin embargo, nada de eso era suficiente para ellos. Porque cuando algo iba mal con la empresa o surgía algún problema con la familia, la culpa siempre recaía en Ashley. Era castigada, golpeada y culpada por todo lo malo.

Con el paso de los años, comprendió por qué sus padres la despreciaban y siempre estaban favoreciendo a Lena. Además, se dio cuenta de que era algo inútil y tonto seguir siendo tan obediente y leal con aquellas personas.

...

Fue solo cuando el criado le dijo que la comida estaba servida, que Ashley se despertó de aquellos tristes recuerdos de infancia.

"Esto es el colmo. Poco tiempo llevas aquí y ya estás perdida en las nubes", dijo Peggy algo impaciente.

Ante esas palabras, Ashley solo fingió hacer oídos sordos.

"¿Estás bien, Ashley?". Con una mirada preocupada en el rostro, Lena se acercó a ella.

"Estoy bien". Ashley no se dignó a darle detalle alguno sobre sí misma.

Como de costumbre, Spencer se sentó en la cabecera de la mesa. A su izquierda, se sentaron Lena y Raymond y a su derecha, se sentó Peggy. En cuanto a Ashley, se sentó junto a Peggy.

"Raymond, este es tu platillo favorito, costillas de cerdo agridulces. Le pedí a Claire que cocinara este platillo especialmente para ti. Así que por favor, prueba un poco". Con los ojos fijos en Raymond, Lena tomó con los palillos unas cuantas costillas y las puso en el plato del joven.

A Ashley le parecía muy cómico ver cómo su hermana trataba de complacer a Raymond. '¿Acaso no ves la incomodidad que refleja su rostro?', pensó Ashley.

En realidad a Raymond no le gustaban para nada las costillas de cerdo agridulces. No soportaba el sabor de la combinación de algo agrio y dulce. Sin embargo, a Ashley sí que le gustaba mucho este plato. Por lo que cada vez que salían a comer, él pedía las costillas de cerdo agridulce.

Una vez Ashley le preguntó por qué pedía aquel platillo si no le gustaba.

Raymond le dijo que como era el platillo que ella más disfrutaba, él intentaría probarlo y disfrutarlo también. Eso hacía a Ashley sentirse muy especial.

Entonces Lena tomó los platillos favoritos de sus padres y, como hizo con su prometido, los sirvió a cada uno. Toda la familia comía en un ambiente acogedor y alegre, excepto Ashley, claro.

Ella estaba en su lugar, sentada y sin decir palabra alguna. Pensaba que si se mantenía callada, podría cometer menos errores y no habría razón para que la regañaran.

Sin embargo, se había equivocado al respecto.

Peggy, quien estaba a su lado, increpó: "¿Cómo puedes estar sentada allí comiendo y sin conversar con los demás? ¿Que no has aprendido que durante la comida, los miembros de la familia deben de disfrutar de un ambiente agradable? ¡Las personas podrían pensar que te hemos ofendido y que por esa r

azón no quieres hablar!".

La joven apenas podía creer lo que su madre decía.

Recordó que una vez Peggy la castigó por hablar durante la cena. En aquel entonces, la mujer le dijo: "¡No sabes que es de mala educación hablar mientras uno come!".

A partir de entonces, cuando se sentaban todos a la mesa, Ashley nunca decía nada para evitar que su madre encontrara alguna otra falta en ella.

Sin embargo, aun estando callada y quieta, no podía evitar que Peggy se enojara. No importaba lo que Ashley hiciera, siempre estaba mal a los ojos de su madre.

La cuestión era que si no le agradabas a una persona, de todos modos ella encontraría alguna falta en lo que hacías sin importar lo bien que te hubieras comportado.

"Raymond, ¿por qué no has comido nada? ¿Acaso no te ha gustado el platillo?", preguntó Lena algo desconcertada.

Después de pensar por un momento, él respondió algo avergonzado: "No, es solo que he tenido un terrible dolor dental estos días. Por lo que creo que no podré comérmelo por ahora".

"¿Oh, de verdad? Pensaba que no te gustaba", dijo Lena con una dulce sonrisa. "Deja el platillo a un lado si no lo puedes comer".

"Está bien".

Por fuera, Raymond se mostraba tranquilo, pero en el interior, se sentía incómodo y molesto.

Cuando Lena lo invitó a comer, él pensó que solo sería con sus padres. No tenía idea de que Ashley iba a estar en el lugar.

Lo peor fue que Raymond casi puso, por costumbre, una costilla en el plato de Ashley.

...

Durante toda la comida, Lena había mostrado abiertamente sus sentimientos por Raymond.

Después de que terminaron de comer, todos se dirigieron a la sala para poder conversar y descansar. Sin embargo, Ashley no se sentía cómoda y se sentía incómoda de seguir con ellos.

'¿Solo me llamaron para venir y ver cómo Lena le demostraba todo su amor y cariño a Raymond?', se preguntó Ashley.

Cuando la chica se levantó para despedirse, su madre se giró de inmediato y le dijo que subiera con ella al estudio. "Ashley, ya eres lo suficientemente mayor. Así que tu padre y yo hemos escogido un novio para ti. Él acaba de volver del extranjero tras obtener su título de doctorado. Es un joven muy guapo y tiene tu edad. Ya he organizado una cita para que se conozcan el sábado. Lo mejor será que no hagas planes en ese día para verlo".

Peggy se lo dijo todo directamente, ya que se habían quedado solas.

En ese momento, Ashley se dio cuenta de las verdaderas intenciones de su familia y lo único que sentía era resentimiento hacia ellos.

'¿Temen que le quite el novio a Lena? Si ese fuera el caso, entonces ellos me deberían de odiar mucho, fue Raymond el que me traicionó, y yo tengo mi dignidad', pensó con amargura.

"Madre, aún no quiero casarme".

"¡Tonterías! ¡Tienes la edad suficiente para casarte! Lena ya está comprometida y es dos años menor que tú. Como su hermana mayor, ¿esperarás hasta que ella se case?". Peggy se enojó de inmediato por todo lo que Ashley dijo.

"¡Te encontrarás con ese hombre el sábado porque yo lo digo! No tienes ningún derecho para rechazarlo. Te hemos mantenido todos estos años y aun así eres desobediente y una ingrata. Simplemente te estoy pidiendo que vayas a una cita, pero veo que incluso esto es demasiado pedir. ¡Ahora me doy cuenta de que hasta un perro sería más leal que tú! Además, si no hubieras huido esa noche, ¿crees que Michael Du se habría enfadado con el Grupo Mu? ¡No sólo nuestra compañía perdió un gran negocio, sino que Michael se llevó una mala impresión de nuestra familia!".

Luego de escuchar todas las quejas que Peggy tenía sobre ella, Ashley se quedó sin palabras.

'¿Cómo pueden culparme por todo lo que pasa?

Con tal de salir de todos sus problemas, ellos habían planeado darme somníferos para llevarme a la habitación de Michael. Él era un verdadero mujeriego. Aquella noche hubiera hecho lo que se le antojara conmigo. ¿Cómo podían haber planeado algo tan despreciable?', se preguntó Ashley.

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