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   Capítulo 12 Amenaza

Finalmente Te Encontré Por Tatiana Palabras: 8389

Actualizado: 2020-05-03 00:11


Ashley no creía que fuera su obligación sacrificar su propia felicidad por el bien de la familia Mu.

En los últimos días se había dado cuenta de que sus padres adoptivos eran las personas más egoístas que había conocido.

Quizás si no la hubieran drogado para complacer a Michael, no habrían arruinado la percepción que tenía de ellos.

Se sabía que Grupo Mu era una compañía poderosa, y ni siquiera los propios miembros de dicha empresa se tomaban la molestia de ocultar ese hecho, por lo que Ashley pensó que el haber perdido ese estúpido negocio seguramente no sería un gran problema para ellos.

"Oye, ¿me estás escuchando? Este sábado tienes que estar allí a las 3:00 pm. Que no se te olvide, porque si no vas, realmente me enojaré contigo y te daré una lección", le advirtió Peggy con una voz llena de ira, ya que solo hasta ese momento se dio cuenta de que Ashley no le estaba prestando atención.

"Será mejor que te olvides de este estúpido plan. Yo no voy a ir", respondió Ashley mientras miraba fríamente a Peggy.

'Solo quieren sacar ventaja de este casamiento. Pues bien, eso no va a suceder', pensó ella. Tras soltar una risa burlona, se levantó y se dirigió hacia la puerta.

"¡Ashley Mu! ¡Detente!", gritó Peggy al ver que su hija adoptiva tenía la intención de irse.

"Nosotros te criamos. ¿No crees que deberías hacer algo para pagarnos lo que hicimos por ti? ¡Tienes que acudir este sábado a la cita y punto!", dijo Peggy en un tono firme.

Sin embargo, en realidad la mujer tenía sus dudas. '¿Y si Ashley no va a esa cita? ¿Y si vuelve a estropearlo? Pero ella no tiene voz ni voto en este asunto, por lo que está obligada a ir a esa cita', pensó ella.

Al escuchar sus palabras, Ashley se detuvo en seco, con la mano ya en la puerta, y se burló por dentro:

'Si querían casarme con un hombre rico solo para poder expandir sus negocios, tal vez deberían haber adoptado a más chicas, de esa manera, podrían haberles enseñado habilidades sobre cómo seducir a los hombres adinerados'.

Ashley se dio la vuelta, miró a Peggy directamente a los ojos y, completamente desprovista de cualquier emoción, le preguntó: "¿Me prometes que ya no tendré nada que ver con la familia Mu si voy a esa cita?".

Bajo la fría mirada de Ashley, Peggy se sintió un poco asustada e intimidada. Pero al escuchar el trato que le estaba proponiendo, su miedo se desvaneció casi de inmediato, y con una expresión de tranquilidad, le respondió: "Te lo prometo. Si vas a esa cita, a partir de ese momento ya no tendrás nada que ver con nosotros".

Ashley asintió con la cabeza. Aunque no esperaba que Peggy aceptara sus términos tan rápido, se las arregló para no lucir sorprendida.

"Trato hecho. Entonces estaré allí este sábado, y espero que puedas cumplir tu promesa".

"¡Claro que lo hare!", le afirmó Peggy.

A Peggy no le agradaba la forma en la que Ashley se estaba comportando. 'Ella es solo una huérfana, una donnadie, pero actúa como si viniera de una familia noble. Era una niña sin hogar que fue abandonada por sus padres, y si no la hubiéramos adoptado para darle una vida con comodidades, probablemente habría llevado una vida miserable. Una vez que se case con el hombre con el que arreglamos la cita, ella será inútil para nosotros. ¿Acaso tiene sentido que yo rompa mi promesa?', pensó ella.

Sin embargo, poco sabía que más adelante lamentaría esta decisión.

"¡Hola Ashley!", Lena la saludó cuando la vio bajando por las escaleras, y se sintió un poco confundida porque parecía estar rodeada de un aura fría. Sus ojos estaban fijos en Ashley, viendo cómo iba a toda prisa hacia la puerta.

"Es demasiado tarde y no podemos dejarla irse sola. Voy a llevarla", le dijo Raymond a su prometida en cuanto vio a Ashley salir de la casa, y sin dudarlo, se dirigió directamente hacia la puerta.

Apretando los puños y los dientes, Lena vio a Raymond salir corriendo de la casa. Una mirada intensa surgió en los ojos de ella, haciéndola ver como si quisiera romper a su hermana adoptiva en un millón de pedazos.

Cuando Raymond salió de la casa, corrió hacia Ashley y la tomó de la mano: "Oye, ¿quieres que te lleve?", le propuso con una sonrisa.

Ashley apartó su mano y respondió malhumorada: "¡No, gracias!".

"¡Ashley! Por aquí casi no pasan taxis, y no creo que quieras irte caminando hasta casa. Déjame llevarte, te lo debo. Solo quiero compensar mi error", le insistió en un tono gentil.

"Raymond, no actúes así. Ya te he dicho esto antes, pero creo que debo repetírtelo: nosotros ya terminamos. Ahora estás con Lena. Así que te pido de favor que dejes de molestarme. Además, tú no me debes nada; deja de pensar que tienes que hacer algo por mí".

Tras su negativa, Ashley se dio la vuelta y se alejó.

Raymond se mantuvo allí parado, mirando su figura en retirada, y con esto le quedó más claro que nunca volverían a estar juntos.

De hecho, sabía que lo que Ashley más odiaba era ser traicionada, y eso fue exactamente lo que él le hizo.

Lo que acababa de suceder probaba que él era el único culpable de haberla traicionado y de creer que aun así Ashley estaría enamorada de él.

Fue ingenuo de su parte pensar que Ashley le daría otra oportunidad.

...

En la residencia de la familia Mu

"Mamá, ¿qué le dijiste a Ashley? ¿Por qué se puso así de histérica?", preguntó Lena con los ojos brillando de curiosidad.

Anteriormente ya había visto a su hermana enojarse. Pero esta era la primera vez que la vio estallar de cólera.

"Nada importante, es solo que encontré a otro hombre para que se casara con ella, entonces le pedí que este sábado fuera a una cita con él. Estoy haciendo esto para ayudarte. Temo que ella todavía sienta algo por Raymond, por lo que más te vale vigilarlo y no darle ninguna oportunidad de quedarse a solas con Ashley. No puedes permitir que vuelvan a estar juntos. ¿Entendiste?", respondió Peggy en un tono serio.

"Mamá, eso ya lo sé. Pero ya viste cómo Raymond fue tras Ashley sin siquiera tener un poco de consideración por mis sentimientos", replicó Lena con el ceño fruncido, ya que cada vez odiaba más tener que escuchar o decir el nombre de su hermana adoptiva.

'Soy una mujer rica que viene de una buena familia, acudí a las mejores escuelas, soy hermosa, fui elegida como la más bella de la escuela y obtuve buenas calificaciones en la universidad. Ashley es solo un poco más bonita que yo, pero parece una mujerzuela, cualquier hombre que se vaya a casar con ella se sentirá inseguro y tendrá miedo de que lo engañe', reflexionó ella con enojo.

"Si aún no te has ganado su corazón, deberías encontrar una manera de hacer que te ame. Como dice la gente, 'a los hombres se les conquista por el estómago'. Puedes intentar cocinar algo para él", sugirió Peggy.

"Vamos, mamá, ¿estás bromeando? Tenemos sirvientes y yo no quiero estar metida en un lugar tan sucio como la cocina", replicó Lena con una expresión de repulsión en el rostro.

Nacida en una familia opulenta, siempre había llevado una vida cómoda, por lo que en ninguna ocasión tuvo que tomarse la molestia de ganar dinero para mantenerse, y mucho menos cocinar para otros.

"No te pido que todos los días le cocines algo. Pero si no quieres hacer eso, no te preocupes, no te obligaré. Si ni siquiera a mí me has preparado la cena nunca, ¿ cómo vas a hacerlo para otra persona? No podría soportar ver sufrir a mi amada hija", Peggy tomó la mano de Lena y le aconsejó: "Bueno, quizá debes comenzar con la madre de Raymond. Parece que ella te estima mucho, por lo que puedes aprovechar eso para pasar más tiempo juntas, y poco a poco lograrás agradarle más".

Peggy le dio a su hija varios consejos, porque una vez que Lena lograra casarse con Raymond, la familia Mu y la familia Luo se convertirían en una sola, y no había duda de que los padres de Lena podrían sacar provecho de esa unión.

Ashley y Ellie solo se habían tomado unos cuantos días libres, por lo que hoy tenían que regresar a la compañía.

Aunque ambas trabajaban para el Grupo Luo, estaban en diferentes departamentos. Al entrar en el edificio, cada quien tomó un camino diferente a sus propias oficinas.

Cuando Ashley entró en la suya, vio a unas chicas chismeando, pero rápidamente dejaron de hablar en cuanto ella cruzó la puerta, y solamente le echaron un breve vistazo antes de retirarse a sus propios escritorios.

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