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   Capítulo 28 Increíble

Finalmente Te Encontré Por Tatiana Palabras: 9587

Actualizado: 2020-05-11 07:30


Con gotas de sudor formándose en su frente, Andrew lentamente se acercó a Ashley para desvestirla. Sin embargo, antes de que pudiera tocar su ropa, retiró su mano temblorosamente mientras pensaba en el sensual cuerpo debajo de la delgada camiseta. El tonto pensamiento lo hizo sonrojarse de vergüenza, y eso se sumó a su encanto masculino.

Andrew era un guapo caballero que siempre llevaba una expresión neutra. Al verlo sonrojarse en tal situación, uno se sorprendería de verlo tan tímido, tan abrumado y confundido, sin saber si debía hacer lo que estaba a punto de hacer.

Al desviar su mirada hacia el rostro angelical de Ashley, este respiró hondo y finalmente se calmó.

Con todas sus fuerzas logró contener su lujuria y cambió la ropa de la chica a toda prisa.

Después de completar la tarea y de superar aquel calvario, la cara de Andrew se había quedado tan roja como una manzana madura. Le molestaba el inusual calor que sentía y la incomodidad de ver a una mujer borracha y semidesnuda frente a él.

Se dedicó a mirar alrededor de su habitación en un intento por detener sus pensamientos, sin atreverse a mirar a Ashley. Hacerlo habría hecho que perdiera el control y comenzara a intimar con ella.

De hecho, Andrew podría haber buscado una mujer para cambiar la ropa de la chica, pero la simple idea le molestaba, e incluso le enojaba. Él no iba a permitir que nadie más viera el cuerpo de Ashley, ni siquiera una mujer.

'Soy el único que puede ver su cuerpo. Ni siquiera otra mujer lo puede hacer', pensó.

Sin quererlo, se había vuelto posesivo con ella.

Estaba perdido en sus pensamientos y no se había dado cuenta de que su mirada había caído sobre Ashley. La chica tenía puesta su camisa, delgada y de gran tamaño para su pequeña figura. La forma en que estaba acostada hacía que la prenda de vestir se pegara a su cuerpo, dejando al descubierto sus curvas y formas perfectas.

El cabello de Ashley colgaba desordenadamente de la almohada. Su bonita cara era carmesí por el exceso de alcohol.

Sus largas pestañas cubrían sus brillantes ojos y su boca color cereza parecía rosada y húmeda, algo que atraía mucho a Andrew.

La camisa que llevaba era lo suficientemente larga como para cubrir su espalda. Andrew miró hacia abajo y vio sus largas y delgadas piernas. Estaba abrumado por su piel, tan blanca como la nieve, tan suave como la leche.

Cuanto más la miraba, más rápido latía su corazón. Andrew tenía ya la boca reseca. Al tragar saliva, su respiración se hizo más profunda. La confusión y la tentación lo envolvieron en ese momento y su cabeza palpitó al pensar en lo que haría.

Como caballero que era, hizo todo lo posible para mirar hacia otro lado.

'¡No!

¡No puedo mirarla de nuevo!', se dijo a sí mismo que se calmara para evitar hacer algo que lastimara a Ashley.

Andrew estaba acostumbrado a controlarse y estaba orgulloso de eso. Estaba fuera de sus expectativas olvidarse del autocontrol frente a aquella chica. Lo que ella significaba para él era lo que un pez para un gato.

'No puedo intimar con ella, pero podemos dormir en la misma cama', asumió. A Andrew le gustó la comprometedora idea y la puso en práctica. Después de apagar las luces, se subió a la cama y se acostó, abrazando a Ashley con gran satisfacción.

Aún despierto en la oscuridad, todos sus sentidos se intensificaron. Podía sentir el leve olor de la muchacha, que iba desde la cabeza hasta los pies. Ella roncaba, pero no era molesto para él. En cambio, el débil sonido era como una pluma acariciándole el pecho.

Todo sobre aquella mujer seducía todos sus sentidos.

Abrazarla lo afligía, así que decidió a mantener la calma y se obligó a dormir un poco.

Ashley había estado durmiendo tranquila y pacíficamente hasta antes de medianoche. No le había importado el cálido y apretado abrazo de Andrew.

Sin embargo, después de un tiempo, con él abrazándola y la colcha sobre ellos, sintió demasiado calor, o tal vez no le gustó el fuerte abrazo.

Y ella empezó a tirar de la colcha, volteándose y moviéndose todo el rato, que acabó siendo un desafío para Andrew. El tiempo se hacía largo y la madrugada le pareció a él toda una eternidad. Temía que cuanto más tiempo permanecieran juntos, más largo sería su tormento.

'Aunque la mujer que deseo está en mis brazos, no puedo hacer nada más que mirarla y abrazarla', pensó él. La idea lo entristecía, pero hizo todo lo posible para no aprovecharse de la debilidad de la chica.

Iba al baño y tomaba una ducha fría para refrescarse la mente cuando le resultaba difícil controlarse. No fue hasta el amanecer que se durmió. No tenía idea de que el hecho de haber llevado a Ashley con él estaría volviendo loca de la preocupación a Ellie.

En la casa de Ellie, dos horas pasadas la me

dia noche.

Era como una hormiga en una sartén caliente, caminando de un lado a otro mientras miraba por la ventana de vez en cuando. Ashley nunca había pasado la noche afuera. Aquella era la primera vez y estaba muy preocupada.

Incómoda, Ellie se sentó en el sofá de la sala de estar viendo cómo el mundo, antes envuelto en oscuridad, se iba iluminando lentamente mientras llegaba la madrugada. Ashley no había regresado a casa y Ellie la había llamado varias veces, sin respuesta alguna.

'Sé que Lena y Ashley no son cercanas desde que eran niñas. Hoy, Lena nos permitió renunciar con la condición de que Ashley se encontrara con ella después del trabajo. Ella quería lastimar a Ashley.

Qué estúpida fui al creerle a Ashley. Nunca podré perdonarme a mí misma si algo malo llega a sucederle", pensó Ellie.

Temerosa por la espeluznante idea, se instó a no pensar más en ello.

Mientras tanto, en la casa de Andrew todo estaba en silencio.

Ashley había tenido un buen sueño. Se sentía muy gratificante porque no podía recordar cuándo había sido la última vez que había tenido un sueño como aquel.

La cálida luz del sol inundó la habitación a través de las ventanas, haciendo que todo el lugar brillara cada vez más.

La cama tenía un grueso y mullido colchón y era alta en comparación con las camas normales. En ella había dos personas tumbadas. Se estaban abrazando con una tierna sonrisa. La escena era tan encantadora, dos corazones entrelazados, tranquilos, contentos e inseparables.

Ashley despertó, abriendo los ojos antes el cegador brillo. Le dolía la cabeza.

'Ayer estuve con el Sr. Chen. Su mirada era asquerosa', el primer pensamiento que le vino a la mente fue lo último que hizo la noche anterior. Eso era lo que ella podía recordar. Pensando en eso, se sentó al instante.

Mientras intentaba levantarse de la cama, tocó algo cálido

y gritó asustada: "¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Dios mío!", al quitarse la colcha de encima, descubrió que llevaba una camisa. No era su ropa porque debía pertenecer a un hombre. Su cara palideció.

'Anoche, antes de emborracharme demasiado, dejé el lugar y estaba a punto de irme a casa. Me topé con la cálida pared y luego...', Ashley no recordaba lo que había sucedido después de eso. Se golpeó la cabeza para recordar algo, pero no funcionó. No se daba cuenta de que no había descubierto cuál era aquel "muro cálido".

Andrew, que había estado durmiendo a su lado, se despertó

por el grito de Ashley y el rebote de la cama dados los agitados movimientos de la chica.

Con la cabeza aún pesada y los ojos todavía adormilados, se volvió y la miró. Sus profundos ojos no eran tan indiferentes y fríos como de costumbre.

Bostezó y se estiró mientras parpadeaba, adaptando sus ojos al brillo de la habitación. Parte de su cabello estaba desordenado, lo que le daba un lindo y divertido toque.

Ashley vio la hermosa cara y quedó hipnotizada.

Andrew se puso serio y finalmente estuvo completamente despierto.

La indiferencia y la frialdad se reflejaron en su rostro, pero de repente cambió cuando se dio cuenta de que estaba con Ashley.

Cuando se volvió hacia ella, no pudo evitar dirigirle una leve sonrisa.

Andrew era un hombre sin ninguna expresión en particular, pero cuando sonreía ejercía una atracción casi irresistible sobre las mujeres. Era como si la nieve se hubiera derretido después de muchos días de frío y estuvieras a punto de volver a ver los árboles y sentir el calor del sol.

Él nunca se había preocupado por su apariencia pero en ese momento, a juzgar por la forma en que Ashley lo miraba, estaba agradecido por ser atractivo.

Cuando Ashley recuperó el sentido, se sintió avergonzada por su comportamiento. Miraba lo que llevaba puesto y luego a Andrew, haciendo esto en repetidas ocasiones. Estaba demasiado sorprendida para preguntar qué había pasado: "Tú, tú, tú..., yo..., yo..., yo...", estaba ansiosa por saber qué había pasado la noche anterior, pero no pudo terminar una sola oración. "¿Umm? ¿Qué quieres decir?", preguntó Andrew, confundido. Tenía una voz musical, grave y magnética. Como acababa de despertarse, su voz estaba un poco ronca. A todas las mujeres les habría fascinado eso.

Y Ashley no era la excepción. Miró a Andrew y se quedó totalmente aturdida de nuevo. Por un momento, se llevó la mano a la frente para estructurar sus pensamientos. '¿Cómo puede ser tan guapo? ¡Es injusto!

¿Por qué?

Sí, es guapo y tiene una voz agradable. Pero...', Ashley se sentía bien excepto por el ligero dolor de cabeza, por lo que no estaba preocupada. De un momento a otro, se sintió perfectamente bien, sin dolores de ningún tipo en su cuerpo.

Después de volver a la realidad pensó, tragó saliva y dudó al preguntar: "Anoche, ¿pasó algo entre nosotros?".

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