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   Capítulo 29 Quiero llevármelo a casa

Finalmente Te Encontré Por Tatiana Palabras: 8597

Actualizado: 2020-05-12 00:11


Ashley estaba convencida de que parecía ser todo un caballero.

Mientras pensaba en ello, echó un vistazo a la camisa que llevaba puesta y luego se volvió hacia el hombre que había dormido a su lado.

'¿Dormí con él esta noche?', se preguntó ella. Parecía tan absurdo que hubieran dormido juntos en la misma cama toda la noche.

Ashley hizo todo lo posible por recordar lo que sucedido, pero fue en vano. Olvidó por completo todo lo ocurrido después de ir al baño la noche anterior.

Andrew la seguía observando, con los labios presionados formando una delgada línea. "Estabas ebria anoche y no parabas de agarrarme", dijo lentamente, con voz ronca y profunda.

Johnny se habría quedado boquiabierto si lo hubiera escuchado, ya que estaba actuando de una manera inusual.

No era el hombre que solía ser. Antes, Andrew se mostraba siempre cruel y taciturno, pero ahora le estaba dando pacientemente explicaciones a una desconocida.

Era increíble.

Ashley se sonrojó de vergüenza cuando Andrew le explicó lo que le pasó la noche anterior. Sentía que quería esconderse pero no había dónde.

Aunque ella sabía que a veces se comportaba de forma extraña cuando estaba ebria, quedó estupefacta ante la explicación del hombre.

No se le habría ocurrido que lo molestaría hasta el punto de no dejarlo ir solo a casa. Además, estaba asombrada por el hecho de que Andrew la llevara con ella.

El silencio se hizo más evidente ante la incapacidad de Ashley para responder.

'¿Qué demonios hice anoche?

¡Esto es muy vergonzoso!', pensó Ashley.

Después de un rato, la chica le echó un vistazo al rostro de Andrew, pero pronto vaciló, preguntándose si había molestado al hombre por ser tan guapo.

Era muy probable que lo hubiera hecho.

Unos segundos después, el gruñido del estómago de la chica rompió el silencio. El lugar estaba terriblemente tranquilo, así que, sin duda, Andrew pudo escucharlo todo. En ese momento, el ambiente se volvió increíblemente más incómodo. Ashley tocó su vientre y no pudo evitar sonreír avergonzada ante la curiosa mirada de Andrew.

Como no comió nada la noche anterior, pero bebió mucho vino, era natural que tuviera hambre.

Después de echar un vistazo a Ashley, Andrew se levantó y no dijo nada más.

Sacó algo de ropa de su armario y se dirigió hacia el baño.

Ashley quedó asombrada cuando lo vio salir unos momentos después.

La alta figura del hombre le llamaba la atención, era delgado, de pelo negro y suave. Sus ojos eran profundos, llenos de un radiante vigor. No obstante, ella no era capaz de distinguir las emociones que estos expresaban.

Estaba vestido con un traje negro hecho a la medida que acentuaba su figura delgada. Había un cierto aura poderoso a su alrededor que emanaba a través de la habitación.

"Tu ropa está preparada en la mesita de noche. Date prisa y baja las escaleras para comer algo cuando termines de darte un baño", el hombre no dijo nada más y salió rápidamente.

Ashley estaba sorprendida. Se quedó sin palabras mientras lo veía salir por la puerta. Aquel hombre le resultaba tan familiar que estaba haciendo todo lo posible por recordar dónde lo había visto antes.

Sus cejas se fruncieron en un ceño. Después de pensarlo una y otra vez, recordó que fue con él fue con quien accidentalmente compartió una noche en una suite presidencial.

La verdad había llegado a su mente. Aunque no había visto su rostro con claridad aquella noche, sus rasgos faciales eran fácilmente reconocibles. Con esto, Ashley estuvo segura de que él era el hombre que había conocido varios días antes.

Entre más lo pensaba, más perpleja estaba, sin poder encontrar palabras para lo que estaba sucediendo.

Después de unos momentos, regresó a la realidad y se volvió para mirar la ropa en la mesita de noche al lado de la cama.

Su rostro se puso de un intenso rojo cuando vio que él incluso había puesto un conjunto de ropa interior limpio allí.

Con un movimiento rápido, agarró la ropa y corrió al baño.

Después de cerrar la puerta detrás de ella, respiró hondo y le echó un vistazo a la falda rosa que le llegaba hasta las rodillas. Aunque nunca antes había oído hablar de la marca, la tela era muy suave y tersa al tacto.

Una cosa era segura: debía de haber sido bastante costosa.

As

hley era una chica bonita de piel clara, y su delgada figura lucía perfecta con aquella falta falda rosa.

Al verse en el espejo, Ashley descubrió que su cara estaba sonrojada. El sostén también le quedaba muy bien, lo que la llevaba a pensar, un poco confundida, sobre cómo aquel hombre había dado con el tamaño de su copa.

Se duchó y se vistió rápidamente, tratando de deshacerse tanto como pudo de su ruborizado tono.

Una vez que estuvo lista, la chica salió de la habitación. Para su sorpresa, vio que en realidad estaba en una villa muy lujosa. Con una profunda respiración, trató de mantenerse tranquila y serena.

Era fácil para ella decir que ese hombre no era cualquier persona y que debía provenir de una familia notable.

'¡Dios!

¡Estoy en problemas!', se lamentó Ashley.

Con el letargo que le había ocasionado la embriaguez la noche anterior, había olvidado por completo que le había prometido a Ellie que iba a poder volver a casa.

Pero Lena tenía que arruinarlo todo.

Ashley fue directamente a la cocina. Allí, se sorprendió al ver que aquel hombre estaba cocinando. Era sorprendente ver a un hombre adinerado como él cocinar.

Normalmente de eso se encargaban los sirvientes.

Ashley creía que los ricos empleaban a tantos sirvientes como podían para concentrarse en sus vidas cotidianas y así poder liberarse de las pequeñeces.

Sin embargo, este hombre se veía extraordinariamente refinado estando parado en la cocina con las mangas arremangadas. Además de eso, realmente parecía saber lo que estaba haciendo. En el aire flotaba un delicioso aroma y todo parecía estar en perfecto orden. A Ashley le dio un vuelco el corazón al darse cuenta de que se sentía un poco atraída por aquel hombre.

Él levantó la vista, tal vez escuchando los pasos de Ashley, y le dirigió una coqueta sonrisa. "¿Qué pasa? ¿Por qué te quedas mirándome?", dijo con su voz profunda.

"Bueno, yo... quiero preguntarte algo. ¿Sabes dónde está mi bolso?", preguntó ella con voz temblorosa. Aunque se había embriagado, recordaba que había perdido su bolso.

Su tarjeta de identificación, su tarjeta bancaria y su teléfono estaban todos en ese bolso.

"En el sofá de la sala de estar", respondió secamente, señalando el sofá detrás de ella.

Ashley se dio la vuelta en la dirección que él señalaba y encontró su bolso negro tirado allí.

"Bien... gracias", dijo Ashley suavemente. Se dirigió a la sala de estar y sacó su teléfono.

Para su consternación, el dispositivo ya se había quedado sin carga. Con un gruñido, sacó el cargador

y, a pesar de que había esperado varios minutos, su teléfono seguía sin encenderse. Luego caminó hacia la cocina nuevamente, vacilante.

"¿Necesitas ayuda?", preguntó Ashley en voz baja.

Andrew se volvió y le dirigió una leve sonrisa. "No, gracias. Ya casi termino de cocinar. Solo espérame un momento en la sala de estar", respondió él amablemente.

"Oh, está bien", respondió ella, asintiendo con la cabeza antes de alejarse.

Tan pronto como se sentó, se dio cuenta de que tal vez debería haberse esforzado más para ofrecer su ayuda. En su lugar, se dedicó a hacerle caso sin decir nada más. 'Dios, ¿y ahora en qué estoy pensando?', se reprendió mentalmente.

Aunque solamente se habían visto dos veces, el hombre tenía una gran influencia sobre ella, aunque ella no podía entender la razón.

Al pensar en ello, Ashley se frotó las sienes sin poder hacer nada.

Obviamente, no sabía que Andrew era un hombre que estaba acostumbrado a dar órdenes a otros, y tal vez por eso seguía sus palabras como si fuera la cosa más natural del mundo.

La sala de estar estaba justo al lado de la cocina, por lo que todavía podía ver a Andrew cocinando.

Él seguía preparando el desayuno. Para su sorpresa, parecía que estaba acostumbrado a hacerlo.

Ashley tenía que admitir que era agradable observar a un hombre guapo en la cocina.

Después de deleitarse viéndolo, se dejó caer en el sofá, cruzó los brazos sobre el pecho, y se sumió en sus pensamientos. "Es bueno cocinando. Qué raro es eso. Creo que quiero llevármelo a casa", murmuró Ashley para sí misma después de un rato. Estaba tan perdida en sus pensamientos que ni siquiera se dio cuenta de que el hombre había estado parado frente a ella por un tiempo.

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