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   Capítulo 62 El truco de Peggy

Finalmente Te Encontré Por Qing Han Palabras: 10534

Actualizado: 2020-05-23 01:46


Aturdida y perdida en sus propios pensamientos, Peggy se concentró aún más en lo que dijo Lena: 'La única forma de hacer que Raymond olvide a Ashley es obligarla a que abandone la ciudad o se case'.

Si tuviera que elegir, la opción del matrimonio era la más fiable.

Conociendo el comportamiento de Raymond, seguro que movería cielo y tierra solo para encontrar a la muchacha así esta se mudara a otro lugar. Peggy se sentía cada vez más frustrada al pensar en el destino de su hija. Qué patética era al esperar el amor de alguien que estaba enamorado de otra persona. Además, conociendo el poder y la influencia del hombre, le resultaría muy fácil buscar a la chica en caso de que desapareciera.

Por otra parte, si Ashley se casara, las cosas serían diferentes y Raymond no tendría más remedio que mantenerse alejado de ella. Aquella era la excusa perfecta para que el adinerado hombre no la volviera a contactar ni tuviera ningún tipo de intimidad con la muchacha. Lo peor era que él debía proteger la reputación del Grupo Luo y, en la medida de lo posible, evitar suscitar sospechas entre los posibles y actuales inversionistas. Sería algo desastroso para la compañía.

Por mucho tiempo, Peggy creyó que Lena amaba a Raymond con toda su alma, de lo contrario no le habría arrebatado el hombre a su hermanastra.

Después de todo, la unión de ambos beneficiaría mucho a la Familia Mu con grandes oportunidades de negocio y proyectos empresariales. Es por eso que la mujer estaba decidida a eliminar todos los obstáculos que se presentaran en su camino para que el matrimonio de Lena se llevara a cabo.

Al pensar en ello, la elegante señora se dispuso a consolar a su hija: "Está bien, cariño. Deja que mami se encargue de esto. Lo que debes hacer es seguir siendo una persona dulce y preocuparte por la señora Luo como siempre has hecho, de manera que ella vea que eres la nuera ideal. Haz todo lo posible para llevarte bien con tu prometido. Estoy segura de que se enamorará de ti a medida que pase el tiempo".

Con tal disposición, Lena asintió distraídamente con la cabeza. En realidad, no le importaba si Raymond la amaba o no, porque no tenía un fuerte sentimiento de afecto por él.

La razón principal por la que lo había seducido era por la afición y pasión que el hombre parecía tener por su hermanastra. Eso la puso tan celosa y le dio tanta rabia, que pensó que Ashley no tenía derecho a que alguien tan prominente la amara, por lo que usó su cuerpo y su habilidad de seducción para robarle el hombre. Después de todo eso, se encontraban comprometidos y, si las cosas resultaban favorables, pronto se casarían.

Lena simplemente no podía entender por qué sus propios pretendientes que no eran como Raymond. Él recordaba todo lo que tenía que ver con Ashley y se preocupaba por cada pequeño detalle de su vida. Ver a su hermanastra ser así de feliz era una tortura para Lena.

Lo único que se le ocurría era que Ashley no se merecía un hombre tan excepcional como aquel, no tanto como se lo merecía ella. Haría todo lo que estuviera en sus manos para obtener todo lo bueno que tenía Ashely, además de un hombre tan sobresalient

Leo; de lo contrario, no se lo habría presentado a Ashley.

Pero eso no importaba, mientras alcanzara su objetivo quedaría satisfecha. La chica debía casarse lo antes posible.

"Ya que lo encuentras aceptable, ¿por qué no intentas ser su novia? Creo que será algo bueno para ambos", sugirió la mujer sin ningún tipo de exageración, lo que hizo que Ashley se quedara boquiabierta por la sorpresa.

La chica permaneció quieta, desconcertada y mirando a su madrastra de manera inverosímil, haciendo un gran esfuerzo para comprender lo que acababa de oír. '¿Peggy me está pidiendo ser novia de ese muchacho?

¿En verdad cree que tiene el derecho de tomar esa decisión por mí? ¿Por qué está tan segura de que estaré de acuerdo?', se preguntó la joven con desconcierto.

Luego, observando la expresión de la mujer, Ashley dijo irónicamente: "Señora Su, si recuerdo bien, creo que hicimos un trato la última vez. Acepté tener una cita a ciegas con Leo y tú me prometiste que ya no tendría nada que ver con la Familia Mu. Ahora, no estoy segura de si tu gran sabiduría tiene solo memoria a corto plazo, o no me expresé con claridad en su momento.

Bueno, no importa que no haya sido clara o que tus recuerdos no estén bien porque te voy a ayudar con todo gusto a refrescar tu memoria. Después de todo, grabé nuestra conversación".

Sorprendida por el estallido de palabras de su hijastra, Peggy tomó un sorbo de café y dijo con tranquilidad: "Sé que lo hiciste y no te estoy pidiendo que regreses con la Familia Mu.

Mi punto es que no estoy segura de si todavía recuerdas esto". Tras hurgar en su bolso, la mujer sacó un colgante de jade aguamarina que era exactamente igual al que la muchacha llevaba puesto en el cuello.

Cuando fijó los ojos en el abalorio que su madrastra estaba sosteniendo, la expresión de Ashley se ensombreció. El odio y la frustración surgieron dentro de ella y su rostro se tornó tenebroso y macabro lentamente. Nadie sabía lo que estaba sintiendo ni tampoco lo que estaba pensando, pero lo peor era lo que estaba a punto a hacer. Aquel silencio aterrorizó a Peggy.

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