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   Capítulo 2 Pesadilla constante

Un Secreto Entre Tú y Yo Por Candy Palabras: 9362

Actualizado: 2020-02-05 00:23


Después de pensarlo un poco, Malcolm se dio la vuelta y la miró fijamente.

"Y-yo...", Poppi empezó a tartamudear pues no esperaba que él se girara, pero al ver la expresión confundida en su rostro, ella explicó lo más rápido que pudo, "Vi una colección limitada de joyas, bolsos y zapatos de una marca muy importante, ¡los quiero todos!".

"Puedes comprarlos con el dinero que te estoy dando", Malcolm se burló mientras la miraba con los ojos entrecerrados y luego se dio la vuelta para poder retirarse.

"¡Oye!", Poppi gritó apresuradamente, "¡Hay una cosa más que quiero preguntarte!".

"Sí, claro", el hombre se mofó de nuevo y continuó con su camino.

Entonces, ella comenzó a seguirlo con una expresión de ansiedad: "¡Escúchame! ¿Cuándo puedo ver a Celine? ¡O déjame llamar a su médico por lo menos!".

Esto hizo que Malcolm se detuviera abruptamente. "Celine...", él pronunció con una risa entre dientes. "Si fuera posible, me aseguraría de que nunca la volvieras a ver", las palabras que salieron de su boca eran tan espesas como el veneno de una serpiente.

"¡Pero ella es mi hermana! ¡La única familia que me queda en este mundo! ¡No puedes hacerme esto!", Poppi protestó mientras agarraba con fuerza la manga de la camisa del hombre, "Por favor... déjame verla...".

"Tu padre sigue en cama, ¿no? Aunque dudo que vuelva a despertarse, al menos no está muerto. Así que técnicamente hablando, Celine no es la única familia que te queda, no exageres las cosas", Malcolm apartó la mano de la mujer como si le tuviera asco y agregó con una sonrisa burlona, "Además, ella está muy bien sin tenerte cerca".

Poppi retrocedió unos pasos, su corazón se sentía tan pesado en ese momento que lo único que quería era que Malcolm se fuera. Sin mirar atrás, el hombre cerró la puerta de un fuerte golpe, haciendo que el candelabro de la sala se moviera, él no podía evitar enojarse cada vez que Poppi le mencionaba a su hermana.

De pronto, el apartamento se llenó de un inquietante silencio donde

sólo se podía escuchar la respiración de Poppi y las agujas del reloj. Tic toc... tic toc...

Un rato después, la mujer suspiró en silencio y regresó a la sala de estar con un semblante de derrota, después recogió los documentos de la mesa y subió lentamente las escaleras.

El tiempo pasaba tan rápido que Poppi y Malcolm ya habían cumplido tres años de casados. A pesar de que tenían un matrimonio legítimo, sólo podían encontrarse en secreto. Cada que él iba al departamento tenía que irse tan rápido como pudiera y ella lo veía todos los días en los titulares de los periódicos con diferentes mujeres.

No había nada que Poppi pudiera hacer más que quedarse callada, el matrimonio entre ellos era demasiado complicado y ninguno de los dos deseaba que su relación fuera publicitada.

Al llegar a la habitación, Poppi se tumbó en la cama y cerró los ojos, pronto se durmió y comenzó a soñar con el no tan lejano pasado...

"¡Poppi, Celine! ¡Hijas, vengan conmigo! ¡Tenemos que darnos prisa!", gritó su padre.

"¿A dónde vamos? ¿Qué sucede?", preguntaron ellas.

"¡No hay tiempo para explicaciones! Necesitamos salir de la Ciudad Ye. ¡Tenemos que ir a cualquier parte! ¡Cuanto más lejos, mejor! ¡Sólo vámonos!", el hombre respondió en voz alta.

Poppi se sacudía violentamente en su cama, había comenzado a llover y los truenos que iluminaban la noche parecían entrelazarse con la escena de la pesadilla que estaba teniendo.

"¡Corran! ¡Apresúrense! ¡Ya vienen por nosotros!", en su pesadilla, Poppi podía ver la imagen de su padre cada vez más clara hasta que pudo notar una luz brillante proveniente del final de la calle. Se trataba de un automóvil que se les acercaba a toda velocidad, por lo que ella levantó la mano para cubrir sus ojos de los faros cegadores. Entonces, los tres se agarraron de la mano y corrieron por el camino como si no tuviera fin. En algún momento, Poppi estaba tan cansada y sin aliento que sentía que estaba a punto de desmayarse pero el auto seguía persiguiéndolos, por lo que su padre, en un momento de desesperación, decidió aventarla con fuerza a un lado de la carretera.

¡Crash!

¡Zas! ¡Plaf!

Poppi se estrelló contra la hierba mojada y escuchó el ruido sordo y el chirrido de los frenos del automóvil, estaba tan aturdida que trató de sostenerse con los brazos y comprender lo que acababa de suceder. Lo primero que ella notó fue la sangre que se mezclaba con la lluvia en el pavimento, entonces giró la cabeza y vio a su padre y a su hermana tendidos en el suelo.

"¡Papá! ¡Celine!", Poppi gritaba y luchaba por ponerse de pie, sin embargo, no podía hacer nada más que tambalearse y caerse mientr

as veía impotente que el auto se alejaba rápidamente.

De pronto, un fuerte trueno resonó en el cielo oscuro.

"¡Papá! ¡Celine! ¡Celine!", Poppi se despertó por el estruendo mientras lloraba por su familia, había sudor frío por todo su cuerpo y trataba desesperadamente de recuperar el aliento.

Entonces, la habitación se iluminó por un fuerte rayo y ella saltó de la cama.

'Relájate... solamente fue una pesadilla, sólo eso y nada más...', con una respiración profunda, Poppi se limpió la cara con la mano y volvió a acurrucarse en la cama. Habían pasado casi cuatro años desde que sucedió ese incidente, no obstante, ella seguía reviviéndolo cada noche y se preguntaba por qué su padre había decidido salvar su vida sobre la de él y la de Celine.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo, Poppi se metió debajo de manta y temblaba como una niña asustada. Nunca hubo un día que ella no pensara en su padre, literalmente le debía la vida y por eso estaba incondicionalmente agradecida. Para seguir respirando, el hombre había tenido que recibir innumerables tratamientos médicos que sin duda eran muy caros, y aunque alguna vez un doctor le había dicho que sería un milagro que su padre despertara, no había forma de que ella se diera por vencida.

Con todo lo que sucedía, Poppi se sentía acorralada y fue entonces cuando decidió casarse a propósito con Malcolm. Con la ayuda de su abogado, los dos hicieron un trato económico para que ella no tuviera que preocuparse por las facturas médicas y al mismo tiempo estuviera protegida de las personas que la perseguían.

Esa noche era el comienzo de la temporada de lluvias en la Ciudad Ye, por lo que los truenos y rayos retumbaron durante toda la madrugada. No fue hasta la mañana siguiente que la lluvia paró y entonces Poppi se levantó para tomar una ducha. Después se vistió, agarró su bolso y se dirigió al metro, ella no tenía más remedio que hacer esto ya que había desechado su viejo automóvil.

"¡Qué bueno que llegas!", Wendy Yu gritó en cuanto Poppi entró en la oficina, se acercó a ella rápidamente y la arrastró a un lado.

"¿Qué pasa?", Poppi frunció el ceño ya que se sentía pegajosa por haber sudado durante el trayecto hacia su trabajo.

"¡Malas noticias!", Wendy comenzó a explicar con una mirada asustada, "Tina Ai, del departamento de publicidad, va a causar problemas nuevamente, ¡acaba de retirar de la revista el manuscrito que hiciste!".

Poppi levantó las cejas y suspiró aliviada, fue a su escritorio y dejó su elegante bolso de diseñador. "No pasa nada, Tina puede quitar mi trabajo si no le agrada, simplemente pensaba que la bonificación hubiera sido buena", ella comentó con un tono ligeramente disgustado.

"¡Guau, eres tan sensata!", Wendy la miró boquiabierta. "¡Incluso la gente de nuestro departamento siente pena por ti! Quiero decir, esta no es la primera vez que Tina te intimida así y elimina tus borradores de la revista. ¿No estás ni un poco enojada? ¡Si yo fuera tú, la sangre me herviría de coraje!", ella añadió asombrada.

Con una sonrisa, Poppi tomó su bolso y lo sostuvo para que Wendy lo viera: "¿Sabes lo que es esto?".

"¡Un bolso muy bonito, por supuesto!", Wendy sólo suspiró profundamente pues incluso si ahorrara durante dos años, no habría forma de que pudiera comprarse algo así.

"Así es", Poppi dijo mientras lo volvía a colocar sobre la mesa. "Te voy a contar un secreto, para evitar ponerme de mal humor, simplemente compro las cosas bonitas que quiero. Deberías intentarlo, te prometo que eso te hará sentir mucho mejor, además, no es bueno para tu salud enojarte por tonterías", ella añadió mientras le guiñaba el ojo juguetonamente.

"¿Entonces se supone que comprar un bolso que está fuera de mis posibilidades lo mejorará todo?", Wendy frunció el ceño y se quedó pensativa durante unos segundos, "¡Oye, no te burles de mí!".

"¡Jajaja! Querida, ¿cómo crees que voy a hacer eso? ¡Sólo te estoy diciendo la verdad!", Poppi sonrió y le dio un ligero pellizco en la mejilla. Ella no pudo evitar recordar a Celine en ese momento pues solían bromear de la misma forma.

En ese instante, Tina salió de su oficina y vio a las chicas riéndose, entonces rodó los ojos y se acercó a Poppi con el manuscrito en sus manos: "Bueno, señorita Poppi, ¡ya veo que le estás presumiendo a todos tu nuevo accesorio!".

Al escuchar sus sarcásticas palabras, Poppi se dio la vuelta y le dirigió a Tina una sonrisa brillante, después tomó su bolso y se lo mostró: "¡Mira! ¡Lo compré en el extranjero! ¿Es hermoso, no? ¡Ay, perdón! ¡Recuerdo que me has dicho que te gustaba! ¿Por qué no te compras uno también? ¡Hasta podríamos vestirnos igual un día!".

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