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   Clásico 4 No.4

Cuando los administradores de sistema gobernaron la Tierra By Cory Doctorow Palabras: 8129

Updated: 2018-11-14 00:03


Había una cafetería en el último piso, con sanitarios funcionando, agua, café y comida en una máquina expendedora. Había una inquieta cola de adminsis delante de cada una. Nadie miraba a los ojos de nadie. Felix se preguntó cuál de ellos sería Will, y luego se unió a la cola de la máquina expendedora de comida.

Recibió un par de barras energéticas y una gigantesca taza de café de vainilla antes de quedarse sin cambio. Van había conseguido algo de espacio en la mesa. Felix colocó las cosas frente a él y se fue a la cola del sanitario.

-Déjame algo para mí -dijo, lanzando una barra energética frente a Van.

Satisfechas las necesidades de evacuar, cuando estuvieron instalados y comiendo, regresaron HÁBLAME NERDY y su amigo. Limpiaron la caja registradora que había en un extremo del área de preparación de comida y HÁBLAME NERDY se quedó con el dinero. Lentamente, la conversación amainó.

-Soy Uri Popovich, éste es Don Rosenbaum. Agradezco a todos ustedes por venir aquí. He aquí lo que seguro sabemos: el edificio está con generadores desde hace tres horas. La observación visual indica que somos el único edificio en Toronto central con potencia; y ésta debería resistir tres días más. Hay un agente biológico de origen desconocido suelto ahí fuera de nuestras puertas. Mata rápidamente, en unas horas, y es aéreo. Se pesca respirando el aire infectado. Nadie ha abierto ninguna de las puertas exteriores de este edificio desde las cinco esta mañana. Nadie abrirá las puertas hasta que dé el visto bueno.

»Los ataques sobre las ciudades principales de todo el mundo han dejado a los servicios de emergencia en el caos. Los ataques son electrónicos, biológicos, nucleares y explosiones convencionales, y están muy extendidos. Soy ingeniero de seguridad, y en el lugar de dónde vengo este tipo de ataques se consideran oportunistas: un grupo B vuela un puente porque todos están ocupados haciéndose cargo del sucio evento nuclear del grupo A. Es astuto. Una célula Aum Shin Rikyo en Seúl gaseó los subterráneos allí a las dos de la mañana del Este; fue el primer evento que podemos ubicar, de modo que puede haber sido el Archiduque que le rompió la espalda al camello. Estamos bastante seguros de que Aum Shin Rikyo no estaría detrás de esta clase de caos: no tienen historia de guerra informática y nunca han mostrado la clase de perspicacia organizativa necesaria para ejecutar tantos objetivos a la vez. Básicamente, no son lo bastante listos.

»Aguantaremos aquí en el futuro inmediato, por lo menos hasta que sea identificada y dispersada el arma biológica. Vamos a alimentar a los racks y mantener las redes. Es infraestructura crítica, y es nuestro trabajo asegurarnos que tenga cinco nueves de tiempo de operación. En un momento de emergencia nacional, nuestra responsabilidad se duplica.

Un adminsis levantó su mano. Era muy atrevido, estaba vestido con una camiseta con el verde del Increíble Hulk y estaba en el lado joven de la escala.

-¿Quién murió y te hizo rey?

-Tengo control del sistema de seguridad principal, las claves de cada celda y los códigos de las puertas exteriores; están todas cerradas ahora, a propósito. Soy el primero que los llamó a todos aquí y convocó la reunión. No me importa si otra persona quiere este trabajo, es una mierda. Pero alguien tiene que hacerlo.

-Tienes razón -dijo el chico-. Y yo puedo hacerlo tan bien como tú. Mi nombre es Will Sario.

Popovich miró al chico desde arriba.

-Bien, si me dejas terminar de hablar, tal vez te pasaré las cosas cuando haya terminado.

-Termina, por supuesto. -Sario le volvió la espalda y caminó hasta la ventana. Se quedó mirando afuera con intensidad. Los ojos de Felix se fijaron en la ventana, y vio que había algunas columnas de humo aceitoso levantándose de la ciudad.

El impulso de Popovich estaba cortado.

-De modo que eso es lo que vamos a hacer -dijo.

El chico miró a su alrededor después de un largo momento de silencio.

-Oh, ¿es mi turno ahora?

Se escuchó una ronda de risas cordiales.

-He aquí lo que pien

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so: el mundo la va a cagar. Hay ataques coordinados sobre cada trozo crítico de infraestructura. Hay sólo una manera de coordinar tan bien esos ataques: vía la Internet. Incluso si suscriben la teoría de que los ataques son todos oportunistas, tenemos que preguntarnos cómo un ataque oportunista podría ser organizado en minutos: la Internet.

-¿Así que piensas que debemos cerrar la Internet? -Popovich rió un poco, pero se detuvo cuando Sario no dijo nada.

-Anoche vimos un ataque que casi acabó con la Internet. Un poco de DoS en los ruteadores críticos, un poco de DNS-foo, y se entrega como la hija de un pastor. Los polis y el ejército son un grupo de usuarios tecnofóbicos, apenas dependen de la red en absoluto. Si cerramos la Internet, pondremos a los atacantes en desventaja, mientras que a los defensores sólo los incomodaremos. Cuando llegue el momento, podemos reinstalarla.

-Me estás viendo cara de tonto -dijo Popovich. Su mandíbula colgaba. Literalmente.

-Es lógico -dijo Sario-. A un montón de personas no le gusta enfrentarse con la lógica cuando nos dicta decisiones difíciles. Ése es un problema con las personas, no con la lógica.

Se escuchó un zumbido de conversaciones que rápidamente se convirtió en un rugido.

-¡CÁLLENSE! -gritó Popovich. La conversación se atenuó un watt. Popovich gritó otra vez, dando un golpe sobre el mostrador. Finalmente había apariencia de orden-. Uno a la vez -dijo. Estaba rojo, con las manos en sus bolsillos.

Un adminsis votaba por quedarse. Otro por irse. Deberían esconderse en las celdas. Deberían inventariar los suministros y nombrar a un intendente. Deberían salir y buscar a la policía, u ofrecerse en los hospitales. Deberían nombrar defensores para mantener segura la puerta principal.

Felix descubrió, para su sorpresa, que tenía su mano en el aire. Popovich lo señaló.

-Mi nombre es Felix Tremont -dijo, subiéndose a una de las mesas y sacando su PDA-. Quiero leerles algo.

»Gobiernos del Mundo Industrial, exhaustos gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, la nueva casa de la Mente. En nombre del futuro, les pido a ustedes del pasado que nos dejen solos. No son bienvenidos entre nosotros. Donde nos reunimos no tienen soberanía.

»No tenemos gobierno electo, ni es posible que tengamos uno, de modo que me dirijo a ustedes sin mayor autoridad que la de la propia libertad. Declaro al espacio social global que estamos construyendo de manera natural independiente de las tiranías que tratan de imponer ustedes sobre nosotros. No tienen ningún derecho moral de gobernarnos ni poseen ningún método de ejecución al que tengamos una verdadera razón para temer.

»Los gobiernos obtienen sus justos poderes del consentimiento de los gobernados. Ustedes no han pedido ni recibirán el nuestro. No los invitamos. Ustedes no nos conocen, ni conocen nuestro mundo. El ciberespacio no está dentro de sus fronteras. No piensen que pueden construirlo como si fuera un proyecto público de construcción. No pueden. Es un acto de la naturaleza y crece a través de nuestras acciones colectivas.

-Esto es de la Declaración de Independencia del Ciberespacio. Fue escrito hace doce años. Pensaba que era una de las cosas más hermosas que jamás había leído. Quería que mi niño creciera en un mundo donde el ciberespacio fuera libre; y donde esa libertad contagiara al mundo real de modo que el espacio carnal se volviera más libre también.

Tragó con dificultad y se frotó los ojos con el revés de la mano. Van le palmeó torpemente el zapato.

-Mi bello hijo y mi hermosa esposa murieron hoy. Millones más, también. La ciudad está literalmente en las llamas. Enormes ciudades han desaparecido del mapa.

Tosió un sollozo y lo tragó otra vez.

-Por todo alrededor del mundo, personas como nosotros están reunidas en edificios como éste. Estaban tratando de recuperarse del gusano de anoche cuando nos impactó el desastre. Tenemos energía independiente. Comida. Agua.

»Tenemos la red, que los tipos malos usan tan bien y que los tipos buenos nunca han comprendido.

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