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   Clásico 5 No.5

Cuando los administradores de sistema gobernaron la Tierra By Cory Doctorow Palabras: 8554

Updated: 2018-11-14 00:03


»Tenemos un amor compartido por la libertad que viene de preocuparnos y cuidar de la red. Estamos a cargo de la herramienta organizativa y gubernamental más importante que el mundo jamás ha visto. Somos la cosa más cercana a un gobierno que el mundo tenga en este momento. Ginebra es un cráter. El East River está ardiendo y la ONU está evacuada.

»La República Distribuida del Ciberespacio soportó esta tormenta básicamente intacta. Somos los custodios de una maravillosa máquina inmortal y monstruosa, una con el potencial de reconstruir un mundo mejor.

»No tengo nada por qué vivir excepto eso.

Había lágrimas en los ojos de Van. No era el único. No lo aplaudieron, pero hicieron algo mejor. Mantuvieron silencio respetuoso, completo silencio por segundos que se estiraron hasta un minuto.

-¿Cómo lo hacemos? -dijo Popovich, sin rastros de sarcasmo.

***

Los grupos de noticias se estaban llenando rápido. Se habían anunciado en news.admin.net-abuse.email, donde pasaban el rato los combatientes de spam, y donde se había formado una tensa cultura de camaradería ante el masivo ataque.

El nuevo grupo era alt.november5-disaster.recovery con .recovery.goverance, .recovery.finance, .recovery.logistics y .recovery.defense colgando de él. Bendita sea la confusa jerarquía alt. y todos los que navegan en ella.

Los adminsis salieron a la luz. El centro de computación de Google, Googleplex, estaba en línea, con una robusta adminsis llamada Reina Kong dirigiendo una pandilla de patinadores que volaban a través del gigantesco centro de datos intercambiando compus muertas y dándole a los pulsadores de reinicio. El Internet Archive estaba fuera de línea en Presidio, pero el espejo en Ámsterdam estaba vivo y ellos habían redireccionado el DNS de modo que casi nadie notara la diferencia. Amazon estaba muerto. Paypal estaba vivo. Blogger, Typepad y Livejournal estaban funcionando, y se llenaban de millones de mensajes de atemorizados sobrevivientes que se acurrucaban junto al calor electrónico.

Las oleadas de fotografías en Flickr[7] eran horrendas. Felix tuvo que cancelar su conexión después de pescar una foto de una mujer y su bebé, muertos en una cocina, retorcidos en un agonizante jeroglífico por el agente biológico. No se parecían a Kelly y 2.0, pero no hacía falta que lo fueran. Empezó a temblar y no pudo parar.

Wikipedia estaba en línea, pero cojeaba bajo la carga. El spam llegaba en tropel como si nada hubiera cambiado. Los gusanos vagaban por la red.

Donde estaba la mayor parte de la acción era en .recovery.logistics.

> Podemos usar el mecanismo de votación del grupo de noticias para tener

> elecciones regionales

Felix sabía que esto serviría. Los votos de los grupos de noticias de Usenet habían estado funcionando por más de veinte años sin una sustancial dificultad.

> taremos representantes regionales y ellos elegirán un

> Primer Ministro.

Los estadounidenses insistían en un presidente, que a Felix no le gustaba. Le parecía demasiado partidista. Su futuro no sería el futuro estadounidense. El porvenir estadounidense se había ido con la Casa Blanca. Él estaba construyendo una carpa más grande que eso.

Había adminsis franceses en línea desde France Telecom. El centro de datos del EBU había sido eliminado en los ataques que golpearon a Ginebra y estaba lleno de irónicos alemanes cuyo inglés era mejor que el de Felix. Se arreglaban con los restos del equipo de la BBC en Canary Wharf.

Hablaban inglés políglota en .recovery.logistics y Felix tenía ventaja de su lado. Algunos de los administradores estaban enfriando las estúpidas e inevitables guerrillas de insultos con la práctica de muchos años. Algunos estaban pasando sugerencias útiles.

Sorprendentemente, pocos pensaban que Felix estuviera mal de la cabeza.

> Creo que deberíamos tener las elecciones lo antes posible. Mañana

> a más tardar. No podemos gobernar justamente sin el consentimiento

> del gobernado.

En segundos la respuesta aterrizó en su bandeja de entrada.

> No puedes hablar con seriedad. ¿El consentimiento del gobernado?

> A menos que yerre mi conjetura, la mayoría de las personas a

> quienes estás proponiendo gobernar están vomitando

> sus tripas, escondidas bajo sus es

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critorios, o paseando

> traumatizadas por la guerra por las calles de la ciudad.

> ¿Cuándo han tenido voto ELLOS?

Felix tuvo que admitir que ella tenía alguna razón. Reina Kong era aguda. No muchos adminsis eran mujeres, lo que era una verdadera tragedia. Las mujeres como Reina Kong eran demasiado buenas para ser excluidas de ese campo. Tendría que montar una solución para equilibrar a las mujeres en su nuevo gobierno. ¿Pedir que cada región votase a una mujer y a un hombre?

Con felicidad y teclado se puso a discutir con ella. Las elecciones serían al día siguiente; se ocuparía de eso.

***

-¿Primer Ministro del Ciberespacio? ¿Por qué no llamarte a ti mismo el Gran Poobah[8] de la Global Data Network? Es más digno, suena mejor y te llevará tan lejos. -Will tenía el sitio de dormir junto a él, en la cafetería, con Van del otro lado. La habitación apestaba a heces: veinticinco adminsis que no se habían bañado en por lo menos un día todos apiñados en la misma habitación. Para algunos de ellos, había sido mucho, mucho más que un día.

-Cállate, Will -dijo Van-. Tú querías tratar de sacar la Internet de línea.

-Corrección: yo quiero sacar la Internet de línea. Tiempo presente.

Felix abrió un ojo. Estaba tan cansado que era como levantar pesas.

-Mira, Sario… si no te gusta mi plataforma, pon la tuya. Hay muchas personas que piensan que estoy lleno de mierda y los respeto por eso, ya que todos están corriendo contra mí o apoyando a alguien que lo hace. Ésa es tu decisión. Lo que no está en el menú es fastidiar y quejarse. Es hora de dormir ahora, o levántate y pon tu plataforma.

Sario se incorporó con lentitud, desdoblando la chaqueta que había estado usando como almohada. Se la puso.

-Jódanse, estoy fuera de aquí.

-Pensé que nunca se iría -dijo Felix y se dio la vuelta, permaneciendo despierto un largo rato, pensando en la elección.

Había otras personas con posibilidades. Algunos ni siquiera eran adminsis. Un senador de los EE.UU. retirado en su casa de veraneo en Wyoming tenía un generador de energía y teléfono satelital. De algún modo había encontrado el correcto grupo de noticias y lanzó su desafío. Algunos piratas informáticos anarquistas en Italia bombardearon el grupo toda la noche, enviando parloteo en inglés que chapuceaba sobre la quiebra política del "gobierno" en el nuevo mundo. Felix miró su bloque de red y determinó que probablemente se habían refugiado en un pequeño instituto de Diseño de Interacción cerca de Turín. Italia había sido golpeada muy duramente, pero esta célula de anarquistas había tomado residencia en el pequeño pueblo.

Una sorprendente cantidad planteaba como plataforma cerrar la Internet. Felix tenía sus dudas sobre si esto era posible aún, pero creía comprender ese impulso de terminar con el trabajo y el mundo. ¿Por qué no? Según todas las señales, parecía que el trabajo hasta la fecha había sido una cascada de desastres, ataques y oportunismo, todo eso sumándose al Ocaso Final. Un ataque terrorista aquí, una mortal contraofensiva allí de un gobierno que se excede… Antes de mucho tiempo habrían despachado al mundo.

Se quedó dormido pensando en la logística necesaria para cerrar la Internet, y tuvo malos sueños en los que era el único defensor de la red.

Despertó por un sonido crujiente y hormigante. Dio la vuelta y vio que Van se había incorporado, la chaqueta ovillada en su regazo, rascándose con energía los flacos brazos. Ya tenían el color de la carne en conserva, y un aspecto escamoso. A la luz que entraba a través de las ventanas de la cafetería, unos copos de piel flotaban y bailaban en grandes nubes.

-¿Qué estás haciendo? -Felix se incorporó. Al observar las uñas de Van rascando su piel sintió que la suya le picaba en resonancia. Habían pasado tres días desde que se lavara el pelo por última vez y a veces sentía que su cuero cabelludo tenía pequeños insectos que ponían huevos y caminaban. Se había ajustado las gafas la noche anterior y había tocado las partes posteriores de sus orejas; su dedo había regresado brillante de sebo espeso. Cuando no se duchaba por un par de días le salían puntos negros detrás de sus orejas, y algunas veces unos grandes forúnculos, que Kelly finalmente abría con deleite enfermizo.

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