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   Clásico 6 No.6

Cuando los administradores de sistema gobernaron la Tierra By Cory Doctorow Palabras: 8109

Updated: 2018-11-14 00:03


-Me rasco -dijo Van. Pasó a trabajar en su cabeza, lanzando una nube de porquería polvorosa al cielo, para unirse allí con la que ya había eliminado de sus extremidades-. Cristo, pica por todas partes.

Felix tomó a McCheese Gigante de la mochila de Van y la enchufó en uno de los cables de Ethernet que serpenteaban por todo el piso. Buscó todo lo que pensó que podía estar relacionado con esto. Con la palabra "Picazón" encontró 40.600.000 enlaces. Probó búsquedas compuestas y obtuvo enlaces ligeramente más precisos.

-Pienso que es eccema relacionada con el estrés -dijo Felix, al final.

-No tengo eccema -dijo Van.

Felix le mostró algunas fotos chocantes de piel roja, inflamada, con escamas blancas.

-Eccema relacionada con el estrés -dijo, leyendo el pie de foto.

Van examinó sus brazos.

-Tengo eccema -dijo.

-Aquí dice que la mantengas humectada y que intentes con crema de cortisona. Podrías probar el equipo de primeros auxilios en los sanitarios del segundo piso. Creo que vi algo allí. -Como todos los adminsis, Felix había revuelto un poco en las oficinas, baños, cocina y depósitos, almacenando un rollo de papel higiénico en su bolso junto a tres o cuatro barras energéticas. Estaban compartiendo la comida en la cafetería por acuerdo tácito, cada adminsis observando a los otros a ver si surgía alguna evidencia de gula y acaparamiento. Todos estaban convencidos de que había acaparamiento y gula cuando no se los veía, porque todos eran culpables cuando nadie los estaba observando.

Van se levantó y cuando su cara se puso bajo la luz, Felix vio lo hinchados que estaban sus ojos.

-Enviaré un mensaje a la lista pidiendo algún antihistamínico -dijo Felix. Había cuatro listas de distribución y tres wikis para los sobrevivientes en el edificio en las horas de la primera reunión, y en los días posteriores había quedado sólo una. Felix todavía estaba en una pequeña lista con cinco de sus amigos de más confianza, dos de los cuales estaban atrapados en celdas en otros países. Sospechaba que el resto de los adminsis estaba haciendo lo mismo.

Van salió tambaleándose.

-Buena suerte en las elecciones -dijo, palmeando a Felix sobre el hombro.

Felix se paró y paseó de un lado para otro, deteniéndose a mirar por las sucias ventanas. Aún ardían incendios en Toronto, más que antes. Había tratado de encontrar listas o blogs a los que estuviera enviando mensajes la gente de Toronto, pero los únicos que encontró eran operados por otros técnicos en otros centros de datos. Era posible -incluso probable– que hubiera sobrevivientes allí afuera que tuviesen prioridades más urgentes que enviar un mensaje a la Internet. El teléfono de su casa todavía funcionaba más o menos la mitad de las veces, pero había dejado de llamar después del segundo día, cuando escuchar la voz de Kelly en el correo de voz por quincuagésima vez lo hizo llorar en medio de una reunión de planificación. No era el único.

Día de elecciones. Tiempo de afrontar las consecuencias.

> ¿Estás nervioso?

> Nope,

… tecleó Felix.

> Para ser honesto, no me importa mucho si gano. Sólo me alegra que lo estemos haciendo. La alternativa era holgazanear con nuestros pulgares en el culo, esperando que alguien enloquezca y abra la puerta.

El cursor quedó quieto. Reina Kong tardaba bastante en dar sus respuestas, ya que dirigía su pandilla de Googloides en el Googleplex, haciendo todo lo posible para mantener su centro de datos en línea. Tres de las celdas cerca de la costa estaban muertas y dos de sus seis enlaces redundantes estaban quemados. Suerte para ella, las consultas por segundo estaban bajando.

> Todavía está China

… tecleó ella. Reina Kong tenía una gran pizarra con un mapa del mundo en color en el que aparecían las consultas de Google por segundo, y podía hacer magia con él, mostrando la disminución de los contactos a lo largo del tiempo en coloridas tablas. Había cargado muchos videoclips que mostraban cómo la plaga y las bombas habían barrido el mundo: la marea ascendente inicial de consu

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ltas de personas que querían averiguar lo que estaba ocurriendo, luego el descenso horroroso y acelerado a medida que la peste se arraigaba.

> China todavía está funcionando aproximadamente 90% nominal.

Felix sacudió la cabeza.

> No pensarás que son los responsables

> No

… tecleó ella, pero entonces empezó a escribir algo y luego se detuvo.

> No, por supuesto que no. Creo en la Hipótesis Popovich. Cada estúpido del mundo está utilizando a los demás estúpidos para cubrirse. Pero China los sofocó más duro y más rápido que otros. Tal vez finalmente hemos encontrado una utilidad para los estados totalitarios.

Felix no pudo resistir. Tecleó:

> Tienes suerte de que tu jefe no pueda verte escribiendo eso. Ustedes eran participantes muy entusiastas en el Gran Cortafuegos de China.

> No fue mi idea

… tecleó ella.

> Y mi jefe está muerto. Probablemente todos están muertos. Toda el Área de la Bahía recibió un duro golpe, y luego hubo un temblor.

Habían observado el flujo de datos automatizados del USGS desde que el 6.9 azotara California del norte desde Gilroy hasta Sebastapol. Las cámaras soma revelaban el alcance de los daños, explosiones de cañerías principales de gas, edificios sísmicamente reforzados que se abollaban como pilas de bloques de niños después de una buena patada. El Googleplex, flotando sobre una serie de gigantescos resortes de acero, se sacudía como una fuente de gelatina, pero los soportes se habían quedado en su lugar y la peor lesión que habían tenido era el ojo de un adminsis con moretones recibidos por causa de un cable volador.

> Lo siento. Lo olvidé.

> Está bien. Todos perdimos personas, ¿correcto?

> Sí. Sí. De todos modos, no estoy preocupado por la elección. Quien sea que gane, por lo menos estamos haciendo ALGO

> No si ellos votan por uno de los fuckrags

Fuckrag era el epíteto que algunos de los adminsis estaban usando para describir al contingente que quería cerrar la Internet. Reina Kong lo había acuñado; había nacido, aparentemente, como un término para describir a los despistados administradores de IT a quienes había puteado durante su carrera.

> No lo harán. Sólo están cansados y tristes, eso es todo. Tu plataforma triunfará

Los Googloides eran de los bloques más grandes y fuertes que quedaban, junto con los equipos de enlace de satélite y los transoceánicos. El apoyo de Reina Kong había llegado como una sorpresa y le envió un correo electrónico que ella había respondido lacónicamente: -No puedo tener fuckrags a cargo.

> tengo que irme

… tecleó ella, y entonces su conexión cayó. Lanzó un navegador y llegó a google.com. El navegador cayó. Volvió a recargar, y luego otra vez, y entonces la portada de Google reapareció. Fuera lo que fuese que había golpeado el lugar de trabajo de Reina Kong -corte de energía, gusanos, otro temblor- lo había arreglado. Bufó cuando vio que habían reemplazado las O en el logotipo de Google con pequeñas Tierras con nubes en forma de hongo saliendo de ellas.

***

-¿Tienes algo para comer? -le dijo Van. Era media tarde, y no es que el tiempo pasara particularmente rápido en el centro de datos. Felix se palmeó los bolsillos. Pondrían un intendente a cargo, pero no antes de que todos hubieran pescado algo de comida de las máquinas. Tenía una docena de barras energéticas y algunas manzanas. Había tomado un par de emparedados, pero los había comido antes de que se pusieran malos.

-Queda una barra energética -dijo. Había notado cierta holgura en su talle esa mañana y lo había disfrutado por un momento. Entonces recordó a Kelly molestándolo por su peso y lloró un poco. Luego se había comido dos barras energéticas, lo que le dejaba sólo una.

-Oh -dijo Van. Su cara estaba más hueca que nunca, sus hombros combados sobre su pecho plano.

-Toma -dijo Felix-. Vota a Felix.

Van tomó la barra y luego la puso sobre la mesa.

-De acuerdo, quiero devolvértela diciendo "No, no podría", pero estoy muy hambriento, de modo que voy a tomarla y comérmela, ¿de acuerdo?

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