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   Clásico 8 No.8

Cuando los administradores de sistema gobernaron la Tierra Por Cory Doctorow Palabras: 8345

Actualizado: 2018-11-14 00:04


Los alentó a los dos. Observar que Popovich y Rosenbaum se iban los alentó a los dos. Felix supo entonces que pronto todos se estarían yendo.

Eso había sido predefinido por el suministro de combustible, ¿pero quién quería esperar a que el combustible se agotara, de todos modos?

***

> la mitad de mi equipo se retiró esta mañana

… tecleó Reina Kong. Google estaba aguantando bastante bien de todos modos, por supuesto. La carga sobre los servidores era mucho más liviana que lo que había sido en los días cuando Google cabía en un puñado de PCs armadas a mano debajo de un escritorio en Stanford.

> estamos a un cuarto

… respondió Felix tecleando. Sólo había pasado un día desde que Popovich y Rosenbaum partieran, pero el tráfico en los grupos de noticias había caído hasta cerca de cero. Él y Van no habían tenido mucho tiempo para jugar a la República del Ciberespacio. Habían estado demasiado ocupados aprendiendo los sistemas que les había pasado Popovich, los grandes ruteadores que habían continuado actuando como principales intercambiadores para todos los nodos centrales de red en Canadá.

Sin embargo, alguien enviaba un mensaje a los grupos de noticias de vez en cuando, para decir adiós, generalmente. Las viejas rencillas sobre quién sería PM, o si deberían cerrar la red, o quién había tomado demasiada comida… todo había acabado.

Volvió a cargar el grupo de noticias. Había un mensaje típico:

> Procesos descontrolados en Solaris TK

>

> Uh, hola. Soy sólo un MSCE[11] peso ligero pero soy el único despierto aquí y cuatro de los DSLAM[12] se vinieron abajo. Parece que hubiera algún programa de contabilidad tratando de calcular cuánto facturar a los clientes de nuestra corporación, y ha creado diez mil secuencias y se come todo el intercambio. Sólo quiero cerrarlo pero no puedo hacerlo, parece. ¿Hay alguna invocación mágica que hacer para que esta maldita caja weenix[13] acabe con esta mierda? Quiero decir, no parece que alguno de nuestros clientes vuelva a pagarnos. Le preguntaría al tipo que escribió el código, pero por lo que sé está muerto.

Recargó. Había una respuesta. Era breve, autorizada y útil, justamente el tipo de cosa que no se ve en un grupo de noticias de alto nivel cuando un novato envía una pregunta tonta. El Apocalipsis había despertado un espíritu de amabilidad y paciencia en la comunidad mundial de sistemas operativos.

Van miró por encima de su hombro. -Remierda, ¿puedes creer que haya actuado así?

Miró el mensaje otra vez. Era de Will Sario.

Cambió a su ventana de chat.

> Sario, creía que querías la red muerta, ¿por qué estás ayudando a un msce a arreglar su compu?

> Vaya, Sr. PM, a lo mejor porque no puedo soportar que una computadora sufra en manos de un novato.

Cambió al canal con Reina Kong.

> ¿Cuánto tiempo?

> ¿Desde la última vez que dormí? Dos días. ¿Hasta que nos quedemos sin combustible? Tres días. ¿Desde que nos quedamos sin comida? Dos días.

> Vaya. Tampoco dormí anoche. Estamos escasos de personal aquí.

> ¿ASL? Soy monica y vivo en pasadena y estoy aburrida de mi tarea escolar. ¿te gustaría descargar mi imagen???

Los robots troyanos invadían el IRC estos días, saltando por todos los canales con algo de tráfico. A veces se podía encontrar a cinco o seis coqueteando entre ellos. Era muy raro ver un trozo de malware tratando de convencer a una copia de sí mismo para que descargase un troyano.

Los dos sacaron de una patada al robot del canal al mismo tiempo. Él tenía texto ahora. El spam no había disminuido para nada.

> ¿Cómo es que no se reduce el spam? La mitad de los malditos centros de datos se han quedado a oscuras

Reina Kong hizo una larga pausa antes de teclear. Como de costumbre cuando ella se ponía en espera, recargó la página de inicio de Google. Seguro, estaba fuera de servicio.

> Sario, ¿tienes algo de comida?

> No extrañará la falta de un par de comidas más, Su Excelencia

Van había regresado a McCheese Gigante pero estaba en el mismo canal.

-¡Qué pelmazo! Sin embargo te ves bonito en pelotas, muchacho.

Van no se veía tan bien. Parecía que un soplo de brisa podría volt

earlo y su voz era débil y flemosa.

> Hey, kong, ¿todo bien?

> todo está bien, sólo tuve que ir a patear algún trasero

-¿Cómo está el tráfico, Van?

-Por debajo del 25% desde esta mañana -dijo. Había un grupo de nodos cuyas conexiones pasaban a través de ellos. Al parecer la mayor parte eran clientes en casas o comercios donde aún había energía y donde las compañías telefónicas todavía estaban vivas.

De vez en cuando, Felix intervenía las conexiones telefónicas para ver si podía encontrar a una persona que tuviese noticias del mundo. Sin embargo, casi todo era tráfico automatizado: copias de seguridad de la red, actualizaciones de estado. Y spam. Montones de spam.

> El spam continúa porque los servicios que lo detienen están fallando más rápido que los servicios que lo crean. Las cosas anti-gusanos están centralizadas en un par de lugares. La basura está en un millón de computadoras zombi. Qué bueno si los usuarios hubiesen tenido el sentido común de apagar sus PC en casa antes de desplomarse o largarse

> a este ritmo, a la hora de cenar sólo estaremos ruteando spam

Van se aclaró la garganta, un sonido doloroso.

-Respecto a eso -dijo-: creo que va a palmar antes. Felix, no creo que nadie lo note si nos alejamos de aquí.

Felix lo observó. Su piel tenía el color de la carne en conserva y estaba surcada con largas costras inflamadas. Sus dedos temblaban.

-¿Estás bebiendo suficiente agua?

Van asintió.

-Todo el puto día, cada diez segundos. Cualquier cosa para mantener el estómago lleno.

Señaló una botella de Pepsi Max llena de agua a su lado.

-Hagamos una reunión -dijo.

***

El Día-D eran cuarenta y tres; ahora había quince. Seis respondieron al llamado a reunión con sólo dejar lo que estaban haciendo. Sin que se los dijera, todos sabían sobre qué era la reunión.

-Así que esto es todo, ¿vas a dejar que se derrumbe? -Sario era el único que tenía energía suficiente como para enfadarse de manera apropiada. Llegaría enfadado hasta su tumba. Las venas de su garganta y frente destacaban airadamente. Sus puños temblaban de furia.

Todos los otros técnicos se quedaron cabizbajos en sus lugares y levantaron la mirada al mismo por única vez en la discusión, dejando de prestar atención a su chat o informe de servicio.

-Sario, me estás tomando de idiota -dijo Felix-. ¡Tú querías arrancar el maldito enchufe!

-Quería que se fuera limpia -gritó-. No quería que sangrara y se derrumbara entre vómitos y gritos entrecortados. Quería que fuera un acto voluntario de nuestra comunidad internacional de cuidadores. Quería que fuera un acto firme realizado por manos humanas y no por la entropía o por el triunfo de los malos códigos o los gusanos. Cágate, eso es exactamente lo que ha ocurrido.

La cafetería del último piso tenía ventanas a todos los lados, reforzadas y con persianas, que por costumbre estaban bajas. Ahora Sario corría alrededor de la habitación, levantando las persianas. ¿Cómo diablos puede tener esa energía para correr?, se preguntó Felix. Él a duras penas había podido subir las escaleras hasta el sitio de la reunión.

El lugar quedó inundado de luz. Afuera había un buen día soleado, pero hacia cualquier lado que se mirara, sobre el horizonte de ese paisaje de Toronto se elevaban plumas de humo. La torre TD, un gigantesco edificio modernista de ladrillos de vidrio negro, goteaba llamas hacia el cielo.

-Se viene abajo, como lo todo lo demás.

-Escucha, escucha. Si dejamos que la red caiga de a poco, habrá secciones que quedarán en línea durante meses. Tal vez años. ¿Y qué funcionará allí? Malware. Gusanos. Spam. Programas de sistema. Transferencias zonales. Lo que usamos se viene abajo y requiere mantenimiento constante. Las cosas que abandonamos y no se utilizan duran para siempre. Vamos a abandonar la red dejándola como un pozo repleto de residuos industriales. Ése será nuestro legado de mierda… el legado que quedará de todos los botones que tú, y yo, y los demás, pulsamos alguna vez en los lugares donde estuvimos. ¿Comprendes? Vamos a dejar que se muera de a poco como un perro herido, en lugar de darle un tiro limpio en la cabeza.

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