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   Capítulo 6 Se acabó

Mi Adorable Ex-mujer Por Star Palabras: 5478

Actualizado: 2020-02-14 00:07


No era la primera vez que Sherry leía ese acuerdo de divorcio, puesto que Jeremy se lo había entregado hacía un año. El acuerdo no estaba vigente, dado que ella había querido seguir tercamente con su matrimonio y no lo firmó.

Sin embargo, haber tenido ese documento guardado en el cajón le había hecho daño durante todo el año.

Jeremy era un hombre amable y parecía ser simpático y atento. Sin embargo, era un hombre de negocios, y si bien no era deshonesto, sí era cruel y sabía muy bien cómo competir con sus rivales.

La paciencia era uno de sus medios y él solo estaba esperando una oportunidad, tal como ese acuerdo de divorcio, que siempre había estado en el mismo lugar.

Acariciando el documento, la mujer finalmente tomó un lápiz y lo firmó con su nombre.

Luego, volvió a dejarlo en el cajón, llorando.

En ese momento, el matrimonio que ella había intentado mantener se acabó.

El día siguiente, con la luz del sol de la mañana, el hombre regresó a su casa como siempre, como si nada hubiese pasado.

Ella no se sorprendió al verlo mientras servía el desayuno en la mesa. Ni siquiera le llamó la atención la huella de unos labios marcados en el cuello de su marido.

"Volviste.

Acabo de preparar el desayuno, así que lávate y ven a comer", le dijo ella y fue a buscar otro juego de loza a la cocina. Sherry se comportaba más como una empleada obediente que como una buena esposa.

El hombre levantó las cejas y sintió algo diferente, pero no le importó. Él solo se limitó a asentir y le dijo: "Come tú primero. No me esperes".

Después de decir eso, subió al segundo piso, sin siquiera mirar el desayuno que ella había preparado.

Quince minutos después, bajó vestido muy elegante.

La mujer seguía en la mesa, como si nunca se hubiese movido de ahí.

"¿No vas a desayunar?", le preguntó, dado que vio que Jeremy se dirigía directamente a la puerta.

Sin siquiera levantar la cabeza, él se puso los zapatos y le respondió: "Disfruta tu desayuno. Tengo algo con lo que lidiar". Sus labios se curvaron en una sonrisa silenciosa y pensó:

'Sherry siempre ha sido muy buena fingiendo, y lo hacía muy a menudo'.

Luego, la miró de forma fría y abrió la puerta sintiéndose superior a ella.

"¡Espera!", le gritó la joven, luego se le acercó y extendió las manos para arreglarle la corbata.

Este pensó que su esposa estaba haciendo eso solo como una excusa, pero, cuando bajó la cabeza, se dio cuenta de que había salido tan apurado que la corbata le había quedado muy mal y se veía divertida.

Mientras se la arreglaba, ninguno de los dos habló y solo se escuchaba el sonido de los dedos rozando la ropa.

Las manos de la mujer eran pequeñas, delgadas y finas, como una obra de arte muy

bien hecha. A pesar de que se había hecho cargo de las tareas del hogar durante tres años, sus manos no se habían dañado para nada.

Una cálida sensación pronto inundó el ambiente entre ellos. El hombre no pudo evitar levantar la mano, pues quería tocar la mano de su esposa, pero ella se dio cuenta de su intención y dio un paso hacia atrás, diciendo: "Listo. Por cierto, se acerca tu cumpleaños. Recuerda estar en casa ese día, porque quiero celebrarlo contigo".

"Tú...", balbuceó Jeremy y una sensación de ansiedad surgió desde el fondo de su corazón.

Su cumpleaños llegaba en unos días y ella le había planeado sorpresas los años anteriores pero, ¿por qué este año había revelado el secreto?

Parecía que ella no tenía ninguna intención de discutir.

"Sherry, no ocasiones ningún problema. Solo compórtate como la Sra. Ou", le dijo él con frialdad y frunciendo el ceño. Ella pudo percibir cierta advertencia en su tono, pues este odiaba la sensación de ansiedad y pérdida del control.

La muchacha asintió, ya que no le importaba en absoluto. En cambio, lo miró con una sonrisa digna y decente y lo apartó. "¿Acaso no tenías prisa? ¡Ándate y ten cuidado!", le dijo ella.

El marido tenía ciertas dudas al respecto, pero no tuvo más remedio que salir y subirse al auto.

Tan pronto como el auto salió de la casa, miró por el espejo retrovisor, y la vio todavía de pie en la entrada. Al verla, levantó las cejas y no pudo evitar reírse.

'Sherry me tenía desconcertado', se dijo a sí mismo.

Poco después de que este se fue, la mujer recibió una llamada de su mejor amiga, Linda Mu.

Aunque estaba demasiado cansada para salir, al ver la casa vacía se obligó a animarse y fue a juntarse con ella.

El sol ardiente brillaba en las calles como si fuera a rostizarlas.

Sherry y Linda se apresuraron para entrar a la cafetería y, al sentir el frío del aire acondicionado, suspiraron con alivio y se sentaron en un rincón tranquilo.

"¡Qué calor está haciendo!", exclamó Linda.

Después de pedirle al camarero que le trajera una bebida fría, la muchacha se secó el sudor de la frente con un pañuelo y comenzó a quejarse con Sherry, quien la fulminó con la mirada y le dijo: "¿Realmente teníamos que salir de compras?".

"Pensé que no nos habíamos visto en mucho tiempo y, finalmente, tuve la oportunidad de cenar contigo, por eso te llamé", murmuró Linda, sonrojada.

La otra se rio entre dientes y le dijo: "Bueno, no te preocupes. En realidad, no te echo la culpa".

Mientras se burlaban una de la otra, alguien gritó repentinamente en la cafetería. Sherry no pudo evitar mirar hacia atrás y, cuando se dio cuenta de que todos observaban el televisor que estaba en la pared, comprendió el motivo.

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