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   Capítulo 4 4. AMOR INOCENTE

PLAN DE AMOR Por Yulieth Vargas Palabras: 6985

Actualizado: 2021-05-05 01:34


Thamara era hija única de Jhonson Cortez, el dueño de una gran cadena hotelera, su madre falleció en el parto y es la niña consentida de su padre.  Jhonson era un adicto al trabajo, sin embargo, nunca descuidó a su pequeña hija, el poco tiempo que tenía libre y que no podía llevar a su hija con él en sus viajes, lo usaba para llevar a su hija de paseo o al parque de diversiones o solo inventaba fiestas para verla feliz. 

A sus doce años, Thamara era una niña extrovertida y muy feliz, su padre hizo todo para compensar la falta de su madre; toda la vida de Thamara estaba llena de magia, todo lo que pedía, su padre se lo concedía.  Una tarde de abril, caminaban por un parque, vio cómo su padre se desvanecía ante sus ojos, unos transeúntes ayudaron a la pequeña y una ambulancia lo llevo a la Clínica Amanecer, se sentó en los escalones abrazando sus rodillas ahogada en llanto mientras su padre era atendido.

Richard con su pasión por la medicina, a sus 17 años asistía a aquella clínica de la cual su padre era socio y algún día él lo sería, visitaba a su padre y además le permitían acompañar a los médicos a sus rondas y pasear libremente por aquel lugar; cuando bajaba de prisa por las escaleras y se sintió conmovido con un pequeño cuerpecito acurrucado, se sentó junto a ella – ¿estás bien? - pregunto y ella sintió una cálida mano sobre su hombro, levantó la mirada y él pudo ver aquellos tiernos ojos verdes encharcados de dolor. – no quiero que mi papa se muera – contestó ella ahogada por el llanto, él sonrió, limpio sus lágrimas – no le va a pasar nada a tu papá, no te preocupes – consoló él a aquella pequeña niña. - Acompáñame a la cafetería, tengo hambre – susurro como un secreto Richard guiñado un ojo, la tomo por la muñeca y la llevó hasta la cafetería – ¿qué quieres? – pregunto él, ella sintió que algo muy dentro se movió, aquellos profundos ojos negros con cálida y tierna mirada la habían atrapado. – agua por favor – pidió ella, el asintió.  – ¿Quieres entrar a verlo? – preguntó él por lo bajo, ella sonrió iluminando su rostro – ¡sí! – dijo ella en un pequeño gritillo. - ¿Cómo se llama tu papá? – preguntó Richard - Jhonson Cortez- respondió ella sin borrar esa sonrisa de ilusión – espérame aquí ya regreso por ti. – ordenó Richard llevándola frente a una puerta que daba a un pequeño salón en el que él ingresó.  Minutos más tarde, asomó su cabeza por aquella puerta – entra – ordenó a la pequeña y la llevo a una habitación de observación para pacientes VIP donde se encontraba el padre de la pequeña.

Thamara corrió al ver a su padre y lo abrazo – estoy bien princesita, pronto saldré nena – dijo Jhonson, ella lo miro con ternura y aún mostraba un poco de tristeza en sus ojos; una enfermera se acercó a él – Señor Cortez, está listo para ir a casa – ambos sonrieron, - esto es para ti pequeña – le entrego una pequeña hoja “Jamás permitas que se apague tu chispa, que nada ni nadie opaque tu brillo R.”  tenía dibujada junto a la letra de la firma una carita feliz, ella sonrió de nuevo y salió con su padre de la clínica.  Sería imposible olvidar aquellos ojos negros, una mirada que a su corta edad se quedó enredada en su pequeño corazón.

Richard salió de la clínica rumbo al encuentro con su novia, cumpliría quince años y quería hacer de esos días inolvidables para ella ya que los estudios les dejaban muy poco tiempo para compartir.

Thamara no aguanto hasta el colegio para hablar con sus amigos, hizo videollamada con ellos, ll

amo a Yulieth, una niña un año menor que ella y era su polo a tierra, era ella quien frenaba los ataques de espontaneidad y locura de su amiga, Andrés por su parte, era un año mayor que ella, y un poco más maduro que las dos niñas, después de estar totalmente recuperada de aquel susto que paso con su padre, estaba lista para iniciar de nuevo con sus locuras

- ¡holaaa! – grito Thamara al verlos en pantalla- Hola. ¿Cómo te fue hoy? – saludo Yulieth a su amiga, Andrés tardo un poco en responder- Hola. Como va todo – contestó el joven- Hoy conocí a mi futuro esposo – dijo Thamara espontáneamente al estar todos en su conferencia, Yulieth levanto las cejas, Andrés se llevó una mano para cubrirse el rostro- ¿de qué está hablando Thamara ahora? – pregunto Andrés, Yulieth sonrió- no sé cómo explicarlo, pero conocí un hombre maravilloso – respondió Thamara- y… ¿Cuál su nombre? – pregunto Yulieth a su amiga, Thamara saco aquel pequeño papelito del mensaje- R – respondió. - claaaroooo… te vas a casar con el señor R – bromeo Yulieth, Andrés soltó una sonora carcajada con el comentario de su amiga- ríanse, pero estoy segura que él será el hombre de mi vida. – respondió Thamara ante el comentario de sus amigos.- ¿Vienen hoy? Los necesitoooo – suplico Thamara t- Voy a hablar con mi hermano a ver si me puede llevar – respondió Yulieth- Yo no puedo – respondió Andrés- Si tu hermano no puede traerte, puedo enviar a alguien por ti – soluciono Thamara.- No creo que lo permita, si el mismo no me lleva, no me deja.- Tu hermano me odia- No es verdad te adora- Nos hablamos más tarde.  Te espero Yulieth.  – corto la videoconferencia con sus amigos

Luis se encontraba en su estudio cuando Yulieth entro sin avisar – que te he dicho de tocar antes de entrar muñequita – reprendió Luis a su hermana – lo siento – se disculpó ella – ya sabes que debes hacer – dijo con voz autoritaria sin voltear a verla – pero ya estoy dentro – se quejó ella – ya sabes Yulieth – ella salió de nuevo, sabía que cuando él la llamaba por el nombre era porque no estaba a gusto con algo que ella había hecho, toco la puerta e ingresó con la voz de pase, Luis giro en su silla quedando frente a ella con una sonrisa – ¿puedo ir donde Thamara? – pregunto Yulieth a su hermano – creo que permaneces más con tus amigos que aquí en casa – se quejó Luis – es que parece que conoció a un chico que le gusta y quiere hablar de eso – Luis arrugó el ceño – ustedes están muy chiquitas para pensar en esas cosas.  muñequita, no me gusta nada esa niña, prométeme que tú jamás harás lo que esa niña te diga que hagas sin antes preguntarme a mi primero – dijo eso mientras despeinaba su cabello – no digas esas cosas, ella jamás me diría que hiciera nada malo. – respondió Yulieth – Luis suspiro – si no puedes ella envía a alguien por mí – Luis negó – yo te llevo muñequita.  ¿A qué hora? – preguntó Luis – ya estoy lista para salir – Luis sonrió – estabas muy segura que te diría que si ¿verdad? – ella sonrió – pero te recuerdo que esa niña no me gusta mucho.

Luis llegó a la casa de Thamara con su hermana, Thamara fue quien abrió la puerta, llevaba el cabello con una cola en la parte superior de la cabeza que parecía una palmera – señor Luis, cómo está usted – Luis le lanzó una sonrisa hipócrita a aquella niña, el solo tenía dieciocho años y una niña de doce lo llamaba señor solo para molestarlo.  – muñequita, me llamas para pasar por ti – ella asintió y entró a aquella casa con su amiga.

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