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   Capítulo 2 Vuelta a casa

El CEO y Su Encantador Hijo Por Ning Le Palabras: 6758

Actualizado: 2020-02-19 00:12


Nicole se detuvo a medio camino y se dio la vuelta lentamente. "Recibí el aviso de la Universidad de Manhattan; me admitieron en Administración de Empresas. Estaba pensando en cómo darles la noticia, ¡pero ahora me lo han hecho mucho más fácil! Y, antes de irme, tengo otra cosa que decirles...".

Luego hizo una pausa, divertida por lo celosa que se veía Fiona en ese momento. "Me quedé en la habitación 1101 anoche".

Mientras tanto, en la habitación 1101, Kerr estaba sentado al lado de la cama y miraba el dinero frente a él con una cara hosca, e incluso lo contó un par de veces; 2462 exactos. '¿Acaso esa mujer me dejó hasta el último centavo que tenía?', pensó con incredulidad.

Había vivido más de 20 años, pero nunca había visto a una mujer tan audaz; ¡dejó dinero antes de escabullirse!

La ira inundó su corazón, mientras llamaba a su asistente con el rostro frío.

"Pídele al gerente del hotel el video de vigilancia. Quiero encontrar a la mujer que estuvo en mi habitación anoche".

La voz servil del asistente al otro lado del teléfono siguió divagando, al mismo tiempo que Kerr enfocaba la vista en un objeto pequeño y reluciente en una de sus almohadas. Se trataba de un arete, el cual provocó una mirada de premonición en sus ojos.

'Cuando encuentre a esa mujer sin escrúpulos, ¡voy a darle una lección!'.

En un aeropuerto varios años después...

Un vuelo se retrasó más de media hora debido al clima, haciendo que la gente en la sala de espera comenzara a perder la paciencia. Sin embargo, había un hombre con una camisa gris claro que parecía especialmente tranquilo. Llevaba unas gafas con montura dorada, y se veía gentil y guapo, atrayendo la atención de la mayoría de la gente.

'¿Es ese Baron Fang?', varias chicas a su alrededor se dieron cuenta de que este apuesto caballero era el heredero del Grupo Fang, el cual ocupaba el segundo lugar en una ciudad. En toda Ciudad A, la única familia que podía superar a los Fang era la familia Gu. Pero aun así, eso no era tan importante, ya que ambas familias eran increíblemente ricas. "¡Aaah! ¡Es tan guapo!", murmuró una chica en voz baja.

¡No había duda de que Baron era mucho más amable que el hombre de hielo, Kerr Gu!

No todos los días se podía ver a ese caballero tan extraordinario, así que una mujer se acercó a él para aprovechar esta oportunidad. Era muy bonita y llevaba un hermoso vestido Valentino. Al principio vaciló por un momento pero, reuniendo su coraje, le sonrió y se presentó con cautela:

"Hola, Sr. Fang. Me preguntaba si me haría el honor de tomar una taza de café conmigo".

"Bueno, ¡qué suerte tengo de recibir la invitación de una dama tan hermosa!", respondió él con una suave sonrisa. "Pero, lo siento, la persona a la que estaba esperando ya está aquí".

Cuando miraron en la dirección que él señalaba, vieron una hermosa chica de veintitantos años acercándose a él. Tenía el pelo largo colgando sobre sus hombros y no llevaba maquillaje. Incluso su ropa era limpia y sencilla: una simple camisa blanca y jeans azules desteñidos. A pesar de su simplicidad, llamaba la atención entre la multitud, pues, por extraño que pareciera, la chica solo llevaba su bolso en una mano, mientras que a su lado, un chico lindo e inocente se tambaleaba tras ella, arrastrando una pequeña maleta.

Tan pronto como Nicole apareció, notó que esa joven la miraba

con envidia y odio. '¡Ese tipo es hombre muerto por usarme de nuevo como su estúpido escudo!', maldijo en su corazón, pero por fuera siguió fingiendo ser una dulce esposa y buena madre. Rápidamente siguió caminando, tomó la mano de Baron y lo llamó con una voz suave:

"Cariño, ¿llevas mucho tiempo esperándome?".

Él la abrazó llamándola "cariño", por supuesto. El niño a su lado rodeó con sus brazos las piernas del hombre y lo llamó con una voz dulce:

"¡Papá, te extrañé mucho! ¿Por qué nos has esperado aquí? ¡Tu cuerpo apesta!".

La chica a su lado tosió torpemente y huyó abochornada. Con una amplia sonrisa, Baron le pidió a Brook que se sentara en la cajuela, arrastrando la maleta con una mano y sosteniendo a Nicole con la otra. Tan pronto como se subieron al auto, Nicole le pellizcó con fuerza la mejilla:

"¡Juro que esta es la última vez que me usas como escudo para defenderte de tu club de fans!".

"¡Vamos! Seamos buenos amigos, como antes cuando estábamos en Manhattan. Además, ¿quién más podría ayudarme aparte de ti?".

Luego miró la caja detrás del niño con una ceja arqueada. "¿En serio? ¿Regresas por primera vez después de seis años con tu hijo, y eso es todo lo que traes?".

"Mamá dijo que podíamos comprar todo lo que necesitamos aquí. Creo que eso es lo más eficiente", dijo la criatura.

"Sí. Ahorraremos mucha energía y espacio deshaciéndonos de todo lo innecesario. Eso es a lo que llamo eficiencia", concordó la mujer con su hijo, pero Baron no parecía muy contento:

"Oye, Brook tiene solo seis años. ¡Aunque sea un genio, no tienes que enseñarle las cosas de una forma tan fría! Para mí, los niños inocentes son los más lindos". Luego extendió la mano para hacerle cosquillas en la pierna al niño, quien se sacudió y apartó la mano del hombre con disgusto, mirándolo fríamente.

"Esta es una zona segura y no hay mujeres que te molesten, aquí no tengo que fingir ser tu hijo, tío Fang".

"¡Por Dios, Nicole Ning! ¿Qué tipo de niño estás criando?".

Con una sonrisa de satisfacción, ella se encogió de hombros y miró por la ventanilla el paisaje familiar.

Tenía apenas 18 años cuando se fue a Manhattan. Al principio, no le gustaba vivir sola, pero después, todo dio un giro radical. Gracias a una noche loca que había tenido hace siete años, Brook llegó a su vida. Por suerte, era buena amiga de Baron y él la ayudó mucho.

A veces, se preguntaba cómo estaba ese hombre hoy en día...

Aunque no podía recordar exactamente cómo era él, estaba segura de que era muy guapo. 'Si supiera que una extraña había tenido un hijo con él, ¡seguro que se quedaría atónito!', pensó ella.

Antes de regresar a casa, Nicole estaba preocupada por la criatura. Él era muy inteligente y maduro para su edad, y había aceptado hacía mucho tiempo la realidad de que nunca tendría un padre. Aun así, no dejaba de ser difícil para un pequeño vivir sin una figura paterna. 'No habrá nada de qué preocuparse si logro encontrar a ese hombre y él aceptase a Brook como su hijo. Pero si no lo encuentro, o ya está casado con alguien, ¿qué debo hacer?', al pensar en esto, frunció el ceño con preocupación. Brook se dio cuenta de su inquietud, así que le dio unas palmaditas en el hombro para tranquilizarla.

"No te preocupes, mami. Sé que es bueno tener un padre, pero de cualquier manera, ¡no importa tanto si yo no tengo uno!".

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