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   Capítulo 6 No me gustan los extraños

El CEO y Su Encantador Hijo Por Ning Le Palabras: 6544

Actualizado: 2020-02-20 00:55


Al ver la mirada profesional de Jared, la directora asintió, no se lo pensó demasiado, pero lo que este dijo a continuación la puso nerviosa.

"Esta noche habrá una cena con los presidentes del Grupo Chu y Gu. Un chófer pasará a recogerla a las seis de la tarde".

Si el presidente del grupo Chu también participa, entonces el representante del grupo Gu definitivamente no sería solo un director como ella. A juzgar por la expresión de seriedad en el rostro del secretario, parecía estar pensando en algo pero, antes de que ella pudiera abrir la boca, el hombre ya se había dado la vuelta para irse.

En cuanto salió de la oficina, Jared se secó el frío sudor de su frente. Parecía un poco curioso debajo de sus lentes negros.

Diez minutos antes de la hora acordada, Nicole se paró frente al espejo en el baño del grupo Gu, vestida con un traje de negocios negro que parecía un poco conservador pero digno.

Era una mujer profesional más. Llena de confianza, se sonrió a sí misma.

Cuando llegó al estacionamiento, divisó el Rolls Royce negro con un logotipo especial del grupo Gu, por lo que caminó apresuradamente hacia él.

Cuando el conductor vio aparecer a la mujer, inmediatamente salió del auto para abrirle la portezuela. Ella asintió levemente, agradeciéndole antes de subir.

Cuando vio al hombre que estaba sentado dentro, quiso salir corriendo.

"¿Presidente Gu?".

Sin siquiera voltear a verla, Kerr tarareó una sola sílaba como respuesta:

"Sí".

Desde que se enteró de que el presidente era el padre de su hijo, había estado evitándolo por instinto; un hombre así no era adecuado para educar a Jay.

Sin embargo, era peligroso para ella quedarse con él, por lo que comenzó a sentirse muy nerviosa. Intentando que se note lo menos posible, se alejó del hombre, apretándose contra la puerta del auto.

Un silencio incómodo inundó el ambiente, lo cual hizo que la mujer se sintiera un poco avergonzada. Sin embargo, el repentino sonido de un teléfono móvil interrumpió el silencio.

La directora sacó el teléfono para mirar el nombre que apareció en la pantalla, se sorprendió al darse cuenta de que había olvidado decirle a Jay que había un banquete esa noche.

"¿A qué hora llegarás a casa?", el niño se paró frente a la nevera, como si fuera un adulto y miró la comida que Baron había preparado para ellos.

"Lo siento, querido, tengo una cita esta noche, así que no puedo volver a casa a cenar. Llamaré a Baron para pedirle que te acompañe, ¿de acuerdo?".

Sin importar lo inteligente que fuera el pequeño, solo tenía seis años, por lo que a Nicole no le gustaba dejarlo solo en casa.

En Manhattan, cuando no estaba en la escuela o en el trabajo, pasaba todo su tiempo con él. Sin embargo, desde que regresaron a la ciudad, no había tenido mucho tiempo para acompañarlo.

Cerrando la puerta del refrigerador, dijo por el teléfono la criatura:

"No, él siempre me trata como a un bebé, prefiero quedarme solo en casa. No bebas demasiado, y recuerda que tienes que llegar a casa antes de que me duerma".

Estas palabras divirtieron a Nicole, pero también la molestaron; parecía como si ella fuera la niña que Jay tenía que cuidar.

"Ok, lo intentaré".

Pero no se dio cuenta de que su tono inconscientemente

gentil con su hijo había logrado llamar la atención de Kerr, quien se sintió aturdido al ver la ligera sonrisa en su rostro. El resplandor en su rostro le hizo notar lo importante que era la persona al otro lado de la línea.

"¿Tu hijo?", en cuanto colgó el teléfono, escuchó la voz interesada del hombre, que la sorprendió un poco.

"Sí".

Antes de que volviera a preguntar, el auto se detuvo frente al elegante lugar.

Las personas que solían acudir a estos eventos eran ricas o nobles; todos tenían una apariencia deslumbrante, pero a menudo había una oscuridad desconocida en el fondo. Como aseguraba el viejo dicho, donde haya luz, habrá oscuridad.

El chófer abrió la puerta de su jefe inmediatamente. Cuando ella vio que Kerr no preguntó más sobre su hijo, se sintió aliviada. Acto seguido, inhaló profundamente, salió del coche y lo siguió en silencio.

Cuando el mesero los recibió abriendo la puerta, el lugar ya estaba lleno. Obviamente, todos los que ya habían llegado estaban esperando al Sr. Gu, pero nadie se atrevió a quejarse.

Después de un breve intercambio de saludos, el CEO se sentó directamente en el asiento principal. Cuando Nicole estaba a punto de sentarse a su lado, él la tomó del brazo

para dirigirla hacia su derecha.

Ella sabía perfectamente que en un evento como este, aparecería un grupo de personas no deseadas, por lo que en esta posición, protegería al presidente de toda zalamería innecesaria.

"No me gustan los extraños", le dijo, mirándola por el rabillo del ojo. Aunque su voz era baja, estaba seguro de que ella podía escucharlo.

A pesar de que le estuviera sonriendo a su jefe, en el fondo lo odiaba. Ahora resultaba que no le gustaban los extraños; ¿entonces era un fantasma el que se había acostado con ella hacía siete años?

Pero en ese asunto, Nicole no podía mas que reprochárselo en su corazón.

No podía dejar que Kerr supiera que ella era la mujer de hacía siete años.

Poco después, el gerente del hotel condujo a un grupo de mujeres con trajes brillantes a la sala donde estaban. Todos miraron al Sr. Gu, sin que nadie se atreviera a hablar.

Entonces, este apoyó su cuerpo en el asiento de cuero y, con toda naturalidad, puso su brazo en el respaldo del asiento de Nicole, con una intención muy obvia.

"Sean bienvenidos".

Estas palabras hicieron que los presentes empezaran a elegir damas para acompañarles.

Sentado a la izquierda de Kerr, el presidente del grupo Chu, no eligió ninguna, este solo se limitaba a mirar a la extraña mujer sentada al otro lado con interés.

Jeremy Chu era unos años más mayor que el Sr. Gu, era el sucesor del grupo Chu pero, comparado con el grupo Gu, este era poco importante. Anteriormente, Kerr también había asistido a esa cena con una acompañante mujer, pero hoy se sentaba esta a su lado. Era obvio que ella no era su mujer.

"Sr. Chu, ¿no quiere buscarse una asistenta?".

Kerr no ignoró su mirada, por lo que se volteó a ver a Nicole pensando:

'Ella es mi chica y nadie puede alejarla fácilmente de mí'. Por su parte, Jeremy también era un hombre inteligente, y notaba lo amenazadoras que eran sus palabras. Por lo tanto, con una sonrisa avergonzada, levantó la mano y chasqueó los dedos para llamar al gerente del hotel.

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