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   Capítulo 13 ¿Qué error cometiste esta vez

El CEO y Su Encantador Hijo Por E. CASTELLON Palabras: 6608

Actualizado: 2020-02-22 07:10


Así que tuvo que encontrarla solo.

"¿No estás ocupado hoy?".

Nicole tomó la mano de Jay, caminó hacia Baron y se metió en su auto.

Al mirar la cara poco natural de la mujer, su amigo se sintió un poco confundido y preguntó casualmente:

"¿Qué le pasa a tu cara? ¿Hace mucho calor?".

Ya era el final del día y el corrector de maquillaje que había usado se había corrido un poco, mostrando su cara aún roja.

"No te preocupes. No es nada grave", ella lo fulminó con la mirada y luego se volvió para mirar a su hijo en el asiento trasero con una sonrisa complaciente:

"El emparedado que me hiciste estaba realmente delicioso, pero no fue suficiente".

Ella se justificó porque le agarraron uno, pero el niño miró hacia otro lado sin prestarla atención.

¡Humph! No se había olvidado de que su madre había se había dejado lastimar, y todavía tenía cuentas pendientes con ella. El hecho de que no lo mencionara no quería decir que lo hubiera olvidado. Y ahora que Baron lo había descubierto, intentó engañarlo;

simplemente no se tomaba el asunto en serio.

"Solo puedes comer dos, o te va a doler el estómago".

Jay tenía que vigilar todo lo que su madre comía porque siempre terminaba sintiéndose mal del estómago.

De por sí ya era difícil para un niño de seis años ser disciplinado, y encima tenía que encargarse de su madre.

"No creas que te salvarás de mi enojo halagándome así".

"¿Y si mañana preparo tu pescado favorito?", Nicole frunció el ceño e hizo una expresión divertida. Estaba intentando hacerlo reír, pero él no se alteró en absoluto.

"No creas que soy tan fácil de comprar".

El comentario del pequeño le pareció muy gracioso a Baron.

"Jajaja".

Viendo a ambos juntos, era difícil diferenciar quién era el niño y quién la madre.

"No te rías de mí", la energía de la madre se había ido agotando gradualmente, por lo que se dio por vencida y dejó de intentar complacer a su hijo. Al parecer, tendría que aguantar toda una lección cuando llegaran a casa.

Normalmente solían ser los niños quienes eran educados por sus padres, pero Nicole ya se había resignado a que fuera su hijo quien la educara a ella.

Llegar tarde a casa podía poner a las chicas en peligro, y fue Jay quien le dio esa advertencia a su madre, poniéndola en un dilema.

"¿Cometiste un error otra vez?", en Manhattan, Baron ya había visto esa situación varias veces y, después de tantos años, no podía creer que eso siguiera sucediendo.

"Bueno, es difícil hacer cambiar de opinión a alguien. No te rías, ya verás cuando tengas un hijo".

Entonces volteó su cabeza y miró por la ventana, dejando que su amigo siguiera riéndose; de todos modos, no era la primera vez que lo hacía. Ella era tan talentosa que había dado a luz a un niño superdotado.

Finalmente, él dejó de reír y se encogió de hombros; seguramente no existían más madres e hijos tan extraños como Jay y Nicole.

"¿Cómo te va en el Grupo Gu? ¿Tuviste problemas para adaptarte a la vida aquí después de vivir en el extranjero?".

El chico había estado preocupado por su amiga, pero sabía que ella era optimista y que lograría todo lo que se propusiera. También sabía que había elegido al Grupo Gu en lugar del Grupo Fang porque no quería depender de él.

"Sí, todo va bien. Es solo que últimam

ente no tengo mucho tiempo para estar con Jay".

Si hubiera sabido que Kerr era el padre biológico de su hijo, hubiera preferido deberle el favor a Baron que trabajar en el grupo Gu. Pero si ahora dejaba la compañía sin ninguna razón, solo lograría despertar las sospechas de ese hombre.

Al mirar a Nicole, Baron se dio cuenta de que tenía algo en mente, pero fingió que no le importaba.

"Debo admitir que el desarrollo del Grupo Gu es un poco mejor que el del Grupo Fang. Desde el momento en que Kerr se hizo cargo de la empresa, el grupo entró en una nueva era. Sus métodos implacables son dignos de admiración".

La legendaria experiencia del CEO se había extendido por toda la ciudad. A pesar de que no era un secreto, el hombre rara vez aparecía frente a los medios, por lo que pocas personas lo habían visto.

"¿En verdad Kerr es tan increíble? El Grupo Gu es una empresa familiar con una larga historia en la Ciudad A; no es de sorprender que ahora sea tan grande".

Nicole no se había informado a fondo a sobre esa empresa, solo investigó sus perspectivas de desarrollo, así que se sorprendió un poco al escuchar esa información a través de Baron.

Su amigo siempre era modesto.

"Además, se dice que cuando el Grupo Gu pase a la generación de Kerr, él será el único heredero, y es extremadamente talentoso en los negocios, por lo que destaca sobre los demás".

Sentado en el asiento trasero, Jay memorizó en silencio el nombre de Kerr;

en su mundo, todavía no había conocido a un hombre tan poderoso como el mencionado por Baron. En su corazón, deseaba convertirse en alguien sumamente fuerte para poder proteger a su madre;

solo entonces podría encontrar a su padre y preguntarle por qué los había abandonado.

Su instinto le decía que él debía ser alguien muy influyente, porque no era posible que su gran inteligencia la hubiera heredado de su madre.

"Tal vez. Cuando lo vi, no pensé que fuera una leyenda; simplemente era un hombre frío sin expresión".

Cuando pensó en el rostro de Kerr no pudo evitar temblar, y rezó con el corazón para que Jay no terminara como él.

Los tres compraron muchas cosas en el supermercado, y ya era tarde. Entonces Baron los llevó a comer fuera y después los regresó a su apartamento.

Cuando se apagó la luz de la habitación de Nicole, él se alejó, y al final no llegó decir lo que tenía pensado.

De pie junto a Kerr, el teléfono que tenía Jared en su mano finalmente sonó.

Cuando Nicole salió del Grupo Gu, el CEO le pidió que le dijera al portero de su apartamento que le avisara cuando ella volviera, pero no hubo noticias hasta ahora.

Aunque su jefe no dijo nada, pudo sentir su aura peligrosa, haciéndolo contener el aliento por unos segundos.

Después de colgar, el asistente consiguió decir:

"Señor Gu, la directora Ning ya volvió a su apartamento. Fue Baron del Grupo Fang quien la regresó".

El hombre levantó la cabeza y miró su reloj, pensando: 'Son las ocho y media, no es demasiado tarde pero, ¿para andar sola con Baron?'.

"En la información que me diste no había nada sobre su relación con Baron", su voz tranquila y serena casi paralizó al asistente, por lo que respondió de inmediato:

"Parece ser que se conocieron en Manhattan cuando estudiaban allí, eran compañeros de clase".

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