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   Capítulo 17 Él es su hijo

El CEO y Su Encantador Hijo Por E. CASTELLON Palabras: 8601

Actualizado: 2020-02-24 00:11


"¿Qué? ¿No me vas a saludar? Acabo de terminar mi trabajo en la compañía. Como tenía muchas ganas de verte, después de salir no cené y vine directo aquí. Mira, le traje un regalo a tu hijo. ¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?", poniéndole las manos sobre los hombros, él miró a Nicole con desaprobación; en su tono había un ligero toque de resentimiento, como si estuviera sufriendo mucho.

"No, estoy bien. ¿Por qué lo preguntas? Oye, Jay y yo todavía no hemos cenado. ¿Qué te parece si lo llamo y vamos a cenar los tres juntos?", dicho esto, Nicole se dio la vuelta para subir a buscar a Jay, pero en ese momento Baron la detuvo sujetándola por los hombros.

"No quiero ir a cenar. Quiero comer algo que tú prepares. Jay me dijo por teléfono que cocinaste su pescado favorito para comer".

La ciudad natal de ambos era la misma, y cuando se conocieron en Manhattan, de vez en cuando salían a cenar juntos. Más adelante, cuando Nicole dio a luz a Jay, se frecuentaban más y hasta comenzaron a comer los tres juntos.

Baron todavía recordaba que tiempo atrás hubo un gran malentendido entre su ex novia y él, y la mujer decidió terminar con él porque creyó que Jay era su hijo. Él ni siquiera se molestó en darle una explicación más amplia. No ha tenido novia hasta ahora, y hasta cierto punto, estaba un poco decepcionado de que Jay no fuera su hijo.

"¡Tonterías! Salgamos a cenar. De todos modos no podremos quedarnos en casa. Ya nos comimos todo", lo dicho por la mujer era verdad; si Kerr no se hubiera presentado, habría sobrado un poco de comida. Hoy, Nicole solo preparó los platillos favoritos de Jay, y por la manera en la que su jefe comió, se dio cuenta de que a él también les gustaban mucho.

'¿Habrá sido una casualidad o de verdad tienen gustos similares debido a que comparten la misma sangre? Vaya, ¡los genes son algo increíble!', pensó ella.

"Espérame en el auto. Le pediré a Jay que baje".

Baron le asintió con la cabeza, y después de sentarse en el asiento del conductor de su auto, se perdió en sus propios pensamientos mientras miraba la espalda de Nicole alejarse.

Él logró notar el Rolls Royce negro que pasó junto a él antes de llegar a la casa de Nicole; en ese momento, el hombre que iba dentro, Kerr, miró a Baron con una actitud retadora, e incluso con cierto aire amenazante.

Sin embargo, esto no fue lo más importante; para él, lo más importante era que los sentimientos de Nicole hacia Kerr parecían ser diferentes.

Al poco tiempo, la mujer salió y se sentó en el asiento del pasajero.

"Jay dijo que no quiere venir. Prefiere quedarse en casa leyendo libros. Recuérdame traerle comida cuando regresemos".

Nicole se abrochó el cinturón de seguridad, y luciendo un poco agitada, apoyó la cabeza contra el respaldo del asiento.

"¿Qué pasa? ¿Tienes problemas?", tras observar la expresión en el rostro de Nicole, Baron arrancó el auto y lo condujo fuera del complejo residencial.

"Algo así. No te dije esto antes, pero creo que es hora de que lo sepas: el padre de Jay es Kerr Gu", al no tener nadie más con quién desahogarse, decidió hablar de esto con Baron para ver si él podía ayudarla.

Al escuchar esto, el hombre frenó de golpe, y cuando el detuvo el auto por completo, miró a Nicole totalmente conmocionado.

"Antes de que Jay naciera te pregunté quién era su padre, pero me dijiste que no lo sabías", aunque ahora lucía consternado, él ya tenía una idea de quién podría ser el padre del pequeño, pero debido a que Nicole no le quiso proporcionar demasiada información, lo único que tenía eran las suposiciones que había formulado por su propia cuenta.

"En aquel tiempo todavía no lo sabía. Lo descubrí por casualidad cuando regresé a la ciudad. Jamás esperé que la vida me pudiera dar esa sorpresa. Ahora, solo tú y yo sabemos esto. No puedes dejar que Jay se enteré".

A su hijo le agradaba mucho Kerr, y al tratarse de un chico tan listo, Nicole tenía miedo de que tras conocer su verdadera identidad, el pequeño fuera directamente con su padre para decírselo.

Jay seguía siendo un niño, y por eso mismo su madre todavía no quería que se enfrentara a estos problemas tan complejos, propios de la naturaleza humana.

"Entonces, ¿ahora qué vas a hacer? ¿Llevar a Jay al registro civil y decirles que es el hijo de

Kerr Gu?", al ver lo consternada que estaba Nicole, Baron bromeó con ella para que así dejara de sentirse tan nerviosa.

"Por supuesto que no. Siendo honesta, a mí también me sorprendió un poco ver a Kerr en esta ciudad. No sé si es el hombre adecuado para convertirse en el padre de Jay. Yo solo quiero llevar una vida pacífica al lado de mi hijo".

Cuando ese hombre se fue, las palabras 'Jay me adora' volvieron a resonar en la mente de Nicole. Aunque su hijo se llevaba bien con su padre, eso no significaba que fuera una persona apta para criarlo.

"Si quieres llevar una vida pacífica, tendrás que ocultar tu identidad. Hasta donde yo sé, la familia Gu no es una familia común y corriente. Y si el poder y la influencia de la familia Gu no fuera suficiente, debes cuidarte de Kerr Gu, él es alguien a quien no debes subestimar en absoluto.

En los últimos años, ese hombre ha hecho muchas cosas crueles, no solo en los negocios, sino también en sus relaciones amorosas. Nadie sabe cuántas mujeres han estado con él, y probablemente se deba a que es un bastardo insensible. Nunca se han hecho públicas noticias o información sobre sus relaciones amorosas".

En comparación con Nicole, Baron tenía un conocimiento mucho más amplio en relación a Kerr y al tipo de persona que era, ya que después de haber regresado a Manhattan y comenzado a trabajar en el Grupo Fang, había hecho negocios con Kerr. Tenía que admitir que ese hombre poseía una determinación implacable y era muy cauteloso, siendo prueba de ello el hecho de que jamás se difundían noticias sobre su vida personal; y en cuanto a sus relaciones amorosas, era prácticamente imposible poder saber algo.

Aunque Baron estaba bien informado, al final seguía sin saber quién era en realidad ese personaje tan enigmático, ya que a pesar de que existían un sinfín de rumores, eso no significaba que fueran ciertos; en su opinión, cuanto más profundos eran los secretos de Kerr, más complejo se volvía su trasfondo.

"Lo sé, y por eso estoy tan molesta. No puedo dejar que Jay se enteré de que Kerr es su padre. Es por eso que requiero de tu ayuda", cuando Nicole escuchó lo que dijo su amigo, recordó la llamada de Kerr, y al hacerlo se sintió un poco deprimida; no era de extrañar que este pudiera ganarse el corazón de Jay en un solo día.

"¿Acaso eres estúpida? ¿Por qué no me lo dijiste la última vez? ¿Sabes lo peligroso que esto puede ser para ustedes dos?", a manera de castigo, él extendió la mano y le dio a Nicole unas palmadas en la frente.

"Bueno, es que tampoco quiero que te metas en problemas por nuestra culpa. Tú sabes lo problemático que puede ser Kerr y su familia. Afortunadamente, él solo sabe de la existencia de Jay, pero ignora que es su hijo. Además, lo engañé al decirle que mi hijo tiene siete años. Creo que eso será suficiente para que no sospeche", Nicole se sintió algo orgullosa de su propia inteligencia, ya que pudo reaccionar rápidamente al momento de elaborar esa mentira.

"¿De verdad crees que me preocupa meterme en problemas por ustedes? He visto crecer a Jay, así que no lo dejaré solo. ¿Qué te parece si le digo a mi madre que Jay es mi hijo y después nos casamos? Con eso, el problema quedará resuelto", al decir esto, Baron volvió a arrancar el auto y se dirigió al restaurante.

Fingiendo indiferencia, miró a Nicole y puso especial atención a la expresión en su rostro para intentar percibir su reacción ante la propuesta.

"No quieras empeorar las cosas. Después de lo que pasó cuando hicimos la prueba de ADN, seguramente tu madre se quedó con las ganas de matarme. Quiero vivir por lo menos otros dos años", Nicole le puso los ojos en blanco y luego se volvió para mirar por la ventana. En ese momento, ella solamente podía pensar en Kerr, y los ojos y cejas del hombre, junto con sus demás rasgos, parecían estar profundamente grabados en su mente.

"Jay, ven a comer. Te traje pizza", Nicole puso sobre la mesa el empaque que contenía pizza.

"Mamá, la pizza no es nada saludable", Jay se subió a la silla por su propia cuenta mientras fruncía ligeramente el ceño.

"Si la comes de vez en cuando, realmente no te hará daño. Ten, este es un regalo de parte de Baron", aparentemente, Nicole estaba acostumbrada a la gran inteligencia y educación de su hijo.

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