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   Capítulo 19 Él no es cualquier hombre

El CEO y Su Encantador Hijo Por E. CASTELLON Palabras: 5405

Actualizado: 2020-02-24 17:32


Cuando sus ojos se encontraron, Kerr pudo notar en sus pupilas que estaba aturdida, mientras que su rostro reflejaba un poco de pánico. Lo único que pudo hacer fue levantarse apresuradamente y caminar hacia la puerta, pero escuchó la imperativa voz del hombre:

"No me hagas decirlo de nuevo".

Sabía lo sorprendido que estaba Ken, pues la chica frente a él era exactamente igual a la que se había escapado hacía siete años.

Sus piernas se debilitaron tanto que terminó cayéndose al suelo. Luego miró a Kerr con sus ojos almendrados y llorosos como si no supiera lo que había sucedido:

"Estoy muy incómoda", dijo, sin saber qué le estaba pasando.

Su rostro lleno de tristeza le recordó al CEO aquella noche de hace siete años.

Luego se acercó a ella para levantarle suavemente la barbilla con los dedos dejando su rostro expuesto, el cual era bastante delicado.

Ella se parecía a Nicole, pero no tenía la misma energía espiritual.

Kerr se puso en cuclillas, tomó un vaso vacío que estaba cerca y lo arrojó directamente hacia la puerta entreabierta cuando vio que un rastro de luz se colaba por ahí.

Pero justo antes de que este chocara contra la puerta, una hermosa mujer entró en la habitación.

"¡Ah!", el vaso golpeó directamente a Nicole en la cabeza.

Por instinto, ella se cubrió la frente con la mano, pero el mareo hizo que fuera incapaz de mantenerse en pie.

"¡Cuidado!", Kerr empujó a la chica frente a él y se adelantó para atrapar a Nicole. Al ver la herida en su frente, sus ojos se oscurecieron;

parecía que realmente necesitaba decirle a Ken cuáles eran las reglas.

De pie en la puerta, su amigo había visto claramente la escena cuando el vaso impactó a Nicole, pero todo pasó tan rápido que no tuvo tiempo de hacer nada.

"¿Nicole?".

Apoyándose en los brazos de Kerr, ella sacudió la cabeza sin poder enfocar la vista con claridad.

La sangre comenzó a gotear desde la herida en su frente hasta aterrizar en la camisa de Kerr.

"Tú...".

"No digas nada, te llevaré al hospital".

Cuando él pasó junto a Ken, le lanzó una mirada cargada.

Sintiendo la ambigüedad en sus ojos, este se dio unas palmadas en la frente sintiéndose culpable, mientras se daba cuenta de que se había quedado sin yate.

Estaba a punto de seguirle cuando escuchó el sonido de una botella de vino rompiéndose saliendo de la habitación. De inmediato, se dio la vuelta y recordó que había alguien más allí. Después de dudar por un momento, decidió entrar y levantó a la chica del suelo.

Sentada en el asiento del copiloto al lado de Kerr, Nicole se sintió un poco mejor y, volteando a verlo, de pronto recordó la razón por la cual había ido a ese lugar.

"Envíame de vuelta ahora", ella lo tomó de la mano pareciendo preocupada.

"Tienes que ir al hospital de inmediato".

Todavía había sangre en su rostro; afortunadamente, no había un espejo cerca donde pudiera mirarse, o se habría desmayado de nuevo.

"No, por favor envíame de vuelta. Mi hermana sigue esperándome adentro".

No fue sino hasta que recibió una llamada telefónica de su madrastra que se enteró de que su media hermana estaba en la habitación 168 de The Good Time.

"¿Tu hermana está en la habitación 168?", cuando escuchó eso, Nicole frunció el ceño ligeramente; era obvio que ella acababa de irrumpir en su habitación privada.

"Sí. Tú también estabas allí, ¿la viste?", el dolor en su cabeza le recordó lo que había sucedido.

"No te muevas, te llevaré al hospital. Ya encontraré a alguien más que rescate a tu hermana".

Entonces sacó su teléfono para llamar a Ken, pero nadie contestó; cada tono de la línea le recordaba que no le estaba atendiendo la llama y su rostro se iba volviendo más oscuro.

"¿Cómo va todo? Mejor volvamos, estoy bien", pero cuando vio la sangre en su dedo, perdió el conocimiento.

Él no pudo evitar sacudir la cabeza cuando la vio sentada en la silla con los ojos cerrados.

Una vez que logró llevar a Nicole hasta la sala de emergencias, Kerr lanzó un suspiro de alivio, sacó su teléfono otra vez y marcó el número de Ken. Si él no estuviera ahí, era muy probable que Nicole lo hubiera entendido mal.

"Hola, Kerr".

"No lastimes a esa chica; será mejor que vengas al hospital ahora mismo, o lo pagarás caro".

Con esa oración tan simple, colgó el teléfono, dejando a su amigo sorprendido y con un mal presentimiento.

Este quiso ponerse de pie y retirar la mano pero sintió un dolor agudo en la palma.

Cuando Kerr se volteó a ver a Nicole inconsciente en la cama, no pudo evitar tocar con suavidad el mechón de cabello que caía en su frente.

En comparación con la chica de hace un momento, sintió que estaba más familiarizado con la que tenía en frente.

El sonido del teléfono interrumpió sus pensamientos y, viendo que se trataba de un número desconocido, decidió tomar la llamada.

"¿Tienes un hijo propio?", había un toque de terquedad en la voz del niño al otro lado de la línea.

"No", respondió.

"Entonces, ¿tienes una familia propia?", el tono de Jay se relajó mucho.

"No", la pregunta no molestó a Kerr en absoluto.

"Entonces, ¿me impedirás entrar en tu vida?", aunque su madre le había dicho que no era correcto entrometerse en la vida de los demás, no le pareció que estas preguntas fueran indiscretas.

"Por supuesto que no", a pesar de que no conocía bien al niño, no quería rechazarlo.

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