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   Capítulo 20 No es la de hace siete años

El CEO y Su Encantador Hijo Por E. CASTELLON Palabras: 6357

Actualizado: 2020-02-25 00:10


"Ya veo. Buenas noches, señor Gu", después de recibir una respuesta satisfactoria, Jay estuvo a punto de colgar el teléfono cuando escuchó la voz de Kerr.

"¿Puedes quedarte en casa solo? Es probable que tu madre tenga que quedarse hasta tarde", mirando a Nicole inconsciente frente a él, le preocupaba un poco que el niño estuviera solo en casa.

"No importa, ya estoy acostumbrado. Si mamá está contigo, no me preocupo".

Se notó un toque de alegría en el tono de Jay antes de colgar rápidamente. Le había preocupado que su madre tuviera que salir corriendo a toda prisa, pero ahora podía dormir tranquilo.

Cuando Ken corrió al hospital, se estaba abrochando la camisa. Era casi medianoche.

"Kerr".

En el momento en que abrió la puerta, escuchó a Ken gritar su nombre, quien se sorprendió por la forma en que lo fulminó con la mirada.

Nicole, que dormía en la cama, pareció percibir el alboroto y frunció el ceño ligeramente.

Como si estuviera tratando de dormir a un niño, el hombre estiró la mano para darle una palmadita en la cabeza y se esperó hasta que ella frunció el ceño. Entonces, se levantó para salir de la sala.

"Esa no es la mujer de hace siete años".

Antes tenía dudas, pero ahora estaba seguro de que no era la chica que había estado buscando.

Ken asintió después de escuchar esto. Era su primera vez con esa mujer, por lo que no podía ser la misma que la de hacía siete años.

"Lo siento, cometí un error", tenía la intención de darle una sorpresa, pero no esperaba que eso sucediera.

"Te dije que no la tocaras", volviendo la cara hacia un lado, pudo ver la marca de lápiz labial en el cuello de Ken, la cual ni siquiera había borrado, y sus ojos se oscurecieron.

"Fue un accidente. Estoy haciendo algo bueno salvándola, ¿de acuerdo?".

Siguiendo la mirada de su amigo, Ken se limpió suavemente la huella del labial en su cuello; era tan cínico que no le importaba en absoluto.

"Tú explícaselo a ella. A mí no me metas en problemas", después de decir eso, caminó directamente hacia la sala.

Ya de por sí Nicole estaba a la defensiva con él, no quería que ahora con esto comenzara a tener prejuicios en su contra.

Confundido, Ken estaba a punto de seguirlo para preguntarle qué había pasado, pero él lo empujó. Y la puerta de la sala se cerró.

"¡Bueno!", Ken levantó la mano para cubrirse la nariz que golpeó la puerta por accidente.

"¿Ah, sí? Solo estaba bromeando", murmuró mientras miraba la puerta, sintiendo un poco de culpa.

En realidad, estaba muy nervioso; no era buena idea hacer enojar a Kerr.

Al mirar la gasa en la frente de Nicole, el CEO comenzó a sentirse culpable, pues sabía que pudo haber reaccionado más lento y evitar que ella se lastimara.

"¡Papi, no vayas allí! Vuelve, no me dejes sola...", Nicole sollozó y sacudió la cabeza desesperadamente con el ceño fruncido.

"¡De ninguna manera! ¡Papi, regresa!".

Él apretó fuertemente la mano de Nicole, tratando de consolarla. No entendía qué tipo de pesadilla podría aterrorizar a una chica tan optimista.

"¡No! ¡No me toques, aléjate!".

Al escuchar eso, Kerr se puso rígido y no pudo evitar preguntarse qué estaba pa

sando en su mente. Justo cuando estaba a punto de despertarla, escuchó algo que lo sorprendió.

"¡Por favor, dámelo!".

La chica ya había dicho eso antes.

"Nicole, despierta", él levantó la mano para limpiarle suavemente el sudor de la frente, despertándola con dulzura.

"¿Por qué estás aquí?", ella se despertó de repente y obviamente se sorprendió al ver a Kerr. Como era de esperarse, no entendía qué estaba pasando.

"Estás herida, por lo que te traje a un hospital".

Comenzó a pensar que la memoria de Nicole solo duraba siete segundos, ya que se desmayaba y olvidaba todo lo sucedido antes.

Ella levantó la mano para sostener su frente, pero sin querer se tocó la herida que tenía allí. Entonces recordó lo que acababa de pasar y jadeó.

"¡Me pegaste! ¿Y ahora estoy en el hospital? ¿Qué pasó con mi hermana?", se sentó en la cama y lo miró con los ojos bien abiertos.

Lo último que recordaba era que por fin había encontrado la habitación 168, donde pudo ver a un hombre escondiéndose sigilosamente en la puerta para espiar lo que estaba pasando adentro.

Al ver esto, ella irrumpió en la habitación sin dudarlo pero, antes de que pudiera ver claramente qué estaba pasando, un vidrio roto la golpeó.

"Te golpeé por accidente, así que te traje al hospital", Kerr no quería engañarla, así que la miró con franqueza y no negó nada.

Por el contrario, esta faceta suya la hacía sentir en peligro, como si estuviera esperando a que ella fuera responsable.

"¿Dónde está mi hermana? ¿Qué le hiciste?".

Sentada en la cama, estaba un poco más elevada que Kerr, por lo que fácilmente lo agarró del cuello de la camisa y le dirigió una mirada amenazante.

Ella nunca había sido una mujer débil. Recordó que cuando se apresuró a entrar en la habitación privada, Kerr estaba solo.

Daba igual lo disoluto que fuera el hombre en el exterior, ella nunca le permitiría tocar a nadie que le importara.

"¿Estás nerviosa? ¿Te preocupa que lastime a tu hermana? ¿O solo no te gusta que esté con otras personas?".

A él no le preocupaba el comportamiento de Nicole; por el contrario, simplemente la estaba tratando como a un hermano, sin perderse ninguna emoción que pudiera aparecer en sus ojos.

"No me importa cuántas mujeres tengas, mientras dejes en paz a mi hermana".

Una cosa era que no lo responsabilizara por lo sucedido hacía siete años; después de todo, fue ella quien entró a la habitación equivocada. Pero si ahora ponía toda su atención en su hermana, ella nunca se lo perdonaría.

Aunque fuera el padre de Jay, no lo dejaría ir tan fácilmente.

"¿Qué harías si te digo que solo te quiero a ti?", dijo casi sin pensarlo dos veces, notando la expresión nerviosa en el rostro de Nicole, y al estar tan cerca, definitivamente pudo respirar su aroma.

No había reaccionado ante su hermana, pero ahora, solo de estar cerca ella, sentía todo su cuerpo tensándose.

"Tú... No digas tonterías", aflojó su agarre, sintiéndose un poco avergonzada. Luego giró la cabeza hacia el otro lado en un intento por alejarse de Kerr. Sin embargo, falló, pues él extendió la mano y sostuvo sus mejillas con suavidad para mirarla de cerca.

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