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   Capítulo 26 ¿Quieres ser mi único amor

El CEO y Su Encantador Hijo Por E. CASTELLON Palabras: 7894

Actualizado: 2020-02-26 00:20


Las interesantes declaraciones de Jay divirtieron a Ken.

"¿Y qué pasa con tu padre?", intentó sondear aún más. No podía imaginar a Kerr como padrastro sabiendo que era el sucesor del Grupo Gu. Pero la escena que presenció hoy hizo que su corazón se detuviera un poco, aunque de una manera sorprendentemente divertida.

Por la forma en que los había visto interactuar antes, dedujo que al empresario no le importaba que Nicole tuviera un hijo.

"No tengo padre. No todas las familias son iguales y mi madre me enseñó a respetar la privacidad de los demás, así que me parece muy descortés que me preguntes eso", el niño respondió severamente, escudriñándolo y sin mostrarle ningún respeto en absoluto.

En el fondo, realmente quería que su padre volviera. Ansiaba conocerlo, pero no quería poner a su madre en una situación difícil, por lo que nunca había dicho una palabra al respecto.

"Bueno, perdón. Lo siento. ¿Qué estás mirando?", pronunció él disculpándose, mientras observaba la mirada seria en el rostro del pequeño, sintiéndose un poco avergonzado. Pensó que, a pesar de su corta edad, era sorprendentemente problemático y demasiado astuto para que alguien lo engañara.

Sintiéndose derrotado, prefirió cambiar de tema.

"Por el bien del señor Gu, te perdono. Aquí está la escuela en la que me matriculó", respondió de manera amistosa mientras levantaba su pequeña mano para darle unas palmaditas en el hombro. Luego le mostró un folleto ansiosamente. Parecía muy generoso hoy, como si no quisiera hacer un escándalo por cosas insignificantes.

La criatura ya había investigado su nueva escuela, por lo que sonrió con satisfacción. De hecho, el lugar le interesó más cuando Jared le informó que el mismo Kerr había estudiado allí.

"¿En serio? ¿Te pidió que asistieras a su escuela?", espetó el hombre mientras miraba cuidadosamente los folletos en sus pequeñas manos. Entonces, se estremeció con una expresión de sorpresa y lo miró como si fuera un monstruo.

Cuando era niño, su padre también había dicho que quería llevarlo allí, pero después de pasar un día ahí, Ken se negó rotundamente. Solo los niños más talentosos del mundo tenían acceso a ese lugar tan prominente, y ningún niño ordinario podía sobrevivir ahí.

"¿Por qué no? ¿Es demasiado cara? Sé que no es fácil para mi madre cuidarme sola, y no quiero que se canse demasiado", frunció ligeramente el ceño, preocupado por la expresión de asombro del hombre frente a él. Ahora, estaba pensando en vender el sistema que acababa de desarrollar hace poco, sabiendo que eso le permitiría amasar una fortuna.

"Lo sabrás cuando estés ahí", respondió el hombre suavemente con una sonrisa controlada, mirando al niño con mucha simpatía. Aunque Jay parecía ser más listo que los niños comunes, no podía decir si realmente era superdotado, y no pudo evitar sentirse realmente preocupado por él.

No fue sino hasta mucho tiempo después, cuando vio su primera tarea, que se dio cuenta de que sus temores habían sido en vano y que el niño en verdad era un genio.

En la sala, Kerr se sorprendió cuando extendió la mano y sostuvo los pequeños pies fríos de Nicole, pues esto no pareció incomodarle en absoluto. Luego los frotó suavemente con los dedos, en un intento por calentarlos.

"Como te dije antes, no tienes que tomarte en serio las palabras de mi hijo. Sé que no quieres decepcionarlo, pero puedes estar seguro de que no te causaré ningún problema", la mujer logró expresarse torpemente mientras retiraba los pies de sus manos. Sus palabras habían sido cuidadosamente seleccionadas para lograr distanciarse de él.

"Jay se enojaría si supiera cómo vas a dejarlo vivir en este mundo", respondió él, mirándola directamente a los ojos para medir su reacción.

"Él no lo sabrá. Como su madre, sé perfectamente qué tipo de ambiente es el más adecuado para que crezca. Entiendo que tú tienes una posición muy respetada y no quisiera molestarte.

Y, p

or supuesto, tampoco quiero que afectes la vida pacífica de la que mi hijo y yo disfrutamos actualmente", insistió ella, con ojos casi suplicantes. Solo se atrevió a decirle esto ahora que el pequeño no se encontraba cerca. Quería ignorar todas sus atenciones, no porque no pudiera entenderlo, sino porque en el fondo sabía que todo eso no duraría mucho.

Porque, según ella percibía la situación, era mejor que no aceptara nada de él desde el principio;

después de todo, eso sería mucho mejor que perderlo todo en un instante.

"¿Honestamente eso es lo que piensas? ¿O tienes miedo de enamorarte de mí?".

Después de hacerle esas preguntas, se acercó casualmente a ella en la cama, sosteniendo su mirada. Luego se inclinó más cerca mientras colocaba suavemente las palmas en sus dos mejillas. Ahora ella estaba atrapada entre su pecho y la cama. Intentó moverse y escapar, pero no lo consiguió.

Él miró su rostro por un momento como si estuviera intentando memorizar sus delicados rasgos. Aunque podía sentir su resistencia, había algo inusual en sus ojos; estaba evadiendo discretamente el contacto visual con él. Esto lo complació en silencio, pues sabía que solo podía significar que sentía algo por él.

Pensó que tal vez todas sus ex novias habían seguido el mismo patrón de mujer fácil de conquistar, por lo que ahora no sabía cómo enamorar a esta chica, que era totalmente diferente.

"Debes estar bromeando. Solo hay una persona que es más importante que mi vida; él es el único al que amo, y aparte de él, nadie más ocupará un lugar en mi corazón".

La carita de Jay vino a su mente vívidamente mientras miraba a Kerr. Sin darse cuenta, los comparó a ambos, y le pareció ver la cara de su hijo a través de las facciones del hombre. Deliberadamente, habló de manera ambigua para hacerlo retroceder ante tanta complejidad.

Sabía lo orgulloso que era como hombre, por lo que estaba absolutamente segura de que él nunca podría aceptar el hecho de que alguien más ocupara su corazón.

Sin embargo, ignoró por completo el hecho de que el niño le debía su inteligencia a su padre, por lo que ese truco no lo engañó.

"La persona de la que hablas es tu hijo. Con eso me demuestras que no hay nadie más en tu corazón y que en verdad me estás esperando a mí", respondió indulgentemente mientras colocaba su dedo frío sobre su pecho. Su voz era tranquila, y sonaba sincera, como si estuviera tratando de ganarse su corazón.

Cuando ella sintió un ligero frío en el pecho, instintivamente extendió la mano para detener su dedo. Luego, lo miró con los ojos muy abiertos mientras su mente absorbía sus palabras. Cuanto más lo pensaba, más su corazón latía salvajemente.

"No uses tus trucos conmigo. No soy el tipo de mujer con la que sueles tratar".

Al observar la manera relajada en que se comportaba el hombre, se sintió tan molesta que no pudo explicarse bien. Porque en primer lugar, él no tenía nada que ver con ella, y realmente no podía soportar que la tratara igual que a todas las demás.

Entonces, extendió la mano e intentó alejarlo de nuevo, pero él no se movió ni un milímetro.

"¿Cómo sabes qué tipo de mujer creo que eres? Por cierto, ¿qué tipo quieres ser? O, mejor aún, ¿por qué no te conviertes en mi única mujer?".

La expresión de ira en su rostro hizo que él se interesara más en ella, por lo que la bombardeó con una serie de preguntas para provocarla. ¿Cómo podía dejar ir a una mujer tan interesante?

"¿Por qué? ¿Crees que estás calificado para decir 'única mujer'? ¿Puedes garantizar que amarás a una sola mujer en tu vida? Si no es así, será mejor que no hagas tantas promesas vacías", respondió ella acaloradamente, pronunciando claramente cada palabra; nunca caería en esa trampa de ternura.

No se atrevía ni a pensar en cómo sería su futuro si tuviera algo serio con él. Ciertamente, no estaba dispuesta a cometer el mismo error que había cometido con Gregory en el pasado.

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