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   Capítulo 28 Tratamiento especial

El CEO y Su Encantador Hijo Por E. CASTELLON Palabras: 7294

Actualizado: 2020-02-26 10:51


"Está bien, señor Gu".

Como era de esperarse, ahora Jared sentía un poco de pena por Sunny He. En general, la gente creía que era más fácil para una mujer perseguir a un hombre, pero ese no era el caso de ella, que no conseguía ni llamar la atención de Kerr.

Temprano en la mañana, después de empacar sus cosas apresuradamente y llevar a su hijo al piso de abajo, Nicole notó que el auto del hombre ya los estaba esperando.

"¡Buenos días, señor Gu!", al reconocer el auto, Jay salió corriendo hacia él y lo saludó cortésmente.

"¡Buenos días!".

Él salió del auto y abrió la puerta trasera para que el pequeño entrara. Después de verlo subir, volvió su atención hacia su madre, que estaba parada detrás de él.

"En verdad no tienes que hacer esto. Si tan solo me dieras la dirección, yo me encargaría de llevarlo hasta allí".

Ella lo miró, sintiéndose avergonzada. Desde que él salió del hospital sin decir una palabra el día anterior, no había dejado de pensar en lo que sucedió, consciente de que no debió haberle dicho esas palabras tan duras.

Había sonado como si exigiera un futuro a su lado.

"Si sigues negándote, vas a hacer que lleguemos tarde", contestó, mientras le abría la puerta caballerosamente.

Como su hijo ya se había subido al auto, a ella no le quedaba más remedio que seguir su ejemplo. Sentada en el asiento del pasajero, apretó los labios con fuerza todo el tiempo mientras atravesaban la concurrida calle. Cuando finalmente se detuvieron frente a la puerta de la escuela, notó que el director parecía llevar tiempo esperándolos.

La única explicación para esto era que Kerr le había informado de su llegada desde antes.

"Bienvenido, Sr. Gu. Todo está listo para recibir al niño que nos mencionó, no se preocupe. Le presento al maestro que estará al cargo de su grupo".

El director tenía unos cincuenta años y estaba vestido con un traje negro, lo que lo hacía parecer muy enérgico. Cuando vio al CEO, inmediatamente hizo una ligera reverencia y le estrechó la mano con elegancia.

"¡Buenos días!", Jay saludó a su maestro alegremente. Su madre se había esmerado mucho en educarlo para asegurarse de que fuera un niño cortés y obediente.

"¡Qué niño tan encantador!".

El director lo miró con admiración. Los niños que tomaban clase en esta escuela eran cualquier cosa menos ordinarios. También era el primero que este hombre tan importante traía personalmente, por lo que no se atrevería a descuidarlo.

"Gracias por cuidar de mi hijo".

La mujer asintió respetuosamente hacia el maestro y el director.

"De nada, señorita Ning", respondieron ellos.

"Mamá, señor Gu, ya pueden irse a trabajar, yo me quedo aquí en mi clase. Dense prisa o llegarán tarde".

El pequeño agitó la mano para despedirse de ellos.

Ante esto, el empresario asintió y se fue junto con la mujer sin pensarlo mucho.

"¿Cuánto dinero debería darte para la colegiatura y demás gastos de mi hijo?", preguntó ella, avergonzada de causarle tantas molestias. Estaba decidida a no permitir que su jefe cubriera todos los gastos del niño, pues sabía que esto era responsabilidad de ella.

La pregunta sorprendió un poco al hombre, quien se dio la vuelta para mirarla sin poder ocultar sus emociones.

En el pasado, las mujeres siempre le habían exigido dinero, y esta era la primera vez que una se negaba a aceptarlo. Además, esto le recordó a la mujer que le había dejado 2, 642 dólares antes de huir de él hacía siete años.

Tal vez, ambas mujeres tenían la misma personalidad.

"No hay colegiatura en esa escuela, ya que es financiada por el Grupo Gu con el propósito de pagar los estudios de

niños superdotados. Cualquiera que desee tomar clases allí debe tener un coeficiente intelectual mayor a 120. Solo hay una condición".

Hizo una pausa para enfatizar lo que estaba a punto de decir.

"¿Cuál es?", preguntó ella, sintiendo como si hubiera una trampa en esa generosa oferta. Cuando miró la expresión tranquila en el rostro de su interlocutor, no pudo evitar sentirse un poco nerviosa.

Algo le decía que la condición de la que hablaba sería algo que ni ella ni su hijo estarían dispuestos a aceptar, por lo que comenzó a arrepentirse de haberlo permitido. Acababa de enviar al niño a una escuela sin investigar lo suficiente. Si algo le sucediera allí, ¿qué podría hacer ella? ¿Cómo podría perdonarse a sí misma por eso?

Como era de esperar, las palabras de su jefe la incomodaron.

"La única condición es que trabajarán exclusivamente para el Grupo Gu durante toda su vida".

Todas las élites de su compañía provenían de esa escuela, incluyéndolo a él. Ciertamente, el lugar había producido muchos talentos excepcionales durante toda su historia, y tal vez esa era la razón detrás de la gran reputación internacional de la que disfrutaba el Grupo Gu.

"¡De ninguna manera! Es demasiado joven para darse cuenta de lo que quiere hacer en el futuro. Si no desea quedarse aquí, no puede obligarlo a hacerlo", Ella lo miró nerviosamente.

Anoche, incluso había decidido abandonar al Grupo Gu cuando fuera el momento oportuno. Quería llevarse a su hijo de regreso a Manhattan para evitar que siguiera teniendo contacto con este hombre.

Desafortunadamente, el contrato laboral que había firmado cuando se unió a la empresa resultó ser un poco problemático.

"¡Detén el auto! ¡Regresaré a recoger a Jay! No puedo dejarlo solo".

Si bien estaba dispuesta a ceder en cualquier otro asunto, no lo haría si esto involucraba a su hijo. Él era lo más importante que tenía en la vida y no dejaría que nadie lo lastimara, ni siquiera a su padre biológico.

"Tranquila, él tendrá el privilegio de elegir por sí mismo cuando sea adulto. Puedo asegurarte que él será el único que podrá decidir si quiere permanecer en la compañía o no".

Él había planeado usar al niño para mantenerlos a su lado por siempre, pero cuando vio lo preocupada que estaba ella, rápidamente se retractó.

Sabía lo mucho que se preocupaba por su hijo, pero nunca esperó que explotara ante un peligro tan insignificante.

Sus palabras lograron calmarla un poco, y lo miró esperando que dijera algo más.

"¿Por qué tratas tan bien a Jay?", preguntó ella.

Él respondió con seriedad, mirándola a los ojos:

"Porque es tu hijo".

'Me gustas, así que también me gusta tu hijo', pensó.

Esto la hizo sentir un poco incómoda, por lo que desvió la mirada. Cuando se dio cuenta de que el auto se dirigía al estacionamiento del Grupo Gu, suspiró de alivio; cada vez que se encontraba a solas con este hombre, se sentía inexplicablemente nerviosa.

Él siempre decía algo a lo que no podía responder de inmediato, sin importarle que ella hubiera expresado ya su opinión.

Una vez que el auto se detuvo, la mujer abrió la puerta del asiento del pasajero y se bajó sin pensarlo. Justo cuando estaba a punto de caminar hacia su oficina, escuchó una dulce voz femenina detrás de ella, llamando su atención.

"¡Kerr!".

Tan pronto como Sunny salió del auto, vio el auto del CEO, por lo que corrió hacia él y sostuvo su brazo íntimamente, con una expresión de sorpresa en el rostro.

"¿Por qué no fuiste a recogerme? Siempre que regreso a casa, eres la primera persona a la que quiero ver".

La chica llevaba un vestido amarillo claro.

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