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   Capítulo 8 La amenaza de Stella

Nunca Es Suficiente Por H. NICODEMUS Palabras: 10853

Actualizado: 2020-02-21 05:09


"Solo sigo las órdenes del señor Víctor", dijo John con una sonrisa significativa. "Si te preguntas cuáles son sus intenciones, no lo sé".

En un café del centro, Sofía bebió un sorbo de café mientras miraba seriamente a Emily.

"¿Estás segura de que quieres irte al extranjero?", preguntó en un tono indiferente, pero con evidente tristeza en sus ojos.

Emily Yu era su mejor amiga de la universidad; era la única persona con la que Sofía podía hablar abiertamente, y ahora, también se alejaría. Emily había decidido irse a estudiar al extranjero.

"Sí, ese es mi plan", asintió la chica. "Mi primo trabaja en el Grupo YS. Él consiguió una vacante para mí, pero aún no cumplo con los requisitos, así que quiero irme a estudiar en el extranjero por un tiempo".

'¡¿El Grupo YS de nuevo?!'. Cada vez que Sofía escuchaba ese nombre, sentía que su corazón daba un brinco en su pecho. La taza de café que sostenía, comenzó a temblar en su mano.

"¿Por qué? ¿Qué pasa?", preguntó Emily al notar la reacción de su amiga.

"No pasa nada", respondió esta con una sonrisa forzada. "Solo sigue adelante. Estaré aquí, esperando a que regreses".

"¿Es por Peter…?".

"No, no es él. Ni lo menciones". Sofía ya sabía lo que Emily iba a decir. Ella no quería volver a escuchar ese nombre, realmente no tenía nada que ver con Peter.

En ese momento, sonó el teléfono de Sofía. Desvió su mirada hacia la pantalla y vio que era Jenny quien la estaba llamando.

Tras poner los ojos en blanco, Sofía silenció la llamada y volvió a guardar el teléfono. Tan pronto como lo dejó en su bolso, volvió a sonar. Frunció el ceño, volvió a silenciarlo y lo arrojó al fondo de su bolso.

"¿Estás segura de que no quieres atender la llamada?", preguntó Emily con las cejas arqueadas.

"Por supuesto que estoy segura". Sofía bebió otro sorbo de su café y trató de calmarse.

Jenny la había traicionado y se había acostado con su novio, ella se negaba rotundamente a contestar su llamada. Por supuesto, era consciente de que Jenny la metería en muchos problemas cuando regresara a casa.

Poco después, Sofía y Emily se despidieron. Y efectivamente, al llegar a casa, fue recibida por la voz estruendosa y desagradable de Jenny.

'Bueno, puedo terminar con esto de una vez', pensó Sofía con el ceño fruncido.

"¡Tienes el descaro de aparecer como si nada! ¡Llevo todo el día tratando de comunicarme contigo! ¿Por qué no atendiste mis llamadas? ¡Te pedí que me esperaras! ¡Y cuando salí, ya no estabas!", Jenny estaba histérica. El maquillaje que llevaba, ahora estaba corrido y su cabello estaba enredado. Sin su fachada de princesa, parecía una simple niña llorona y malcriada.

"Yo nunca te prometí que te esperaría", dijo Sofía despreocupada mientras se encogía de hombros.

Jenny la miró boquiabierta con indignación. '¡Tch! ¡Esta perra no tiene ningún derecho a decirme qué hacer!', se dijo a sí misma.

Casper apareció en ese momento. Sofía estaba preparada para recibir su regaño, pero para su sorpresa, él empujó a Jenny a un lado. Caminó hasta donde estaba ella y la miró con los ojos bien abiertos. "¿Cómo conoces a Víctor? Jenny fue al Grupo YS para encontrarse con John y él le dijo que Víctor quería verte".

'¡Dios mío! ¡Esta es la tercera vez en el día de hoy que escucho algo sobre la empresa de ese desgraciado! ¿Cuándo dejará mi vida en paz?', pensó, mientras apretaba los dientes.

"No lo conozco, ni iré a verlo", negó decidida.

"¡Bah!", resopló Stella. Apoyó una mano en su cadera, se acercó a Casper y entrecerró los ojos hacia Sofía. "Sofía, eres parte de esta familia, ¿no? Tu padre le ha dedicado toda su vida al Grupo JH. ¿De verdad puedes soportar ver a tu padre triste, viendo como todo su esfuerzo se va por el caño y termina en manos de otro? ¿Sabes cuánto ha presionado el Grupo YS a tu padre? Muy pronto, ya no habrá nada que se pueda hacer".

"Mamá tiene razón. Hemos sido una buena familia para ti, ¿no? ¿Acaso crees que puedes vivir una buena vida sin nosotros? Te hemos considerado mucho. ¡Jamás nos imaginamos que serías una persona tan cruel e ingrata! Al parecer, prefieres vivir en la pobreza y miseria", intervino Jenny con la lengua tan afilada como su madre.

"Todos estaban de acuerdo con que sedujera a Wade para que accediera a ayudarnos. ¡¿De verdad pensaron que eso era lo mejor para mí?! ¡No piensen ni por un segundo que me importa este lugar!". Sofía objetó mientras se reía de los tres.

Si ella no fuera familia de Casper, por mucho dinero que tuviera, ya habría dejado esa casa hace mucho tiempo.

"Sofía, te equivocas. No tienes ni idea de lo preocupado que estaba tu padre cuando no volviste ese día", dijo Stella en un tono maternal.

La actitud repentina de la mujer hizo que Sofía sintiera escalofríos de disgusto.

"Stella, lleva a Jenny a su cuarto", dijo Casper.

Stella permaneció callada y acompañó a Jenny a regañadientes. Antes de irse, Jenny miró a Sofía de reojo con desprecio.

Casper se acercó al sofá con las manos en los bolsillos, miró a su hija y le dio unas palmaditas al asiento junto a él. "Ven y cuéntamelo todo". Era inusual que Casper fuera tan amable con Sofía.

Pero, después de todo, él era su padre biológico, por lo que Sofía no podía ser despiadada e indiferente con él. Ella dudó por un momento, luego caminó hacia él y se sentó a su lado.

"No me importa si conoces a Víctor o no. Él te conoce a ti. Tengo

la esperanza de que podremos lograr que ayude al Grupo JH. No quieres llevar a la ruina al negocio de la familia Jian, ¿verdad? Ni tú ni tu hermana se han casado; planeo darles una gran boda, pero no será así si nuestro legado termina arruinado".

El repentino acercamiento de su "cariñoso padre" hizo que Sofía se sorprendiera. Aunque sabía muy bien que solo decía todo eso por el bien del Grupo JH, tenía que reconocer que estaba dando en el blanco con sus palabras y hasta había logrado que sintiera empatía hacia él.

"Sé a lo que te refieres. Pero en realidad, no me importa el dinero. Además, no conozco a Víctor y no quiero tener nada que ver con él".

"¿Sigues molesta conmigo por la cachetada? Reconozco que fue algo impulsivo, no puedo decirte lo mucho que siento haber hecho eso. ¿Qué te parece esto? Si accedes a ver a Víctor, nuestra empresa tiene la posibilidad de superar todo este obstáculo. Y cuando eso suceda, puedo asegurarte que tendrás un cargo alto en el Grupo JH. Tu hermana fue al Grupo YS por el bien de nuestra empresa. ¿Por qué tú no puedes hacer lo mismo?".

Sofía sonrió impotente, sentía una amargura indescriptible en su corazón.

'Je… Si no fuera por la petición de Víctor, dudo mucho que mi padre me hubiese hablado tan amablemente alguna vez. ¡Qué irónico!'.

"Me temo que no hay nada que pueda hacer al respecto. Será mejor que busques otra manera de salvar a tu pequeña y adorada empresa".

Sofía terminó de hablar, se puso de pie y subió las escaleras.

Después de ducharse, se acostó, pero no dejaba de dar vueltas en la cama, incapaz de conciliar el sueño. No podía dejar de pensar en Víctor. Sofía no entendía por qué un hombre tan poderoso como él, quería conocerla.

'No iré… No lo haré', se repitió una y otra vez. Sentía que sus pensamientos estaban revueltos, y no fue hasta la madrugada que finalmente se durmió.

Por la mañana, un insistente golpe a su puerta la despertó.

Sofía quería seguir durmiendo, pero, a medida que pasaban los segundos, el golpe se escuchaba cada vez más fuerte e insistente. ¡El ruido la estaba volviendo loca!

Sofía se tomó un momento antes de arrastrarse a regañadientes hasta la puerta.

Stella estaba frente a su habitación con una gran sonrisa en su rostro. Ella ya estaba familiarizada con la actitud despiadada de la mujer, así que se puso nerviosa. La somnolencia que sentía fue reemplazada por un repentino estado de alerta. "¿Qué pasa?", preguntó con precaución.

"Ve a ver a Víctor". El tono autoritario de Stella hizo que Sofía frunciera el ceño.

"Dije que no".

Parecía que la mujer ya esperaba esa respuesta de su parte. Lentamente sacó una foto de su bolsillo y se la mostró a la muchacha. Sofía frunció el ceño y detalló la foto. ¡Su corazón dio un vuelco en su pecho!

Era… ¡Era una foto de su madre! ¿Cómo había hecho Stella para obtenerla? Ni siquiera ella tenía una.

Sofía extendió la mano con la intención de quitársela, pero Stella fue más rápida y la puso fuera de su alcance.

"¡Dámela! ¡¿Por qué tienes una foto de mi madre?!". Sofía estalló, su voz sonaba temblorosa y llena de ansiedad.

"Si de verdad quieres saber de dónde la saqué, ve a buscar a Víctor. Y asegúrate de mantener al Grupo JH en funcionamiento".

Sofía estaba de pie frente al imponente edificio del Grupo YS, su logo era grande y muy llamativo. La muchacha podía sentir cómo su mano sudaba mientras sostenía con fuerza la tarjeta de presentación de Víctor.

Tomó una profunda bocanada de aire y caminó hacia la entrada.

Tan pronto como puso un pie dentro del edificio, sintió que había un montón de miradas fijas en ella, lo que la hizo sentir incómoda.

Caminó con timidez hasta el escritorio de la recepcionista. "Eh… Hola, mi nombre es Sofía. Vine a ver a…".

"¡Oh, es usted, señorita Sofía!". Antes de que pudiera terminar de hablar, la recepcionista la interrumpió como si la hubiera estado esperando. "El CEO le espera en su oficina. Lo llevaré con él".

Sofía se sintió confundida. ¿Cómo supo que iba a ver a Víctor? 'Y si… ¿Todos aquí saben que voy a ver a Víctor?'

"Por aquí, por favor". Mientras los pensamientos de Sofía se arremolinaban en su cabeza, la recepcionista le hizo un gesto cortés para que la siguiera.

Ella le dirigió una pequeña y tímida sonrisa, y la siguió con la cabeza baja mientras los demás la miraban boquiabiertos.

Desde que entró al edificio se había sentido extremadamente incómoda. De vez en cuando, recordaba algún momento vergonzoso de lo que había sucedido en el hotel esa noche.

'¡Maldición!

Fue Víctor quien se aprovechó de mí. ¿Por qué me siento así?'. Mientras Sofía maldecía en sus pensamientos, la recepcionista se detuvo frente a una puerta de doble hoja. "El CEO está adentro. Por favor, pase adelante".

La recepcionista terminó de hablar y se fue.

Sofía subió la cabeza y vio un letrero en la puerta. 'Víctor Yang, Oficina del CEO', leyó para sus adentros.

En ese momento, sintió que su corazón daba un brinco y sus sentimientos se mezclaron. Levantó la mano y la acercó varias veces a la puerta con duda. Finalmente, se rindió y tocó la puerta.

Sus golpes sordos emitieron un eco.

"Adelante", dijo una voz grave desde el interior.

De inmediato, Sofía reconoció la voz de Víctor y se mordió el labio.

Tragó saliva y su corazón se aceleró.

Asintió decidida y abrió la puerta, lo que vio adentro, la sorprendió…

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