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   Capítulo 10 En el grupo JH

Nunca Es Suficiente Por H. NICODEMUS Palabras: 10871

Actualizado: 2020-02-22 00:24


Tras contestar a una llamada, Casper estaba a punto de salir con su maletín. Vestido con un traje recto y una corbata cara, tenía un aspecto bastante diferente al de unos días antes.

Mientras tanto, Stella se había puesto un vestido elegante, como si fuera a asistir a una fiesta con algunas divas de la alta sociedad. Siempre cuidaba mucho su delicado maquillaje y sus costosas joyas y, después de vestirse, parecía tan joven como una chica de veinte años.

"Papá, tengo algo que decirte", dijo Sofía en un tono muy serio con los labios fruncidos.

Al mirarla, Casper la notó diferente, pero no sabía por qué.

"¿Qué ocurre?", le preguntó. Después de todo, había ayudado al Grupo JH a superar uno de sus mayores baches. De todo ello, se podía deducir que Víctor debía tener algo que ver con su hija.

"¡Trabajaré para ti a partir de mañana!", le dijo, con un tono simple pero firme. Por la expresión de su rostro no parecía estar bromeando.

Estaba manifestando un hecho, no pidiendo el consentimiento de su padre.

Él estaba, sin duda, atónito. Nunca antes había visto a una Sofía tan dominante.

Además, tenía un acuerdo previo con ella al respecto, así que no era mucho pedir por su parte.

De pie junto a ellos, Stella escuchó lo que había dicho su hijastra y se puso muy ansiosa. Si Casper estaba conforme, la posición de Jenny estaría en peligro.

'¡No, desde luego que no! Casper y yo levantamos juntos el Grupo JH. No puedo permitir que otro se lleve una parte del pastel. Especialmente... ¡especialmente la hija de esa mujer!'.

"La fiesta va a empezar. ¡Voy a llegar tarde!", intervino, justo cuando su marido estaba a punto de decir algo.

"Debería reunir a la junta y discutirlo primero. Aunque la empresa esté a nombre de tu padre, aún deben acordarse las decisiones con otras personas. No quieres que se meta en líos, ¿verdad?". Stella soltó un montón de palabras, antes de que Casper tuviera la oportunidad de hablar.

Era obvio que este la había entendido y se sintió afortunado por no haber respondido enseguida.

"Hablemos de eso cuando regresemos". Stella seguía presionando todo el tiempo de modo que, en ese momento, su padre asintió y se dirigió hacia las escaleras.

Cuando miró sus rostros sonrientes, los sentimientos de Sofía se desbordaron en su corazón y, al verlos, no pudo evitar burlarse. Parecía que su padre todavía no confiaba en ella después de tanto tiempo.

"Papá, ¿cómo has podido no llevar a Jenny contigo a una fiesta tan grandiosa?". En términos generales, su hermanastra estaría muy dispuesta a asistir a este tipo de eventos, ya que tendría la oportunidad de hablar con algunas celebridades.

Hacía tiempo que Sofía no la había visto. Se podría decir que solo había una razón...

Mientras pensaba en esto, las comisuras de sus labios se levantaron ligeramente. ¡Ajá! Resulta que la astuta Stella tenía una hija decepcionante.

Cuando su madrastra escuchó esto, su expresión cambió. Después de estar encerrada en casa durante varios días, Jenny quería desesperadamente salir a respirar aire fresco y, como Stella amaba a su hija, la dejó salir en secreto.

No podía dejar que Casper se enterara de ello.

"¡Ah! ¡Ella no ha hecho nada más que leer en su habitación desde que admitió su error! ¡Qué chica más boba! Siempre está leyendo. ¡No la llevaré conmigo esta vez! Vámonos. ¡Tienes que ir a la reunión de la empresa después de dejarme allí!", dijo Stella mientras levantaba su costoso reloj para ver la hora.

Afortunadamente, Casper pareció creer lo que ella le había dicho y, a continuación, salió por la puerta con su esposa, sin hacer preguntas.

Mientras tanto, Sofía observó a los dos mientras desaparecían lentamente de su vista y su puño se apretó inconscientemente.

... El edificio del Grupo YS.

Víctor estaba sentado tranquilamente en su silla giratoria y, de vez en cuando, las comisuras de los labios se movían como si hubiera pensado en algo agradable.

Toc. Toc. Inesperadamente, alguien llamó a la puerta de su oficina.

John era la única persona que golpeaba su puerta sin una llamada telefónica previa. Aunque solo era un asistente, el trato especial que le daba el jefe no era trivial.

"¡Adelante!", dijo y, enseguida enderezó su cuerpo y recuperó su habitual rostro frío. Sus ojos parecían afilados y sus delgados labios formaron una elegante línea que le daban un aire engreído. Desprendía un aura fría que impedía que otros se acercaran demasiado.

"¿Sobre el Grupo JH?", dijo John, yendo directo al grano en cuanto entró.

Justo hace un instante, había visto a Sofía irse a toda prisa, por lo que no pudo ver la expresión de su rostro con claridad. Tenía miedo de que las cosas hubieran cambiado, así que pensó que era mejor ir y preguntar a Víctor en persona.

"Haz lo que planeamos. Mañana iremos al Grupo JH", respondió Víctor con rotundidad.

Si Sofía hubiera escuchado esa respuesta, se habría enfadado de inmediato. Había dedicado tanto tiempo y energía solo para conseguir aquello. La idea de su mirada enojada suavizó el rostro frío de Víctor.

"Entiendo. ¿Tengo que informar a la señorita Sofía?", preguntó John como si tal cosa, al notar el cambio repentino en la expresión de su jefe cuando mencionó su nombre.

"¡No hay necesidad! ¡Acaba de salir!" Si esa mujer lo supiera, las cosas ya no serían tan divertidas".

Cuando John miró a su jefe, este tenía una vez más su habitual expr

esión seria.

Abrió la boca para decir algo, pero decidió no hacerlo y, en silencio, salió de la oficina del director general y cerró la puerta.

"¿En serio? ¿De verdad viste un chupetón en el cuello de Sofía cuando se fue?".

"Lo vi con mis propios ojos. ¡Chocó conmigo cuando se escapó!".

"¡Oh, Dios mío! ¿No dijeron que a nuestro jefe le gustaban los hombres?".

"¡Ejem!". Cuando John escuchó a los empleados cotillear fuera de la despensa, tosió deliberadamente para llamar su atención.

El grupo de chismosas se calló de inmediato y se retiró.

"¡Tú! ¡Quédate!", ordenó, de repente, a la mujer que quedó la última.

"¡Sr. Cheng!".

La mujer a la que llamó era la misma mujer que aseguraba haber visto el chupetón de Sofía. Sin embargo, estaba encogida con timidez y no había forma de que volviera a tener confianza.

"¿Es verdad? ¡Dime la verdad!", preguntó John mientras miraba fijamente a sus ojos, temeroso de haber escuchado mal lo que había dicho.

"¡Si! La señorita estaba de mal humor cuando salió de la oficina del director general. Mientras salía, accidentalmente, chocó conmigo. Vi su cuello lleno de... chupetones".

Cuando la mujer pronunció la última palabra, lo hizo en un tono tan bajo como la voz de un mosquito.

Al escuchar aquello, John respondió con calma: "Estás hablando de nuestro jefe a sus espaldas durante las horas de oficina. Ya no es necesario que trabajes aquí por más tiempo. De hecho, ¡no es necesario que vengas mañana!".

"John, por favor no...", suplicaba la mujer, que no esperaba ser despedida de esa forma.

"En primer lugar, deberías conocer las reglas y normativas. ¡La compañía ha sido lo suficientemente amable contigo!", la cortó él, haciendo un gesto de despedida con la mano.

La mujer sabía perfectamente que algunos empleados que difundieron rumores sobre la preferencia sexual del Director ya habían sido despedidos con anterioridad. Después de eso, ninguna otra empresa se había atrevido a contratarlos.

John regresó a su despacho con un vaso de agua y quedó sumido en sus pensamientos.

… En el Grupo JH.

Sofía se había levantado temprano hoy. Llevaba un traje negro ajustado, una blusa negra, que dejaba entrever sus hermosas curvas, y una falda hasta la rodilla. Todo ello destacaba sus piernas largas y sedosas, con las que la mayoría de la gente fantaseaba. Un toque de maquillaje ligero y delicado la hizo destilar un encanto único en la oficina.

"¡Pero mujer! ¡Es solo un trabajo! ¿De verdad necesitas vestirte tan formal? ¡No es una cita a ciegas! ¡Mujer!", se burlaba Jenny con amargura cuando la vio.

Cuando se enteró de que Sofía iría a la empresa esa mañana, Stella se levantó temprano y también arrastró a su hija hasta allí.

"No es solo un trabajo. Papá dijo que aquí tenía un puesto muy importante. ¡Parece que alguien no ha ido a trabajar nunca antes!", contestó Sofía, enfatizando deliberadamente la palabra "importante".

Como era de esperar, la cara de su hermanastra se puso pálida al escuchar lo que dijo. Su expresión era peor que si hubiera pisado una caca de perro por la mañana temprano.

"¡No es de tu incumbencia!".

"¿No dijo tu padre que primero celebraría una reunión de la junta para discutir las implicaciones de tu repentina llegada? ¡No seas tan impaciente! ¡Pobre de mí! Después de todo, los jóvenes no mantienen la calma", dijo Stella, poniendo especial énfasis en la última frase. En el fondo, quería que Casper, que caminaba al frente, lo escuchara.

Sofía, simplemente, se mordió los labios y no dijo nada más. Era demasiado ingenua para enfrentarse a Stella. De ahora en adelante, improvisaría.

"¡Buenos días! ¡Han estado trabajando muy duro últimamente!", saludó Casper, mientras se sentaba en el asiento principal y dirigiéndose a todos los miembros de la junta cuando llegaron a la sala de conferencias.

"Según la situación operativa de la empresa, se suponía que hoy era el día en que el Grupo YS compraría el Grupo JH. Sin embargo, tengo algo muy importante que contarles. ¡Eso no ocurrirá! ¡El Grupo JH funcionará como de costumbre!", anunció Casper, con evidente emoción.

"¡Excelente! ¡Eso es estupendo!".

"Sí, escuché que el Grupo YS es muy estricto con las reglas. Si nos hubieran comprado, habríamos sido...".

"¡Es suficiente! Todos ustedes, escúchenme. Tengo otra cosa importante que anunciar", exclamó Casper, interrumpiendo la discusión de todos los demás.

"Debido a los cambios en la empresa, se han ido una gran cantidad de empleados. Por eso, recomiendo a mi hija, Sofía, para que asuma el cargo de vicepresidenta ejecutiva de la empresa". Dejó que su hija se pusiera de pie y la presentó ante todos.

¡No fue hasta ese momento que los ejecutivos de la empresa se dieron cuenta de que Casper se refería a su supuesta hija ilegítima!

Sus expresiones no tenían nada que ver con las palabras que había pronunciado. Algunos se quedaron en silencio, mientras que otros discutieron en secreto.

Stella parecía tranquila. De cara al exterior, no había nada inusual en ella. Por otro lado, el estado de ánimo de Jenny era bastante evidente. Había estado mirando a su hermanastra de vez en cuando, como si se la quisiera tragarse viva.

"Jefe, ¿dónde se graduó su hija? ¿Ha asumido alguna vez un puesto tan importante?".

Estas palabras iniciaron una acalorada discusión entre las personas que se encontraban dentro de la sala de conferencias.

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