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   Capítulo 18 La inesperada recompensa

Nunca Es Suficiente Por H. NICODEMUS Palabras: 11162

Actualizado: 2020-02-26 00:14


Sofía bajó la cabeza para seguir comiendo, pero en ese momento, una de las comisuras de su boca se elevó. Si recordaba correctamente, la razón por la que Jenny había comenzado a salir con Peter era solo para irritarla, pero ahora, parecían tan unidos como si realmente estaban enamorados. Ella no tenía idea lo que había pasado entre ellos.

"¡Jenny, no hables tanto mientras comes!", intervino Casper.

"Peter, escuché que conoces a John". Casper no estaba seguro de cómo un chico como Peter conocía a una de las personas más misteriosas del Grupo YS.

Todo lo que sabía era que John era el asistente especial de Grupo YS. Y para su sorpresa, incluso el mismísimo Wade le advirtió que no menospreciara a John, ni mucho menos lo ofendiera, lo que lo dejó perplejo.

"Somos más que simples conocidos". La respuesta de Peter hizo que Casper cambiara su expresión.

Cuando Sofía escuchó el nombre de John, recordó el suave y gentil rostro del hombre. Ella nunca lo había visto alterarse y siempre tenía una sonrisa.

En el tiempo en el que salió con Peter, nunca lo escuchó hablar de John, pero según su respuesta, parecían ser muy cercanos.

"Papá, ¿sabías que Peter y John…?". Jenny tenía la intención de aclarar las dudas de su padre. Sin embargo, antes de que pudiera terminar de hablar, Peter le metió un camarón pelado a la boca.

"Jenny, deberías comer un poco más. Esta comida te sentará muy bien". Mientras Peter hablaba, discretamente le dio un pisotón a Jenny.

Sofía estaba sentada frente a ellos y se dio cuenta de lo que estaba pasando. De repente se le ocurrió que quizás Jenny le había prometido a Peter traerlo a casa a cambio de algo. Por esa razón, Jenny parecía obsesionada con él.

Le pareció divertido. Cuando Jenny fue a encontrarse con John en el Grupo YS, fue Peter quien sirvió de intermediario.

Sofía se sintió aliviada y feliz de que ellos hubieran terminado. ¿Qué clase de hombre enviaría a su novia a la cama de otro hombre?

Jenny parecía sentirse atraída por John, pero él no estaba interesado en ella.

"¡Vamos! ¡A comer todos! ¡Sofía, deberías comer un poco más!". Aunque Stella también se había dado cuenta de que algo andaba mal, no dijo nada. Decidió esperar hasta que todos se fueran para poder hablar con su hija en privado.

Sofía no comió mucho. Su teléfono no dejaba de vibrar y la hizo perder el apetito. Sabía que era Víctor quien la llamaba.

Lo único que quería era que esa tonta comida terminara lo antes posible. Tenía miedo de que Víctor enviara a alguien a buscarla. Si algo así sucedía, le sería extremadamente difícil y complicado explicarlo.

Si Casper se enteraba de que se mudaría a la casa de Víctor, seguramente rechazaría el acuerdo. Y todo su meticuloso esfuerzo habría sido en vano.

"Ya terminé de comer. Me tengo que ir". Sofía se había cansado de las interminables llamadas de Víctor, así que dejó a un lado los palillos y se despidió de su padre.

"¡Espera!". Casper no esperaba que su hija terminara antes que él.

Metió la mano en su bolsillo y sacó una tarjeta.

"Esta tarjeta tiene un saldo de 200.000 dólares. Es tuya. ¡Cuídate cuando estés sola!". Él caminó hacia donde estaba Sofía y puso la tarjeta sobre la mesa frente a ella.

La expresión de su esposa se volvió amarga cuando escuchó sus palabras. Nunca había hablado de ese dinero con ella.

"Sofía era la CEO del Grupo JH. ¿Por qué le interesarían esos 200.000 dólares?". Stella hizo un gesto de disgusto y puso los ojos en blanco.

"¡Sí, papá! Incluso el Grupo YS le brindó su apoyo. ¿Por qué necesitaría ese dinero?". Desde pequeña, Jenny siempre había tenido mucho dinero. Sin embargo, su padre casi nunca le daba una suma como esa a la vez.

Al ver que su padre le daba esa cantidad a Sofía, no pudo evitar sentir celos.

"Sofía, la contraseña es tu cumpleaños. ¡Considéralo como mi regalo de despedida!". Casper habló de nuevo al ver que su hija seguía indiferente.

De hecho, no le había dicho a nadie que su relación estaba a punto de terminar. Había tomado la decisión apresuradamente, por eso no respondió a las interrogantes de su esposa e hija.

"¿Esta es mi recompensa por devolverte el Grupo JH?". La voz de Sofía hizo que Jenny y Stella se callaran.

Si debían gastar 200.000 dólares para recuperar su empresa, era un muy buen negocio.

Jenny no pudo creer lo que había escuchado. Sofía de verdad había ayudado a su padre a recuperar el Grupo JH. Y además, ¡estaba a punto de marcharse! Le pareció que Sofía se comportaba como una tonta porque una vez que se fuera, el Grupo JH estaría en sus manos.

Al escuchar la pregunta, la mano de Peter se estremeció un poco. Pero por fortuna, nadie se dio cuenta.

Casper no esperaba que su relación con Sofía llegara a ese punto. Pensó que era normal que un padre le diera dinero a su hija. No obstante, sabía que era por su propia culpa que Sofía estaba decidida a alejarse de él.

"Obvio, lo acepto". Sofía recogió la tarjeta y la guardó en su bolso antes de que alguien se arrepintiera.

Tan pronto salió de la casa de la familia Jian, arrastrando la maleta, sintió que el rencor invadía su corazón. Ella había ayudado a Casper a recuperar su empresa y él a cambio solo le había dado 200.000 dólares.

Aunque el dinero no era el único modo de demostrar afecto, hasta cierto punto había dejado claro su honestidad.

Nadie se molestó en despedir a Sofía. Recordó la primera vez que llegó a la casa, sintió que el año que vivió ahí había sido solo un sueño.

Cerca de la casa de la familia Jian, había un camino angosto.

Un F

errari último modelo estaba estacionado allí y llamaba la atención de la mayoría de los peatones. El dueño del auto parecía no darse cuenta de ello y permaneció ahí, rehusándose a moverse.

El hombre tenía un rostro atractivo y perfecto. Sus ojos oscuros brillaban como si fueran un par de gemas. Tenía una nariz perfilada y los labios carnosos. El conjunto de sus facciones hacían que las demás personas sintieran que Dios era injusto.

Este hombre era Víctor.

Víctor había llamado a Sofía al mediodía para invitarla a almorzar, pero ella no dejó que la buscara en su casa, lo que lo hizo sentir desconcertado.

Así que decidió recopilar información para saber más sobre su familia. Por fortuna, se dio cuenta de que si se presentaba en su casa, podía causarle muchos problemas, por lo que se estacionó a un lado del camino para que ella caminara hasta donde estaba.

Víctor miró al frente y visualizó una figura pequeña caminando lentamente hacia él. Cuando estuvo más cerca, se dio cuenta de que era Sofía y arrastraba su maleta detrás de ella. A juzgar por la manera en que caminaba, no estaba de buen humor.

La familia Jian vivía en una zona rica rodeados por villas, por lo que muy pocas veces había algún taxi por la zona.

'Víctor nunca me envió la dirección de su casa. ¿A dónde iré ahora? No me parece apropiado que vaya a su empresa con mi equipaje', pensó mientras caminaba.

¡Bip! La bocina de un auto hizo que Sofía recobrara los sentidos.

El auto era un Ferrari rojo. Ella había visto muchos carros lujosos en esa zona residencial. Sin embargo, era raro ver un Ferrari de edición limitada valorado por millones de dólares.

El repentino pitido casi le rompe los tímpanos. Reprimió su ira y tocó la ventanilla del auto.

La ventanilla fue bajando poco a poco y reveló al dueño. El hombre levantó la cabeza y miró el rostro indignado de Sofía. Permaneció callado y se quitó los lentes de sol con indiferencia y seguridad.

"Eres puntual", dijo Víctor con una leve sonrisa.

Sofía estaba atónita. No esperaba encontrarse con él. ¿Cómo supo dónde vivía?

Ella lo miró con desconcierto y las comisuras de sus labios se elevaron en una gran sonrisa. Sin embargo, parecía que la sonrisa de Víctor guardaba un trasfondo y no pudo evitar sentirse nerviosa.

"Sube al auto", dijo con una voz helada mientras presionaba el botón de la puerta.

Automáticamente la puerta del carro se levantó. Cualquier otra persona se habría impresionado, pero Sofía se quedó inmóvil e indiferente. Aunque la puerta estaba abierta, ella no se subió.

Sofía estaba de pie fuera del auto, vacilante. Si se subía al carro, iría a la casa de Víctor. Por un momento pensó en huir.

"Será mejor que no intentes escapar. Ya sabes cuáles son las consecuencias", le recordó con frialdad sin siquiera mirarla.

"No lo haré. Es solo que nunca me he subido a un auto tan lujoso. Primero quiero admirarlo". Después de un largo rato, finalmente subió la maleta al auto con una sonrisa.

Víctor se volvió a poner los lentes de sol. Esperó a que se sentara y le abrochó el cinturón de seguridad. Cuando notó que su respiración se entrecortaba, sonrió.

"¿Tienes miedo?". Luego se enderezó en su asiento y se abrochó el cinturón de seguridad.

"¡No, por supuesto que no!". Sofía se enderezó y respondió a la defensiva, pero se había sonrojado.

Víctor no añadió nada más. Simplemente pisó el acelerador y desapareció al final del camino.

Tan pronto como Sofía salió de la casa, Peter se excusó y salió de la casa de la familia Jian para seguirla. La llamó varias veces, pero no pudo comunicarse. Cuando llegó a la carretera, vio a Víctor abrochándole el cinturón de seguridad a Sofía. Peter apretó los puños iracundo por lo que acababa de ver.

En la villa de Víctor.

"Hemos llegado", le dijo Víctor a Sofía con indiferencia. El auto entró en una enorme villa;

Sofía llevó una vida lujosa durante el año que vivió con la familia Jian, pero en comparación de la villa de Víctor, la casa de la familia Jian era humilde.

Sofía lo siguió arrastrando su maleta, y no vio mucha gente en el camino. Una vez que llegaron a la puerta principal, vieron a dos personas de pie en la entrada.

Ella se masajeó las piernas. Les tomó quince minutos caminar desde el jardín hasta la puerta.

"¡Señor, la cena está lista!", dijo respetuosamente una de las dos personas.

Víctor asintió y caminó hacia el pasillo.

Sofía aceleró el paso y saludó cortésmente a las personas junto a la puerta.

Era un hombre mayor de cincuenta o sesenta años, acompañado de una mujer de la misma edad. Cuando la mujer vio a Sofía, le sonrió amablemente, pero su mirada la hizo sentir incómoda.

"Web Fu, Zelda Zhang". Víctor extendió la mano e hizo una rápida presentación para ella.

"Permítame su equipaje", dijo respetuosamente el anciano llamado Web Fu mientras agarraba la maleta que Sofía llevaba en la mano.

"No es necesario. Puedo llevarla". Sofía no quería que una persona mayor la ayudara a llevar sus cosas.

"Pon su equipaje en mi habitación". De pronto, la voz fría de Víctor provino desde atrás de Sofía.

Al escuchar la orden, ella agarró con fuerza la maleta y su pecho se tensó. Habían muchas habitaciones allí. ¿Por qué no podía tener un cuarto para ella?

"Sí, señor". Los ojos del anciano se entrecerraron, le quitó la maleta y subió las escaleras. Fue tan veloz que Sofía se preguntó si había sido una ilusión.

"Traeré un bol y un par de palillos para la señorita". Zelda Zhang caminó apresuradamente hacia la cocina con una sonrisa.

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