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   Capítulo 22 Nuestra relación

Nunca Es Suficiente Por H. NICODEMUS Palabras: 10632

Actualizado: 2020-02-27 00:24


"¿Rita?", Víctor frunció el ceño levemente. "Bueno, ya que estás aquí, entremos a mi oficina para hablar". Primero la vio con indiferencia y luego desvió la mirada, como si estuviera buscando algo.

Ante esto, Rita no pudo evitar sentirse un poco decepcionada; los hombres solían caer rendidos a sus pies con lujuria, incapaces de controlarse, y esto normalmente le disgustaba. Pero Víctor ni siquiera pestañeó; sus ojos no recorrieron su silueta, ni siquiera por un segundo.

Entonces, ella dio un paso decidido hacia adelante y, mirándolo levemente, dijo en un tono casi coqueto: "¡Está bien, Sr. Víctor!".

Después de esto, el hombre permaneció indiferente; en cambio, continuó mirando a su alrededor, obviamente en busca de algo. Entonces, la mujer también miró a su alrededor y notó que los empleados que hacía apenas unos momentos la estaban adorando ahora tenían una expresión extraña en el rostro. Todos la miraban como si hubiera hecho algo muy grave.

No pasó mucho tiempo antes de que Víctor finalmente encontrara a Sofía escondida detrás del pilar, así que aceleró el paso para dirigirse hacia ella.

"Señorita Sofía, ¡eres muy ineficiente con tu trabajo!", exclamó en voz alta. Al verlo acercarse, la chica hundió los hombros;

no esperaba que él la encontrara tan pronto, y mucho menos que la humillara de esta forma frente a tanta gente.

"Su café está listo, Sr. Víctor". Con una bandeja en las manos, ella dijo con una voz controlada.

Todas las miradas estaban fijas en ella, por lo que no se atrevió a discutir.

Mientras tanto, John observaba tranquilamente la escena con un brillo inusual en los ojos.

"¡Regresa a la oficina!", ladró Víctor.

Rita, que también había estado atestiguando todo, se sorprendió por el comportamiento del hombre; parecía que el CEO del Grupo YS era tan poderoso y controlador que hasta su asistente necesitaba ser altamente eficiente para servirle un simple café.

Ella le lanzó una mirada de simpatía a Sofía y luego lo siguió a su oficina, con sus caderas se balanceándose de un lado a otro con cada paso que daba.

Durante todo este tiempo, el silencio se apoderó del lugar de trabajo, mientras los empleados observaban desde sus escritorios sin decir nada. Sabían que si se quedaban callados, parecería que se tomaban su trabajo muy en serio.

Incluso John hizo una leve reverencia para pedir permiso antes de caminar hacia su oficina sin decir ni una palabra más.

Por su parte, Sofía se sintió perdida y, aturdida, se quedó inmóvil. Las palabras de Víctor le dolieron mucho, haciéndola sentir completamente humillada; pero no había nada que pudiera hacer.

No era apropiado desafiarlo allí, pues todos sabían lo aterrador que era el Sr. Víctor como jefe.

Ella había estado esperando el momento para escabullirse mientras el hombre lidiaba con la gran estrella, pero en cambio él le ordenó que fuera a su oficina. '¡Pobre de mí! Este tipo es realmente horrible', pensó con resignación.

Una vez que salió del trance, se dirigió a la oficina del CEO, donde se acercó a su escritorio para dejar cortésmente la bandeja con el café. Luego de esto, regresó a su escritorio mientras los ojos de Rita seguían cada uno de sus movimientos. Ella pensó que esta chica era solo la asistente del hombre, sin ser muy diferente al resto del personal.

Sin embargo, lo único extraño de la situación era que ella compartía oficina con el CEO. ¡Bastante peculiar!

Entonces, miró el rostro estoico de Sofía con recelo, esperando obtener algún tipo de pista; pero como ella permaneció tranquila e inexpresiva, Rita terminó por rendirse después de un rato. Pensó que simplemente sería una cuestión de administración por parte del Grupo YS.

"Señorita Rita, por favor toma asiento", dijo Víctor con una leve sonrisa.

La mujer asintió cortésmente y se acomodó en el sofá más cercano a él, mientras estudiaba sus rasgos con una sonrisa en el rostro.

Una extraña mueca tiró de las comisuras de la boca del CEO, mientras las volutas de humo blanco se elevaban de su taza de café.

Luego tomó la taza para beber un sorbo pero, casi de inmediato, sintió ganas de escupirlo. Ese café... ¡Estaba salado!

'¡Dios mío, esa mujer!', pensó mientras reprimía su ira para recuperar la compostura. Luego volvió a dejar la taza sobre la mesa lentamente.

Rita notó el cambio repentino en su expresión facial, por lo que sus ojos pasaron de la taza de café a Sofía.

¿Quién era esa mujer, y por qué estaba en la misma oficina que el CEO del Grupo YS?

"Señorita Rita ¿ya leíste el plan de cooperación? ¿Qué opinas al respecto?", la voz de Víctor interrumpió sus pensamientos. Volviendo a la realidad, Rita dirigió la mirada hacia el hombre, quien tenía el plan en las manos y lo estaba examinando rápidamente.

"Sí, ya lo hice", respondió ella. "Estoy interesada; quiero colaborar con ustedes y convertirme en portavoz de los productos de su empresa".

La verdad era que ella tenía sus propios motivos; pensó que si aceptaba este trabajo, tendría más oportunidades de encontrarse con Víctor y entonces...

Sin embargo, no podía dejar de pensar en una pregunta que la hacía dudar un poco; simplemente no podía entenderlo, ¿por qué los empleados de la empresa la habían mirado de esa forma hacía un rato?

"Genial", respondió el empre

sario secamente. Luego extendió su mano derecha, diciendo: "Me alegra que trabajemos juntos".

"¡Igualmente!", contestó ella con una sonrisa.

Luego se puso de pie para estrechar su mano, la cual estaba un poco fría. Sus dedos eran delgados y su piel suave al tacto, mientras que su palma era lo suficientemente amplia para dar a la gente una sensación de seguridad.

Él hizo una mueca frunciendo el ceño. '¿Por qué no me suelta la mano?', pensó confundido, mientras le lanzaba una mirada a Sofía, quien se encontraba escondida detrás de la pantalla de su computadora para que él no pudiera ver su expresión.

Sintiéndose inexplicablemente irritado, Víctor apartó su mano de la de Rita.

"Está bien", dijo enérgicamente. "Si estás de acuerdo, enviaré al gerente Li del departamento de marketing para que se pongan de acuerdo en cuanto al salario y los productos". Después de esto, cerró la carpeta del proyecto en su escritorio, prácticamente indicándole a Rita que le estaba poniendo fin a su conversación.

Originalmente, era el trabajo del gerente Li discutir estas cosas con la mujer; pero como ella había acudido a él por accidente, tuvo que atenderla por cortesía.

"¡Bueno!", dijo Rita, con una sonrisa forzada. Por dentro, se sintió vacía y decepcionada; esperaba poder aprovechar esta oportunidad para hablar más con Víctor, ¡pero él simplemente la mandó con un gerente!

Si bien era cierto que no debería haber esperado que el CEO de una empresa tan grande se encargara de detalles tan insignificantes como este, creyó que trabajando ahí al menos tendría la oportunidad de encontrarse con él.

Con esto en mente, la sonrisa forzada de la mujer instantáneamente se volvió genuina, pues en realidad ansiaba trabajar con el Grupo YS.

Víctor se volvió para decirle algo a Sofía, pero se detuvo abruptamente. '¿Por qué esta mujer sigue aquí?', pensó con enojo.

"Señorita Rita", dijo en un tono moderado, "¿te puedo ayudar con algo más?". Si no fuera por John, Rita ni siquiera estaría ahí en ese momento. Él había convencido a Víctor de que ella era la estrella más popular del momento, por lo que podía traer grandes beneficios a la empresa. Si se tratara de alguien más, el CEO ya la habría echado de su oficina.

Callada como un ratón, Sofía había escuchado toda la conversación desde su escritorio y, cuando escuchó la pregunta de su jefe, estuvo a punto de atragantarse.

Las mejillas de Rita adquirieron un rojo brillante por la vergüenza, pero tenía que admitir que le gustaba ese tipo de frialdad en un hombre.

"Tengo otra pregunta", dijo en un tono coqueto.

Nunca antes se había sentido tan nerviosa frente a un hombre. Había escuchado rumores de que el director de Grupo YS era gay, pero necesitaba averiguar por sí misma si podría tener una oportunidad con él.

"¿Cuál es?", preguntó él, sin pensar que su tono fuera inapropiado. Simplemente veía a Rita como una niña y no como una gran estrella de renombre.

"¿Puedo ser tu novia?", los hermosos ojos de la mujer lo miraron suplicantes, mientras se movía nerviosamente, pellizcándose el brazo para calmarse.

Víctor la miró con incredulidad; pensó que ella le preguntaría sobre los productos o el salario, pero nunca esperó una pregunta así.

'Qué valiente es esta mujer', pensó en silencio. Aunque no tenía nada en contra de este tipo de mujeres, no sentía absolutamente nada por ella.

Entonces, se volvió a mirar a Sofía, pero ella seguía escondida detrás de la pantalla de su computadora, y su expresión seguía siendo un misterio para él.

"La forma en que tus empleados me miraron fue muy extraña". Sintiéndose incómoda ante la falta de respuesta por parte de Víctor, Rita comenzó a hablar de cualquier cosa. "¿O ya tienes una novia?".

"Sofía, ¿cuál es nuestra relación?", en lugar de responder directamente a la pregunta, Víctor se dirigió a la asistente, quien seguía fingiendo no escuchar nada.

Horrorizada, Rita de repente se dio cuenta de que había una tercera persona en la habitación; se trataba de Sofía, la asistente de Víctor. ¡Ella había estado tan callada durante todo este tiempo que olvidó por completo su presencia!

La mujer había pensado que ella no tenía nada que ver con el CEO, pero ahora, parecía que había algo entre ellos.

"Somos compañeros de cama", respondió Sofía con calma, como si estuviera hablando del clima.

En realidad, cuando Rita le preguntó a Víctor si podía ser su novia, Sofía comenzó a sentirse cada vez más incómoda, incluso preocupada pues, por una fracción de segundo, temió que él contestara que sí.

En ese caso, se hubiera sentido terriblemente decepcionada. '¿Por qué me siento así?', murmuró en voz baja para sí misma.

"¿Com... compañeros de cama?", Rita repitió con incredulidad.

Ella sabía muy bien lo que eso significaba; que dormían juntos. No necesitaban tener una relación especial; seguramente esta se basaba en un deseo primitivo sin ningún tipo de sentimiento. ¿Era eso lo que estaba pasando entre el Sr. Víctor y su asistente?

"¿No son más que compañeros de cama?", preguntó Rita de nuevo, con los ojos muy abiertos por la sorpresa. Necesitaba estar segura.

"Sí", respondió Sofía. "Hemos firmado un contrato; ninguno interfiere en la privacidad o las relaciones del otro". Ella describió el contrato a detalle.

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