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   Capítulo 26 ¿Lo siento

Nunca Es Suficiente Por H. NICODEMUS Palabras: 10883

Actualizado: 2020-02-28 00:34


Para el comercial de Rita con la compañía, Leon contrató a los mejores fotógrafos y estilistas de la ciudad.

Uno tras otro, los expertos comenzaron a ingresar al estudio para instalar sus equipos. Mientras tanto, Leon discutía el proyecto con el director.

El tiempo pasó. Ya todo estaba preparado y listo para el rodaje. pero la protagonista, la gran artista Rita, aún no aparecía. Leon esperó con paciencia, incluso estaba dispuesto a esperarla un poco más. Al fin y al cabo, los artistas como ella solían ser un poco arrogantes y les gustaba darse aires.

Rita, por su parte, en lugar de dirigirse al estudio, se pavoneaba hacia la oficina del CEO.

John vio a Rita acercándose a él y la saludó con una sonrisa educada. "Señorita Rita", dijo. "¿Ha venido a ver al Sr. Víctor?".

Rita frunció los labios con impaciencia. "Si no fuera por su jefe, ¿por quién más vendría? ¿Por usted?".

A pesar de su hostilidad, John le respondió cortésmente. "El CEO está en una reunión, en este momento no se encuentra en su oficina".

Rita parecía decepcionada. "Dígale al CEO que vendré a verlo cuando termine el rodaje", ordenó.

"Le comunicaré su mensaje al Sr. Víctor", respondió el hombre.

Rita lo miró con molestia y luego se dio la vuelta para irse. De inmediato, se encontró con una figura alta y de hermosos ojos oscuros y profundos. Sintió que su corazón se sobresaltó.

"¡Señor Víctor!", exclamó feliz, dando brincos de alegría. "Parece estar de mejor humor hoy".

Víctor le sonrió. "Es difícil para mí no estar de tan buen humor después de que me he encontrado con una belleza como usted, señorita Rita".

Inclinó levemente la cabeza para mirar la reacción de Sofía. Con una sonrisa maliciosa en su rostro, le preguntó: "¿Qué opinas?".

Sofía tragó saliva. Por alguna razón, se sintió incómoda, pero logró decir: "Sí… Cualquier hombre estaría encantado de ver a una mujer tan hermosa como la señorita Rita".

Víctor no captó el sarcasmo en sus palabras. Y su expresión se tornó sombría.

Rita se sorprendió. Estaba feliz de que Víctor la tratara distinto a como la había tratado antes, pero no pudo ignorar las palabras de Sofía. ¿Qué había querido decir?

"Señorita Rita, entremos". Víctor volvió a sonreír y puso su mano en la espalda de la chica para guiarla de regreso a su oficina, dejando a Sofía sola con John y el asistente de Rita.

"El señor Víctor parece estar de muy buen humor. ¿Le pasó algo bueno anoche?". John le preguntó a Sofía.

Ella suspiró. "No, no pasó nada. De cualquier forma, tengo que trabajar".

"Adelante". John sonrió. Luego, se fue a su oficina.

Sofía abrió la puerta de la oficina de Víctor sin tocar. Justo cuando estaba a punto de entrar, se quedó inmóvil. Rita estaba acostada sobre su escritorio. Su figura curvilínea se podía apreciar perfectamente.

Desde donde estaba, Sofía solo podía ver la espalda de Rita, lo que significaba que Víctor estaba frente a ella y podía ver sus pechos. Se sintió perdida, no tenía idea de qué hacer. Su cuerpo estaba rígido, como si su alma la había abandonado.

Víctor le sonrió con indiferencia y luego volvió a fijar sus ojos en Rita. Agarró su barbilla y dijo: "Ya se puede retirar. Podemos charlar otro día".

"Está bien". Rita sonrió feliz y se levantó lentamente. Al salir de la oficina, le dirigió una mirada despectiva a Sofía. '¡Qué aguafiestas! ¡Tenía que aparecerse!', se quejó para sí misma.

Sofía cerró la puerta después de que Rita se fue y miró a Víctor, quien la miraba a ella fijamente. Aunque se sentía sumamente amargada, se esforzó por mantener la compostura.

"Lo siento", dijo indiferente. "¿Interrumpí tu cita?".

"¡Creo que ya tienes una idea!". Víctor apartó la mirada y se obligó a mirar fijamente los documentos sobre su escritorio.

Sofía bajó la cabeza. Caminó resignada hasta su escritorio y se sentó sin volver a mirar a Víctor.

Rita finalmente se dirigió al estudio con su asistente. Cuando llegó, vio que todos la estaban esperando. Sin un rastro de vergüenza, se acercó a la maquilladora y le dijo: "Ya puedes comenzar".

La chica asintió, luego abrió su estuche de maquillaje y comenzó a trabajar. Rita era hermosa al natural, por lo que la maquilladora simplemente se centró en resaltar sus facciones. Una vez maquillada, se veía mucho más hermosa que antes.

Cuando todo estuvo listo, comenzó el rodaje. Rita vestía una camisa blanca y una falda sexy a las caderas. Su camisa tenía un escote que exhibía sus clavículas, se veía elegante y seductora.

Rita sabía lo que estaba haciendo. Una mujer tan hermosa como ella estaba destinada a posar frente a la cámara. Durante el rodaje, miró inconscientemente a Leon a los ojos. Él miraba todo en silencio desde una esquina del estudio.

Luego le guiñó el ojo coquetamente, lo que le provocó un escalofrío. Leon la miró con frialdad y gritó: "Paren de grabar".

Todo el personal se paralizó y miró al hombre. Rita también lo miró, confundida.

"Este estilo es completamente diferente del que requiere el producto de nuestra empresa", informó. Leon señaló las fotos que acababan de tomar y negó con la cabeza con desaprobación. Miró a Rita y exigió: "Cambie todas sus poses".

"¿Por qué? No pienso cambiar solo porque usted me lo ordene. ¿Ninguna de las tomas funciona? ¡Hemos estado dedicándole tiempo y esfuerzo!". Rita miró a Leon. Era obvio que solo lo hacía para molestarla.

Leon le dijo en voz baja: "Sus p

oses son demasiado comunes. Incluso imitan las poses que usan otras empresas. ¿Por qué no puede cambiarlas?".

"¿Me está complicando las cosas a propósito?", siseó la chica, señalándolo con el dedo.

Él la miró con incredulidad. "¿Por qué haría algo así? Solo hago mi trabajo".

"Porque usted…".

Continuaron discutiendo entre ellos en un rincón del estudio. Algunos miembros del personal intentaron detenerlos, pero fue inútil. Su discusión era cada vez más intensa y acalorada, y el equipo no podía hacer nada más que mirarlos con impotencia.

"¡Ve y dile al CEO!".

Uno de los superiores le ordenó a un pasante.

Y este preguntó confundido: "¿Por qué deberíamos molestar al CEO?".

"A ver si puede enviar a alguien para que nos ayude a resolver este problema", respondió el superior. Después de todo, Rita era una artista famosa. Si terminaban ofendiéndola, podía afectar negativamente a la empresa.

No pasó mucho tiempo para que Víctor estuviera al tanto de lo que sucedía. Su reacción fue tranquila, pero había cierta frialdad en su mirada que provocaría escalofríos a cualquiera. Le preguntó al nervioso pasante: "¿Quieres decir que Leon y Rita están discutiendo en el estudio?".

El joven tragó saliva y respondió: "Sí, Sr. Víctor. El director me pidió que le preguntara si podía enviar a alguien para que resuelva todo este asunto".

Víctor reflexionó por un momento. Y al minuto siguiente, entró Sofía. Ella de inmediato se percató del extraño ambiente en la oficina, así que bajó la cabeza y trató de pasar desapercibida.

No obstante, su plan no funcionó. "Sofía", dijo Víctor. "Algo está pasando en el estudio con la señorita Rita. Ve allá y echa un vistazo".

Sofía frunció el ceño. Lo único que quería era sentarse frente a su escritorio y trabajar. ¿Por qué tenía que ser ella quien se involucrara?

Caminó hasta el escritorio de Víctor en silencio. Respiró profundo y dijo con voz pausada y tranquila: "Sr. Víctor, me parece que no soy la persona más calificada para resolver este asunto. ¿Podrías enviar a alguien más?".

Víctor la miró con frialdad. "¿Estás tratando de suplicar?".

¡Qué labiosa!

Sofía levantó la cabeza y le devolvió la mirada indiferente a Víctor. ¡De ninguna manera le suplicaría a la persona que más despreciaba! "Iré al estudio para echar un vistazo", respondió con calma.

El pasante no pudo evitar mirar a la chica con asombro. Luego, miró a Víctor con inquietud para ver cómo reaccionaría. Él nunca sería capaz de dirigirse a su jefe como lo había hecho Sofía, por lo que sentía curiosidad por saber cómo respondería Víctor ante tal impertinencia.

Víctor simplemente fijó la mirada en la carita obstinada de la muchacha y resopló. "¡Vete!".

El pasante se sintió aliviado y salió rápidamente de la oficina con Sofía. Tan pronto cerraron la puerta detrás de ellos, ambos sintieron que el aire del exterior era maravilloso.

Mientras se dirigían al estudio, Sofía le pidió al pasante que le contara los detalles de la situación. Cuando finalmente comprendió lo que estaba sucediendo, su expresión se volvió sombría. Ella no quería involucrarse en ese tipo de situaciones.

Finalmente llegaron al estudio y encontraron a Leon y a Rita todavía en una discusión acalorada. Sofía se apresuró a separarlos. Cuando Rita vio que era Sofía, se calló de inmediato, le preocupaba que ella le contara a Víctor lo que había pasado.

Leon también se quedó callado, aunque sus ojos seguían fijos en Rita. Le parecía que se comportaba completamente irracional.

Sofía le ordenó al personal del estudio que los dejaran solos. Ahora que solo estaban ellos tres, pensó que sería mucho más fácil llegar a un acuerdo.

"El Sr. Víctor me pidió que viniera para ver qué era lo que estaba sucediendo entre ustedes dos. ¿Por qué estaban peleando?", preguntó Sofía. Su discusión era mucho más intensa de lo que había imaginado.

Leon se esforzó por mantener la calma para poder explicarse con voz tranquila: "El rodaje resultó ser completamente distinto al estilo de nuestra empresa. Además, las poses de la señorita Rita son muy similares a las promociones de otras empresas. No había nada innovador. Así que le pedí que las cambiara, pero se negó".

Rita se sentó aparte, miró a Leon con los ojos entrecerrados y comenzó a hablar: "Trabajé muy duro para hacer esas tomas para su empresa, sin embargo, ¡usted decidió compartir su opinión después de haber trabajado tanto tiempo. Y ahora, dice que tenemos que hacer todo de nuevo con nuevas poses! Simplemente me niego. ¡Está siendo demasiado irracional!", se burló.

Sofía se quedó sin palabras. Se acercó para ver las fotos que habían tomado y no pudo evitar quedarse sin aliento. 'Se ve tan hermosa como un ángel en una pintura renacentista', pensó.

Si bien Rita era hermosa, sus poses estaban un poco pasadas de moda. Sin embargo, sería muy difícil persuadirla. ¿Cómo se suponía que Sofía iba a llegar a un acuerdo con ella?

Sofía estaba de acuerdo con Leon. Rita estaba sentada frente a ellos y se abanicaba con la mano. "Señorita Rita, gracias por su arduo trabajo", comenzó a decir Sofía. "Pero me temo que Leon tiene razón. Este estilo no es el más apropiado para los productos de nuestra empresa. Si lo publicamos, podría afectar la receptividad de la audiencia. Por favor, considérelo".

Rita frunció los labios; y preguntó en un tono arrogante como el de una niña malcriada: "¿Y si me niego?".

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