ManoBook > Romances > Nunca Es Suficiente

   Capítulo 29 El secreto de Jeremy

Nunca Es Suficiente Por H. NICODEMUS Palabras: 10508

Actualizado: 2020-02-29 00:34


Jeremy sonrió y agitó el vino en su copa. "Sé que estás mintiendo y que solo estás siendo educada".

Sofía se sonrojó y bajó la cabeza sin negarlo.

Su sinceridad la sorprendió. Sin embargo, apenas y se conocían, por lo que decidió permanecer alerta.

A Jeremy no pareció importarle. Él simplemente bebió otro sorbo de vino, luego sus sorbos se convirtieron en tragos hasta que se bebió media botella. Cuando terminó el vaso, su rostro se había sonrojado por la cantidad de alcohol que había consumido. Pero no hizo nada más que mirar a Sofía.

Desde luego, esto incomodó a la chica. "¿No dijiste que me ibas a contar un secreto?", preguntó para romper el hielo.

Había un destello de misterio en los ojos de Jeremy. "La primera vez que te vi, sentí que te parecías a alguien que conocía".

Sofía frunció el ceño, creyendo que se trataba de algún tipo de broma. Pensó que Jeremy se estaba burlando de ella, pero no vio ningún rastro de gracia en sus ojos.

En cambio, le pareció que estaba emocionado. "Sé que suena extraño, pero creo que te ves exactamente como mi fallecida madre. ¡Los ojos, las cejas, todo! Inclusive tu carácter es el mismo. Eres la viva imagen de mi madre cuando era joven".

Sofía lo miró con extrañeza. Ella no esperaba algo así. No obstante, esperó para ver si se trataba de una broma, pero él seguía mirándola con seriedad.

La muchacha abrió la boca con la intención de decir algo, pero luego vaciló. "Quizás estábamos destinados a conocernos", dijo finalmente. "Pero verme debió hacerte sentir triste...".

Jeremy negó con la cabeza. "Al contrario. En realidad, estoy muy feliz. Suelo ser un hombre muy poderoso y fuerte a los ojos de las demás personas. Nunca fue fácil para mí expresar mis sentimientos, pero contigo, por fin puedo ser yo".

Sofía desvió la mirada hacia su copa y se sintió un poco triste. Ella entendía perfectamente cómo se sentía Jeremy.

Había crecido sin su padre, por lo que tuvo que aprender a ser más fuerte; incluso siendo tan solo una niña se rehusó a mostrarse débil ante los demás. Ahora era una persona fuerte, que no dependía de nadie más que de ella misma.

Hasta con su propio padre había mantenido cierta distancia.

Jeremy y Sofía, eran tal para cual.

"Tu madre debe estar feliz de saber que aún la recuerdas", dijo Sofía en voz baja. "Como tú, perdí a mi madre cuando era pequeña, y mi padre eligió ser el padre de otra niña". Ella se encogió de hombros, tratando de restarle importancia.

"Ah, entonces también tienes una historia". Jeremy asintió. Abrió otra botella de vino y le sirvió otra copa a Sofía. "¡Salud por aquellos que tienen que aprender a defenderse por sí mismos!".

"¡Salud!".

Chocaron sus copas. Sofía no se caracterizaba por beber, pero con Jeremy bajó la guardia. A medida que avanzaba la noche, hablaban y bebían alegremente.

De pronto, el alcohol golpeó a la chica; comenzó a sentirse mareada y le costaba sentarse. Una voz débil en su cabeza le susurró, le dijo que debía dejar de beber. A ese paso, ni siquiera sería capaz de regresar a su habitación.

"Yo… Debería irme…". Sofía se frotó las sienes, tratando de que el mareo disminuyera. Pero, cuando se puso de pie, inmediatamente perdió el equilibrio y cayó de espalda.

Jeremy, por su parte, reaccionó rápidamente. Antes de que cayera, corrió y la atrapó. "Te acompañaré de regreso".

"No, está bien… No es necesario…". Sofía arrastró las palabras.

Jeremy suspiró. "Obviamente estás muy ebria. ¿Cómo piensas volver en ese estado? Te pedí que me acompañaras con unas copas, pero mírate ahora".

Jeremy la llevó rápidamente de regreso a su habitación. Ella estaba demasiado ebria como para siquiera darse cuenta de lo que estaba sucediendo y se quedó dormida en sus brazos.

Justo cuando Jeremy la acostó en la cama del hotel, un celular comenzó a sonar incesantemente. El hombre miró a su alrededor y encontró el celular de la chica sobre la mesa. Hizo una breve pausa, se acercó y colgó.

"¡Qué mujer tan sencilla!". Luego, se dirigió al baño, empapó una toalla con agua tibia y regresó a la habitación. Cuando se acercó a Sofía, la encontró roncando con las mejillas sonrojadas por la bebida.

Jeremy se quedó de pie junto a la cama y miró fijamente a la muchacha mientras dormía, estaba absorto en sus pensamientos.

Después de un largo tiempo, finalmente recobró el sentido, sacó su celular y marcó un número.

Al día siguiente, Sofía abrió un ojo cuidadosamente y reconoció la habitación del hotel.

Los rayos de sol de las primeras horas de la mañana entraban a raudales a través de las cortinas e iluminaban radiantemente toda la habitación.

La muchacha pestañeó lentamente. Había dormido tan bien que nada la perturbó. Una vez que abrió por completo los ojos, sintió un dolor de cabeza terrible. Y no pudo evitar gemir.

'¡Ay, cierto! Me emborraché anoche… Un momento, ¡¿borracha?!' La expresión de su rostro se tornó sombría casi al instante

y se incorporó en la cama. ¡Ay no! Estaba tan ebria anoche que no podía recordar cómo había regresado a su habitación.

Sofía se frotó la sienes y se esforzó por recordar lo que había pasado. Poco a poco, breves recuerdos invadieron su mente, pero al final, lo único que logró recordar

fue el hecho de haber bebido con Jeremy, y luego…

Ella jadeó.

Sofía se quitó la cobija de encima y chequeó su cuerpo. Su ropa estaba intacta, nada estaba fuera de lugar. Ella suspiró de alivio.

Si aún tenía puesta su ropa, significaba que nada malo había pasado.

La muchacha se sintió afortunada. Al menos Jeremy había sido un caballero. Si se hubiese pasado de copas con otro hombre, podía haber terminado en peligro…

Negó con la cabeza, asustada de siquiera pensarlo.

Luego de recuperar la compostura, miró su reloj. Todavía le quedaba tiempo antes de que tuviera que ir al trabajo, así que se levantó lentamente de la cama y se permitió una larga ducha. Mientras se limpiaba toda la suciedad del día anterior, sintió que la resaca se apoderaba de su cuerpo.

Se vistió, hizo las maletas y salió del hotel. En ese momento, recordó que no había revisado su celular desde anoche, por lo que se apresuró a buscarlo en su bolso.

Cuando finalmente lo encontró, notó que estaba parpadeando. Ella tragó saliva. Tuvo un mal presentimiento.

Efectivamente, al encender su celular, vio que tenía docenas de llamadas perdidas y su corazón se aceleró. La mayoría de las llamadas eran de Víctor y del teléfono fijo del Grupo YS.

¿Había pasado algo en la empresa después de que ella se marchó?

A pesar del temor que sentía, no pudo evitar sorprenderse de que Víctor la hubiera llamado tantas veces. Después de todo, él era el CEO y ella solo era una humilde asistente.

Sofía se sintió confundida, y se dirigió al trabajo.

Tan pronto entró al Grupo YS, sintió que el ambiente era diferente.

Generalmente, cuando los demás veían a la "asistente especial" del CEO, la saludaban cortésmente. Pero en ese momento, todos se escondían de ella como si estuviera enferma. La personas que solían chismear estaban muy "ocupadas" con su trabajo.

Era extraño. Ella quiso preguntarle a alguien qué sucedía, pero antes de que pudiera acercarse, las personas la evadían con excusas.

¡Era absurdo!

Sofía refunfuñó para sí misma y caminó hacia su oficina.

Al abrir la puerta, encontró a Víctor sentado allí. En cuanto fijó sus ojos en él, se dio cuenta de lo que estaba pasando.

Víctor había llegado a la oficina mucho más temprano de lo habitual y su expresión parecía mortal. No era de extrañar que ninguno de los empleados se atreviera a perder el tiempo.

"Buenos días, señor Víctor", lo saludó con indiferencia. Hizo su mayor esfuerzo por no mirar la expresión escalofriante del hombre. Después de limpiar su escritorio, empezó a trabajar.

Víctor entrecerró los ojos al ver a Sofía, esperaba que ella le diera una explicación por su desaparición anoche. Al notar que ella no tenía ninguna intención de hacerlo, sintió que la rabia se apoderaba de él.

¿Lo estaba provocando?

"¿A dónde fuiste anoche?". La voz simple pero fría, y evidentemente iracunda, llegó a los oídos de la chica. Ella estaba asustada solo de escucharlo, y de pronto, recordó todas las llamadas perdidas.

La muchacha bajó la cabeza y dijo con voz pausada: "Puede que seas mi jefe durante mi horario de trabajo, pero fuera de esas horas, debería ser libre de hacer lo que quiera. Lo siento, pero no tengo que darte explicaciones".

"¿Crees que tienes algo de privacidad frente a mí?". Víctor la intimidó, lo que le provocó un escalofrío a Sofía. Al parecer, no iba a dejarlo pasar.

Su corazón dio un vuelco. Él siempre se había comportado tan superior a ella, como si él era su amo y ella la esclava.

"Señor Víctor, no olvides que nuestra relación es solo contractual". Ella habló con indiferencia, pero evitó deliberadamente su mirada.

Para Víctor, eso era algo inaceptable.

"Ven aquí", le ordenó.

Sofía dudó. Se sintió en un dilema.

Víctor se levantó de su asiento y se aflojó la corbata con disgusto. Se acercó a la chica y la miró fijamente.

"¿Por qué no contestaste tu teléfono?". Su voz se alzó sobre ella.

Sofía permaneció callada por un segundo. "Estaba durmiendo", respondió finalmente. "Por esa razón no escuché el celular".

"¿No lo escuchaste?", repitió Víctor. "¿O no podías contestar? Dime, ¿estabas con un hombre anoche?". Sus palabras se cernieron sobre ella como una amenaza de muerte. Él se inclinó un poco y la miró a los ojos.

Sofía levantó la mirada, sus ojos se encontraron con su mirada fría y quiso alejarse, pero antes de que pudiera moverse, Víctor la agarró por la barbilla.

"¡Mírame y responde mi pregunta!", exigió. Él apretó su agarre y la obligó a mirarlo directamente a los ojos.

Sofía suspiró. No había forma de que él simplemente ignorara lo de anoche. Ella le devolvió la mirada fría, pero entonces, se dio cuenta de lo cansado que se veía. A pesar de su expresión iracunda, ella notó el enrojecimiento en sus ojos por la falta de sueño.

Sofía estaba atónita. ¿Qué le pasaba?

"¡Respóndeme!". La paciencia de Víctor se estaba agotando. Esa mujer siempre lograba irritarlo.

La muchacha frunció el ceño y respondió con indiferencia: "No".

Anoche se había emborrachado con un chico y no tenía idea de que él la había llamado tantas veces. ¿Cómo diablos podía contarle eso? Lo conocía perfectamente como para saber que si se llegaba a enterar, la destruiría.

(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir