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   Capítulo 3 Una estrategia para salvar a su madre

Atados Por El Destino Por T. CAMERINO Palabras: 12123

Actualizado: 2020-03-04 00:34


Lily fue rápidamente hacia el jardín trasero, recogió el polen de dos flores y regresó a su dormitorio de inmediato. El tiempo se acababa y tenía que detener a Lucía antes de que partiera.

Según sus conocimientos de su vida pasada, recordó a último momento que Claire tenía una alergia especial al polen.

Así que se le ocurrió la idea de tomar una botella de perfume y, deliberadamente, frotar el polen en la superficie del cristal. Luego se dirigió hacia la habitación de su hermana, quien tenía la puerta abierta, y, tras entrar, le preguntó: "Claire, ¿qué tal si hacemos las paces?".

Esta, quien no estaba para nada contenta por lo que pasó antes, no se veía mejor cuando ella entró.

"¿Sigues enojada conmigo?", interrogó Lily, acercándose más a la chica, con una sonrisa en el rostro. Luego tomó su mano y le entregó el perfume como una ofrenda de paz. "Este es mi regalo para ti. Aunque no se puede comparar con el que tú me diste, te lo obsequio. Por favor, perdóname, ¿sí?".

Al fin y al cabo Claire solo era una niña, así que le era fácil animarse como enojarse. Además, ella acaba de llegar a la familia Qiao, no estaba en su ventaja pelearse con Lily. Por eso, sonriendo, respondió: "Está bien. Hagamos las paces".

"¡Excelente!". Lily asintió con una sonrisa y se excusó con las lesiones que tenía en las rodillas para regresar a su habitación a descansar.

Tan pronto como esta se fue, Claire dejó de sonreír, cambiando su expresión alegre por una de desprecio palpable. Luego miró el frasco de perfume que tenía en la mano, abrió la ventana y lo tiró con disgusto.

Lily, por su parte, no se dispuso a descansar una vez que volvió a su dormitorio. En cambio, se quedó junto a la ventana, vigilando el patio delantero, mientras también prestaba atención a lo que sucedía en la habitación de su hermana.

Pasado un rato, Lucía estaba a punto de entrar al auto; sin embargo, Claire aún no había reaccionado.

Justo cuando Lily sintió que su ansiedad estaba alcanzando su punto máximo, se oyó una ráfaga de pasos provenientes del segundo piso. La criada corrió hacia Lucía y, jadeando, le informó: "¡Santo cielo! Señora Lucía, ¡no sé qué pasa! La señorita Claire tiene todo el rostro hinchado, y los brazos también los tiene rojos e inflamados".

Al presenciar esta escena, Lily sonrió con satisfacción y regresó a su habitación.

"¡¿Qué?!", exclamó Lucía. Acababa de entrar al auto, pero al oír las palabras de la criada, se bajó de inmediato y corrió a la habitación de su hija.

Mientras se dirigía allí, aprovechó para hacer una llamada telefónica. "Tengo algo con lo que lidiar. Adelántense y hagan lo planeado", dijo.

Lily, sabiendo que había detenido a la mujer con éxito, tomó su bolso e inmediatamente bajó las escaleras. Cuando llegó al primer piso, se encontró con Eden, quien estaba subiendo para ver a Claire.

"¿Vas a salir?", le preguntó el hombre, mirándola con frialdad y frunciendo ligeramente el ceño en sus rasgos austeros.

"Bueno, Becky me acaba de llamar. Tengo que salir un rato", explicó ella. El nombre de Becky había quedado grabado en su interior para siempre.

'¿Por qué va a salir justo en este momento?', se preguntó este en su interior. La miró con recelo, pero no hizo más preguntas, sino que continuó su camino.

Al verlo desaparecer escaleras arriba, la chica no se detuvo y corrió hacia el patio trasero de la casa de la familia Qiao.

Este era un lugar especial donde vivían los sirvientes de la familia. Se acercó a una puerta que recordaba muy bien. Cuando estaba a punto de levantar la mano para llamar, una voz un poco sorprendida sonó a su lado. "¿Señorita Lily?".

"Colin", ella se dio la vuelta y vio a Colin Li. Emocionada, tomó su mano, miró a su alrededor y, bajando la voz deliberadamente, explicó: "Hay algo en lo que tienes que ayudarme, y no debes negarte".

Al ver su expresión urgente, el hombre supo que, fuera lo que fuera, se trataba de algo serio. "Dígame, señorita. Sin importar lo que sea, ¡haré todo lo posible para ayudarla!", prometió.

Lily puso la dirección en la mano del hombre y susurró: "Quiero que me acompañes a un lugar".

"Está bien", asintió Colin Li sin dudarlo. No pidió detalles, porque sabía que no se negaría a lo que sea que ella pidiera.

Lily en ningún momento esperó una negativa de él. El hombre había sido el chofer de su madre cuando estaba aún en la familia An y la acompañó a la familia Qiao después de que se casó con su padre.

En este nuevo hogar, sin embargo, lo trataron como un sirviente común; pero, pese a eso, él no se fue. Sin duda era fiel y leal.

Cuando llegaron a su destino, la chica le pidió a Colin que estacionara el auto fuera de vista y luego le llevó a la casa donde su madre se situaba.

Tan pronto como la puerta se abrió, entró a la casa. Cuando vio a su madre, los ojos se le pusieron rojos de inmediato. Absteniéndose de saltar a sus brazos, le tomó la mano y tiró de ella. "Mamá, tenemos que irnos de aquí lo antes posible".

"Lily, ¿a dónde vamos?". Tina An no estaba en buena forma y tenía el rostro extremadamente demacrado, lo que podría deberse al estrés de haber sido expulsada de la familia Qiao.

"Salgamos de aquí primero". Lily miró alrededor de la desordenada habitación, tomó la llave de la mesa de café y se llevó a Tina.

Colin se apresuró a seguirles el ritmo.

Una vez que ya entraron en el auto, Lily soltó un suspiro de alivio. La razón por la que había salido con su madre con tanta prisa era porque le preocupaba que Lucía pudiera llegar en cualquier momento después de solucionar la reacción alérgica de Claire.

"Lily, ¿me llevarás de vuelta a la casa de la familia Qiao?", preguntó Tina preocupada.

"No, no lo haré", Lily negó con la cabeza y la miró con amor. Luego le tomó las manos con fuerza, mientras todo tipo de sentimientos inundaban su corazón. Aunque tenía mucho que decir, ahora no era un buen momento para hablar.

"Señorita Lily, ¿a dónde vamos ahora?", preguntó Colin desde el asiento del conductor.

Lily lo miró y respondió:

"Tienes que llevarte a mi madre y encontrarle un lugar seguro para vivir. Recuerda, ¡no dejes que nadie más sepa dónde está!".

"¡Entendido!". El hombre asintió solemnemente y preguntó: "¿Y usted? ¿Por qué no viene con nosotros?".

Lily negó con la cabeza. "Adelántense. Tengo algo más que hacer".

"Lily, tú...", comenzó Tina, nerviosa. Sin embargo, la joven la interrumpió: "Mamá, escúchame. Ve con Colin ahora".

Dicho eso, le soltó la mano, abrió la puerta y salió del auto. Instó a Colin a que se alejara mientras agitaba las manos.

Después de ver cómo el vehículo desaparecía de su vista, ella apartó la mirada y empezó a caminar en otra dirección.

Recordó de su vida pasada que, cerca de ahí, había un mercado negro que vendía todo tipo de artículos regulados y prohibidos, así que se dirigió al lugar. Luego regresó con todas las compras a la casa donde estaba su madre antes.

Echó un vistazo a la sala de estar que estaba sucia y desordenada. Luego se dio la vuelta y se dirigió al dormitorio. Según lo que recordaba, cuando su madre fue expulsada de la familia Qiao, su padre le había dado dinero en efectivo, así que se dispuso a buscarlo.

Tal como esperaba, encontró un fajo de billetes en la mesita de noche. Lo tomó y regresó a la sala de estar. Puso el dinero junto con las cosas que había comprado en el mercado negro y se fue.

No obstante, no se alejó mucho, se escondió cerca y aprovechó para llamar a la policía, mientras esperaba a que llegara los súbditos de Lucía.

Pasado un rato, Wade Zhao llegó con dos guardaespaldas, siguiendo la dirección que Lucía le había proporcionado. Parecía que la puerta de entrada no estaba completamente cerrada. Empujó para abrirla y entró sin pensarlo.

"Tina, ¡sal!", gritó, mientras los otros dos hombres comenzaron a registrar cada habitación de la pequeña casa.

"Señor, no hay nadie en el dormitorio", informó uno de ellos después de revisar la habitación. Luego registró la cocina y el baño antes de agregar: "No hay nadie aquí".

"¡Tina!", bramó Wade enojado. "¡Señor, mire todo este dinero!", lo interrumpió uno de los hombres, eufórico.

Él sonrió feliz al ver el efectivo y comentó: "No logré encontrar a Tina, pero todo este dinero me parece un mejor hallazgo".

El otro hombre, quien también se emocionó, preguntó: "¿Cuánto tenemos?".

Los tres empezaron a contar los billetes, olvidando por completo la razón por la que habían ido a ese lugar.

Sin embargo, mientras contaban felices, un grupo de policías entraron a toda prisa. "¡No se muevan! ¡Levanten las manos!", los agentes los rodearon rápidamente. Los hombres estaban atónitos y sus rostros, que minutos antes habían mostrado alegría, ahora estaban cubiertos de pánico.

"Señor, yo, nosotros...", balbuceó Wade Zhao.

"¡Cállate!", le gritó un policía con dureza.

En ese momento, otro agente informó con seriedad: "Señor, encontramos una caja de sustancias reguladas y casi cien mil dólares en efectivo".

El oficial de mayor rango barrió la habitación con sus agudos ojos negros y fijó la mirada en las cosas que su compañero acababa de informarle. "Dos de ustedes se quedan aquí y revisan todo con cuidado. Y el resto, ¡llévense todo esto!", ordenó.

"¡Sí, señor!".

Al ver que el grupo de matones era escoltado con las manos esposadas, Lily salió de su escondite, fulminándolos con la mirada.

De camino a casa, pasó por la Farmacia YS. Recordó que allí compraban los medicamentos cuando Claire tenía una reacción alérgica.

Llegó tarde a casa, pero la casa estaba muy iluminada. Casi todos estaban esperando allí, sentados nerviosos.

Claire tenía la cara hinchada y las manos enrojecidas e inflamadas. Aunque ya le habían administrado medicina, parecía no haber funcionado.

Al notar la infelicidad en el rostro de Lucía, Lily se preguntó si era por su hija o porque sus secuaces habían sido atrapados.

Se acercó a ella y le entregó el medicamento que había comprado. "Lucía, ya no tienes que preocuparte por Claire. Esta medicina se utiliza especialmente para tratar las alergias al polen. Tengo una amiga que también sufre de eso. Ella usa esto y los efectos son muy rápidos".

Sin aceptar el medicamento, Lucía la miró y respondió: "No sé qué medicina es esa. ¿Y si le desfigura el rostro? ¿Quién asumirá la responsabilidad?".

"Este medicamento es de la Farmacia YS", explicó Lily. Luego, sintiéndose un poco ofendida, agregó: "¡Confíe en mí! Esto definitivamente funcionará. De lo contrario, no lo habría comprado especialmente para mi hermana".

"¿Funcionará? ¿Puedes garantizar que sea 100% eficaz y seguro?". La mujer estaba enojada porque sus subordinados no habían cumplido con su tarea.

"Lucía...", comenzó Dillon, pero su teléfono sonó repentinamente, así que contestó.

"Doctor Song, ¿no tiene más medicina? ¿De qué marca es? ¿Es de la Farmacia YS? Muy bien, enviaré a alguien a comprarla mañana a primera hora".

Después de decir algunas palabras más, colgó la llamada, miró a Lucía y explicó: "El doctor Song dijo que hay una medicina muy eficaz de la Farmacia YS para tratar las alergias al polen. Sin embargo, la farmacia ya está cerrada, así que tendremos que esperar hasta mañana".

De repente, recordando lo que Lily había dicho hacía un momento, se volvió hacia ella y le preguntó: "¿Acabas de decir que la medicina que trajiste es de la Farmacia YS?".

"Sí", la chica asintió y le entregó la medicina a su padre. "Aquí está".

Después de agarrar el medicamento, el hombre le sonrió y la elogió: "¡Qué buena chica es mi niña!".

Lucía se sintió avergonzada, pero igualmente la halagó: "Sí, de verdad eres muy buena. Saliste a propósito para comprar la medicina para tu hermana. Con esto, Claire se recuperará mañana".

"Así es". Lily sonrió y agregó: "Tiene que hacer un examen mañana. Si no se recupera, no podrá hacerlo".

Recordando la evaluación programada para el día siguiente, no pudo evitar reírse para sus adentros mientras pensaba: 'Mañana sucederán cosas buenas. Claire no puede faltar de ninguna manera'.

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