ManoBook > Romances > Atados Por El Destino

   Capítulo 17 La bofetada

Atados Por El Destino Por T. CAMERINO Palabras: 11269

Actualizado: 2020-03-09 00:25


"¡Santo cielo!", gritó Claire mientras se tambaleaba hacia atrás. Por suerte, Lucía logró atraparla justo antes de que cayera.

"Lily, ¿cómo pudiste?", dijo esta, parándose frente a su hija para protegerla. "¡Sabes bien que todo esto ha sido tu culpa; sin embargo, todavía tienes las agallas para golpear a tu hermana!".

Al oír esto, la chica volteó los ojos y, sonriendo, replicó: "No sé si eres ciega, pero ella me golpeó primero. Yo lo único que hice fue defenderme".

"¿Insinúas que me equivoco?", respondió la mujer. Luego miró hacia la puerta, mientras cambiaba repentinamente su estado de ánimo, y, en un tono de voz serio, agregó: "Te digo esto por tu propio bien. Frank y Claire están comprometidos, así que déjalos en paz, ¿entendido?".

Lily admiraba la astucia de su madrastra. Por el rabillo del ojo, vio que su padre acababa de regresar, lo que explicaba el completo cambio de humor de esta.

A juzgar por sus pasos, su padre también estaba molesto.

"Papá...", Claire corrió hacia él apenas lo vio. Aun llorando, lo abrazó y le suplicó: "Papá, ¿puedes hablar con Lily? Si esto se hace público, cosas terribles podrían pasar. ¡Nuestra familia sufriría!".

"Sí, Dillon, habla con tu hija", repitió Lucía. "Claire trató de persuadirla hace un momento, ¡pero ella la abofeteó! Por suerte, yo estaba aquí para evitar que siguieran peleando".

Lily tuvo que admitir que estaba derrotada, ya que estas dos mujeres eran unas excelentes mentirosas. Parecían actrices increíblemente galardonadas.

Dillon miró a Claire, quien seguía aferrada a sus brazos, la apartó y caminó hacia Lily. Sin previo aviso, levantó la mano y la balanceó hacia abajo.

El mundo pareció detenerse en ese mismo momento.

La bofetada hizo que la chica volviera la cabeza. Todo estaba en silencio, como si de repente se hubiera quedado sorda. Su boca sabía a sangre.

'¡Vaya! ¡Mi padre me abofeteó!', pensó. 'Me abofeteó sin preguntarme mi versión de los hechos'. De repente, recordó las palabras que Frank y Claire le habían dicho antes de morir en su vida anterior. Miró directamente a su padre.

"Tú...", comenzó él, pero se detuvo al ver la mirada en los ojos de su hija. Era increíble. Nunca la había visto así antes. El semblante de la chica transmitía una determinación feroz que le hacía sentir un poco culpable por golpearla.

Lucía y Claire, quienes simplemente eran espectadoras de la escena, estaban completamente sorprendidas. Sin embargo, los leves indicios de sonrisas en sus rostros expresaban su alegría.

Dillon sacudió la cabeza y se tomó un momento para aclarar su mente. Mirando a Lily, le preguntó: "¿Es cierto lo que hiciste con Frank? Las noticias y las columnas de chismes ya están hablando de eso. Incluso los periodistas llamaron por el caso".

"Bueno, ¿y qué dijeron? Ya me pegaste. ¿Qué más necesitas que te explique?", respondió la joven, mientras bajaba la cabeza. A pesar de la humillación que acababa de sufrir, mantuvo la calma y miró a su padre con indiferencia.

"¿Cómo te atreves a hablarle así a tu padre?", respondió el hombre.

"¿Te parece que acabas de actuar como un padre?", replicó la chica. "¿Acaso me preguntaste mi versión de los hechos antes de abofetearme? No. Ya decidiste que lo que ellas te dijeron y que lo que dicen las noticias es verdad. Por eso lo hiciste, ¿no es así? Por eso me pegaste. ¿Y ahora me preguntas esto? ¿Qué más necesito explicar? Es una pérdida de tiempo".

"¡Qué insolente eres!", Dillon levantó la mano otra vez. Pero justo antes de abofetear a su hija de nuevo, entró Jane acompañada de dos personas más.

"Señor Dillon. Tenemos invitados", dijo la criada respetuosamente.

"Parece que llegamos en un mal momento", comentó Alice antes de que el hombre pudiera pronunciar una palabra. Sonriendo, echó un vistazo rápido a todos.

Dillon, avergonzado, retiró la mano. Rápidamente, apartó la mirada de Lily, miró a la recién llegada y preguntó: "Señorita Alice, ¿qué la trae por aquí?".

"Oh, solo vine a traer algo. La última vez que nos vimos fue en la fiesta de la familia Gu. Lucía mencionó que le gustó el vestido que diseñé, así que vine a traerlo hoy". La mujer tomó una caja de papel de las manos de Becky y se la entregó a Lucía. "Aquí tiene. Pruébeselo y vea si le queda".

La otra tomó el paquete y sonrió. "Gracias. Es muy amable de su parte traerlo aquí personalmente".

"Temía que lo necesitara antes, así que decidí traerlo hoy. No se preocupe, no tengo nada más que hacer ahora", respondió Alice en un tono amistoso.

Lucía abrió la caja y sacó el vestido. Era ajustado y el diseño del cuello de piel le daba un atractivo noble. "¡Es precioso!", exclamó.

"Me alegro de que le guste", respondió la otra, sonriendo. Sin embargo, al notar la marca roja en el rostro de Lily, su sonrisa se desvaneció.

Mientras todos estaban entusiasmados con el nuevo vestido, Becky se acercó a su amiga y, agarrándole la mano, le preguntó: "¿Qué pasó? ¿Por qué tienes la mejilla roja? ¿Te duele?".

La chica negó con la cabeza, tomó la mano de su amiga y respondió: "Estoy bien".

"Tienes la cara hinchada. Debería haber venido antes", Becky no pudo evitar culparse a sí misma.

Cuando la otra oyó sus palabras, los ojos se le aguaron y sintió un nudo en la garganta que no la dejaba hablar. Antes, cuando su padre la abofeteó, no tuvo ganas de llorar; sin embargo, las palabras de su amiga la conmovieron mucho.

Más que nunca, se sentía culpable por lo que le había hecho en su vida anterior.

"Señor Dillon, ¿estoy interrumpiendo algún asunto familiar?", preguntó Alice.

"¡Oh! Lamento mucho que nos haya encont

rado así. El nombre de nuestra familia está sumido en un escándalo", suspiró el hombre. "Todo es mi culpa. No he puesto mano firme en la crianza de mis hijas".

"Ah, sí. Me enteré de la situación", continuó la mujer. "Lily y mi hija son compañeras de escuela. También son buenas amigas, así que supuse que este asunto tenía que ser más profundo de lo que dicen los medios".

Cuando Lucía oyó a la recién llegada hablar en defensa de su hijastra, interrumpió: "Señorita, con todo respeto, usted no conoce a esta chica. Ella tiene un temperamento extraño. Siempre se asegura de quedarse con lo que su hermana quiere, o lo que ya tiene. Probablemente sea porque Dillon y yo no le hacemos mucho caso. Quizás por eso siempre quiera ser el centro de atención".

Al oír esto, un atisbo de ironía brilló en los ojos de Alice. Sin embargo, lo ocultó muy rápido y, con una sonrisa, dijo: "Bueno, no se puede negar que una familia ensamblada puede causar un gran impacto en los hijos. ¿Qué tal si la dejan quedarse en nuestra casa unos días? De todos modos, Becky y ella son buenas amigas. Yo estaré allí para ayudarla a resolver las cosas".

"No creo que esa sea una buena idea", Lucía ni siquiera consideró la oferta.

"¿Por qué?", Alice se volvió hacia el padre. "¿Qué piensa usted, señor Dillon?".

"Es... Bueno, señorita, esto es un problema de nuestra familia. No quisiera molestarla", dijo el hombre, claramente con la intención de negarse.

"Parece que no confía en mí", bromeó la otra.

Sin embargo, sus palabras transmitieron bien su intención.

Al oír esto, Dillon sonrió y aclaró: "No, no es eso. Realmente no quería molestarla. Pero si insiste, está bien, dejaré que se quede con ustedes unos días. Solo espero que no les cause ningún problema".

"Para nada. A mi hija y a mí nos encantaría la compañía".

Dicho eso, la mujer tomó a la chica y la sacó de la casa.

Becky le indicó que se sentara en el asiento trasero del auto. Por supuesto, Alice se encargaría conducir.

"¡Tu mejilla se ve malditamente terrible!", espetó esta, mirando a Lily a través del espejo retrovisor. Luego arrancó el vehículo y condujo a toda prisa, como si quisiera salir del área de la casa de la familia Qiao lo más rápido posible.

La chica estaba atónita por la agitación de la mujer. Nunca había esperado oír esas palabras de su boca.

"Es terrible. La hinchazón parece empeorar cada vez más", Becky extendió la mano y acarició el rostro de Lily. "Debe haberte dolido".

"Estoy bien", respondió esta, intentando calmarse. Tomando la mano de su amiga, agregó: "No faltes más a la escuela. No por mí, ¿entendido?".

Ella sabía que las clases aún no habían terminado, así que supuso que la joven le había pedido al profesor que le permitiera irse.

"Si no lo hubiera hecho, ¿quién sabe que podría haberte pasado?", respondió la otra. "Claire y su madre son terribles personas; y, aparentemente, también lo es tu padre. Se niegan a tratarte bien, así que...".

De repente, en medio de su intervención, pensó en algo que la hizo reír. Mirando a su madre con orgullo, dijo: "Menos mal que mi madre es muy inteligente y piensa rápido. ¡Consiguió sacarte de esa casa con un solo vestido!".

"Tú también tienes que aprender buenos trucos para protegerte y proteger a las personas que te rodean, cariño", comentó Alice mientras conducía. "Becky estaba muy preocupada por ti. Yo no habría venido si no fueras su mejor amiga".

"Lo siento. Gracias, señorita Alice", comentó Lily mientras comenzaba a llorar. Apretó su agarre en la mano de Becky. "Prometo que nunca haré nada que pueda hacerte daño".

"¿Qué estás diciendo? No es como si me hubieras lastimado o algo así", dijo la otra, con una mirada extrañamente curiosa.

Lily sonrió, incluso mientras las lágrimas continuaban corriendo por su rostro. Sentía tanta culpa que juró no lastimar nunca a Becky en esta vida. Debía compensar el dolor y el sufrimiento que le había causado antes.

Después de mucho rato conduciendo, finalmente llegaron a la casa. Cuando entraron, Lily se dio cuenta de que el lugar se parecía mucho a como lo recordaba en su vida anterior. La decoración de los tres dormitorios y la espaciosa sala de estar hacían cálido el hogar. Las cortinas y las fundas del sofá eran de color rosa a juego, lo que le daba un ambiente reconfortante.

"Tu casa es preciosa", dijo mientras se sentaba en el sofá.

"¿De verdad lo crees?", Becky levantó la cabeza con orgullo. "Fui yo quien eligió las cortinas y los muebles".

"¡Vaya! Parece que eso es algo de lo que te enorgulleces mucho", le dijo Alice a su hija. Se acercó a Lily y le tocó el rostro suavemente con la bolsa de hielo que llevaba en la mano. "Tu padre es despiadado. Si la gente no te conociera, pensarían que no eres su hija biológica".

"Gracias. Déjeme hacerlo yo misma, por favor", respondió la chica, mientras tomaba la bolsa de hielo. "He vivido con ellos demasiado tiempo, y sé que no importa si soy la hija biológica o no. Si hubiera sabido que formaría parte de una familia como esa, ¡habría decidido no nacer en absoluto!".

Alice gimió y le dio unas palmaditas en la cabeza. "Quédate aquí unos días. Todo se solucionará pronto, te ayudaré a investigar el asunto".

"Gracias de nuevo", dijo la joven.

"No hay de qué. Becky te quiere y se preocupa mucho por ti. Sentía que también debía ayudar", agregó la mujer con un tono brillante y luego le guiñó un ojo.

"¡Sí, Lily! ¡Es excelente que te quedes aquí! ¡Haremos pijamadas todas las noches!", comentó Becky, abrazando a su amiga.

Lily solo pudo sonreír al pensar en la suerte que tenía de tenerlas.

(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir