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   Capítulo 19 ¿Me estás investigando

Atados Por El Destino Por T. CAMERINO Palabras: 11867

Actualizado: 2020-03-10 00:15


Cuando Terence notó la presencia de Lily, le dio un codazo a Eric, quien estaba junto a él, y le dijo: "Jefe, mire quién está aquí".

Este último volvió a sus sentidos y miró hacia donde señalaba el otro. Sus cejas se fruncieron cuando vio a la chica en la esquina.

"Ya basta. Llévenselo", ordenó en voz baja a sus hombres. Luego se puso de pie y caminó hacia ella.

Terence se sorprendió un poco con la reacción de Eric.

Luego de reflexionar un momento, finalmente comprendió por qué se comportaba de esa manera y no pudo evitar reírse. Se dio la vuelta y les repitió a los otros: "No sigan. Ya oyeron al jefe. Llévenselo".

Los hombres se detuvieron de inmediato y se fueron.

"¿Por qué estás aquí?", preguntó Eric en un tono perezoso, mirando a Lily a los ojos.

Ella le devolvió la mirada. Claramente, estaba muy furiosa. En un tono irritado, dijo: "¿Le ordenaste a tus hombres que golpearan a ese tipo?".

"Se lo merece", respondió el otro casualmente, mostrándose completamente sereno.

"Tú eres solo un estudiante. ¿No tienes miedo de que las autoridades escolares te atrapen si sigues con estas acciones imprudentes? Además, sin importar cuán válida sea tu razón, está mal golpear a otros", espetó la chica en un tono de sermón, mirándolo con enojo.

Él permaneció en silencio, simplemente escuchándola; sin embargo, sus ojos oscuros mostraban una extraña expresión imposible de determinar.

"Entonces, ¿la razón por la que faltaste hoy a dos clases fue para venir aquí a darle una paliza a ese tipo?".

"Bueno, si me permites decir algo", interrumpió Terence repentinamente. "La razón por la que nuestro jefe le golpeó es porque...".

"¿Qué?", Eric inmediatamente le lanzó una mirada severa. Cuando el otro vio sus ojos oscuros, no se atrevió a continuar. En cambio, dio un paso atrás como un niño regañado y se quedó callado.

Eric volvió su atención a Lily y, en un tono ligeramente burlón, preguntó: "¿Me estás investigando?".

"¡Por Dios! ¿Quién querría investigar tu aburrida vida?", soltó la chica. Luego, dándose cuenta de que su comentario había sido hostil e hiriente, se detuvo por un momento y, en un tono de voz más suave, continuó: "No. Solo te estaba buscando".

"¿Qué pasa? ¿Hay algo que quieras decirme?".

"Sí", ella asintió con la cabeza y sonrió levemente. "Vine a agradecerte".

"¿Por qué?", El joven adoptó una mirada inquisitiva.

"Por ayudarme a encontrar una evidencia sólida que me ayudara a demostrar que yo era inocente, y por editar tan bien la conversación en el video".

"Así que ya sabías que fue el jefe quien encontró la evidencia", Terence finalmente rompió su silencio. "Si ya lo sabías, ¿por qué le culpas por golpear...?".

"¡Ya has dicho demasiado! ¡Si no tienes nada más que hacer, vete de una buena vez!", ordenó Eric, mirándolo con fiereza.

El otro se mostró agraviado al instante y bajó la cabeza. No comprendía por qué le regañaba cuando solo estaba intentando ayudar. ¡Qué injusto era su jefe al preocuparse por la chica que le gustaba más que por él, que era su amigo!

Cuando Eric lo vio irse, simplemente lo ignoró y se concentró en Lily. "¿Cómo sabes que lo hice yo?".

"Bueno, no conozco a nadie más que pueda ayudarme de esta manera, así que supuse que lo habías hecho tú", respondió la joven.

Al oírla, él se echó a reír, ya que sus expresiones faciales no coincidían con lo que decía. Lo lógico era que estuviera feliz de que todo hubiera terminado. "Entonces, ¿cómo vas a agradecerme?", preguntó él.

La chica, por su parte, reconoció que no había expresado correctamente su gratitud; sin embargo, se sorprendió al oír esa pregunta, ya que no la esperaba en absoluto. Quería agradecerle, pero no sabía cómo.

"¿Qué tal si te invito a comer?", finalmente, se le ocurrió una idea brillante.

"De acuerdo, vamos. Todavía no he almorzado", respondió el chico, adelantándose.

Ella lo siguió y le preguntó: "¿Dónde quieres comer?".

"Además de la cantina, ¿a qué otro lugar crees que podemos ir?".

Al oír esa respuesta, ella se sorprendió por su sequedad al hablar y no supo qué decir, así que simplemente se dispuso a seguirlo en silencio.

La cantina se dividía en tres pisos. Por lo general, el tercero tenía pocos comensales, así que se dirigieron allí. Además, a Eric no le gustaba estar rodeado de tanta gente.

Debido a que el tercer piso estaba casi vacío, las pocas personas que estaban allí los notaron fácilmente cuando llegaron. Algunos de ellos incluso empezaron a susurrar entre sí.

Lily ya estaba acostumbrada a ese comportamiento. No le importaba qué decían los demás. No perdería ni un segundo más angustiándose.

El comedor estaba decorado de forma sencilla. Después de recoger tres platos y una sopa, encontraron una mesa en una esquina y se sentaron.

"Aquí tienes", dijo la chica con una sonrisa y le entregó los palillos a Eric.

Este los agarró y comenzó a comer. Ella también empezó a comer sus verduras.

Ninguno de los dos habló; simplemente comieron tranquilamente. Eric se detuvo después de unos cuantos bocados, ya que había perdido el apetito.

"¿Estás lleno tan pronto?", le preguntó Lily, volviéndose hacia él.

"La comida está desagradable", comentó el joven, dejando los palillos y adoptando una expresión impasible.

La chica se sintió un poco avergonzada. Sin embargo, sonriendo levemente, dijo: "Bueno, yo también estoy de acuerdo. Los platos caseros siguen siendo mucho mejores".

"¿Podrías cocinar algo?", preguntó el otro.

"Por supuesto que sí", respondió ella.

Había sido ama de casa en su vida pasada y cocinaba para Frank todos los días.

El rostro de Eric se iluminó de inmediato. Con una pizca de emoción, pidió: "Entonces cocina algunos platos y tráemelos mañana".

Ella se sorprendió ante tal solicitud. Este chico definitivamente era una persona impredecible. Sorprendida, parpadeó.

Eric solo se rio de ella y comentó: "Bueno,

parece que solo sabes expresar tu gratitud con palabras".

"No, no es eso…", la chica se sonrojó ligeramente, ya que no sabía qué decir. No le quedaba más remedio que acceder a su petición. Suspirando, finalmente dijo: "Está bien, solo espero que te gusten".

Los ojos del joven brillaron al oír esa respuesta.

Lily tenía planeado volver a la casa de Becky después de clases, pero su padre fue a recogerla personalmente.

"Es hora de que regreses a casa, hija", le dijo Dillon, saliendo rápidamente del auto al verla.

Ella se detuvo y lo miró con disgusto, pero lo ocultó rápidamente, adoptando una expresión de indiferencia.

"Hola, señor Dillon", saludó Becky para mostrar su respeto.

"Hola, Becky", respondió el hombre. Luego dijo: "Lily no irá a tu casa hoy. Ya te he molestado mucho estos días dejando que se quede contigo. Saluda a tu madre de mi parte. Prometo visitarla para agradecerle en otro momento, cuando ambos estemos libres".

"No, señor Dillon. Lily y yo somos muy buenas amigas. No tienen nada de qué preocuparse. No fue una molestia cuidar de ella", respondió la otra educadamente, con una sonrisa.

Justo en ese momento, Claire y Eden salieron de sus aulas.

Esta, ignorando la presencia de su padre, resopló y se subió al auto.

El chico, por otra parte, estaba tan impasible como siempre, pero Lily notó un atisbo de alegría en sus ojos oscuros. Parecía que estaba feliz de que ella ya estuviera fuera de problemas.

Lily aún estaba confundida con lo que estaba sucediendo, pero no tuvo más remedio que obedecer a su padre, así que regresó a casa. Cuando llegaron, la cena estaba compuesta de platos deliciosos. La mayoría eran sus favoritos.

"Hija, estos son los platos que más te gustan. Le pedí a Jane que te los preparara", comentó Dillon con alegría.

La chica miró la mesa y, sonriendo levemente, dijo: "Papá, gracias".

Lucía y Claire, por otra parte, estaban calladas y con expresiones sombrías. Era obvio que no estaban contentas de que ella estuviera en casa de nuevo.

El hombre puso un trozo de carne en el cuenco de su hija y le dijo: "Lamento mucho lo que hice la última vez. Estaba enojado y cegado por mis emociones. Por favor, no te molestes conmigo".

Un atisbo de burla brilló en los ojos de Lily, sin embargo lo ocultó. Simplemente bajó la cabeza y respondió: "¿Cómo podría estar molesta con mi padre? Sé que es difícil ver más allá de los hechos".

"Me alegro mucho de que no estés enojada". Dillon se sentía muy avergonzado. Le sirvió un poco más de comida a su hija y le dijo: "Come más. Sé que estos son tus platos favoritos".

"Gracias, padre", asintió la chica, tomando un bocado de su comida. Luego levantó la cabeza y, sonriendo con satisfacción, comentó: "Está delicioso. Tú también deberías comer, papá. Disfruta la comida".

"Está bien".

Dillon no mencionó a Frank durante la cena. Lucía y Claire, por su parte, no dijeron nada. Después de terminar con sus platos, inventaron una excusa y subieron las escaleras.

Luego de la cena, todos se fueron a sus habitaciones excepto Lily, quien fue a pedirle tres loncheras a Jane para preparar los ingredientes para los platos que cocinaría al día siguiente.

Al principio, solo tenía la intención de cocinar para Eric, pero de repente se acordó de su amiga Becky, así que también decidió prepararle algo.

Cuando Dillon entró a su habitación, vio a su esposa sentada en el borde de la cama, mirándolo con una ira inconfundible. Tras soltar un suspiró, se acercó a ella, le tocó el hombro y le dijo: "Por favor, no te enojes. Todo fue culpa de Frank. Lily no tuvo nada que ver con eso".

"No estoy enojada por eso, sino por ti", Lucía le apartó la mano y se alejó.

"¡La adoras! No solo la recogiste personalmente de la escuela, sino que también le ordenaste a los sirvientes que cocinaran todos sus platos favoritos. ¿Has pensado alguna vez en los platos que nos gustan al resto de nosotros?".

"¿Qué puedo hacer? Sabes bien que ella es a quien mi padre ama y favorece más en esta familia. ¿Cómo no voy a consentirla?".

Cuando Joe estaba involucrado en los asuntos familiares, Lucía nunca sabía cómo defenderse. No podía expresarse en absoluto. De no ser porque el último deseo de la madre de su esposo había sido que Eden regresara a la familia, ella hoy no tendría el apellido Qiao.

Siempre había creído que tendría una buena vida después de casarse con Dillon, pero ahora veía que nada era como lo había pensado. Sentía que siempre estaba controlada. No tenía una vida cómoda, ya que Lily siempre la reprimía.

"Claire y Eden también existen, y merecen tu cuidado y atención".

"Está bien, lo entiendo", el hombre se acercó a su esposa y la tomó en sus brazos. Luego, en un tono sincero, prometió: "Los compensaré por todo lo que han sufrido estos años".

"Ahora te das cuenta de que nos debes mucho", comentó la mujer en un tono coqueto, sumergiéndose en el abrazo de su esposo. "Sé que a Joe no le agrada Claire, pero estima mucho a Eden. Sería una buena idea que él se familiarice con los asuntos de la empresa antes de lo previsto, ¿no crees?".

"Me temo que mi padre no estará de acuerdo. Además, es demasiado pronto para él", el hombre parecía estar en un dilema.

"¿Cómo podría negarse cuando se lo hayas mencionado muchas veces? ¿Es realmente tan difícil convencerle?".

"Digamos que no es tan fácil...".

Lucía lo apartó cuando vio vacilación en su rostro y, en un tono frustrado, le dijo: "No me parece que realmente quieras compensarnos".

"Está bien, hablaré con él", Dillon la abrazó de nuevo y la consoló pacientemente.

"Sería mejor que nuestro hijo aprendiera todas estas cosas a su edad. Si empieza a hacerse cargo de la compañía desde temprano, tú podrás disfrutar de tu vida y dejar todo en manos de él".

Los ojos de Lucía brillaron de emoción cuando su esposo puso una cara pensativa. Estaba planeando algo más por dentro.

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