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   Capítulo 22 Nuevos problemas

Atados Por El Destino Por T. CAMERINO Palabras: 10958

Actualizado: 2020-03-11 00:15


Cuando llegaron a la mansión de la familia Qiao, Eric se bajó del auto para abrirle la puerta a Lily y, repentinamente, se encontró con Simon y Frank, seguidos por Dillon y Claire.

Al verlos, no pudo evitar retorcer los labios, ya que no esperaba que ellos siguieran allí.

"¡Oh! Lily está de vuelta", intervino Simon primero. "¿A dónde fuiste con Eric?".

"Hola, señor Simon", saludó la chica. "Estábamos cenando con unas amigas".

El otro asintió, sonriendo. Luego se volvió hacia Eric y le dijo con severidad: "Deberías dedicar más tiempo a tus estudios. Así podrías asegurar un buen futuro".

El chico no dijo nada; simplemente sonrió burlonamente ante las obvias intenciones de su tío. Solo le pareció divertido su comentario.

Simon, por su parte, como conocía bien la personalidad de su sobrino, ignoró la sonrisa en su rostro. En lugar de enfrentarse a él, se volvió hacia Dillon y le dijo: "No tiene que acompañarnos más. Ya nos vamos".

"Está bien, cuídense", respondió secamente el otro.

Claire, quien parecía triste, le dijo a Frank: "Recuerda venir a visitarme cuando tengas tiempo".

"Está bien", respondió él, acariciándole el cabello con suavidad. "Te llamaré cuando tenga tiempo libre".

"Está bien", dijo ella, bajando la cabeza para que él no notara que se había sonrojado.

Lily no pudo evitar sentir ganas de vomitar al verlos. Era una vista tan desagradable que tuvo que apartar la mirada. Frank era un idiota definitivamente.

"Bueno, yo entraré a la casa", le susurró a Eric. Ya no podía soportar esa atmósfera.

"De acuerdo", asintió el chico. Ignorando la presencia de los demás, la vio entrar en la casa.

Dillon también llevó a Claire adentro después de despedirse. Afuera solo quedaron Simon, Frank y Eric.

Este último se dio la vuelta una vez que Lily ya no estaba a la vista. Estaba a punto de abrir la puerta de su auto, pero su primo lo detuvo abruptamente. Al darse cuenta de esto, se giró hacia él y arqueó las cejas.

"¿Te gusta Lily?", preguntó Frank de una manera desagradable.

"Piensa lo que quieras", respondió el chico. Dicho esto, con una expresión fría en su rostro, se subió a su auto y se fue.

A Simon no le agradó esa breve conversación, y mucho menos la expresión sombría en el rostro de Frank.

"Vámonos", dijo.

Pero el joven no se movió ni un poco, sino que permaneció quieto, observando el vehículo alejarse con disgusto. Finalmente, cuando ya no estaba a la vista, resopló y entró en su vehículo.

El silencio reinó durante gran parte del viaje, ya que ni a padre ni a hijo le gustaban las charlas triviales. "Parece que tenemos que vigilar a Eric", Simon rompió el silencio.

"Lo sé", respondió Frank, con una expresión sombría. "Antes no tenía interés por nada en la vida, pero ahora parece que siente algo por Lily".

"A veces las cosas no son como parecen", comentó el hombre, entrecerrando los ojos con un semblante cauteloso. "Veo que mi hermano también parece un poco inquieto. Tenemos que ser cuidadosos".

El joven asintió y comentó: "La salud del abuelo empeora con el pasar de los días. Mi tío debe haber pensado en eso. Razón por el cual Eric está muy ansioso por tener una relación más íntima con Lily. Todo esto podría ser parte de su plan".

"Cierto. Además están estudiando en la misma escuela. Tarde o temprano, terminarán creando vínculos más profundos".

Frank se burló de las palabras de su padre. "¡Lo lamento por ellos!", murmuró, mientras una sonrisa maliciosa aparecía en sus labios. "Yo no voy a permitir que eso suceda".

En la casa de la familia Qiao, Lily le dio a Claire el medicamento para la alergia que le había comprado. Había una tensión palpable entre ellas. Esta última resopló antes de agarrarlo y subió las escaleras sin mostrar ningún signo de gratitud.

La otra le lanzó una mirada de desprecio mientras la veía alejarse, pero decidió no decir nada, ya que lo último que quería era discutir con ella. Estaba a punto de volver a su habitación cuando su padre la detuvo. "Lily", la llamó Dillon.

"¿Qué pasa, papá?", ella se dio la vuelta y lo miró.

"Será mejor que te mantengas alejada de Eric a partir de ahora", advirtió el hombre.

La chica, desconcertada ante la orden, arrugó la frente. "¿Por qué?", preguntó.

"Porque es un chico sin ambiciones en la vida y, además, se la pasa todo el día distraído. No sirve para nada. ¿Por qué mantienes a una persona así en tu círculo de amigos?".

"Está bien", respondió ella brevemente.

"¡Además, no quiero verlo aquí de nuevo!", agregó el hombre.

La joven se molestó al oír eso, pero lo ocultó. En cambio, suspiró en secreto y dijo: "Lo sé, padre".

"Muy bien", Dillon asintió con la cabeza.

"Si no hay nada más que necesites decirme, regresaré a mi habitación", concluyó ella antes de girar sobre sus talones y subir las escaleras.

Cuando su padre ya no la veía, su expresión se tornó oscura. Sabía muy bien que si a Eric le fuera bien en la escuela y fuera valorado en la familia Gu, Dillon ni siquiera pensaría en las palabras que acababa de decirle, sino que la animaría a estar con él.

Ella tenía una familia compuesta de personas a quienes solo les importaban los beneficios que pudieran obtener de los demás.

Los siguientes días fueron pacíficos para ella. Como nadie le ofreció ayuda, solo podía contar consigo misma para vigilar a Lucía. Se enteró de que había estado hablando furiosa por teléfono muchas veces últimamente.

Sinceramente,

no entendía por qué estaba siendo tan terca. ¿Acaso había sido el hecho de que su abuelo hubiera mencionando a su madre lo que la molestó tanto?

Por otra parte, irónicamente, se sentía aliviada cada vez que se enteraba de que se había enojado. Entre otras buenas noticias, Colin le informó que ya no tendría que seguirse preocupando por su madre porque su seguridad estaba garantizada.

Por desgracia, su momento de paz no duró mucho. De repente, un rumor se expandió por todo el foro de la escuela. Era tan ridículo que ella no sabía si reír o llorar.

'La hija de una amante está enamorada de un chico malo' decía el titular escrito con letras que goteaban sangre. La publicación se llenó de comentarios en un instante.

El texto no solo contenía miles de palabras, sino que también había algunas fotos de Eric y ella.

Lily ni siquiera sabía cuándo y cómo les habían tomado esas fotos. Afortunadamente, las imágenes no mostraban actos íntimos ni contacto físico entre ellos. En una de ellas, estaban parados uno al lado del otro, pero el chico la miraba de una manera aparentemente afectuosa.

Para empeorar las cosas, nadie se molestó en informarle nada de eso. De no ser porque en la clase de informática tenía que abrir la página web de la escuela, no habría sabido nada.

"¿Cómo pasó esto?", preguntó Becky, arrugando la frente mientras miraba preocupada a su amiga. "Esto es muy infantil y perverso. No te preocupes. Todo se resolverá".

Mientras ellas hablaban en susurros, los demás estudiantes en el aula comenzaron a comentar sobre los rumores.

"Es ella de nuevo".

"La última vez, tuvo relaciones con el señor Frank; ahora la descubrieron con un chico malo".

"¡Me enteré de que él es el segundo hijo de la familia Gu!".

"Parece que le gustan los miembros de esa familia".

"Oigan, ¡¿de qué están hablando?!", Becky perdió los estribos y confrontó a la multitud. "Fue Frank quien incriminó a Lily la última vez. Si no saben nada al respecto, ¡no lo comenten!".

"¿Y cuál es la excusa esta vez? ¿Vas a decir que esto también fue inventado?", replicó un estudiante, poco convencido.

"Pero ¿cómo te atre...?".

"Cálmate, Becky", Lily interrumpió a su amiga y le tomó la mano. "No dejes que esto te quite la paz. Después de todo, es un rumor por una razón. Toda esta tontería se disipará algún día", levantó la voz deliberadamente al pronunciar la última oración para enfatizarla.

"¡Vamos! Ya deja de hacerte la víctima y mostrarte como si no tuvieras culpa en nada de esto", gritó una de sus compañeras, poniendo los ojos en blanco.

"¡Exacto! Ella es solo la hija de una amante. ¿Cómo puede mostrarse tan segura de sí misma al decir eso?".

"¡Silencio!", el profesor de informática, un hombre de mediana edad, interrumpió la acalorada conversación. "¿No escucharon el timbre? ¡Deberían aprender a respetar las reglas de esta escuela!".

Tras su dura reprimenda, el ruido de la clase se disipó al instante. El hombre fue hacia el podio y se sentó frente a la computadora. Cuando la encendió, vio el artículo del rumor que involucraba a Lily, pero lo cerró casualmente y abrió la página de su lección.

Dado que tenía la computadora principal, podía controlar las de los demás, así que cerró el foro y presentó el contenido de su clase.

Lily no lograba prestar atención, ya que estaba pensando en la reacción que habría tenido Eric al enterarse de todo el problema. Además, le preocupaba que el artículo llegara a sitios de webs diferentes además del foro de su escuela.

Quizás debería haber seguido el consejo de su padre y alejarse de ese chico. Era insólito que un problema como este hubiera surgido cuando apenas lo había visto una vez en los últimos días. La persona que había tomado las fotos claramente era un novato, ya que eran de muy baja calidad.

Cuando finalmente terminó la clase, tenía ganas de salir y chequear si el artículo se difundió por otros sitios de webs, pero el profesor la detuvo y le pidió que lo acompañara. Al no tener otra opción, le dijo a Becky que lo buscara.

Cuando entró en la oficina del decano, vio que Eric también había sido convocado.

Intercambiaron sonrisas de disculpa cuando se vieron. Ninguno de los dos parecía estar nervioso, como si el problema no tuviera nada que ver con ellos.

"Díganme qué pasó", ordenó el decano, un anciano calvo y gordo. El disgusto se notaba claramente en su rostro de mediana edad.

"Señor, nada de lo que dice ese artículo es real", soltó Lily, defendiéndose.

Desafortunadamente, el hombre no le creyó. En cambio, se volvió hacia Eric y le preguntó: "Dígame usted".

"¿Qué quieres que te diga?", respondió el chico, sin importarle que estaba hablando con un miembro de la facultad.

"Pero ¡qué insolen...!", comenzó el decano, pero no pudo continuar porque su ira se apoderó de él.

A Lily le pareció gracioso verlo así, pero contuvo la risa.

"¡Si sigues siendo tan irrespetuoso, te ganarás una sanción! ¡Y no me culpes cuando eso suceda, porque te lo buscaste!", gritó el otro.

"¡No me importa!", respondió el joven con indiferencia, metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón.

"¡Muchacho insolente!", el decano se puso de pie y lo señaló con furia.

"Señor, por favor, cálmese", intervino la joven, tratando de tranquilizar al hombre. "Por favor, siéntese y escúcheme".

Él la miró y preguntó: "¿Qué va a decir, señorita? ¿Cuál es su excusa esta vez? ¿Va a decir que la incriminaron de nuevo?".

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