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   Capítulo 23 Estalló en lágrimas

Atados Por El Destino Por T. CAMERINO Palabras: 10020

Actualizado: 2020-03-11 00:25


"Fuimos incriminados realmente", dijo Lily en voz baja con la cabeza gacha. Albergaba la esperanza de que el decano creyera en sus palabras.

"¡Sabía que diría eso! ¡Esa es la respuesta típica de los estudiantes que son culpables de sus actos!", el hombre la fulminó con la mirada y dijo enojado, "Si no quieren decirme la verdad, esperen por sus padres. Les llamaré en breve".

Este era intolerante y ni siquiera le dio la oportunidad de probar su honestidad. Claramente ella le dijo la verdad, pero no le había creído. ¿Qué más iba a decir? ¿Era necesario admitir algo aunque la verdad fuera otra?

En realidad no sabía cómo tratar con él y se le agotaba la paciencia, pero le toleró porque era el decano. Además, no tenía siquiera pruebas para demostrar la inocencia de los dos.

Eric miró al hombre enojado con indiferencia, y luego le dirigió una mirada a la chica con matices de una sonrisa en los ojos.

Ninguno de los dos pudo asistir a la próxima clase porque debían quedarse en la oficina para esperar a sus padres.

Afortunadamente, no tardaron en llegar y resolver todo entre ellos.

Lily conocía bien a los padres del chico. Les había visto unas pocas veces en su vida anterior porque rara vez iban a la mansión de la familia Gu.

"Eric, ¿estás bien?", preguntó Angela Sun en cuanto entró a la oficina, caminó apresuradamente hacia él y lo miró con preocupación.

"Señor decano, ¿cuál es el problema con estos dos niños?", preguntó Richard Gu con ansiedad y el ceño fruncido, ya que cuando le llamaron de la escuela, no le informaron lo que había sucedido, sino que le dijeron que le había pasado algo a su hijo.

Por otro lado, el padre de Lily era totalmente diferente a los de Eric. Dillon lucía severo e incluso le preguntó a su hija en un tono serio y ligeramente intimidante, "¿Causaste un escándalo en la escuela otra vez?".

Su padre había acertado y ella no pudo evitar burlarse en secreto. Este la conocía muy bien y ya esperaba el peor de sus comportamientos.

"Miren esto", el decano giró la pantalla de la computadora hacia ellos y les mostró el llamativo titular.

Fue un duro golpe para los convocados. ¡Otra humillación para su familia!

Estaban absortos en la noticia y una fuerte bofetada resonó en la oficina, sobresaltándolos a todos.

Lily casi cayó al suelo, pero afortunadamente sostuvo con rapidez el escritorio junto a ella. Sus mejillas enseguida se pusieron rojas y la comisura de sus labios sangraba. Podía saborear su propia sangre.

"¿Estás bien?", Eric inmediatamente se acercó y sostuvo sus manos con la mirada rebosante de preocupación. Entonces vio que estaba lastimada, y sintió de repente un dolor profundo en su corazón.

"Estoy bien", la chica movió el cuello con rigidez, retiró su mano de la del joven, escupió la sangre de su boca frente a su padre y levantó la cabeza hacia él con los ojos llenos de hastío.

"¿Está satisfecho ahora?".

El tono indiferente y la pregunta irrespetuosa no eran apropiados para una chica de su edad.

Era la segunda vez que Dillon la veía actuar de ese modo y todos los presentes se quedaron atónitos.

Eric nunca había visto esa faceta de ella, tan diferente de cómo debía haber actuado.

"¿Continúas pensando que eso es cierto?", Lily dijo en un tono sarcástico y miró a su padre irónicamente, "Así es. Siempre has confundido el bien y el mal", agregó.

"¿Cómo te atreves a hablarme así? ¿De dónde sacaste el valor? ¡Dime!", no pudo contenerse y se sintió exasperado por el modo en que su hija lo había desafiado frente a todos.

"¿Qué? ¿Todavía quieres pegarme?", la chica se burló mientras miraba los puños cerrados de su padre, y continuó, "Antes de hacerlo, ¿no deberías considerar dónde estamos? ¿No tienes miedo de arruinar tu imagen respetable ante los ojos de los demás con este comportamiento?".

"Tú...", Dillon la señaló con el dedo, exacerbado.

Sin embargo, ella se alegró de verle así. No se hubiera atrevido a hacerle enojar si Joe no existiera, pero sabía que su padre sería más prudente.

Eric se sintió angustiado al ver que estaba herida, y al mismo tiempo admiraba su valentía, porque aun con el rostro hinchado, no renunció a defenderse.

"Por favor, créannos, realmente fue una trampa", él trató de convencerlos a pesar de que la evidencia era contundente.

"Si lo que dices es cierto, entonces prueben su inocencia con pruebas", la voz del decano se suavizó un poco.

"Lo probaré", le respondió con grandes esperanzas. Entonces tomó la mano de Lily y caminó hacia la puerta, confundiéndolos a todos.

"Eric, ¿a dónde vas?", le preguntó Angela con las cejas arqueadas.

"Voy a llevarla a que le den un tratamiento para la cara hinchada", se dio la vuelta, miró a su madre y continuó, "Todo es culpa mía y tengo que asumir mi responsabilidad".

Luego se dirigió a Dillon y le dijo bruscamente, "Realmente no merece ser padre".

Después de decir estas palabras, se marchó con la chica.

El hombre se sintió avergonzado por lo que hab

ía hecho. Ciertamente había actuado como un padre deshonroso, pero hizo todo lo posible por recomponerse y tosió para disimular.

"Señor Qiao, no se preocupe por lo que mi hijo le dijo", Richard también estaba avergonzado por la forma en que Eric había actuado.

"Está bien", Dillon simplemente asintió con la cabeza de forma antinatural.

"Creo que les tendieron una trampa", afirmó Angela, con plena confianza en su hijo. "Eric es diferente a otros chicos, pero tiene buen corazón y nunca nos ha dado problemas".

"No voy a ir a la enfermería", Lily se soltó de la mano del joven después de salir de la oficina y le miró confundida.

"Tu cara está hinchada. Debes ir para que te den el tratamiento adecuado", insistió y volvió a sujetarla.

Sin embargo, ella escondió su mano y se negó, "¡No!"

Eric no esperaba que fuera tan terca, así que no tuvo más remedio que obligarla a ir con él. Incluso cuando continuó resistiéndose, le dijo, "Está bien, no iremos a la enfermería, pero vayamos al hospital".

"¡De ninguna manera!", trató de mantenerse fuerte frente a él, pero las lágrimas brotaron de sus ojos y bajó la cabeza.

Eric lo notó y frunció el ceño. Entonces la llevó a una esquina y le dijo con suavidad, "Solo llora si deseas hacerlo".

En cuanto escuchó sus palabras no pudo contenerse más y estalló en sollozos con la cabeza gacha. Se había reprimido para no llorar demasiado tiempo.

Eric sintió pena por ella, ya que no merecía que la lastimaran así. Se acercó, la sostuvo entre sus brazos, le dio unas palmaditas en la espalda y le dijo, "Si quieres llorar, hazlo y no te reprimas. Llora todo lo que quieras".

Lily se sintió a gusto en sus brazos, de modo que se echó a llorar sin dudarlo y le abrazó por la cintura inconscientemente.

Eric sintió una opresión en el corazón porque la chica que había sido tan terca antes, ahora lloraba como una niña, y no pudo evitar acariciarle la cabeza.

"Me golpea cada vez que pasa algo así, aunque no me haya equivocado. Para él, todo siempre es mi culpa", dijo ahogada en sollozos y las lágrimas brotaban a raudales de sus ojos.

Eric solo la escuchó en silencio.

"Si... si fuera posible, realmente no quiero vivir con esta familia, pero... pero todavía no deseo rendirme... No ahora que me he esforzado tanto para que el sacrificio de mi madre no sea en vano. No me sentaré a ver cómo arrebatan lo que es de mi abuelo. ¡Nunca me rendiré!".

"Entiendo", el joven le acarició suavemente la espalda para hacerle sentir mejor. A esa edad, ya había tenido que soportar gran presión de su propia familia y el mundo había sido cruel con ella, cuando se suponía que debía estar disfrutando de la vida.

De repente, una sonrisa con matices de burla se dibujó en el rostro del chico, pero enseguida desapareció. De alguna manera se dio cuenta de que lo que siempre había sentido era similar a lo que ella sentía, solo que en su caso no era por sus padres, sino por antagonismo familiar.

Dado que Lily nació en una familia rica, estaba destinada a ser objeto de trueque para los negocios.

"Les haré pagar el precio y nunca más viviré con los brazos cruzados", murmuró ella.

Eric se quedó atónito por sus palabras y la miró con las cejas arqueadas.

Lily decidió que había llorado suficiente, así que se detuvo, se liberó de sus brazos y miró apenada su pecho, completamente mojado por las lágrimas, "Lo siento. Ensucié tu ropa".

"No es nada", ignoró sus prendas húmedas, le levantó la mandíbula lentamente, le miró su barbilla y dijo, "Tienes los ojos inflamados e irritados y la cara hinchada. Realmente necesitamos ir al hospital".

"No quiero", esta negó con la cabeza, dio un paso atrás, y su rostro se sonrojó.

"¿Entonces, qué vas a hacer?", él arqueó las cejas y se cruzó de brazos.

Lily le dirigió una mirada de reproche y sacó su teléfono para enviar un mensaje a su amiga. Después de eso le miró y dijo con calma, "Me voy para casa de Becky".

"¿A su casa?", preguntó confundido.

"Sí", la chica asintió, "Es el único lugar al que deseo ir".

Eric no dijo nada más y se sintió aliviado de que ella pudiera contar con la amiga cuando más la necesitaba. La trataba como a su propia hermana, e incluso Alice era amable con ella.

"Déjame llevarte allí", se ofreció.

"Es que... no creo que sea una buena idea porque acabamos de estar involucrados en un rumor. Será mejor que nos mantengamos alejados el uno del otro por ahora".

"¿Tienes miedo?".

"¿De qué iba a tener miedo?", contraatacó inconscientemente e hizo una mueca al lastimarse la herida accidentalmente. Su rostro se contorsionó de dolor y dijo con voz lánguida, "Yo... solo estoy preocupada, no es bueno que nos vean juntos".

"Eso no es problema. Además...", Eric entrecerró los ojos y añadió en voz baja, "No tenemos nada que temer. No hicimos nada malo, por lo que no tenemos que actuar diferente".

El chico continuó insistiendo, y Lily decidió guardar silencio. Daba la impresión de que la había convencido.

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