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   Capítulo 26 La desaparición de Lily

Atados Por El Destino Por T. CAMERINO Palabras: 12842

Actualizado: 2020-03-12 00:25


Al día siguiente, cuando Lily fue a clase, le informaron que Yasmin y Sheena se habían inscrito en una escuela diferente, pero nadie sabía cuál era.

Como era un alivio que finalmente podría vivir en paz sin ellas dos, no sintió curiosidad por saber dónde estudiaban ahora. Lo más importante de todo era que Claire había perdido a dos de sus más fieles seguidoras.

Debido a que aún no había sonado el primer timbre, los estudiantes usaron el tiempo libre para charlar en el aula.

"¡Toma esto!", Becky se sentó en su asiento habitual y le entregó una grabadora a su amiga. Luego le susurró al oído: "Eric me pidió que te la diera, ya que ayer fuiste a la casa de tu abuelo. ¡Este gesto me hace pensar que es un buen chico!".

La otra se sorprendió al oír eso. No esperaba que su amiga elogiara a Eric. "¿Acaso te pagó para que dijeras cosas buenas sobre él?", bromeó.

Becky negó con la cabeza y respondió: "No. Solo me parece bien que haya hecho esto".

Lily sonrió al notar la actitud optimista de su amiga. Luego miró la grabadora que tenía en la mano y se la guardó en el bolsillo.

Tan pronto como escondió el regalo, Eden entró en el aula y, deteniéndose frente a su asiento, le dijo: "Papá quiere que regreses a casa esta noche".

"¡De ninguna manera!", exclamó Becky antes de que la otra pudiera siquiera decir una palabra. "Mi madre aún no ha regresado de su viaje a París. Necesito que Lily me haga compañía mientras tanto", continuó.

El chico la miró, frunciendo el ceño ante sus palabras, y luego se concentró en su hermana de nuevo.

"Dile a papá que me quedaré con Becky unos días más. Volveré casa después de que la señorita Alice regrese de París", respondió Lily.

El otro se quedó callado durante un rato, parecía que estaba ensimismado. Becky rompió el silencio y dijo: "Mi madre habló con la tuya sobre esto antes de partir y estuvo de acuerdo".

"Sí, lo sé", Eden le lanzó una última mirada a su hermana antes de regresar a su asiento.

Esta última torció los labios una vez que él les dio la espalda. Si no se equivocaba, la repentina solicitud de su regreso a casa podría deberse a que su padre ya se había enterado sobre su involucramiento en el negocio familiar.

Estuvo perdida en sus pensamientos durante toda la mañana. No dejaba de moverse nerviosamente y lanzarle miradas a la grabadora que su amiga le había entregado, preguntándose qué había en ella.

Al verla tan inquieta, Becky se rio y le preguntó: "¿No quieres escucharlo?".

"Claro que sí. ¿Tú no tienes curiosidad por saber qué hay aquí?", dijo la otra.

"Por supuesto que sí", asintió su amiga emocionada. "Quise hacerlo en cuanto me lo entregó, pero luego pensé que era inmoral no respetar la privacidad, así que estoy siendo paciente para escucharlo, siempre que tú me lo permitas".

"Lo escucharemos en cuanto lleguemos a casa".

"¡De acuerdo!".

Antes de que se dieran cuenta, el agotador día en la escuela terminó, pero su curiosidad seguía intacta.

Dado que Alice quería enseñarle a su hija a ser independiente, ya no iban a buscarla al terminar las clases, sino que tenía que regresar sola todos los días.

Por lo que, los días que Lily estaba viviendo con ella temporalmente también tuvieron que regresar en autobús.

Cuando ya estaban en la puerta, Becky estaba tardando un poco en encontrar la llave correcta, y la otra estaba detrás de ella esperando pacientemente.

"Becky... ¡Ah!". Antes de que pudiera decir otra palabra, Lily sintió un fuerte golpe en la nuca, que la hizo perder el sentido al instante.

"¿Qué dijiste?", preguntó la otra. Mientras giraba el pomo de la puerta, se volvió hacia su amiga, y cuando se dio cuenta de lo que sucedía, intentó gritar a todo pulmón.

Pero antes de que pudiera hacerlo, también recibió un golpe en la nuca y cayó inconsciente al suelo.

Las personas culpables simplemente se miraron y supieron lo que debían hacer a continuación. Asintieron al mismo tiempo y arrastraron a Lily hacia las escaleras, dejando a Becky en la puerta de la casa, quien parecía sin vida.

Esta, cuando finalmente recobró la consciencia, abrió lentamente los ojos, mientras la visión borrosa iba desapareciendo.

"¡Ay!", exclamó. El hematoma que tenía en la nuca palpitaba, lo que la hacía gemir. Aún insegura, se puso de pie, haciendo un gran esfuerzo por recordar lo que había pasado.

Pasado un instante, lo logró: estaba a punto de entrar a casa con Lily cuando unas personas las atacaron repentinamente a sus espaldas. Sí, las habían agredido dos personas que tenían los rostros cubiertos con máscaras negras para ocultar sus identidades.

"¡Ah! ¡Lily!". Cuando vio la mochila de su amiga en el suelo, la ansiedad la invadió y, llena de pánico, gritó: "¡¿Qué debo hacer?! ¡Piensa!".

Tomó una gran bocanada de aire, intentando tranquilizarse mientras se decía a sí misma: "Cálmate. Cálmate". Con las manos temblorosas, se apresuró a tomar su teléfono y llamó a Eric sin dudarlo.

Por alguna razón, creía que él podría ayudar a encontrar a Lily. Además, no tenía el número de nadie de la familia Qiao, así que solo pensó en él.

Después de algunos repiques, la llamada se conectó y escuchó la voz perezosa y sin entusiasmo del chico que le dijo: "¿Sí? ¿Qué pasa?".

"¡Eric! ¡Lily ha desaparecido!", soltó ella a toda prisa, sumergida en sus nervios. "¡Fue secuestrada frente a mi casa! ¡Nos atacaron a las dos y quedamos inconscientes! ¡Cuando me desperté, ella ya no estaba!", continuó.

"¡Cálmate! ¿Eso es todo lo que pasó?", el joven se puso ansioso al oír la alarmante noticia.

"No tengo idea de quiénes eran esas personas, pero secuestraron a Lily", exclamó la chica.

"¿La secuestraron? ¡Voy en camino!".

Tras colgar la llamada, Becky seguía petrificada por lo sucedido. Recogió el bolso de su amiga del suelo, abrió la puerta y entró en su casa. No sabía qué hacer además de esperar la llegada de Eric.

Cuanto más esperaba, más se inquietaba. Cuando la ansiedad casi la hacía perder la cordura, escuchó un golpe en la puerta principal. Se asomó cautelosamente por la mirilla y vio a Eric, así que abrió la puerta enseguida.

"¿Qué pasó?", preguntó este.

"No lo sé". La chica temblaba, llorando mientras hablaba. Estaba tan perturbada, que ni siquiera había notado a los hombres que acompañaban al joven. "Nos dejaron inconscientes. Cuando recobré el sentido, vi su mochila, pero ella no estaba por

ningún lado", continuó.

"¿Ya llamaste a la policía?", preguntó el otro.

"No, no lo he hecho. Tú fuiste a la primera persona a la que pensé en llamar", dijo Becky, todavía sollozando.

El otro la vio fijamente por un momento, sintiendo lástima por lo que estaba viviendo, y luego caminó hacia sus hombres y les dijo: "Vamos a la sala de seguridad. Tenemos que ver el video de vigilancia para saber qué pasó".

"Entendido". Becky lo siguió afuera, secándose las lágrimas a toda prisa. Ella vivía en una comunidad de clase alta que tenía cámaras de seguridad. Las imágenes podrían darles una pista de qué había sucedido.

Terence y los otros hombres que acompañaban a Eric se pusieron de acuerdo sobre su próximo movimiento.

En la sala de seguridad, Eric le explicó al guardia la grave situación que los hacía estar allí, por lo que este, al percatarse de la urgencia en sus palabras, ajustó rápidamente la grabadora a la hora estimada del incidente.

En los primeros fotogramas, el monitor mostraba una imagen estancada del edificio donde vivía Becky. Parecía más bien una foto, ya que no había señales de movimiento hasta que las dos amigas llegaron. Justo antes de que la chica abriera la puerta, dos mujeres aparecieron en la esquina de la pantalla. Llevaban túnicas grises, sombreros grandes y máscaras en el rostro. Aunque podían mantener sus rasgos ocultos a la cámara, sus ojos y sus flequillos en la frente revelaban que eran mujeres.

No eran muy altas, e incluso eran un poco más bajas que las otras dos.

Llevaban varas de madera en las manos que usaron para noquear a las chicas. Luego arrastraron el cuerpo inconsciente de Lily hacia la escalera cercana.

Desafortunadamente, esa parte del edificio era un punto ciego de la vigilancia. Todos en la sala esperaron ansiosamente a que aparecieran de nuevo, pero no sucedió, así que asumieron que habían huido del lugar.

"¿Puedes revisar las imágenes de vigilancia de toda la comunidad?", preguntó Eric en pánico.

El guardia se apresuró a obedecer, ya que sabía que era su responsabilidad mantener la seguridad de sus inquilinos. Rápidamente, consiguió las cintas que cubrían todos los ángulos de la comunidad y las reprodujo al mismo tiempo.

Un mosaico de marcos apareció en la pantalla, dejando a todos deslumbrados por el repentino destello de brillo. Eric contenía la respiración, observando cuidadosamente todo lo que podía.

Becky, por su parte, no se atrevía a parpadear por si se perdía algún detalle que pudiera ayudar a su causa.

Contagiándose de la sensación de urgencia, Terence también se unió a ellos en busca de pistas. Había tantos cuadros de imágenes en la pantalla, que superaban en número a la cantidad de ojos presentes en la sala de vigilancia; pero cuanta más gente ayudaba, mayores eran las posibilidades de que detectaran una pista.

"¡Ah!", la chica gritó, rompiendo el silencio. Señalando uno de los cuadros, dijo: "Ella... Ellas... ¿Qué están haciendo aquí?".

Todos se concentraron en la imagen que ella señalaba.

"¡Son ellas!", exclamó Eric, frunciendo el ceño mientras veía la pantalla. Sin embargo, su expresión de desconcierto cambió repentinamente a una sonrisa con frialdad.

Las chicas eran Yasmin y Sheena. Aunque estas se habían deshecho de los sombreros y las máscaras, sus abrigos eran los mismos que los de las secuestradoras en el video anterior. También parecían tener prisa mientras escapaban. Todos enseguida se convencieron de que ellas eran las criminales.

Mucho más desconcertante era el hecho de que estaban solas, sin Lily. No habían salido por la puerta principal, sino por la lateral del ala izquierda.

Ya habían pasado veinte insoportables minutos desde el momento de grabación de esas imágenes.

"¡Terence!", gritó Eric con calma, con una disposición aterradora brillando en sus ojos negros.

"¿Sí, jefe?", el otro se acercó rápidamente a él y le preguntó con seriedad.

"Tráemelas", demandó el chico en un tono de voz adormecido.

"¡Lo haremos!". Tras recibir su orden, Terence partió con sus hombres de inmediato.

El otro volvió a centrar su atención en la pantalla y, tratando de deducir lo sucedido, explicó: "Parece que se fueron sin Lily. No la veo en ninguna de estas imágenes. Eso significa que existe una alta probabilidad de que todavía esté dentro del área, en un lugar donde las cámaras no puedan verla".

"Bueno, ¿qué estamos esperando? ¡Vamos a buscarla!", exclamó Becky. Se aferró al brazo del joven, demasiada ansiosa para pensar con claridad.

Como Terence se había llevado a todos los hombres, el chico se volvió hacia el guardia de seguridad, con la intención de hacerle una petición. Sin embargo, antes de que pudiera siquiera decir una palabra, el hombre ya estaba dando órdenes por el intercomunicador:

"¡Esta es una situación de emergencia! ¡Repito! ¡Esta es una situación de emergencia! Una chica de la comunidad fue secuestrada recientemente. A excepción de los guardias en las puertas, todos los demás, por favor, vayan y busquen en el área principalmente los puntos ciegos de las cámaras para verificar si la persona desaparecida está allí. La víctima lleva un...".

Mientras el guardia describía algunos detalles sobre Lily, Eric ya se había dado la vuelta y había salido de la sala, con Becky detrás de él.

El primer lugar en el que debían revisar era la escalera cerca del edificio donde vivía esta, ya que allí había sido secuestrada Lily. Pensaron que la búsqueda sería más rápida si comenzaban inspeccionando desde la propia escena del crimen.

Una lámpara de emergencia cuya luz era tenue y débil iluminaba las escaleras. Por lo general, nadie pasaba por allí, debido a que la iluminación era aterradora.

"¿Crees que le harán algo malo a Lily?", preguntó Becky angustiada mientras seguía a Eric.

A este se le notaba la preocupación en el rostro, ya que no sabía cuáles eran las intenciones de las criminales. "No sé", respondió con desdén mientras seguía bajando las escaleras.

"¡Oh, no!", exclamó la chica, rompiendo en un llanto débil. "Espero que esté bien. ¡No debí persuadirla de que se quedara conmigo cuando Eden le pidió que regresara a su casa hoy!".

"¡Oye, deja de llorar!", espetó el otro, dándole una mirada penetrante y abatida. "¡Me estás contagiando!".

"Está bien, me detendré", Becky hizo todo lo posible por ahogar sus lamentos y continuó siguiéndolo en silencio.

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