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   Capítulo 27 Indefensa

Atados Por El Destino Por T. CAMERINO Palabras: 10390

Actualizado: 2020-03-12 00:35


Eric caminó hacia la salida del primer piso y miró a ambos lados.

A la izquierda, había una cámara de vigilancia, por lo que supo que Lily no estaría en esa dirección. Entonces giró a la derecha, miró las escaleras que conducían al estacionamiento subterráneo y pensó que probablemente le habían llevado por ahí.

Decidió ir en esa dirección.

Las escaleras del lugar estaban algo oscuras y todo se veía lúgubre.

"¡Se siente tan raro!", Becky iba detrás de él, y estaba tan nerviosa que no pudo evitar temblar.

Eric la miró y dijo en tono serio, "Cuando lleguemos al estacionamiento subterráneo vamos a separarnos para buscarla, así será más rápido".

Ella se quedó atónita. Por mucho que quisiera oponerse, sabía que era una idea brillante buscarla en diferentes direcciones para encontrarla lo antes posible, de modo que asintió, "Está bien".

Llegaron al estacionamiento, Eric miró a su alrededor y observó el entorno. Solo había tres o cuatro autos estacionados allí y también había monitores, por lo que no pertenecía al ángulo ciego de las cámaras de vigilancia.

"Ve por este camino y yo voy por aquel otro", le dijo a la chica y rápidamente se dio la vuelta.

"Está bien", respiró hondo para cobrar valor, con el aliciente de que esto era por su mejor amiga.

"Busca en cada esquina", le exhortó el chico mientras hacía eso mismo.

"Está bien", la joven comenzó a mirar los alrededores con grandes esperanzas de encontrar a su amiga.

Eric fue hacia el otro lado.

Habían buscado en casi todas partes, pero no encontraron ni rastro de Lily y empezaron a sentirse un poco ansiosos.

En ese momento, varios guardias de seguridad llegaron también al lugar con el intercomunicador en la mano y hablaron de encontrar a alguien.

"Estamos en el estacionamiento subterráneo del área A", dijo el líder a los otros guardias en tono autoritario, "¡Busquen en cada rincón con cuidado!".

"¡Sí, señor!", se dispersaron rápidamente y registraron la zona.

Eric se detuvo, frunció el ceño y le preguntó a Becky, "¿Dónde está la puerta lateral?".

La joven se dio la vuelta y señaló en una dirección, "Allí".

Esta era la última opción que tenían para encontrar a Lily, así que sin pensar demasiado, el chico corrió hacia ese lugar. Becky pareció comprender lo que tenía en mente.

Se detuvieron y ella señaló la escalera, "Podemos ir por el costado de la puerta si queremos salir. No se permite que los autos entren o salgan por la puerta lateral".

"Está bien, vamos", él asintió, pero no miraba hacia la salida de la escalera, sino que observaba cuidadosamente cada rincón oscuro.

"¡Ah!", Becky gritó de repente y señaló el suelo con manos temblorosas, "¡Oh, no! Hay sangre... hay sangre ahí".

Eric volvió la cabeza rápidamente, miró hacia donde ella señalaba y vio marcas de tres dedos en la máscara que estaba en el suelo.

Caminó algunos pasos, se inclinó para recogerla y la examinó detenidamente. Una de las cuerdas de la máscara estaba rota, lo que suponía que alguien debió haberla arrebatado. Frunció el ceño y trató de descubrir lo sucedido.

"La sangre... ¿es de Lily?", Becky tenía una expresión cadavérica y apartó la mirada de aquel objeto ensangrentado.

La mano del chico tembló con violencia, sus ojos oscuros se volvieron muy intimidantes, miró de arriba a abajo el frente y vio que los grandes pilares bloqueaban varios lugares, pero siguió recto sin dudarlo.

La otra le siguió de prisa, al punto que pudo sentir cómo los latidos del corazón se hacían más rápidos.

Eric observó atentamente cada rincón oscuro. Incluso abrió el bote de basura para echar un vistazo. Era evidente que estaba realmente ansioso por encontrar a Lily. A corta distancia de ellos, los guardias de seguridad también realizaban una búsqueda minuciosa.

Becky continuó detrás del joven, y de alguna manera, observó algo diferente a lo que había visto.

"Bueno, ¿sabes qué? Noto algo distinto...", extendió la mano y tocó a Eric por detrás.

Este se dio la vuelta, miró en la dirección a la que ella se refería, y se dio cuenta de que era verdad. Había cabello en una esquina.

Sin pensarlo dos veces, él se acercó corriendo y vio una mujer despeinada y descuidada que estaba tendida en el suelo. ¡Era Lily!

"¡Lily!", Becky le gritó. No podía creerlo, ya que se veía miserable y emanaba mucha sangre de su cuerpo.

Estaba inconsciente y le habían quitado toda la vestimenta de la parte superior. Afortunadamente, todavía llevaba calzones, y se había cubierto el pecho con la ropa despojada.

"¡Encontraron a la mujer!".

Se escuchó la voz de un guardia de seguridad desde atrás, así que Eric reaccionó de inmediato y cubrió el cuerpo de Lily con su abrigo. Luego, la levantó en sus brazos.

Becky aún estaba en estado de choque, pero también trató de recomponerse. Rápidamente recogió los pantalones del suelo y le cubrió las caderas.

Eric la miró agradecido y estaba a punto de darle las gracias, mas Becky palideció de repente.

"Oh, ¡cuánta sangre...!", antes de terminar sus palabras, cerró los ojos y cayó hacia atrás.

Por fortuna, un guardia de seguridad la sostuvo.

"¿Qué le sucede a ella?", preguntó el hombr

e con curiosidad.

Eric la miró preocupado, luego desvió la mirada hacia Lily, que continuaba sangrando mucho y dijo rotundamente, "Le aterra ver sangre".

Se sintió aliviado de haber encontrado a la chica. Sin embargo, le preocupaba el hecho de que sangraba tanto.

Varios guardias llegaron y también suspiraron de alivio cuando vieron a la joven en brazos del chico. El líder anunció la noticia a los demás a través del intercomunicador, "Hemos encontrado a la chica. Regresen todos".

"Por favor, cuide de ella", Eric le dijo al hombre que llevaba a Becky. Entonces, se dio la vuelta y caminó hacia la salida con Lily en sus brazos.

Necesitaba llevarla de inmediato al hospital porque había perdido mucha sangre y no sabía cuántas heridas tenía.

El guardia que se hizo cargo de Becky, luego le siguió hasta la puerta de salida, y los otros hicieron lo mismo.

Eric caminó rápidamente con un paso firme. De vez en cuando bajaba la cabeza para ver cómo estaba, por miedo a haberle lastimado las heridas al cargarla.

Ella se acurrucó al sentir la calidez del abrazo y se sintió un poco mareada. Quiso abrir los ojos, pero no pudo en ese momento. Por mucho que lo intentó, solo pudo abrirlos muy levemente.

Se dio cuenta de que un hombre la llevaba cargada. Miró su pecho ensangrentado y luego su rostro. Entonces le sonrió débilmente.

Eric sintió que ella se movía, así que bajó la cabeza y vio que estaba inconsciente. Luego le devolvió una sonrisa con matices de dolor en los ojos.

Sabía que ella había sonreído para consolarle y hacerle sentir que estaba bien.

El chico suspiró aliviado, "Vamos al hospital ahora".

Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Lily, respiró forzadamente e hizo todo lo posible por mantenerse consciente.

"No, no iré. No quiero, por favor…".

Eric le frunció el ceño porque aun tan débil, se negaba ir al hospital.

"¡No, por favor no lo hagas!", le suplicó con lágrimas en los ojos.

"Estás gravemente herida", repuso él y trató de convencerla para que fuera.

"No, por favor. Realmente no quiero. No me lleves al hospital, por favor...".

Eric se puso nervioso y no supo qué hacer, pues era solo un adolescente y no podía decidir. Finalmente, hizo lo que ella quería y le llevó de regreso a casa de su amiga.

Lily se despertó y ya el sol brillaba intensamente en el cielo. Apenas tenía fuerzas para abrir los ojos y sentía dolor en todo el cuerpo.

Miró hacia abajo y vio que Eric le sujetaba las manos con fuerza.

Las lágrimas escaparon de sus ojos. Tuvo mucha suerte de haberle conocido, pues la había salvado varias veces y estaba feliz de tenerle a su lado.

Había abierto los ojos ayer y él fue la primera persona que vio, por lo que era su salvador.

Ahora, al hacer lo mismo, también estaba ahí. Esto suponía que la había cuidado toda la noche.

Sintió una punzada repentina en el corazón. No podía explicarlo con claridad, pero se sintió a gusto a pesar de los dolores que tenía.

Le miró con gentileza, tomó su mano y la apretó con fuerza porque apreciaba mucho todo lo que este chico había hecho por ella.

Después de un breve momento, Eric levantó la cabeza y dijo, "Estás despierta. ¿Te duelen las heridas?".

Lily sonrió cálidamente y negó con la cabeza, "No, no me duelen".

Ella le miró a la cara con la mano aún sujeta y notó que los mechones de cabello en su frente estaban un poco desordenados y que tenía los ojos rojos e hinchados. Además, la barba le comenzaba a crecer.

Eric exhaló un suspiro de alivio y preguntó, "¿Hay algo que quieras comer o beber?".

Ella volvió a negar con la cabeza.

"Entonces, ¿quieres ir al baño?", le preguntó un poco sonrojado.

La chica simplemente negaba con la cabeza cada vez que le preguntaba si necesitaba algo, pues lo único que deseaba era mirarle.

Él notó que lucía algo diferente esta vez, así que se inclinó, le tocó la frente, y luego puso la mano en la suya, pero su temperatura era normal.

Frunció el ceño, sintiéndose confundido. ¿Qué le sucedía a ella? No tenía fiebre en absoluto y sin embargo, no actuaba de manera natural.

"Gracias por cuidarme", colocó la otra mano sobre la de él y agregó, "Gracias también por haberme salvado ayer".

Eric respiró con dificultad y su rostro se ensombreció de repente al recordar las condiciones en que la habían encontrado, "Investigaré lo que sucedió ayer".

"Fueron Yasmin y Sheena", la sonrisa en el rostro de Lily se desvaneció, frunció las cejas al recordar a esas chicas y añadió, "Son detestables. Se quisieron vengar de mí".

"Lo sé", contestó el otro con frialdad. Sus ojos reflejaban determinación, pues estaba seguro de que no perdonaría a aquellos que la habían lastimado.

"¡Oh, Dios mío!", de repente, se soltó de la mano del joven y gritó. Quiso levantarse de la cama, mas sus heridas se lo impedían y casi cayó al suelo. Afortunadamente, él la atrapó en sus brazos y la ayudó a sentarse.

"¿Qué sucede?", Eric la tranquilizó.

"¿Qué pasa?".

En ese momento, Becky abrió la puerta y entró de prisa. Se veía muy preocupada. Detrás de ella había un hombre de unos cuarenta años que llevaba gafas y tenía el aspecto de un caballero.

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