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   Capítulo 3 Pijama de niño

Padre Por Sorpresa Por LUCINDA JOAQUIN Palabras: 6473

Actualizado: 2020-03-18 00:26


"No lo creo", dijo finalmente Charles, sacudiendo la cabeza.

En el instante en que descubrió la desaparición de Bobby, envió a todos sus hombres a buscarlo, incluso, para evitar que los secuestradores escaparan, llamó a la policía, quienes registraron toda la ciudad, pero el niño era tan listo que se aseguró de no dejar rastro.

"Entonces, ¿crees que fue tu tío?, ¿o Joseph?, ya que Bobby es un estorbo para sus planes...", dijo Angelina con voz temblorosa y preocupada.

Esto provocó algo en él, lo hizo considerar que Joseph tuviera algo que ver, pues hace seis años Frederic Fu, su abuelo, había organizado una reunión familiar en su cumpleaños de 80 para anunciar quién administraría la empresa.

"Ya estoy muy mayor y pronto se acercará mi muerte, pero parece que ni Charles ni Joseph planean casarse aún", dijo el viejo Fu con el ceño fruncido, y continuó: "Sinceramente no me importa eso, solo deseo abrazar a mi bisnieto antes de descansar en paz, entonces, el primero que logre darme uno, obtendrá el 70% de mis acciones".

Había dejado en claro todo con mucha calma, sin embargo sus palabras volvieron a toda la familia un pandemonio. El que lo lograra sería el próximo heredero del Grupo TS, eso era todo lo que necesitaban saber para poner manos a la obra, la idea de ser dueño de la compañía era tan excitante que todos se embarcaron desenfrenadamente en la búsqueda de esposas para los jóvenes.

Después del anuncio, Hardy Fu y Derrick Fu recorrieron diferentes ciudades tratando de encontrar a las chicas adecuadas.

Al día siguiente, Joseph se casó con Daisy Yu, una estrella emergente del pop;

a pesar de eso, Charles no movió un dedo.

"Joseph ya está casado, su esposa podría quedarse embarazada en un mes", comentó Angelina con ansiedad, pero su hijo aún no emitía palabra alguna, entonces siguió:

"Te llevas bien con Dorothy, ¿verdad?, ¿qué tal si la llamamos?", dirigió su mirada hacia su hijo.

Después de pensarlo unos minutos, el joven asintió, "inténtalo".

"Perfecto". La mujer hizo la llamada, pero la propuesta fue rechazada y recibió

risas de parte de la joven. "Angelina, no puedo permitirme quedar embarazada en este momento, pero sí estoy dispuesta a casarme".

Antes de que la chica pudiera terminar sus palabras, la señora Huang colgó enojada, miró el teléfono con tanto disgusto que si las miradas mataran, habría estallado. "Dorothy ha ido demasiado lejos", espetó ella, "solo quiere casarse contigo, pero no está dispuesta a cumplir lo demás, ¿qué más podríamos hacer?".

Al no recibir respuesta, se sintió aún más frustrada.

"¿En serio solo vas a estar con los brazos cruzados mientras Joseph se queda con las acciones?", gritó mientras su hijo le daba la espalda, regresando a su habitación.

Finalmente se detuvo y se giró un poco para que ella pudiera ver la ferocidad en su rostro. "Tan difícil es encontrar una chica para que tenga un bebé conmigo?", dijo con sarcasmo y continuó: "No creo que también necesites que te diga cómo hacer eso, ¿cierto?", resopló Charles. "Sabía que harías algo", contestó la madre satisfecha.

A ella le gustaba más esta idea, ya que, para empezar, significaba que su hijo no se apegaría a nadie, entonces llamó a Sophi

e para pedirle que encontrara a alguien, y nueve meses después de que esta llevara a una chica a casa, recibieron a Bobby.

Todo sucedió tan secretamente que ni Joseph se enteró hasta que Charles le entregó el bebé a Frederic, y así ganar el setenta por ciento de las acciones.

Daisy llevaba cinco meses de embarazo en ese momento, y en un ataque de ira, su esposo la pateó en el estómago, causándole un aborto, desde entonces, ya no podía quedar en cinta.

Aunque todo eso ocurrió en el pasado, era algo que no se podía olvidar, nadie sabía realmente de lo que Joseph era capaz.

"Charles, iré a casa de tu tío a interrogarlo, si tiene a Bobby, podré traerlo de vuelta", dijo Angelina, secándose las lágrimas, haría cualquier cosa para recuperar a su nieto.

Pero antes de irse, sonó el teléfono de su hijo;

este, al ver que era su buen amigo Jay Fang, respondió rápidamente: "¿Hay noticias?".

"Uno de mis hombres vio al niño esta mañana en el aeropuerto, así que envié a más personas para continuar la búsqueda, ¿crees que subiría a un avión solo?", preguntó con nerviosismo el amigo.

Charles frunció el ceño, "no se llevó ninguna identificación, así que no lo creo".

"¿Y si embarcó con alguien?, ¿y si fue secuestrado? Si le pasa algo terrible prefiero morir", decía mientras sollozaba aumentando su voz.

"Mis hombres dijeron que estaba solo, así que estaré alerta", agregó su amigo.

"Entendido, sigue buscando, ya voy para allá", colgó rápidamente Charles, agarró las llaves de su auto, inclinó la cabeza, y dijo: "Mamá, quédate en casa, te avisaré si tengo alguna noticia, no creo que esto tenga que ver con Joseph".

Angelina se dejó caer en el sofá, llorando, "trae a mi nieto, por favor".

Nancy había llevado a Bobby a comer, luego visitó a su madre, ya eran las diez de la noche cuando regresaron a su departamento.

El pequeño había estado todo el tiempo detrás de ella como un perrito obediente.

Una vez que terminó de bañarlo, la chica abrió su maleta y sacó un lindo pijama para él.

Bobby se quedó mirándola extrañado y lo tomó, "¿por qué tiene ropa para niños, señorita?".

Nancy le dirigió una sonrisa, "porque me encanta, así que normalmente la compro si es muy linda".

La verdad era que lo hacía cada año en el cumpleaños de su hijo. Hay veces que pensaba tanto en él que lloraba mientras sostenía las prendas, pero después las guardaba y se obligaba a sí misma a olvidar el pasado.

"Señorita, le agradan los niños, ¿verdad?", preguntó inclinando la cabeza.

"Por supuesto, especialmente los inteligentes y obedientes como tú", le respondió, dándole un toquecito en la nariz.

Algo pasaba por la mente del pequeño, en realidad, era bastante travieso en casa, destruía cualquier juguete en su camino, haciendo que su papá los reemplazara con otros nuevos, y nunca pensó cambiar su actitud.

Pero no iba a decirlo, ¿y si la chica lo abandonaba por eso?

Se acercó a ella para darle un tierno beso en la mejilla. "Señorita", dijo alegremente, "¿puedo llamarla 'mami'?".

Mami, mami...

Eso dio una punzada directo al corazón de Nancy, si tan solo... Sus ojos se llenaron de lágrimas, "Bobby, creo que si me llamas así, tu verdadera mami estaría muy triste".

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