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   Capítulo 14 Un truco bien planeado

Padre Por Sorpresa Por LUCINDA JOAQUIN Palabras: 7175

Actualizado: 2020-03-21 00:16


Fannie estaba tan enojada que intentó patear a Nancy y le dijo: "¡No ha nacido aún la persona que pueda intimidarme! ¡Perra, cómo te atreves a enfrentarme! No eres más que una doctora pobre, si no tuvieses el apellido Ning, ¿crees que habrías podido hablarme de esta forma?".

La joven sonrió con furia y se soltó de la garra de la otra, quien tropezó y cayó de un viaje al suelo.

"Fannie, has cometido un error al meterte conmigo; sé cómo fueron las cosas y deberías darle las gracias a tu madre por haber sido el amante de mi padre, pues por este motivo vives acá. ¡Sin ella, no tendrías derecho de estar en este lugar!".

"¡Nancy, no digas cosas de las que no sabes!", dijo Jill roja de vergüenza, al ver su pasado expuesto.

"¿Qué he dicho que no sea cierto? Cuando tenía tres años, mi madre tuvo un accidente automovilístico. Mis padres se divorciaron y mi padre se casó contigo inmediatamente, en ese momento, tu hija ya tenía dos años. ¿Te atreves a decir que Fannie no es la hija de mi padre? ¿Vas a tener el descaro de afirmar que tú y mi padre no estaban juntos ya antes de que mis padres se divorciaran?". Nancy vomitó todas las sospechas que había tenido estos años y acorraló a Jill relatando la historia paso a paso. "Y el accidente de mi madre... ¿Acaso no lo planeaste? ".

"Cómo te atreves...", la mujer se sorprendió, retrocedió y continuó: "¡Demuéstralo!".

No estaba en posición de decir que Fannie no era la hija de Clark, porque de ser así, todas las propiedades de la familia Ning quedarían en manos de Nancy.

Esta última la miró con desprecio; era cierto que todas estas eran suposiciones de las que no tenía evidencia, pero por la expresión nerviosa y asustada de Jill, todo debía ser cierto.

¡Juró vengarse de ella!, por lo que asintió con la cabeza y le aseguró: "Encontraré la evidencia que me pides, pero en lo que concierne a las acciones, lo siento mucho".

Luego se dio la vuelta y salió.

"Clark, ¿acaso estás muerto? ¿Cómo puedes pararte ahí a observar cómo esa perra nos ataca a Fannie y a mí? ¡Ni siquiera eres capaz de defendernos! ", le gritó Jill a su marido, parado en silencio detrás de ella.

Nancy siguió caminando, mientras la ira y el dolor que había reprimido durante tanto tiempo, parecía abrir un hueco en su corazón, por el que se asomaba un rayo de sol.

Sin embargo, apareció Fannie y la atacó de nuevo, provocando su sorpresa y furia, "¡Nancy, si en su momento hubiera conocido tu asquerosa cara, hubiera estrangulado a ese bebé y lo hubiera tirado para alimentar a los perros!".

La joven

se giró lentamente y encaró a su hermanastra con ojos llenos de ira.

"Desgraciada, ¿adónde llevaste a mi hija? ¡Respóndeme!", gritó mientras se devolvía como una loca.

Con una sonrisa maliciosa, Fannie se alegró, feliz de haber dado en el blanco y siguió: "No te lo diré jamás, a menos que me entregues las acciones de tu madre", cerró la puerta de un golpe.

En los días siguientes, Nancy se despertaba una y otra vez con pesadillas.

Ni siquiera se atrevía a encender el teléfono, por temor a recibir otra llamada de Fannie. ¿A qué le temía?

Pues tenía miedo a que ella le dijera que su hija había muerto.

Sintió como si alguien le estuviera retorciendo el corazón;

nadie podía entender su dolor y desesperación.

En la madrugada del fin de semana, se despertó pronto, pero se sentía lánguida y no quería levantarse, por lo que se quedó tumbada en la cama, llorando en soledad.

De pronto llamaron a la puerta.

"Nancy, ¿sigues viva?", gritó Charles desde afuera.

Estaba tan alterada

en esos días que casi se había olvidado de esos dos hombres, se preguntó por qué vendría a buscarla tan temprano por la mañana.

Se secó las lágrimas, se puso un chaleco y abrió la puerta en pantuflas.

Él estaba parado junto a la puerta, como un iceberg con un abrigo negro. No habían señales del pequeño.

"¿Dónde está Bobby?", preguntó ella, ignorando al hombre mientras miraba hacia el corredor.

Decepción e ira se reflejaron en sus ojos y cuando volvió a hablar, su voz sonaba más fría, "Ah, ¿todavía recuerdas a Bobby?".

Él la había llamado muchas veces y le había enviado muchos mensajes, pero esta mujer sencillamente desapareció; tenía el teléfono apagado y no respondía el Wechat.

Llorando suavemente le dijo: "Charles, si viniste a discutir conmigo, lamento no poder complacerte; por favor vete".

Lucía muy deprimida y drenada de energía. Al menos descubrió que algo andaba mal con ella y se preguntó

dónde estaba la chica llena de vigor que él conocía, ¿y por qué habían lágrimas en su rostro?

Un extraño sentimiento llenó su corazón, que

le impulsó a empujar la puerta y entrar.

Nancy puso las manos hacia adelante, como protegiéndose de que la lastimara y preguntó, estando alerta: "Charles, ¿qué vas a hacer?".

"No te preocupes, no vengo a molestarte".

'Este hombre... ¡Es tan irritante!', pensó.

"¿Entonces, qué estás haciendo?", quiso saber, sintiendo que iba a terminar en problemas.

Él solo apoyó gentilmente las manos sobre sus hombros y la miró directamente a los ojos.

Sus ojos... ¡Eran insondables!

La mujer esquivó su mirada y se ruborizó.

"Dime, ¿por qué lloras? ¿Es porque me extrañas demasiado? ".

"¿Que te extraño? ¡Qué absurdo!", dijo ella bajando la cabeza. Estaba pensando en su bebé, pero no podía decírselo;

era su secreto.

"¿Rompiste con tu novio?", preguntó él, extrañamente.

'¿Desde cuándo él le prestaba tanta atención?', pensó por un segundo, luego, prefirió asentir.

En ese momento, sintió una ráfaga de viento frío que la rozaba, después, el hombre la condujo hacia el dormitorio.

'¿Cómo podía ser tan rudo y descortés?', pensó algo asustada.

"Charles, ¿estás loco?", preguntó ella, sintiéndose cada vez más asustada y temiendo que si él atacara, no podría defenderse.

Él no le prestó atención, abrió su armario y sacó toda la ropa, arrojándola sobre la cama.

"¡Ponte el abrigo y sígueme!".

"¿Adónde?", preguntó ella, estupefacta.

"A la guardería de Bobby, me dijeron que habrá una actividad este fin de semana y requieren que sus padres participen. Por primera vez, él se inscribió en varias actividades de padres e hijos de muy buen humor; le dijo a los otros niños que tenía mamá y que sus padres asistirían hoy...".

Antes de que pudiera terminar de hablar, Nancy agitó las manos, rechazando la idea. "No puedes permitir que el niño me llame más mami, o la gente lo malinterpretará y me causará graves problemas; ya basta con...".

"¡Pues no tienes opción!", declaró él, inclinándose y mirándola directamente a los ojos, con actitud de no aceptar concesiones.

"¿Qué quieres decir?", lo increpó ella mientras su rostro se ensombrecía y sintiéndose estafada.

"¡Necesito que vayas conmigo y seas la madre de Bobby!", su voz no era estridente pero sí demandante.

"¿Y qué pasa si digo que no voy?".

Tan pronto como habló, sintió un par de manos grandes que la desvestían, sacándole las prendas una por una.

"¡Detente! ¡Charles!

Estúpido, bastardo...

¡Suéltame!, yo..."

Nancy nunca maldecía pero ahora profería todo tipo de insultos.

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