ManoBook > Romances > Padre Por Sorpresa

   Capítulo 18 No se haga la dura

Padre Por Sorpresa Por LUCINDA JOAQUIN Palabras: 5967

Actualizado: 2020-03-23 00:06


Nancy trató de darse ánimo, se dio unas palmaditas, esbozó una sonrisa encantadora y tocó la puerta.

"Adelante...", invitó una voz relajada.

Ella entró

para encontrarse a dos hombres que abrieron los ojos de par en par. "Usted... ¿Está en la habitación equivocada?".

Sabía que el que había dicho eso era Marcus, ya había visto su foto en internet.

Le sonrió y con cuidado le dijo: "Sr. Yan, estoy acá por usted, lo admiro desde hace tiempo y por casualidad lo encontré en este lugar, así que reuní el coraje para acercarme a verlo. Espero que

no le moleste".

"¿De verdad?", sonrió el hombre cual un zorro, mirándola de arriba abajo.

Con sus 1.67 centímetros de altura, se veía mucho más atractiva en un apretado vestido de encaje.

Marcus entrecerró los ojos con una sonrisa juguetona, sin embargo, el hombre sentado a su lado tenía una expresión totalmente diferente. "No la necesitamos, ¡puede irse!".

El señor Yan levantó la mano y advirtió: "No, no puedes pedirle a una admiradora mía que se vaya, sería mejor tomar una copa con ella, ¿cierto?".

"Qué... Está bien", murmuró de mala gana el otro.

Ella había estudiado psicología cuando estaba en la universidad, y por lo que podía ver, debían tener una relación complicada, pero Marcus parecía estar un poco interesado en ella, ya que le pidió que se quedara;

¿qué significaba?, ¡pues solo quería decir que era un maldito bisexual!, por eso su esposa se había vuelto una arpía, el matrimonio infeliz la trastornó.

Nancy se acercó sonriendo, se agachó, tomó la botella y vertió vino en las copas de los dos hombres, luego se sirvió un poco.

"Caballeros, es un placer conocerlos, ¿puedo proponerles un brindis?", levantó su copa con calma.

"Su piel es tan blanca y tierna, me gusta, jaja", comentó el hombre sin ocultar su naturaleza de escoria.

El otro a su lado ya se había mordido los labios con enojo, aparentemente celoso.

"Me halaga, Sr. Yan, aunque ya no soy tan tierna como cuando era una niña", no se atrevía a quedarse mucho tiempo, así que cambió el tema de una vez, "Escuché que tiene una hija muy linda...".

Él agitó la mano, y con impaciencia espetó: "Olvídese de ella, es solo un juguete que Flora llevó a casa para matar su soledad".

¿Un juguete?, ¿cómo podría una pequeña tan linda ser solo eso para ellos?, ¡era demasiado cruel!

"Parece que le preocupa mucho por ella, ¿qué?, ¿quiere ser su madre?", preguntó con celos el otro hombre, levantando las cejas;

su voz era muy aguda, como la de un eunuco de la antigua sociedad feudal, la miró como si fuera a desollarla viva.

Ella sirvió otra copa para Marcus diciendo: "Fue solo una pregunta, por favor, no se preocupe. Bebamos".

Luego, se inclinó, apoyando la mano en el brazo de su objetivo, mirándolo seductoramente, quería emborracharlo lo antes posible para poder interrogarlo, eran tres personas en la habitación, por lo que creía que no le haría nada.

El otro hombre sujetó su brazo, apr

etó los dientes e indagó: "Mujer, ¿qué quiere del Sr. Yan?".

Ella jadeó de dolor, dirigió su mirada al rostro de su objetivo y dijo con voz cursi: "Sr. Yan, solo soy una chica, no quiero nada suyo, ¡solo lo admiro!".

"Bueno, eso me encanta, ¡fuera, Paul!", exclamó dándole un gran empujón, haciéndolo retroceder y soltar a la joven.

"En realidad, solo quiero beber con el Sr. Yan, no me malinterprete, no necesita irse", trató de persuadirlos, pues sabía que estaría a salvo mientras que el eunuco estuviera allí.

"Señor Yan...", Paul estaba reacio a irse, miró a Marcus, muy ofendido.

Obviamente, este se impacientó y espetó fríamente: "¿No me escuchaste?, te pedí que te fueras, no estoy de humor para jugar contigo esta noche, también me gustan las mujeres, ¿acaso no lo sabes?".

"Lo sé, lo sé... Entonces mañana por la noche...", consultó ya más calmado, poniéndole cara triste y levantándose para irse.

Los dejó solos, lo que volvió la atmósfera algo extraña, eso la ponía nerviosa, así que rápidamente le sirvió más vino, "Señor Yan, he escuchado mucho sobre usted, me siento muy afortunada de habérmelo encontrado hoy, es muy amable y guapo, ¡me gustaría proponerle otro brindis!".

Él la miraba con fuego en los ojos.

"Señor, para ser sincera, conocí a su hija, es realmente encantadora y me agrada, de hecho, vine porque espero que usted y su esposa me permitan verla...", dejó escapar finalmente su propósito.

Él resopló, "¿Por qué menciona a esa niña tan decepcionante? Este es nuestro momento, querida, quiere brindar, ¿no?, sería aburrido beber de una copa, pero de su boca... me gustaría, ¡jaja!", dijo tomándola del brazo.

"Por favor, señor Yan, compórtese!", pidió con miedo, tratando de soltarse de él con fuerza.

"¿No me admiraba?, ahora la dejaré hacerlo en muchos sentidos, no sea pretenciosa, odio a las mujeres que se hacen las duras, soy muy impaciente, ¡vamos!", quería convencerla mientras le trataba de quitar la ropa.

Obviamente, nada estaba saliendo como Nancy había planeado.

"¡Basta!, ¡voy a pedir ayuda!", gritó en pánico.

"Vino aquí por su cuenta, ¿y ahora me dice esto?, incluso si grita, ¿cree que la gente se atreve a entrometerse en mis cosas?", dijo Marcus mostrando su verdadero yo, era como una bestia mostrando los colmillos.

"¡Que alguien me ayude!", gritó arrojando ferozmente su copa al hombre, lamentablemente este lo bloqueó con su brazo, y el vino voló sobre el cuerpo de Nancy.

Ella aprovechó la oportunidad para huir, pero él no la dejaba ir, y se abalanzó vorazmente sobre ella en el suelo.

'¡Maldición! Ni siquiera he podido saber sobre los antecedentes de Nadia, ¡y ahora encima tendré que pagar las consecuencias!'.

"¡Déjame ir, suéltame, bastardo!", continuó gritando.

"¡Perra!, ¿por qué debería dejarte ir?, ¡jajaja!", preguntó arrastrándola al sofá.

"Ayuda, por favor...".

Justo en ese momento, la puerta de la habitación se abrió de golpe, dejando ver a Jay.

(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir