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   Capítulo 28 Llámame señor

Padre Por Sorpresa Por LUCINDA JOAQUIN Palabras: 6760

Actualizado: 2020-03-24 13:28


Quizás por lo desanimada que se sentía, Nancy bebió demasiado.

Por lo tanto, cuando Clare la llevó de vuelta a casa, estaba borracha;

de hecho estaba tan borracha que él se ofreció a ayudarla a subir a su habitación.

En el auto, Bobby observaba con los ojos muy abiertos, comprendiendo por qué su papá estaba tan inquieto. Y era que en realidad estaba celoso.

"Papi, ¿por qué no sales del auto?". Por lo que el pequeño sabía sobre su papá, no era el tipo de persona dispuesto a quedarse observando; lo normal era que se hubiera bajado del auto para hacer algo.

Pero no... ni siquiera se movió.

Tenía la espalda rígida, como una estatua.

Bobby sacudió la cabeza con impotencia, abrió la puerta del coche y gritó:

"¡Mamá!", muy fuerte.

Sorprendida, Nancy se dio la vuelta y vio al niño acercarse, con una actitud imponente, como un pequeño guerrero.

"Bobby...", dijo ella, tratando de sonreír y queriendo evitar que la viera tan pasada de tragos, pero perdió el equilibrio y casi se cayó.

Afortunadamente, Clare la sostuvo de un brazo, con fuerza y acto seguido

frunció el ceño, miró a Bobby y preguntó: "Pequeño, ¿por qué la llamas 'mami'?, ella no te dio a luz".

"Jovencito, mi papá dijo que podía llamarla 'mami' y a mami le caigo bien, por lo que a usted no le queda otra que estar de acuerdo", dijo el niño, insistiendo en llamarlo "jovencito".

Decidió que él no podía llevarse a su mami.

"Qué tal si me llamas 'señor'", sugirió Clare, mirando fijamente a Bobby, luego le explicó: "Mira, chiquillo, no me importa si llamas mami a otra persona, pero sí me importa si llamas mami a Nancy".

El escándalo de Charles y ella se había esparcido por todas partes y justo ahora, este pequeñuelo había aparecido a empeorar las cosas. ¿Es que acaso quería provocarle un tremendo problema a ella?

"Mami, mami... ¡Voy a llamarla mami y punto!", dijo el niño, reaccionando ante las palabras de ese señor. Ofuscado y con expresión molesta, miró a Clare y dijo: "Deja ir a mi mami. ¡Ella es mía!".

Mientras hablaba, empujó a Clare con sus dos manos gorditas.

"Escucha, niñito, si te atreves a empujarme otra vez te daré unas nalgadas", amenazó y luego lo levantó del suelo.

"¡Mamá, ayúdame!", gritó el pequeño asustado.

Nancy no podía soportar que lo tratara así, por lo que agarró al hombre del brazo y lo increpó: "Clare, ¡eres un hombre adulto!, ¿por qué actúas así con un niño?".

Luego de decir eso, tomó a Bobby en sus brazos, quien miró a Clare, desafiante.

'Mamá todavía se preocupa por mí', pensó feliz.

"Pero... ¡él no debería llamarte de esa forma!", que este niño llamase a Nancy "mami", le hacía sentir muy molesto.

"Mamá, ¿crees que soy un buen niño?", preguntó inocentemente, mientras tomaba la cara de la joven en sus manos y la besaba fuerte. "Ese señor se porta mal ¿verdad?".

La mujer sonrió y respondió, "Sí, tienes razón; el señor no se comporta tan bien como tú, jaja...".

Evidentemente, ella solo bromeaba, pero para su sorpresa, Clare puso cara de enojo, se dio la vuelta y emprendió la retirada. Sin embargo, antes de partir, le dijo: "Nancy, ¿sabes en lo que te estás metiendo? Aún no estás casada y sigues siendo la doctora clave del hospital municipal. ¡No tires todo por la borda por este chico!".

"¿Qué quieres decir, Clare? ¿Esto te enoja? ¿Desde cuándo te volviste tan cerrado d

e mente?", le gritó enojada mientras se alejaba.

De todo el tiempo que lo conocía, nunca había sido tan desagradable con ella, no obstante, la aparición de Bobby evidenció su naturaleza mezquina.

¿Era el chisme sobre ella y Charles lo que le importaba tanto?

Pero, ¿cómo podría entender su pérdida y el dolor que albergaba en su interior?

Los ojos de Nancy se llenaron de lágrimas y sorbió por la nariz.

Sabía que si le pedía a Clare que volviera, él volvería, pero no podía hacerlo... ¡Realmente ya no era posible!

"Mami, ¿estás llorando?". Bobby le limpió las lágrimas y

ella se inclinó para apoyar la cabeza sobre su pequeño hombro. "No, no estoy llorando; mamá es una chica fuerte, solo me pican los ojos. Dime, ¿cómo llegaste aquí? ¿Te escapaste?".

Bobby sintió picazón por el pelo de Nancy y se rio, "Mami, me da cosquillas... Soy un buen chico, no me escapé; papi me trajo. Mira, ese es el auto de papá", dijo el pequeño señalando hacia el estacionamiento de automóviles, no muy lejos.

La mujer siguió el dedo de Bobby con la vista y allá, bajo la farola, vio el Lamborghini negro estacionado.

Sin embargo, el hombre dentro del auto no les estaba prestando atención. En vez de eso, estaba mirando en la dirección en que se fue Clare, mientras fumaba.

Ella se tambaleó hacia el auto, llevando a Bobby en brazos y al llegar, llamó por la ventana y dijo: "Señor Charles".

Ignorándola, Charles pisó el acelerador, pasó junto a ella y se fue.

"¡Oye, Charles...! ¿Pero qué le ocurre?", exclamó al ver que casi la bota con el auto. Pensó que hoy seguro había sido el día en que todos los hombres se habían vuelto locos al mismo tiempo.

"Mami, mi papi ha actuado como un loco toda la noche; no sé por qué acaba de hacer eso, pero se ve muy triste", dijo el pequeño, con semblante serio.

"Sí, el mundo de los hombres mayores es demasiado complicado para comprenderlo, porque ellos no son sensatos como tú. Ven, amor, vamos a la casa de mamá". Nancy besó su carita y lo llevó en brazos al ascensor.

Al llegar a casa, lo ayudó a darse una ducha.

"Mami, ¿tú crees que papi me abandonó?", preguntó con tristeza el niño. Recordó que cuando se había ido de casa por un tiempo, su familia lo había buscado, pero hoy, su padre lo había dejado tirado aquí solo, algo que no hubiera imaginado posible jamás.

Aunque, por supuesto que estaba más que feliz de vivir aquí, porque

en su mundo, su abuela y su padre eran importantes, pero su mamá más.

"Tu papá te quiere mucho. ¿Cómo podría abandonarte? No te preocupes, él te recogerá para ir a la guardería mañana por la mañana", le dijo Nancy con certeza.

"No quiero estar con él. Mami, ¿puedes llevarme tú mañana?", preguntó, balanceando los pies al costado de la cama.

"Si tu papá no viene, te llevaré yo", respondió mientras le secaba el cabello con una toalla.

"Está bien, mami. Vamos a dormir juntos", dijo el pequeño, aplaudiendo alegremente.

"Sí, pero como solo tengo una habitación aquí, no podrás quedarte para siempre porque ya eres un hombrecito, ¿entiendes?", le explicó ella, frotando su cabecita.

"Mami, mi casa es enorme y hay muchas habitaciones; puedes mudarte, si quieres", dijo el pequeño, inclinando la cabeza tiernamente hacia un lado.

Ella se encogió de hombros. Aunque no sabía por qué Charles había cambiado de opinión, se sintió aliviada.

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