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   Capítulo 29 Un juego

Padre Por Sorpresa Por LUCINDA JOAQUIN Palabras: 5565

Actualizado: 2020-03-24 15:38


Era incómodo vivir en casa de otras personas, debía ser peor con Charles tan dominante.

"Esa es tu casa, y esta es mi casa, ¿entiendes?", dijo mientras acomodaba la colcha para Bobby.

"Pero ahora eres mi mami, somos una familia. ¿Por qué mamá no podría vivir conmigo?". Los otros niños podían vivir con su mamá y papá, ¿por qué ella no podía vivir con él?

"Eres demasiado joven para entender muchas cosas, cuando seas mayor, lo entenderás", Nancy sonrió, pero sintió amargura en su corazón.

El niño consultó: "Mami, ¿no puedes casarte con papá para que los tres podamos vivir juntos?".

Eso la sorprendió, agitó la mano y le advirtió: "Bobby, no le digas eso a tu padre, ¿entendido?".

No quería empeorar las cosas, Angelina ya tenía muchos prejuicios contra ella, y no quería empeorar su mala impresión.

"Pero quiero que mami y papi se casen...", dejó claro que no estaba dispuesto a aceptar lo contrario.

"Cariño, mejor juguemos, estira tus manos, las chocaremos de esta forma...", aclarando su garganta, ella cambió el tema drásticamente.

"Está bien, mami... Tú primero, yo después, así y así...".

La soledad y la tristeza la habían hecho extrañar mucho a su hijo, pero este niño había acabado con esos sentimientos, era felicidad y sentía alegría.

Los buenos tiempos siempre pasan rápido, así que la noche terminó pronto y llegó la mañana, temerosa de que Charles viniera, Nancy se levantó más temprano de lo usual, puso a freír tres huevos, hizo pan horneado y calentó leche, luego preparó una ensalada de frutas y un filete para Bobby.

Pasó un rato y el hombre no llegó, entonces sacó la ropa de niños que tenía guardada y se la puso al pequeño, para luego desayunar con él.

Lo llevó a la guardería, lo que ella no sabía era que el padre del chico había estado conduciendo detrás de ellos.

El hombre no había dormido bien, se había quedado solo en el estudio sosteniendo una botella de Lafite, sirviéndose un trago tras otro, y no salió de allí hasta el amanecer.

"¿A dónde vas, Charles?", preguntó Angelina, mientras miraba el desastre que era su hijo.

"A buscar a Bobby", respondió como si nada.

"¿Bobby?, ¿a dónde fue?", preguntó con ansiedad, se trataba de su bebé.

"Bobby... Está con Nancy ahora, no te preocupes por eso, y no te metas más en este asunto...", dijo agitando la mano con impaciencia, y salió al patio.

"Por desgracia, desde que ella apareció, todo en esta familia ha sido un caos. Nancy, Nancy, ¡creo que es una coqueta!", se quejó la señora.

Charles estaba abajo del departamento de la chica, encendió un cigarrillo para esperarlos, la noche anterior, fue él quien deliberadamente le había dejado a su hijo, ya que, mientras el niño estuviera con ella, Clare no vendría a verla.

La observó llev

ando al pequeño de la mano, abrirle la puerta del auto e inclinarse para besarle la frente, se suponía que era una escena tierna, pero todavía no podía disipar lo que sentía;

no estaba dispuesto a dejarla ir, ¡era puro sufrimiento!

Vio cómo ella dejaba a Bobby y se iba, y la siguió cual fantasma

hasta el hospital.

En ese momento, se apoyó contra el asiento y le dio una calada al cigarrillo, sacó su teléfono y llamó a su amigo, "Jay, te pedí que investigaras algo, ¿cómo va eso?".

Este levantó la cabeza y suspiró, "He estado trabajando duro...

Pero para ser honesto, no hay forma alguna de averiguar más".

"Bueno, dame un resultado lo antes posible", el empresario no podía seguir esperando.

"Está bien", respondió su amigo, pero no estaba seguro de poder hacerlo.

Después de colgar, pensó que podía hablar con la gente que conociera bien a Nancy, alguien que fuese muy cercana, ¿pero quién podría ser?

Todos sabían que ella no se llevaba bien con su familia, así que luego de considerarlo un poco, Jay decidió conducir al sanatorio para buscar a Jade, la madre de la chica.

La señora ya estaba algo estable, podía comunicarse a través del contacto visual, también sonreír y hablar muy vagamente.

Por otro lado, Doris había estado de turno en el hospital la noche anterior, así que compró algunas flores y condujo su auto de segunda mano al sanatorio, quería visitar a la madre de su amiga.

En los últimos años, mientras su hija no estuvo aquí, ella la visitaba con frecuencia, en ese entonces, la señora dependía mucho de ella. Tan pronto como la vio, sus ojos se entrecerraron de alegría, y murmuró un poco;

la chica guardó las flores y fue a buscarle agua, le lavó la cabeza, la cara, y también le cortó las uñas.

Doris tarareaba mientras salía de la habitación con la palangana en las manos, cuando de repente tropezó con alguien, el recipiente de agua voló, salpicando todo.

"¡Estás ciego...!", gritó. Ella era una mujer de mal genio, pero cuando miró al hombre, no pudo evitar reírse, la palangana le había golpeado la cabeza.

"Jajaja, no es mi culpa, ¡usted chocó conmigo!", alegó Doris entre risas.

Jay nunca había sido tan "afortunado", acababa de mirar el número de la habitación con entusiasmo, el personal del sanatorio le había dicho que la mujer estaba en la habitación 8 del segundo piso, pero cuando llegó allí, una joven lo golpeó.

¿Pero qué podía ser peor?, aparte de haber chocado con alguien, se había mojado todo.

Lo que lo hizo todo aún más inaceptable fue que esta se riera a carcajadas de él, luego de haberle hecho eso.

"Qué atrevida, ¿cómo puede reírse?, disfruta de mi desgracia, ¿eh?", le gritó con los dientes apretados, tirando la palangana al suelo, y secándose el agua de la cara.

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