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   Capítulo 30 Mujeriego

Padre Por Sorpresa Por LUCINDA JOAQUIN Palabras: 5339

Actualizado: 2020-03-25 00:06


Doris intentaba no reírse, "Usted caminaba sin mirar, ¿cómo puede culparme?".

"Es tan...", Jay estaba furioso. Solía rodearse, ser consentido y aplaudido por mujeres, ¿qué le pasaba a esta?, ¿cómo se atrevía a tratarlo así?, ¿acaso no conocía al mujeriego más poderoso y bello de la ciudad?

Justo como lo sospechaba, así era, ella no tenía idea, además lucía desastroso en ese momento, y no precisamente como el conquistador que era.

"Oiga, guapo, se mojó, será mejor que vaya a casa a cambiarse de ropa, mire que está empezando el otoño, no se vaya a resfriar por esto, pues me sentiré muy mal", sugirió con seriedad.

Apenas terminó sus palabras, lo escuchó estornudar muy fuertemente.

"¡Guao, eso fue rápido! Será mejor que regrese y se cambie lo más pronto posible", agregó ella con una mueca.

Aunque era una despreocupada, no le gustaba meterse en problemas, así que quería deshacerse de él de inmediato.

"Está loca, de veras me lastimaste, ¿quiere librarse de su responsabilidad?", espetó él molesto. Estaba totalmente mojado, ¿cómo podría volver?, no tenía un cambio de ropa en su auto, ¿y ella quería que él se fuera así?

Él era noticia para los paparazzi, cualquier cosa suya era buen material para ellos, y le preocupaba que le tomaran una foto estando así, podría causar habladurías.

Bueno, no parecía tener miedo a los chismes sobre él, ¡pero temía que su imagen se dañara!, sería terrible.

"¿Quiere que me haga responsable de usted? ¿Qué? ¿Tiene muchísimo dinero, es rico?, ¿autos y casas de lujo?, ¿con miles de sirvientes, tal vez?", realmente a ella no le importaban esas cosas, pero no sabía mucho sobre este hombre, no podía simplemente darle una palmada en el hombro y decirle: "De acuerdo. Necesita que me haga responsable, ¿verdad?, venga a casa conmigo, me encargaré de usted por el resto de mi vida".

Era bastante guapo, pero no le atraía demasiado, por eso lo trataba de alejar.

Él se encogió de hombros arrogantemente, pensando: 'Qué ridícula, ¡vamos!, ¿parezco pobre, acaso?'.

De todos modos, no era de extrañar que estuviera tan acostumbrado a las mujeres a las que les gustaba el dinero.

"¡No, no lo soy!", respondió.

"¿Todavía quiere que me encargue de usted?, ¿cómo podría hacerlo?", preguntó ella mientras se encogía de hombros, "¿Qué tal si le doy algo de ropa del sanatorio?".

"No querré usarla... ¡Achú!", se frotó la nariz, y sintió que realmente iba a resfriarse.

"Ya veo, quiere extorsionarme, ¿no? Hay algo que no entiendo, ¿por qué está aquí de repente?, no parece un buen tipo a primera vista, no lo conozco, ¡seguro que quiere robarme!".

Eso lo enfureció tanto que casi se ech

ó a reír, esta mujer era muy elocuente.

"¡Vamos!, ¿por qué le robaría?, ni siquiera me importa su dinero. No piense demasiado, cómpreme algo para poder cambiarme. Estoy aquí por Jade, ¿entiende?", soltó de una vez, pues no quería andar con rodeos.

Ella parecía bastante arrogante, ¡de hecho, era la mujer más insolente que había visto!, pero él era un pez gordo de la ciudad, por lo que no podía rebajarse a su nivel.

"¿Qué?, ¿está buscando a Jade?", se alertó Doris, ella conocía a casi toda la gente cercana a Nancy, y definitivamente no recordaba a un hombre como él. "¿Por qué la busca?", cuestionó.

"Solo quería preguntarle algo", dijo tratando de darse calor, no podía soportar el frío, estaba congelado.

"Ella no puede decir nada ahora, puede hablar conmigo en su lugar", explicó ella.

"¿De verdad?", preguntó incrédulo.

"No miento".

A Jay le pareció curioso, pensaba que era una mujer intrigante, ¡pero resultó que era muy ingenua!

"Entonces, ¿es cercana a Nancy?".

La chica dio unas palmaditas en el pecho y dijo: "Por supuesto, es mi mejor amiga, estudiamos juntas, y aunque no estamos en la misma especialidad, hemos vivido juntas por muchos años".

Él asintió sutilmente, acababa de darse cuenta que podía lograr su objetivo casi sin esfuerzo, lo que necesitaba era encontrar precisamente a una persona que conociera bien a la joven Ning, ¿no?

"Excelente, busquemos un lugar para conversar, mientras pueda responder mis preguntas, no tendrá que hacerse cargo de mí, ¿qué opina?".

"Está bien, pero quiero saber a dónde iremos", acordó ella.

"Primero compraremos algo de ropa, y luego... Hotel, cafetería... Puede elegir lo que quiera". Pensó: 'Le debe gustar el dinero, ¿no?

Si es así dudo que no me cuente lo que le pida'.

Tan pronto como escuchó la palabra "Hotel", Doris aceptó de inmediato, "Tenemos un trato", y salió del sanatorio después de despedirse de Jade.

Jay conducía mojado, afortunadamente tenía un cojín de repuesto, así que no mojó su asiento.

Estornudó varias veces mientras iban a una tienda de ropa, al llegar él le dio una tarjeta de crédito.

"Bueno, ¿puedo comprarme algo también?", consultó ella, notando que la tarjeta era negra. Recordó que alguien dijo que las personas que las tenían eran ricas, ¿será realmente rico este hombre?

"¡Como quiera!", soltó él.

Esto produjo una perversa sonrisa en ella, y susurró casi besándola: "Por favor, dígame cuánto tiene para tenerlo en cuenta, temo vaciarla".

"No lo sé", respondió con sinceridad. Heredó su dinero de su abuelo, nadie en su familia le había dicho cuánto realmente.

"¿Ni un aproximado?", preguntó abatida.

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