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   Capítulo 4 ¡Ella no vale más!

Resides En Mi Corazón Por Young Palabras: 9240

Actualizado: 2020-04-02 00:10


Edward soltó a Angela una vez que salieron por la puerta, no obstante, ella se dio la vuelta queriendo volver a la cafetería porque estaba hambrienta. Fue entonces cuando Edward la agarró del brazo y la arrastró ignorando sus gritos de protesta:

"Este parece un buen lugar, ahora habla".

Enfurecida, Angela gritó: "¡Te dije que quería comer primero!".

Pero Edward puso sus manos sobre sus hombros y la obligó a sentarse: "Hablemos primero, luego podrás comer lo que desees".

Aunque estaba hambrienta, la chica no tuvo más remedio que obedecer. Cuando Edward la vio mirar el dinero en su mano, explicó inmediatamente: "Mira, no era mi intención aprovecharme de ti anoche, me vi obligado a hacerlo, pero quiero que tomes esto como compensación por lo que perdiste".

Angela se quedó sin habla. ¿Le estaba dando dinero como indemnización? ¿Realmente podía ponerle precio a su virginidad?

Ella cruzó los brazos sobre el pecho y resopló: "¿Tienes alguna idea de lo que me has hecho? ¡Esto podría arruinarme! ¿De verdad crees que algo de dinero es suficiente para arreglarlo?".

La chica tenía los ojos rojos de rabia y la cara ruborizada por la ira.

'¡No hice nada más que quitarle su virginidad! Vivimos en un mundo moderno donde la castidad de una mujer no es tan relevante, entonces, ¿cómo puede tomárselo tan en serio? ¿Está tratando de chantajearme?', se preguntó Edward.

Sintiéndose impotente, preguntó con calma: "¿Qué es lo que quieres?".

Él sentía como si su corazón no pudiera estar en paz a menos que ella aceptara algún tipo de retribución.

Por otro lado, Angela no podía entender por qué el hombre le hablaba con tanta tranquilidad. Era cierto que Edward había abusado de su cuerpo, pero sonaba como si ella quisiera chantajearlo cuando lo que realmente quería era recuperar su virginidad. Pero, ¿de verdad podría hacer eso? ¿Qué pasaría si conocía a otro hombre en el futuro del que se enamorara pero luego él la rechazaba porque ya no era casta? ¡Eso le dejaría una cicatriz de por vida!

Angela quería arremeter contra Edward pero no podía. Después de todo, ella también tenía la culpa porque había entrado en su habitación en primer lugar, así que todo lo que pudo hacer fue apretar los dientes y mirarlo.

La verdad era que la chica ni siquiera estaba segura de a quién responsabilizar por lo que le había sucedido. Cuanto más pensaba en ello, más se enfurecía, así que no pudo evitar estallar en llanto.

Edward no era un hombre muy compasivo y odiaba que las mujeres lloraran frente a él pues eso lo irritaba bastante.

Entonces le echó un vistazo a su reloj y se dio cuenta de que ya casi era la hora de ver a Aaron Chen, por lo que dijo lo primero que se le vino a la mente: "¿Qué tal esto? Puedes buscarme cuando hayas decidido cuánto dinero quieres y podemos hablar de este asunto de nuevo".

"¡No quiero dinero, quiero recuperar mi virginidad! ¿Puedes devolvérmela?", Angela preguntó mientras lloraba amargamente.

Con una sonrisa irónica, Edward respondió: "Bien, ¿cuánto dinero quieres por eso?".

Incluso si ella le pedía una cantidad excesiva de efectivo, él sabía que podría pagarle. No obstante, Angela se secó las lágrimas aturdida, ¿cómo podía ponerle precio a su castidad?

¿Podría compensarse con dinero?

Sacudiendo la cabeza, ella murmuró: "¿Cómo puedo ponerle precio a...?".

"Puedes someterte a una cirugía de restauración del himen, sólo dame los datos de tu cuenta bancaria y te enviaré otros trescientos mil dólares para cubrir los gastos", Edward agregó entregándole el dinero en la mano.

Pero Angela no estaba satisfecha, el daño estaba hecho y el cambio era permanente. ¿De verdad pensaba este hombre que una operación podía cambiar la verdad? ¿Cuánto la despreciaba para poder tomar sus sentimientos tan a la ligera? Además, ¿cómo podía asumir que ella había venido a pedirle dinero? La chica tomó los billetes y se los tiró para vengarse de él por ser grosero y humillarla.

Sin embargo, no podía olvidar el hecho de que ella era la que se había presentado en su habitación a altas horas de la noche, así que se dio la vuelta y rompió a llorar.

Era principios de marzo y el viento era fresco y frío, lo que provocó que la cabellera de Angela se balanceara suavemente. Al mirar su espalda delgada e indefensa, la ira de Edward se calmó de inmediato, después se puso en cuclillas en el suelo y recogió todo el dinero cuando notó los pies de alguien frente a él.

"Vaya, vaya, ¡no lo puedo creer! ¡Incluso la calle contigua a tu empresa tiene dinero esparcido por el suelo!", Aaron Chen estaba vestido con un traje de co

lor caqui que lo hacía lucir extremadamente guapo y encantador.

Diez minutos más tarde dentro de la oficina del CEO en el piso dieciséis del edificio DC, él y Edward se sentaron juntos para conversar.

Después de contarle a Aaron toda la historia, Edward preparó una segunda taza de té, el hombre no pudo evitar reírse y dijo: "Eres el director ejecutivo de DC Capital Group y le quitaste la virginidad a una chica desconocida, ¿qué te hace pensar que eso vale sólo cien mil dólares?".

"Ella no vale más", Edward respondió casualmente.

"¿No dijiste que ni siquiera sabías quién era ella? Esa chica definitivamente no es como de mi hermana pero, ¿cómo puedes estar tan seguro de que es barata?", aunque Aaron Chen era solamente dos meses mayor que Edward, era su tío y el hermano menor de su madre. Ambos siempre habían sido de ideas afines e inseparables desde que eran niños, su relación era bastante buena y de hecho, eran más como mejores amigos.

"Si yo le hubiera hecho eso por mi cuenta, entonces la chica sería realmente inocente, ¡pero fue ella la que entró en mi habitación anoche! Ambos nos ayudamos el uno al otro, sólo que de diferentes maneras", Edward comentó encogiéndose de hombros.

Aaron sonrió y respondió: "Mira, eres mucho más inteligente que yo cuando se trata de asuntos comerciales. Ella es la primera que se atreve a tirarte dinero, ¿verdad? Pero no es tu estilo dejarla ir tan fácilmente".

Sirviéndole a su tío y amigo una taza de té, Edward sonrió, no estaba interesado en discutir la compasión que había sentido antes. Avergonzado, él suspiró y trató de cambiar el tema: "¿Cuánto tiempo te quedarás esta vez?".

"Dos días, creo. Después de que termine el semestre actual, volveré a la Ciudad S para mi carrera", respondió Aaron.

Edward sabía que Aaron quería seguir una educación superior, por lo que se sorprendió cuando este último mencionó su carrera: "¿La abuela te obligó?", preguntó él.

"¡Por supuesto que lo hizo! Nací cuando ella era demasiado mayor para tener hijos, así que, naturalmente, quiere controlar mi vida. La vida tiene que ver con el compromiso, ¿no es así?", aunque Aaron estaba molesto, había una sonrisa encantadora en sus labios.

Edward bajó la cabeza y bebió un sorbo de té tratando de ocultar la tristeza en sus ojos.

A pesar de que habían pasado años, todavía había una persistente sensación de miedo en su corazón: "Las mujeres de nuestra familia pueden ser de armas tomar, lo cual es un tanto aterrador".

Aaron también pensaba lo mismo y estuvo de acuerdo: "Sí, ellas harían cualquier cosa para conseguir lo que quieren".

Ambos miraron al horizonte y suspiraron al unísono.

Cuando llegó la noche, la ciudad estaba llena de gente. Algunos parecían felices mientras que otros tenían algo de pesar ensombreciéndolos.

En el tercer piso de Happy Apartment, afuera de la habitación trescientos cuatro, Angela estaba sentada en el suelo mientras revisaba su teléfono una y otra vez. Eran las siete treinta y cinco de la noche y se suponía que Christa estaría en casa para entonces.

Cuando Christa subió las escaleras y vio a Angela sentada allí, no se sintió culpable en lo más mínimo, esta última trató con todas sus fuerzas de contener su ira, pero su rostro estaba rojo de rabia.

Debido a los eventos de la noche anterior, Angela no había estado de humor para trabajar ese día. Además, para cuando se fue después de tener una conversación con Edward, eran alrededor de las dos de la tarde, así que llamó a su oficina y les informó que se tomaría el día libre, después de lo cual había regresado a casa, pero para su sorpresa, Christa había cambiado las cerraduras.

Angela la había llamado y enviado mensajes de texto infinidad de veces sin obtener respuesta.

Agotada, no había tenido más remedio que esperar afuera de la puerta hasta que su amiga volviera.

Pero cuando llegó, Christa la ignoró completamente.

Angela trató de entrar una vez que se abrió la puerta, pero Christa sacó una maleta y dijo con desdén: "Aquí tienes todas tus cosas, puedes irte ahora".

"¿Perdón? ¿Qué demonios significa eso?", Angela protestó desconcertada.

"¡Sabes bien a lo que me refiero!", Christa replicó mientras

cerraba la puerta de golpe.

Hace sólo dos semanas, cuando Angela llegó a la Ciudad S después de huir de casa, Christa la había recibido con alegría, pero ahora... ya la había echado. Angela también había puesto mucho dinero en las cosas del hogar, ¿cómo había podido Christa echarla a patadas tan despiadadamente? ¿Qué rayos estaba pensando?

Afuera estaba oscureciendo, ¿dónde dormiría ella?

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